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El Blog de Letboy
Acerca de
Letboy, otrora conocido como Carlos Robledo, es el encargado y responsable de la página y de todas las opiniones vertidas en ella. Casi economista, escritor a tiempo parcial, lector compulsivo, aprendiz de cineasta, guitarrista sin oído,ajedrecista sin dama, aficionado al fútbol en mis ratos libres y en general interesado en todo aquello que me haga disfrutar.
Sindicación
 
Canción de hielo y fuego



Hoy me siento muy freak, más de lo habitual, y por eso voy a recomendarles que lean una saga literaria que responde al nombre de "Canción de hielo y fuego", de George RR Martin. Lo primero que deben saber es una advertencia que voy a hacerles:es altamente adictiva. Prueba de ello es que me he leído unas 3500 paginas en poco más de dos meses gracias a mi compañero de trabajo, y sin embargo amigo Aitor. Empecé con ciertas reticencias pues nunca he sido muy fan de las sagas de fantasia épica pero una vez que abrí el primero de los libros, "Juego de tronos", me fue imposible parar. Porque si alguna virtud tiene el libro es que, pese a su longitud, es de lectura fácil.Prosa directa sin demasiadas alharacas, estilo seco que va directo al grano y ciertos aires de folletín, en el mejor de los sentidos, heredero de las mejores novelas de aventuras del siglo pasado.

La trama empieza con Robert Baratheon, el usurpador, en el trono de hierro de los siete reinos. Con la estraña muerte de la mano, John Arryn, se ve alzado al puesto Eddard Stark, que tiene que viajar del frío norte a la corte de Desembarco del rey, dónde se verá enredado en una serie de tramas que llevaran a poner en peligro su vida y la de los suyos...aunque el verdadero peligro se sitúe en el extremo opuesto, en el muro, dónde fuerzas oscuras parecen estar volviendo a la luz para hacer peligrar todo poniente. Mientras tanto, Daenerys y Viserys, últimos representantes de la casa Targaryen, estirpe del dragón, tratan de hacerse con un ejercito que les devuelva el trono...

A medida que devoremos páginas irán apareciendo más y más tramas, unas secundarias y otras principales, que nos irán regalando una galería de personajes inolvidables. Desde Varys a la montaña que cabalga, de Jaime Lannister a Tyrion, de Petyr Baelish(el mejor jugador) a el caballero de las flores, sin olvidarnos de Jon y Arya, mi favorita. Aunque la mayoria de la trama se desarrolla en poniente, dónde están encuadradas las siete grandes casas reales, también se nos ofrecen retazos del mundo libre. Ya he dicho que la prosa de Martin no es especialmente recatada pero no así su técnica, aprendida cómo guionista de televisión, ya que cada capítulo, narrado por un punto de vista de un protagonista diferente, tiene la virtud de ser cómo un episodio de televisión que deja el final de cada capítulo en lo más alto, de modo que quedas irremediablemente atrapado por una trama rica en matices, en detalles que pasan casi desapercibidos y que luego resultan ser fundamentales.

Es díficil no sentirse identificado con alguno de los personajes, que más allá de ser planos, albegan una profundidad fuera de toda duda. No existen personajes buenos ni malos, sino que todos tienen claroscuros que hacen díficil identificarles cómo buenos y malos sin más. También se identificaran con algunas de las casas (la mía es la casa Martell de Dorne), cada una magistralmente ubicada en un poniente con variedad crómatica, del desierto de Dorne a la fría invernalia...

Estando en marcha una serie de la HBO, es más que previsible el "boom" literario que sufrirá la serie, que por otro lado ya ha ocupado el número uno en Estados Unidos entre los libros más vendidos. Muchos opinan que es la mejor serie fantástica desde la obra de Tolkien, aunque para mí está muy por encima...cómo dijo un crítico del New York Times "Poniente es un lugar demasiado vil para los hobbits". Porque pese a todo la magia es algo que no está presente en el libro, al menos en un principio, y es tratado cómo algo oscuro y aislado, aunque bien es cierto que parece estar volviendo cada vez con más fuerza a medida que se acerca el invierno. Lo más interesante son las intrigas palaciegas inspiradas en acontecimientos Históricos cómo "La guerra de las dos rosas" y lo incontables golpes de efecto que nos regala el autor, al que no le tiembla la mano al deshacerse de personajes principales...

Hasta el momento se han publicado cuatro libros: "Juego de tronos", "Choque de reyes", "Tormenta de espadas" y "Festin de cuervos". Está a punto de salir el quinto libro que tiene por título "Danza de dragones" y hay previstos otros dos...así que ya saben, si quieren iniciar una aventura en toda regla regalense "Canción de hielo y fuego", no se arrepentirán. Y recuerden:" El invierno se acerca"

 
Layla

Conocí a Layla hará diez años. Ella era una chica aún demasiado joven, había sobrepasado a duras penas los veinte, y yo un tipo, que aunque no muy mayor, sí había vivido lo suyo. Recuerdo áquel día con una mezcla de melancolía y añoranza; cómo se recuerdan las cosas que adquieren valor con el tiempo. Cierro los ojos y aún puedo verla, con su sonrisa infinita y su larga melena negra, llena de timidez y nerviosismo en mitad de aquella charla literaria de un escritor que no logro recordar su nombre. No diré que enseguida reparé en ella pues siempre he sido muy despistado, pero sí que hubo algo que me hizo sentir una atracción instantanea . No sé si fue su manera de mirar, esa mirada que más tarde logré descifrar, o si bien fueron sus ademanes de seda pero el caso es que mi fascinación por ella fue completa. Con el paso de los días logramos entablar una amistad, corta pero intensa que es cómo dicen son las mejores cosas, aunque también es cierto que se dicen muchas tonterías.

Layla fue superando poco a poco su timidez y fue así cómo pude entrever los recovecos de su alma( ¿acaso se puede aspirar a más?). Cómo había intuído desde un principio era una persona muy sensible, acaso la persona más sensible que haya conocido nunca. Cada palabra que salía de su boca, cada gesto, dejaba patente su forma de entender las cosas; desde un prisma totalmente opuesto a cómo lo hacía el resto de la gente. Gustaba de pasarse las tardes llorando, tumbada en su cama soñando con un mundo diferente; un lugar acaso muy cercano a la utopía clásica. Porque Layla. era, a mi modo de ver, una gran filósofa. Aún recuerdo las tardes que pasamos hablando acerca de la teoría de la acción-efecto que regían, según ella, las más elementales normas de la naturaleza. Cómo si un designio arbitrario fuese capaz de hacernos pagar por las cosas malas que hicimos en un pasado y que ahora se presentan a cobrar merecida justicia en el presente. Nunca me atreví a contrariarla pues enseguida era capaz de convencerme con la fuerza de sus ojos y la verdad de sus palabras. Podía pasarme horas y horas sentado a su lado charlando sobre las más diversas cosas: sobre el trabajo, la familia, los estudios...cualquier tema era bueno con tal de pasar más tiempo a su lado. Porque el tiempo con ella era diferente. Pasaba rápido, cómo si las horas fuesen minutos y los minutos segundos. Aunque tenía momentos tristes era inevitable sentirse contagiado por la alegría que irradiaba y que contagiaba a todos los que estabamos alrededor.

Había algo en su forma de fumar que le acercaba a las grandes divas del cine de la edad dorada de Hollywood. El cigarrillo en sus dedos era la extensión de la elegancia de Marlene Dietrich y la inocencia de sus labios nublados por el humo recordaba a la Audrey Hepburn de "Desayuno con diamantes". Con esta última también guardaba cierto parecido físico, cómo de fragilidad, cómo si fuera una silueta de cristal a punto de romperse a cada paso.
Siempre pensaba en ayudar a los demás. En el momento en que la conocí estudiaba trabajo social por una mala experiencia que había tenido con la cuál había hecho daño a alguien. Desconozco el daño que pudiera hacerle a él pero lo que sí que sé es el bien que me hizo a mí. Tal vez sí sea cierta esa teoría de la reciprocidad. No contaré ahora porque estaba en un mal momento pero lo cierto es que Layla supuso un punto y aparte en mi manera de ver las cosas.

Todo sucedió de una manera vertiginosa.

El invierno empezaba a llegar a Madrid; los patos alzaban el vuelo para abandonar el viejo Manzanares en busca de tierras más cálidas y la escarcha empezaba a intuírse en las ventanas, desde las Ventillas a Chamartin. La recuerdo esperandome junto al estanque del retiro, aterida por el frío, con su largo abrigo negro hasta las rodillas y con los ojos rojos de haber llorado. Nunca había visto llorar a Layla.No diré aquí, querido lector, los motivos por los que lloraba pues sería cómo traicionarla. Sólo diré que el amor, juez y parte de tantas y tantas historias, fue el desencadenante de sus lágrimas. Siempre me culparé por no poder ayudarla cómo a mí me hubiera gustado, por no haber podido evitar lo inevitable. Días después me comentó por primera vez que quería marcharse a Barcelona para olvidar y empezar de cero. Yo, que tantas veces había pensando en hacer lo mismo, traté en vano de convencerla. Los días siguientes fueron extraños. La simple idea de perderla me torturaba. Le sonreía cuando me sonreía, le besaba cuando me besaba y le abrazaba cuando me abrazaba. Pero poco a poco la iba perdiendo. Aunque todo seguía aparentemente igual, nada era lo mismo. Un mes después, con las luces de navidad iluminando las calles de la ciudad y las caras ilusionadas de los niños reflejadas en los escaparates, volví a quedar con Layla
Se iba. Con la entrada del nuevo año, cómo el que hace el próposito de dejar de fumar, ella se propuso iniciar una nueva vida. Siempre lamentaré no haber acudido a la última cita antes de irse. Aún sigo soñando con la figura de Layla, sentada a la luz de una vela, defraudada porque yo no acudí a despedirla, y es ahí cuando el recuerdo duele. Tampoco fuí a visitarle cómo le había prometido ni tan siquiera le llamé por teléfono. Nunca más volví a saber de ella. Siempre he sido un cobarde, esto es sólo una muestra más de ello.

Aún hoy mis amigos me siguen preguntando si estuve enamorado de Layla(tal vez usted también lo crea, querido lector). Aunque siempre les dije que no, aún hoy albergo mis dudas acerca de mis sentimientos. ¿Hubiera arreglado algo con un "te quiero"? siempre me lo preguntaré.A mí me gusta pensar que no. Que lo nuestro iba más allá del amor. Lo que sí sentí siempr
e fue una admiración sin condiciones. Es confortable cerrar los ojos antes de dormir e imaginarme cómo será su vida en Barcelona. Me la imagino casada y con dos niños, ayudando a los más desfavorecidos desde su trabajo de asistente social. Siempre con su sonrisa, paseando y dejando su aroma de vida por la Ciudad Condal allá por dónde pasa, inundando cada rincón con la verdad de su alma...
 
Poemas de amor y sombra

Amor

Perfilas el camino con cada paso
distraído, dejando tus huellas
varadas en los confines de mis sueños
proscritos entre el silencio y la tristeza.
Si acaso te paras y te das la vuelta,
dedicandome una de tus miradas
perdidas, el mundo se detiene.
Y tus ojos son para mi alma
la alegría serena que convierte
un latido que parece que se para
en un tic tac de compás acelerada.
Tus ojos, candiles de la madrugada,
tus labios, curvas de rojo pecado,
tu cuerpo, el deseo que me atrapa,
Tú misma, el verso evocado...
Luego desapareces cómo la luna
cuando llega la mañana,
pero queda el aroma,el recuerdo,
la sensación de que amar
es sólo un retazo de tiempo,
una espina que se clava...

Sombra

Cuando la tarde muere
sin remedio,
un "no me olvides, amor mío",
impregna el aire.
Tus ojos en los míos,
palabras que no salen,
un beso que hace
imposible el olvido,
una manos frías
que me atraen,
una última sonrisa
y un final implacable.
una vida que se va
aunque lo nuestro
nunca acabe...
qué sabe nadie
del llanto del poeta,
que todos se callen..
qué sabe nadie
del llanto del poeta;
compañero inseparable.




Maldita...sigue siendo para siempre...
 
Hay días
Hay días, cómo hoy, en que el recuerdo
lo cubre todo, inmensa manta de silencios
dónde se resguardan aquellos besos
que me dabas...eran otros tiempos.
Cada cosa, por muy pequeña que fuera,
cubría los vacíos de nuestra existencia,
cada pequeño gesto, cada mirada aviesa,
cada roce hacía olvidar la tristeza.
Hay días, cómo hoy, en que el cielo
es sólo un mural de olvidados sueños,
de sueños en los que aún te tengo,
dónde aún eres mía, dónde aún no te pierdo.
Luego llegan las nubes y la tormenta,
y la lluvia parece que es eterna,
cada gota de agua que me encuentra
es un grito ahogado de impotencia.
Hay días, cómo hoy, en que tu cuerpo
sigue siendo el paisaje más bello,
aunque cada rinconcito sea campo yermo,
aunque bien sepa que todo me es ajeno...
quisiera que tus ojos me vieran,
ser la duda a la vez que la certeza,
Sentir y que me sientan..
Deseo imposible es querer que lo que se va, vuelva

 
Poemario
I

Ahí dónde nace el verso del poeta,
dónde se quedan espacios vacíos,
miradas perdidas y silencios,
manos que no te encuentran,
labios que no te besan,
pasos que no hacen camino,
sabanas que no quitan el frío,
recuerdos que no cesan.
Ahí dónde habita la soledad,
dónde no existe el olvido,
ni el futuro si no es contigo,
sólo esta infinita tristeza.
ser el reo, ser la presa,
ser el sueño que hemos perdido;
la soledad como castigo...
Ahí dónde nace el verso del poeta.


II

Si de la mañana quedara tu voz,
el eco absurdo de un sonido
sin sonido,
la verdad que se oculta
tras la primera escarcha
del invierno,
la certeza ambigua
de áquel loco que clama
que la vida es sólo sueño.
Si de la mañana quedaran tus ojos,
la mirada del que mira
sin ser visto,
la forma indefinida
de un preterito
imperfecto,
el verso que no olvida
que su destino
es ser eterno.
 
Las disertaciones de letboy
Y otra vez la salud falla. La verdad que ya no recuerdo la última vez que he estado completamente bien, sin ningún achaque. Lo bueno del asunto es que el Estado me proporciona a un módico precio la sensación impagable de estar drogado durante toda la jornada. El día empieza con la primera pastilla. Pongo algo de música para animarme y toco un poco la guitarra, aunque cada vez menos. Es algo que empieza a ser una constante, poco a poco voy abandonando las ilusiones que estos años me han ido acompañando. Supongo que la madurez consiste en esto, en ir abandonando sueños cómo se van quitando las capas de una cebolla, hasta llegar al corazón, lo malo es que para pelar una cebolla hay que entregar unas cuántas lágrimas a cambio. Claro que me sigue gustando reunirme con el grupo, alrededor de unos cigarros y unas cervezas, e improvisar algo y soñar con tocar en grandes conciertos, pero la realidad sigue siendo la mediocridad más absoluta.
Luego llega la hora de la comida. Desde hace dos meses no pruebo la sal, es curioso comprobar el auténtico sabor de las cosas. Todo empieza a tener más verdad, aunque lo que esté descubriendo no me guste en absoluto. Con un poco de suerte Silvia me acompaña en la hora de la comida. Charlamos sobre sus estudios, sobres sus chicos y suele contarme sus preocupaciones de cuando en cuando. Es una persona complicada, nunca sé su auténtico estado de ánimo aunque es una persona que suele transmitirme alegría. Siempre con sus canciones, siempre con sus dudas, con sus bombillas para arreglar, sus manías...siempre tan ella.
Después de comer me dirijo al trabajo. Quizás el principal foco de atención de estos últimos meses. Empecé con muchas ganas, quizás demasiadas. Era la vía de escape perfecta para sentirme útil. Lo que más me llamó la atención fue la gente. Encontré un grupo dónde me sentía integrado. Por desgracia hablo en pasado. De un tiempo a esta parte me siento fuera. Cierto es que sigo sintiendo cerca a gente cómo Aitor o hablando con Jorge o Ramón pero lo cierto es que me alejo por momentos. Y luego está Elenita, ahora Elena... Me gusta pensar que es por las drogas que tan gentilmente me proporciona el Estado, aunque sé que la verdad es otra. El error principal fue pensar que eramos un grupo. El individuo no ha nacido para un fin colectivo, al final siempre está condicionado por un individualismo patológico. El hombre no es sólo un lobo para el hombre sino también para la manada. Intento hacer lo de siempre: cumplo con mi trabajo cómo buenamente puedo, hablo con la gente, les escucho, íncluso me río con ellos pero ya no trato de comprenderlos porque ya nada es igual. Simplemente se trata de que ya no tengo fuerzas para enfrentarme a los hipócritas engranajes de una sociedad enferma de sí misma; narcísista hasta la médula.
El sonido de las teclas del ordenador, gente hablando sin parar,el ascensor que sube y baja, la hora del descanso que se acaba...la antítesis de la tranquilidad del retiro y la casita del árbol dónde juego al ajedrez con desconocidos, quizás el último refugio dónde me siento a salvo del resto del mundo. Ante el tablero las reglas están claras, no hace falta conocer al adversario, pues el auténtico rival es uno mismo...
Cuando la jornada acaba estoy deseando llegar a casa para saber noticias de casa. Es reconfortante saber que mi padre está ya casi en su plenitud y las cosas empiezan a ir bien. Luego viene otra pastilla con la cena. Y tal vez mis labios se rocen con los de Silvia y rocemos íncluso algún sentimiento, pero es sólo ceniza; el vacío o simplemente otro efecto secundario de la medicación. Cuando llego a mi habitación, a eso de la medianoche, me siento cansado. Tal vez dude en ver una película que últimamente ya no veo, tal es la apatía, o ponerme a leer, cosa que afortunadamente sigo haciendo. Finalmente escribo un texto mediocre cómo el que estoy haciendo, sin ningún tipo de coherencia ni fin, en el que tiene cabida íncluso una interrupción de Aitor para que escriba el sonido abrupto que realiza cuando ve a una buena moza(¿Cómo describir semejante aberración?). Aitor...tal vez el mayor hallazgo de estos últimos meses y seguramente mi segunda equivocación en cuánto a conocer a una persona también en los últimos tiempos ... Lo que en realidad deseo es hacer ese placentero ritual que es desvestirse, de un modo lento, recreandome en la caída de cada prenda sobre el cesto de ropa sucia, para desconectarme del mundo mientras me tumbo sobre la cama, no sin antes tomarme la última pastilla que me ayude a ser un borrego más en mitad del rebaño.

 
Poemas de amor y sombra

Seguimos en clave poética y esta vez intentando reflotar un viejo proyecto que nunca se logró llevar a cabo, reunir todos los poemas en un libro que llevara por título:"Poemas de amor y sombra"

Amor

El suspiro de la tela
al rozar tu piel hasta tocar el suelo.
caricias que vuelan,
que van y vienen
describiendo el pecado.
Nuestros cuerpos,
ya desiertos de atavíos.
sin más pudor que el de descubrirte
entre silencios.
Nuestros labios,
en esta dulce guerra de pares,
se aman más allá de las palabras,
de los nombres y adjetivos.
No hay un tuyo ni un mío.
unión de fuerzas,
de latidos.
El brillo en nuestros ojos, su calor…
Morir y renacer
cada vez que nos miramos.
morir y renacer
para seguir estando vivos.


Sombra


Otra vez las sombras acechando
tras la ventana,
silenciosas, mudas mascaras
incorporeas, sin rostro,
que me llaman
entre los susurros
de la noche en calma.
Pero todo es distinto esta vez,
las cadenas que me ataban,
los recuerdos, las dudas,
la falta de esperanza...
Ahora puedo cerrar los ojos
y refugiarme en la nada,
pensar, si acaso,
que sus llantos,sus palabras
son sólo heridas
que ya no sangrán.
Sí, esta vez estoy seguro
que el rezar no me hace falta,
bastará que aguarde a la mañana
pues no hay sombra alguna
que resista la llegada del alba...