Ingmar Begman

Navengando hace unos minutos por la red, buscando información para hacer un artículo futuro sobre Fritz Lang, acabo de descubrir que se acaba de ir uno de los más grandes directores de todos los tiempos: Ingmar Bergman.
Siempre he pensado que la santísima trinidad del cine estaba formada por el realizador Sueco, Ford y Mizoguchi, puesto que Wilder está fuera de categoría. Uno se siente abrumado ante una hoja en blanco y la intención de escribir sobre Bergman, más aún con esta sensación de tristeza. Así pues trataré solamente de dar unas pinceladas sobre su vida y obra, al menos las que yo he visto, pues su filmografía es bastante amplia.
Hijo de un pastor protestante puritano creció bajo el estricto protectorado de su padre y la religión que este le inculcaba. Licenciado en letras e historia del arte pronto se vio atrapado por la que fue su gran pasión: el teatro. (El teatro es mi vida llegó a afirmar). Influenciado por Ibsen y los clásicos nórdicos pronto dirigió las grandes obras de Shakespeare...
El cine fue para Bergman un tormento y una pasión. En él volcaría toda esa visión del mundo a la vez tan personal y a la vez tan universal. Evolucionando las enseñanzas que le había inculcado su padre, Bergman volcó todo su pensamiento trágico en sus películas. La muerte, la soledad, la relación del hombre con Dios y con sus semejantes, la incertidumbre ante lo desconocido...como ven el Sueco está interesado en los grandes temas que asolan al hombre y cómo tal no hay un modo de ver y analizar su cine. Cada cuál debe enfrentarse a lo que se nos propone desde su experiencia personal y tratar de asimilar lo que el Sueco nos quiere contar. Siempre escribió sus guiones y estuvo acompañado en la mayoria de las veces por Sven Nikvist en la fotografia. Max Von Sydow, Liv Ullman, Andersson,Ingrid Tullin...muchos de los rostros se repiten en las películas acentuando aún más la sensación de estar en un mundo cerrado en que nos es muy díficil entrar. Estamos ante un tipo de cine muy alejado del prototipo americano. Se trata ni más ni menos que de la translación del ensayo al cine, que ya habían iniciado entre otros Dreyer(su gran maestro)y que luego recogería a su modo Woody Allen. No estamos ante un tipo de cine apto para todos los públicos. Se trata de una obra de un hombre muy culto que volcaba sus obsesiones en cada línea de texto, en cada fotograma. Todo tiene un sentido y un final, toda la iconografía, todos los primeros planos, tada la puesta en escena con sus sombras...
Abordaré, muy por encima, su obra(al menos la que yo he visto):
Tras una primera etapa de aprendizaje en la que se encuentran títulos cómo "La mujer sin rostro" o "La sed" llega en 1953 "Un verano con Mónica", su primera obra mayor. A esta le seguiría "Sonrisas de una noche de verano" y así llegaríamos a 1956, año en el que vería la luz "El séptimo sello", obra en la que no me dentendre ya que en el primer artículo del blog la analicé. Solo dejo una escena que nos deja una de las imágenes que se recordarán a través de los siglos: El caballero y la muerte jugando al ajedrez:
Un año después llegaría "Fresas salvajes", obra fundamental en la obra de Bergman. Nos cuenta el viaje de un viejo profesor que le servirá para retratarnos su vida y sus miedos....les dejo uno de los mejores arranques de la historia del cine, fíjense en la iconografía que utiliza el autor, féretros sin cuerpos, relojes sin aguja...Bergman en estado puro:
Estamos en la etapa de madurez del artista y nos regala joyas tales como "El rostro", "El manantial de la doncella", "Cómo en un espejo" o "El silencio".
En 1966 nos llega la que para mí es su mejor obra :"Persona", Bergman ahonda en las vanguardias y da un puñetazo en la mandíbula a todos aquellos que se hacen llamar modernos con la relación de una actriz que ha perdido el habla y su enfermera. Esto si es el futuro, aunque se haya hecho hace cuarenta años:
El autor sigue ahora por otros caminos, tal vez menos metafísicos, y se preocupa por el hombre: "La verguenza", "De la vida de las marionetas" o "Secretos de un matrimonio" son también películas que cualquier director quisiera haber filmado.
Su última etapa la componen otros grandes títulos cómo "Sonata de Otoño" o "Fanny y Alexander".
Bergman fue una persona cuanto menos difícil. Cinco separaciones, metículoso en exceso y un carácter que no le granjeó grandes amistades y siempre una frase por bandera: "Debe tener uno cuidado con la gente, se puede llegar a quererla". Tal es así que tras "Fanny y Alexander" se retiró a su isla de Malmho, para estar alejado del mundo. Sencillamente estaba agotado de hacer cine. No obstante aún tuvo tiempo de cerrar su brillante filmografía con "Saraband", una lección de cine hecho con cámara digital para demostrar a todo el mundo que este formato también es válido, lo que importa es lo que se cuenta. Esta cinta era la continuación de la historia iniciada en "Secretos de un matrimonio" y sirve a la vez de resumen y punto y final de la obra del Sueco. Es inútil hacer un resumen de todo lo que nos cuentan las películas de Bergman, solamente dejo algunos retazos de su pensamiento:
Sobre Dios:
Sobre el matrimonio:
Sobre la muerte:
¿Qué sentido tiene hablar de sus Óscar, de sus premios en Cannes y en medio mundo?Hoy no se ha muerto uno de los directores más importantes de todos los tiempos, hoy se ha muerto una forma de hacer cine que nunca podrá regresar. Hoy, 30 de Julio, se ha muerto uno de los pensadores más influyentes del siglo pasado, a la altura de Sartre o Freud. Seguro que esté donde esté se está riendo de todos nosotros, él, al fin, ha encontrado las respuestas a todas esas preguntas que le atormentaron durante toda su vida.
Bécquer, "Rimas y leyendas"

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, Poeta, artículista, novelista y hasta pintor. Nació en Sevilla el 17 de Febrero de 1836, hijo de un pintor Sevillano de antepasados nobles. Caído en desgracia tras la muerte de su padre a los cinco años y de su madre a los once el poeta tuvo una infancia difíci. Adoptado, primero por sus tíos y posteriormente por su madrina Manuela Monahay, descubriría en la biblioteca de esta sus primeros libros. Instalado en alguno de los principales talleres de pintura de la ciudad su tío llegaría a pronosticarle que “no sería un buen pintor, sino un mal literato”. Y es que el joven Gustavo ya empezaba a mostrar su predilección por el tormentoso mundo de las letras. Así es cómo marcharía a Madrid en 1854 en busca de su destino. En esos años se ve obligado a publicar zarzuelas y otros textos literarios que costeasen sus gastos, no tan alejados de “la bohemia”.
Algo decepcionado con en el modo de vida Madrileño tiene la gran suerte de conocer los textos de Byron y Chateaubriand . Hacia 1858 conoce a Julia Espín, musa a la que dedicaría sus “Rimas”, sin gran éxito, pues Julia no concedió sus favores al poeta. Cosa que si haría Casta Esteban Navarro, con la que contraería matrimonio. Con la Unión Liberal de Odonnell gobernando, Bécquer consigue un puesto de redactor en un periódico gracias a uno de sus amigos políticos. Acuciado por su mal carácter y una enfermedad decide marchar a Sevilla, dónde tendrá dos hijos y ejercerá el dudoso puesto de censor de novelas. La revolución le lleva posteriormente hasta Toledo y más tarde a Madrid, dónde huirá en solitario por una infidelidad de su mujer. Un triste 20 de Diciembre de 1870, cuando un eclipse de sol ciega por completo la ciudad de Sevilla, Gustavo muere pidiendo a sus amigos que intenten publicar sus poesías, de las que tiene la intuición de que le sobrevivirán…
Sería el ministro de Unión Liberal Luis González Bravo quien las reuniera y costeará la publicación de todas sus rimas. Algunas de estas habían sido publicadas en algunos periódicos de la época y consiguieron reunirse, aunque desgraciadamente se perderían, siendo reunidas todas de nuevo por sus amigos en un ejemplar que podemos admirar en la Biblioteca Nacional llamado “El libro de los gorriones”. Posteriormente se siguió ampliando, hasta que en 1871 se publicara por primera vez “Rimas y leyendas”.
Muchas y variadas son las influencias de Bécquer. Desde Byron y Dámaso Alonso hasta Henix. Con esbozos de lo que sería el simbolismo y el modernismo su poesía es una brisa de aire fresco que rompía con la poesía civil y social de Quintana y otros contemporáneos. Frente al romanticismo exaltado de Byron, Bécquer representa el susurro más íntimo de la condición humano. Su poesía es cómo una brisa que acaricia tu alma. Con poemas cortos, apenas arpegios, y directos el poeta insufla vida y romanticismo en cada rima, en cada palabra. Es el artífice, junto con “La gran Rosalía”
De la renovación de la lírica española, recuperando “la poesía tradicional” y lo que dio en llamarse “La estética del sentimiento”. Facilidad de palabra y de estilo, al servicio de los sentimientos…Cómo muestra el autor nos traía un himno…
Rima I
Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himno
cadencias que el aire dilata en la sombras.
Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, ¡oh hermosa!
pudiera al oído, contártelo a solas
Aunque mi favorita siga siendo, por razones obvias, aquella que decía…
Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en la rama
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay! -pensé-, ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”!
Y qué decir de las leyendas…muchas veces se han editado sólo las más conocidas, sobre todo en la etapa estudiantil, en la que son de obligada lecturas. Se trata de descubrir la exaltación del yo, el canto al amor imposible, el canto a la vida…Aquí va la lista completa:
La cruz del diablo
La ajorca de oro (leyenda toledana)
El Monte de las Ánimas (leyenda soriana)
Los ojos verdes (leyenda)
Maese Pérez el organista (leyenda sevillana)
El rayo de luna (leyenda soriana)
Creed en Dios (cántiga provenzal)
El miserere (leyenda religiosa)
El Cristo de la calavera (leyenda toledana)
El gnomo (leyenda aragonesa)
La cueva de la mora
La promesa (leyenda castellana)
La corza blanca
El beso (leyenda toledana)
La rosa de Pasión (leyenda religiosa)
¿Habrán leído Stephen King u otros farsantes del misterio la obra de Bécquer? Seguro que en ella descubrirían las auténticas claves de lo oscuro, la llave que lleva a ese mundo misterioso que sólo el genio supo plasmar. Porque el mundo al que nos transporta Bécquer es un mundo con reminiscencias medievales, recorrido de un halo de terror que eleva a la máxima expresión el romanticismo español. Dónde lo siniestro (¡Ay Guy de Maupassant¡) se da cita con lo cotidiano para abrazarse bajo un rayo de luna…dónde Maese Pérez nos embelesa con la música maldita de su órgano…dónde una promesa se torna sangre…dónde un beso y unos ojos verdes nos hacen perder la razón… de lo que se trata es de evadirse de un mundo que nos es generalmente esquivo para buscar otro dónde sean los sentimientos los que gobiernen y no unos intereses bastardos, un mundo en el que la única ley sea el amor.
Es muy difícil analizar la estructura formal de cada una de ellas y ocuparía un espacio y un tiempo que ahora mismo no tengo. La contraposición de términos de "La cruz del diablo", la linealidad clásica de “La ajorca de oro” o esa perfección formal de la que es mi favorita: “El monte de las Ánimas". Les dejo aquí la dirección para que puedan leer la obra completa del autor de forma gratuita y totalmente legal:
http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=13
Anímense a redescubrir, sería raro que no lo hayan hecho ya, todas y cada una de las leyendas o las rimas del autor. Reconozcámosle al autor el mérito de ser uno de los más grandes escritores de todos los tiempos (sí, no digo Españoles). Sin él es imposible entender a Machado, a Rubén Darío, Alberti, Juan Ramón Jiménez… Para mí, entre el realismo y el romanticismo no hay discusión. Cómo dijo el autor en su lecho de muerte pronunciando sus últimas palabras: “Todo mortal”.
Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de Difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas terribles. Entre otras, se asegura que vio a los esqueletos de los antiguos Templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa y pálida y desmelenada que, con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.
(“El monte de las ánimas”, Gustavo Adolfo Bécquer)
La Regenta

Satisfaciendo la petición de una de las seguidoras de este blog vamos a tratar de acercarnos, al menos de refilón, a uno de los pilares sobre los que se asienta la Literatura Española. Me refiero a “La Regenta”, de Leopoldo Alas “Clarín”.
“La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo”
Publicada en dos tomos entre 1884 y 1885 la obra supuso un auténtico escándalo para la época por su temática. En sus más de mil páginas se nos cuenta la historia de Ana Ozores, una joven casada con un hombre mayor, el ex-regente de la audiencia local Víctor Quintanar. Ana se verá agobiada por un clérigo ambicioso y cruel llamado Fermín de Pas y un vulgar conquistador de nombre Alvaro Mesía.
Visto así, el argumento no pasa de ser un folletín más de la época, pero dentro de sus páginas podemos encontrar mucho más, tal vez en ellas se encierre el secreto que separa a las buenas obras de las obras maestras. Vayamos por partes.
Vetusta (Oviedo) es la gran metáfora que encierra la novela, esa ciudad “Heroica” y mezquina. Con “la restauración” de fondo, en sus casas habitarán seres de lo más despreciable: Clérigos avariciosos, políticos corruptos y una nobleza en decadencia. Contra todos ellos choca el idealismo romántico de la joven protagonista que poco a poco se irá sumiendo en el fango moral en que vive la ciudad, hasta desembocar en un final lleno de patetismo y tragedia.
Clarín, que además fue un excelente periodista y articulista, siempre tuvo el concepto de que la literatura debía de servir como medio de denuncia para acabar con las injusticias. De ahí que “el realismo” y “el naturalismo” sea el medio utilizado para reflejar una vida de provincias, y a la vez, o tal vez por ello, universal.
Para Clarín la literatura ha de servir cómo un enorme fresco dónde se tiene que ver reflejado la visión del artista; una visión melancólica del mundo dónde también tienen cabida muchos y variados alardes técnicos cómo la descripción de los sueños (¿dónde estaba Freud?) el diálogo interior, el juego establecido entre el narrador externo e interno o la diferencia temporal entre las dos partes de la novela, la primera tres días y la segunda tres años. Cada una de las hojas es cómo el mecanismo de un reloj suizo; cada coma, cada verbo y cada sustantivo tienen un fin concreto para ensamblarse de forma milimétrica, todo ello para alcanzar ese ideal de belleza cercano a la perfección.
"En la provincia, cuya capital era Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes; pues a los más arduos y elevados ascendía el Magistral, dejando atrás al más robusto andarín, al más experto montañés. Cuanto más subía más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía fiebre que les daba vigor de acero a las piernas y aliento de fragua a los pulmones. Llegar a lo más alto era un triunfo voluptuoso para De Pas. Ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes, imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero que De Pas se procuraba siempre que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego... "
Estamos en la segunda parte del siglo XIX y el ideal de libertad romántico choca contra una realidad áspera y seca. En Francia Flaubert nos deleita con “Madame Bovary” (creo que la correspondencia entre ambas obras daría para varios artículos), y en Rusia Tolstoi nos cuenta la vida de “Ana Karenina”. Tal vez en el interior de estas novelas y en la esencia de estas damas se encuentre el germen de los principales conflictos del atroz siglo que estaba por venir…
No voy a ocultar mis preferencias. Dentro del realismo me quedo con el ruso, sobre todo con ese genio que fue Dostoievski, del que aún sigo descubriendo, tardíamente, más y más obras. No les negaré tampoco que siempre me consideré un romántico, incondicional de Bécquer, del que pronto haré un comentario…siempre preferí ver la vida desde debajo de uno de los puentes de las leyendas que desde lo alto del campanario de la ampulosa catedral de Vetusta…





