<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[El Blog de Letboy]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[&#32;]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[The end]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_171.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Siempre es triste despedirse o cerrar una trayectoria, pero siento que ha llegado el momento de poner punto final a este blog. Ha sido mucho tiempo escribiendo y mentiría si digo que no siento pena al hacerlo. Se ha tratado, en mayor o menor medida, de acercar la literatura y el mundo del cine a mis amigos y demás lectores ocasionales, aunque no se muy bien si lo he conseguido o no, si alguien ha visto una película de Mizoguchi o leído algún libro de Mccarthy, habrá valido la pena. Durante todo este tiempo también he escrito multitud de relatos y poesías entre los que se podía leer entre líneas muchas personas importantes que han ido entrando y saliendo de mi vida: Mis primeros pasos con Pat, la locura de Vanessa, Anita la rubia y sus enfados y reconciliaciones, Víctor y David, mis compañeros de piso, Silvia y su alegría, Aitor y su eterno sombrero y últimamente también Elena, que consiguió hacerse un hueco destacado entre los post y mi vida... una lástima que las cosas no salgan nunca cómo uno planea, aunque si algo he aprendido en todo esto tiempo es a perder.Por encima de todos siempre estuvo Noe, maldita por siempre...aunque si de algo me he dado cuenta en estos años ha sido de la mediocridad que rodea mis escritos, unos en mayor proporción que otros, que me ha hecho ver la realidad tal y cómo es:  no soy apto para la escritura, Ha llegado el momento de guardar la pluma en el tintero y dejar las hoja en blanco para siempre. Ha llegado el momento de cerrar varios frentes en mi vida, este solamente es uno de ellos. Tal vez cambiar de vida, tal vez cambiar de ciudad, tal vez abandonar de una vez por todas mis sueños...pero eso es una historia que ya no leerán, la historia de Letboy. Yo también elijo no elegir la vida...<br/><br/>Fin<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qw0t_KSP5nc&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/qw0t_KSP5nc&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br/><br/>Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compacdiscs y abrelatas eléctricos.<br/>Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a intéres fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos.<br/>Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos colores. Elige el bricolage y pregúntate quien coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el puto sofa a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.<br/>Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima ,en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoistas y hechos polvo que has engendrado para reeemplazarte.<br/>Elige tu futuro. Elige la vida.<br/>Pero, ¿por qué iba a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa, y las razones: No hay razones.<br/>¿Quién necesita razones cuando tienes cocaína?]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[El sueño de Sofía]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_170.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Comenzó a andar dos días después de la muerte de Sofía. Nadie reparó en él cuando abandonó el pueblo. Con su mochila al hombro, su gorra calada y un pequeño bastón, su figura se fue alejando hasta fundirse con la línea del horizonte. Absorto en sus recuerdos, ni tan siquiera volvió la vista atrás para despedirse del lugar dónde había vivido más de veinte años. Fue a finales de los setenta cuando él y Sofía habían llegado a áquel alejado rinconcito de la vieja Castilla dónde apenas vivían doscientos habitantes. Eran dos jovenes recien casados a los que un golpe de suerte en forma de billete de lotería había hecho prematuramente ricos. Habían decidido huir del bullicio de la ciudad para cumplir su sueño:retirarse a vivir a una pequeña casa de campo con un huertecito dónde plantar sus propias hortalizas. Mientras sigue caminando no puede evitar acordarse de la sonrisa de Sofía al ver por primera vez la casita que más tarde se convertiría en su hogar. La misma casa de las afueras que aún hoy un viejo cartel sobre una alambrera de madera anuncia cómo "El sueño de Sofía". El primer año, nada más de instalarse, fue agitado. Sembrar el huerto, pintar las paredes y decorar las habitaciones ocuparon los primeros meses y no dejaron tiempo para descansar a la pareja. El día comenzaba temprano, a eso de las ocho de la mañana. Siempre había algo que hacer. Mientras ella se encargaba del interior de la casa, él hacia lo propio con el exterior quitando las malas hierbas o clavando las maderas de la valla que delimitaba la parcela. Las tardes las dedicaban a pasear por los alrededores. Les gustaba especialmente el camino que llevaba al riachuelo de la vieja, cómo así les llamaba la gente del lugar, dónde en verano se divertían bañandose. Qué hermosa estaba Sofía con el pelo mojado, con su eterna sonrisa y sus pequeños ojos de gata. Siempre veían anochecer desde el portal, sentados en la mesita de madera y cenando unos tomates asados de su propia cosecha. Si la felicidad plena existía, debía de ser muy parecido a aquello.<br/><br/>Pero los problemas llegaron cuando decidieron tener un hijo que llenara, aún más, sus vidas. Tras intentarlo una y otra vez sin resultado, decidieron acudir al médico. Mientras el caminante descansa a la vera de un árbol repasa mentalmente la escena. Ellos dos sentados tras la mesa del especialista. Nerviosos, con las manos entrelazadas, asustados ante el mal augurio de la seriedad del doctor. Nunca había visto tan triste a Sofía cómo áquel día. Durante todo el camino de regreso apenas cruzaron unas palabras. Tal vez un "no pasa nada", o un "qué le vamos a hacer". El silencio cómo signo de impotencia. Aún le da rabia no haber podido consolar de otra manera a su mujer áquella noche en que durmieron abrazados, compartiendo la tristeza de una mujer que sabe que nunca podrá ser madre, mientras las lágrimas y el cansancio acaba por fundirse con el sueño. A la mañana siguiente sólo él se levantó temprano. Se vistió cómo cada día y comio un par de huevos escalfados antes de salir. El dia estaba nublado y el frío empezaba a anunciar el invierno. <br/>Toda la mañana la ocupó en recoger el más bello ramo de flores silvestres para tratar de animar a su mujer. Cuando llegó a casa, su mujer seguía tumbada en la cama, se acercó a ella, le besó la frente y le entregó el ramo. Apenas un susurro salió de su boca para darle las gracias y siguió con la mirada distraída, cómo si estuviera a mucha distancia de allí. Durante dos días él le hizo la comida y se ocupó de las tareas del hogar. Todas las noches dormían abrazados, mirandose frente a frente. Sólo cuando Sofía cerraba los ojos, él lograba dormirse.<br/>Al tercer día, mientras él estaba fuera, ella decidió levantarse. Puso las flores, ya casi marchitas, en agua y las dejó encima de la mesa. Cuando él volvió la sorprendió cocinando. ¿Tienes mucha hambre, cariño?. Fueron las primeras palabras que escuchó de su boca en tres días.<br/><br/>Vista desde la distancia, la silueta del hombre caminando por el camino en mitad de la noche se asemeja a los rayos de la luna que le vigila desde las alturas; tenue, apenas perceptible y sin prestar atención a la melodía que entona la noche; el crujir de las ramas bajo sus pies, las hojas de los árboles mecidas por una suave brisa y el estruendo del recuerdo del entierro de su mujer. Cuando se detiene en mitad del camino y apoya su espalda en unas rocas es cuando se le presentan ante sí las imagenes más dolorosas. Ella tendida sobre la cama, sus gritos de dolor que no logra mitigar la morfina, sus ojos que no le reconocen y finalmente sus manos sujetando las suyas que caen sin vida. Luego el entierro. El silencio. El eco de las palabras calmadas del sacerdote en la iglesia mientras sus ojos se clavan en el feretro dónde al fin descansa su amada. Rodeado de gente que le dedica palabras amables y al fin solo en la casa, vacía sin ella. <br/>Y así cae dormido, entre el cansancio y la rabia, el caminante. Luego llega la mañana de nuevo y el caminante despierta. Se siente en un lugar extraño, aunque en realidad ya todos lo sean, y sigue caminando hacia ninguna parte, allá dónde nadie le espera, allá dónde van los que no tienen ningún lugar dónde ir...<br/><br/><br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Canción de hielo y fuego]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_169.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/letboy/files/juegodetronos.jpg.jpg" alt="" border="0" width="250" height="467"/><br/><br/><br/>Hoy me siento muy freak, más de lo habitual, y por eso  voy a recomendarles que lean una saga literaria que responde al nombre de "Canción de hielo y fuego", de George RR Martin. Lo primero que deben saber es una advertencia que voy a hacerles:es altamente adictiva. Prueba de ello es que me he leído unas 3500 paginas en poco más de dos meses gracias a mi compañero de trabajo, y sin embargo amigo Aitor. Empecé con ciertas reticencias pues nunca he sido muy fan de las sagas de fantasia épica pero una vez que abrí el primero de los libros, "Juego de tronos", me fue imposible parar. Porque si alguna virtud tiene el libro es que, pese a su longitud, es de lectura fácil.Prosa directa sin demasiadas alharacas, estilo seco que va directo al grano y ciertos aires de folletín, en el mejor de los sentidos, heredero de las mejores novelas de aventuras del siglo pasado.<br/><br/>La trama empieza con Robert Baratheon, el usurpador, en el trono de hierro de los siete reinos. Con la estraña muerte de la mano, John Arryn, se ve alzado al puesto Eddard Stark, que tiene que viajar del frío norte a la corte de Desembarco del rey, dónde se verá enredado en una serie de tramas que llevaran a poner en peligro su vida y la de los suyos...aunque el verdadero peligro se sitúe en el extremo opuesto, en el muro, dónde fuerzas oscuras parecen estar volviendo a la luz para hacer peligrar todo poniente. Mientras tanto, Daenerys y Viserys, últimos representantes de la casa Targaryen, estirpe del dragón, tratan de hacerse con un ejercito que les devuelva el trono...<br/><br/>A medida que devoremos páginas irán apareciendo más y más tramas, unas secundarias y otras principales, que nos irán regalando una galería de personajes inolvidables. Desde Varys a la montaña que cabalga, de Jaime Lannister a Tyrion, de Petyr Baelish(el mejor jugador) a el caballero de las flores, sin olvidarnos de Jon y Arya, mi favorita. Aunque la mayoria de la trama se desarrolla en poniente, dónde están encuadradas las siete grandes casas reales, también se nos ofrecen retazos del mundo libre. Ya he dicho que la prosa de Martin no es especialmente recatada pero no así su técnica, aprendida cómo guionista de televisión, ya que cada capítulo, narrado por un punto de vista de un protagonista diferente, tiene la virtud de ser cómo un episodio de televisión que deja el final de cada capítulo en lo más alto, de modo que quedas irremediablemente atrapado por una trama rica en matices, en detalles que pasan casi desapercibidos y que luego resultan ser fundamentales. <br/><br/>Es díficil no sentirse identificado con alguno de los personajes, que más allá de ser planos, albegan una profundidad fuera de toda duda. No existen personajes buenos ni malos, sino que todos tienen claroscuros que hacen díficil identificarles cómo buenos y malos sin más. También se identificaran con algunas de las casas (la mía es la casa Martell de Dorne), cada una magistralmente ubicada en un poniente con variedad crómatica, del desierto de Dorne a la fría invernalia...<br/><br/>Estando en marcha una serie de la HBO, es más que previsible el "boom" literario que sufrirá la serie, que por otro lado ya ha ocupado el número uno en Estados Unidos entre los libros más vendidos. Muchos opinan que es la mejor serie fantástica desde la obra de Tolkien, aunque para mí está muy por encima...cómo dijo un crítico del New York Times "Poniente es un lugar demasiado vil para los hobbits". Porque pese a todo la magia es algo que no está presente en el libro, al menos en un principio, y es tratado cómo algo oscuro y aislado, aunque bien es cierto que parece estar volviendo cada vez con más fuerza a medida que se acerca el invierno. Lo más interesante son las intrigas palaciegas inspiradas en acontecimientos Históricos cómo "La guerra de las dos rosas" y lo incontables golpes de efecto que nos regala el autor, al que no le tiembla la mano al deshacerse de personajes principales...<br/><br/>Hasta el momento se han publicado cuatro libros: "Juego de tronos", "Choque de reyes", "Tormenta de espadas" y "Festin de cuervos". Está a punto de salir el quinto libro que tiene por título "Danza de dragones" y hay previstos otros dos...así que ya saben, si quieren iniciar una aventura en toda regla regalense "Canción de hielo y fuego", no se arrepentirán. Y recuerden:" El invierno se acerca"<br/><br/><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=0vMHZuV3bz9CcldWZuVmevUHauEmc0hXZuQnbhZWZsVWYslGb/Enya%2520-%2520May%2520it%2520be.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;" ></embed>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Layla]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_168.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Conocí a Layla hará diez años. Ella era una chica aún demasiado joven, había sobrepasado a duras penas los veinte, y yo un tipo, que aunque no muy mayor, sí había vivido lo suyo. Recuerdo áquel día con una mezcla de melancolía y añoranza; cómo se recuerdan las cosas que adquieren valor con el tiempo. Cierro los ojos y aún puedo verla, con su sonrisa infinita y su larga melena negra, llena de timidez y nerviosismo en mitad de aquella charla literaria de un escritor que no logro recordar su nombre. No diré que enseguida reparé en ella pues siempre he sido muy despistado, pero sí que hubo algo que me hizo sentir una atracción instantanea . No sé si fue su manera de mirar, esa mirada que más tarde logré descifrar, o si bien fueron sus ademanes de seda pero el caso es que mi fascinación por ella fue completa. Con el paso de los días logramos entablar una amistad, corta pero intensa que es cómo dicen son las mejores cosas, aunque también es cierto que se dicen muchas tonterías.<br/><br/>Layla fue superando poco a poco su timidez y fue así cómo pude entrever los recovecos de su alma( ¿acaso se puede aspirar a más?). Cómo había intuído desde un principio era una persona muy sensible, acaso la persona más sensible que haya conocido nunca. Cada palabra que salía de su boca, cada gesto, dejaba patente su forma de entender las cosas; desde un prisma totalmente opuesto a cómo lo hacía el resto de la gente. Gustaba de pasarse las tardes llorando, tumbada en su cama soñando con un mundo diferente; un lugar acaso muy cercano a la utopía clásica. Porque Layla. era, a mi modo de ver, una gran filósofa. Aún recuerdo las tardes que pasamos hablando acerca de la teoría de la acción-efecto que regían, según ella, las más elementales normas de la naturaleza. Cómo si un designio arbitrario fuese capaz de hacernos pagar por las cosas malas que hicimos en un pasado y que ahora se presentan a cobrar merecida justicia en el presente. Nunca me atreví a contrariarla pues enseguida era capaz de convencerme con la fuerza de sus ojos y la verdad de sus palabras. Podía pasarme horas y horas sentado a su lado charlando sobre las más diversas cosas: sobre el trabajo, la familia, los estudios...cualquier tema era bueno con tal de pasar más tiempo a su lado. Porque el tiempo con ella era diferente. Pasaba rápido, cómo si las horas fuesen minutos y los minutos segundos. Aunque tenía momentos tristes era inevitable sentirse contagiado por la alegría que irradiaba y que contagiaba a todos los que estabamos alrededor. <br/><br/>Había algo en su forma de fumar que le acercaba a las grandes divas del cine de la edad dorada de Hollywood. El cigarrillo en sus dedos era la extensión de la elegancia de Marlene Dietrich y la inocencia de sus labios nublados por el humo recordaba a la Audrey Hepburn de "Desayuno con diamantes". Con esta última también guardaba cierto parecido físico, cómo de fragilidad, cómo si fuera una silueta de cristal a punto de romperse a cada paso. <br/>Siempre pensaba en ayudar a los demás. En el momento en que la conocí estudiaba trabajo social por una mala experiencia que había tenido con la cuál había hecho daño a alguien. Desconozco el daño que pudiera hacerle a él pero lo que sí que sé es el bien que me hizo a mí. Tal vez sí sea cierta esa teoría de la reciprocidad. No contaré ahora porque estaba en un mal momento pero lo cierto es que Layla supuso un punto y aparte en mi manera de ver las cosas. <br/><br/>Todo sucedió de una manera vertiginosa.<br/><br/>El invierno empezaba a llegar a Madrid; los patos alzaban el vuelo para abandonar el viejo Manzanares en busca de tierras más cálidas y la escarcha empezaba a intuírse en las ventanas, desde las Ventillas a Chamartin. La recuerdo esperandome junto al estanque del retiro, aterida por el frío, con su largo abrigo negro hasta las rodillas y con los ojos rojos de haber llorado. Nunca había visto llorar a Layla.No diré aquí, querido lector, los motivos por los que lloraba pues sería cómo traicionarla. Sólo diré que el amor, juez y parte de tantas y tantas historias, fue el desencadenante de sus lágrimas. Siempre me culparé por no poder ayudarla cómo a mí me hubiera gustado, por no haber podido evitar lo inevitable. Días después me comentó por primera vez que quería marcharse a Barcelona para olvidar y empezar de cero. Yo, que tantas veces había pensando en hacer lo mismo, traté en vano de convencerla. Los días siguientes fueron extraños. La simple idea de perderla me torturaba. Le sonreía cuando me sonreía, le besaba cuando me besaba y le abrazaba cuando me abrazaba. Pero poco a poco la iba perdiendo. Aunque todo seguía aparentemente igual, nada era lo mismo. Un mes después, con las luces de navidad iluminando las calles de la ciudad y las caras ilusionadas de los niños reflejadas en los escaparates, volví a quedar con Layla<br/>Se iba. Con la entrada del nuevo año, cómo el que hace el próposito de dejar de fumar, ella se propuso iniciar una nueva vida. Siempre lamentaré no haber acudido a la última cita antes de irse. Aún sigo soñando con la figura de Layla, sentada a la luz de una vela, defraudada porque yo no acudí a despedirla, y es ahí cuando el recuerdo duele. Tampoco fuí a visitarle cómo le había prometido ni tan siquiera le llamé por teléfono. Nunca más volví a saber de ella. Siempre he sido un cobarde, esto es sólo una muestra más de ello.<br/><br/>Aún hoy mis amigos me siguen preguntando si estuve enamorado de Layla(tal vez usted también lo crea, querido lector). Aunque siempre les dije que no, aún hoy albergo mis dudas acerca de mis sentimientos. ¿Hubiera arreglado algo con un "te quiero"? siempre me lo preguntaré.A mí me gusta pensar que no. Que lo nuestro iba más allá del amor. Lo que sí sentí siempr<br/>e fue una admiración sin condiciones. Es confortable cerrar los ojos antes de dormir e imaginarme cómo será su vida en Barcelona. Me la imagino casada y con dos niños, ayudando a los más desfavorecidos desde su trabajo de asistente social. Siempre con su sonrisa, paseando y dejando su aroma de vida por la Ciudad Condal allá por dónde pasa, inundando cada rincón con la verdad de su alma...<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Poemas de amor y sombra]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_167.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Amor<br/><br/>Perfilas el camino con cada paso<br/>distraído, dejando tus huellas<br/>varadas en los confines de mis sueños<br/>proscritos entre el silencio y  la tristeza.<br/>Si acaso te paras y te das la vuelta,<br/>dedicandome una de tus miradas<br/>perdidas, el mundo se detiene.<br/>Y tus ojos son para mi alma<br/>la alegría serena que convierte<br/>un latido que parece que se para<br/>en un tic tac de compás acelerada.<br/>Tus ojos, candiles de la madrugada,<br/>tus labios, curvas de rojo pecado,<br/>tu cuerpo, el deseo que me atrapa,<br/>Tú misma, el verso evocado...<br/>Luego desapareces cómo la luna<br/>cuando llega la mañana,<br/>pero queda el aroma,el recuerdo,<br/>la sensación de que amar<br/>es sólo un retazo de tiempo,<br/>una espina que se clava...<br/><br/>Sombra<br/><br/>Cuando la tarde muere <br/>sin remedio,<br/>un "no me olvides, amor mío",<br/>impregna el aire.<br/>Tus ojos en los míos,<br/>palabras que no salen,<br/>un beso que hace<br/>imposible el olvido,<br/>una manos frías<br/>que me atraen,<br/>una última sonrisa<br/>y un final implacable.<br/>una vida que se va<br/>aunque lo nuestro<br/>nunca acabe...<br/>qué sabe nadie<br/>del llanto del poeta,<br/>que todos se callen..<br/>qué sabe nadie<br/>del llanto del poeta;<br/>compañero inseparable.<br/><br/><br/><br/><br/>Maldita...sigue siendo para siempre...]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Hay días]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_166.htm]]></link><description><![CDATA[Hay días, cómo hoy, en que el recuerdo<br/>lo cubre todo, inmensa manta de silencios<br/>dónde se resguardan aquellos besos<br/>que me dabas...eran otros tiempos.<br/>Cada cosa, por muy pequeña que fuera,<br/>cubría los vacíos de nuestra existencia,<br/>cada pequeño gesto, cada mirada aviesa,<br/>cada roce hacía olvidar la tristeza.<br/>Hay días, cómo hoy, en que el cielo<br/>es sólo un mural de olvidados sueños,<br/>de sueños en los que aún te tengo,<br/>dónde aún eres mía, dónde aún no te pierdo.<br/>Luego llegan las nubes y la tormenta,<br/>y la lluvia parece que es eterna,<br/>cada gota de agua que me encuentra<br/>es un grito ahogado de impotencia.<br/>Hay días, cómo hoy, en que tu cuerpo<br/>sigue siendo el paisaje más bello,<br/>aunque cada rinconcito sea campo yermo,<br/>aunque bien sepa que todo me es ajeno...<br/>quisiera que tus ojos me vieran,<br/>ser la duda a la vez que la certeza,<br/>Sentir y que me sientan..<br/>Deseo imposible es querer que lo que se va, vuelva<br/><br/><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=18yck5WdvN3Ln9Gbi5ybpRWYy9icm5SZlJnZuU2ZhlWbhRWY/The%2520Cure%2520-%2520Just%2520like%2520heaven.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#3300FF;playlist_text:#999999;" ></embed>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Poemario]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_165.htm]]></link><description><![CDATA[I<br/><br/>Ahí dónde nace el verso del poeta,<br/>dónde se quedan espacios vacíos,<br/>miradas perdidas y silencios,<br/>manos que no te encuentran,<br/>labios que no te besan,<br/>pasos que no hacen camino,<br/>sabanas que no quitan el frío,<br/>recuerdos que no cesan.<br/>Ahí dónde habita la soledad,<br/>dónde no existe el olvido,<br/>ni el futuro si no es contigo,<br/>sólo esta infinita tristeza.<br/>ser el reo, ser la presa,<br/>ser el sueño que hemos perdido;<br/>la soledad como castigo...<br/>Ahí dónde nace el verso del poeta.<br/><br/><br/>II<br/><br/>Si de la mañana quedara tu voz,<br/>el eco absurdo de un sonido<br/>sin sonido,<br/>la verdad que se oculta<br/>tras la primera escarcha <br/>del invierno,<br/>la certeza ambigua<br/>de áquel loco que clama<br/>que la vida es sólo sueño.<br/>Si de la mañana quedaran tus ojos,<br/>la mirada del que mira<br/>sin ser visto,<br/>la forma indefinida<br/>de un preterito<br/>imperfecto,<br/>el verso que no olvida<br/>que su destino<br/>es ser eterno.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Las disertaciones de letboy]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_164.htm]]></link><description><![CDATA[Y otra vez la salud falla. La verdad que ya no recuerdo la última vez que he estado completamente bien, sin ningún achaque. Lo bueno del asunto es que el Estado me proporciona a un módico precio la sensación impagable de estar drogado durante toda la jornada. El día empieza con la primera pastilla. Pongo algo de música para animarme y toco un poco la guitarra, aunque cada vez menos. Es algo que empieza a ser una constante, poco a poco voy abandonando las ilusiones que estos años me han ido acompañando. Supongo que la madurez consiste en esto, en ir abandonando sueños cómo se van quitando las capas de una cebolla, hasta llegar al corazón, lo malo es que para pelar una cebolla hay que entregar unas cuántas lágrimas a cambio. Claro que me sigue gustando reunirme con el grupo, alrededor de unos cigarros y unas cervezas, e improvisar algo y soñar con tocar en grandes conciertos, pero la realidad sigue siendo la mediocridad más absoluta.<br/>Luego llega la hora de la comida. Desde hace dos meses no pruebo la sal, es curioso comprobar el auténtico sabor de las cosas. Todo empieza a tener más verdad, aunque lo que esté descubriendo no me guste en absoluto. Con un poco de suerte Silvia me acompaña en la hora de la comida. Charlamos sobre sus estudios, sobres sus chicos y suele contarme sus preocupaciones de cuando en cuando. Es una persona complicada, nunca sé su auténtico estado de ánimo aunque es una persona que suele transmitirme alegría. Siempre con sus canciones, siempre con sus dudas, con sus bombillas para arreglar, sus manías...siempre tan ella.<br/>Después de comer me dirijo al trabajo. Quizás el principal foco de atención de estos últimos meses. Empecé con muchas ganas, quizás demasiadas. Era la vía de escape perfecta para sentirme útil. Lo que más me llamó la atención fue la gente. Encontré un grupo dónde me sentía integrado. Por desgracia hablo en pasado. De un tiempo a esta parte me siento fuera. Cierto es que sigo sintiendo cerca a gente cómo Aitor o hablando con Jorge o Ramón pero lo cierto es que me alejo por momentos. Y luego está Elenita, ahora Elena... Me gusta pensar que es por las drogas que tan gentilmente me proporciona el Estado, aunque sé que la verdad es otra. El error principal fue pensar que eramos un grupo. El individuo no ha nacido para un fin colectivo, al final siempre está condicionado por un individualismo patológico. El hombre no es sólo un lobo para el hombre sino también para la manada. Intento hacer lo de siempre: cumplo con mi trabajo cómo buenamente puedo, hablo con la gente, les escucho, íncluso me río con ellos pero ya no trato de comprenderlos porque ya nada es igual. Simplemente se trata de que ya no tengo fuerzas para enfrentarme a los hipócritas engranajes de una sociedad enferma de sí misma; narcísista hasta la médula. <br/>El sonido de las teclas del ordenador, gente hablando sin parar,el ascensor que sube y baja, la hora del descanso que se acaba...la antítesis de la tranquilidad del retiro y la casita del árbol dónde juego al ajedrez con desconocidos, quizás el último refugio dónde me siento a salvo del resto del mundo. Ante el tablero las reglas están claras, no hace falta conocer al adversario, pues el auténtico rival es uno mismo...<br/>Cuando la jornada acaba estoy deseando llegar a casa para saber noticias de casa. Es reconfortante saber que mi padre está ya casi en su plenitud y las cosas empiezan a ir bien. Luego viene otra pastilla con la cena. Y tal vez mis labios se rocen con los de Silvia y rocemos íncluso algún sentimiento, pero es sólo ceniza; el vacío o simplemente otro efecto secundario de la medicación. Cuando llego a mi habitación, a eso de la medianoche, me siento cansado. Tal vez dude en ver una película que últimamente ya no veo, tal es la apatía, o ponerme a leer, cosa que afortunadamente sigo haciendo. Finalmente escribo un texto mediocre cómo el que estoy haciendo, sin ningún tipo de coherencia ni fin, en el que tiene cabida íncluso una interrupción de Aitor para que escriba el sonido abrupto que realiza cuando ve a una buena moza(¿Cómo describir semejante aberración?). Aitor...tal vez el mayor hallazgo de estos últimos meses y seguramente mi segunda equivocación en cuánto a conocer a una persona también en los últimos tiempos ... Lo que en realidad deseo es hacer ese placentero ritual que es desvestirse, de un modo lento, recreandome en la caída de cada prenda sobre el cesto de ropa sucia, para desconectarme del mundo mientras me tumbo sobre la cama, no sin antes tomarme la última pastilla que me ayude a ser un borrego más en mitad del rebaño.<br/><br/><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=0vMHZuV3bz9ybpRWYy9icm5SZlJnZuM3aj9mcuE2as9Gc/12%2520-%2520Everyday%2520-%2520Buddy%2520Holly.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#3300FF;playlist_text:#999999;" ></embed>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[Poemas de amor y sombra]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_163.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Seguimos en clave poética y esta vez intentando reflotar un viejo proyecto que nunca se logró llevar a cabo, reunir todos los poemas en un libro que llevara por título:"Poemas de amor y sombra"<br/><br/>Amor<br/><br/>El suspiro de la tela<br/>al rozar tu piel hasta tocar el suelo.<br/>caricias que vuelan,<br/>que van y vienen<br/>describiendo el pecado.<br/>Nuestros cuerpos,<br/>ya desiertos de atavíos.<br/>sin más pudor que el de descubrirte<br/>entre silencios.<br/>Nuestros labios,<br/>en esta dulce guerra de pares,<br/>se aman más allá de las palabras,<br/>de los nombres y adjetivos.<br/>No hay un tuyo ni un mío.<br/>unión de fuerzas,<br/>de latidos.<br/>El brillo en nuestros ojos, su calor…<br/>Morir y renacer<br/>cada vez que nos miramos.<br/>morir y renacer<br/>para seguir estando vivos.<br/><br/><br/>Sombra<br/><br/><br/>Otra vez las sombras acechando <br/>tras la ventana,<br/>silenciosas, mudas mascaras<br/>incorporeas, sin rostro,<br/>que me llaman<br/>entre los susurros<br/>de la noche en calma.<br/>Pero todo es distinto esta vez,<br/>las cadenas que me ataban,<br/>los recuerdos, las dudas,<br/>la falta de esperanza...<br/>Ahora puedo cerrar los ojos<br/>y refugiarme en la nada,<br/>pensar, si acaso,<br/>que sus llantos,sus palabras<br/>son sólo heridas<br/>que ya no sangrán.<br/>Sí, esta vez estoy seguro<br/>que el rezar no me hace falta,<br/>bastará que aguarde a la mañana<br/>pues no hay sombra alguna<br/>que resista la llegada del alba...<br/><br/><br/><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=2wLzRmb192cvc2bsJmLvlGZhJ3LrVnLvNmLyV2ZuFmc55WYw12bjxmL3d3d/503%2520-%2520creedence%2520clearwater%2520revival%2520-%2520have%2520you%2520ever%2520seen%2520the%2520rain-.mp3.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#3300FF;playlist_text:#999999;" ></embed><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item><item><title><![CDATA[My Blueberry Nights]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/letboy/c_162.htm]]></link><description><![CDATA[<object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/49S-hh9kldI&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/49S-hh9kldI&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br/><br/><br/>No sé si era el momento más adecuado para ir a ver una película así pero uno no tiene la suerte de asistir todas las semanas a estrenos de directores que aún merezcan la pena. Dudaba sobre si ir a ver "The Changening" del maestro Eastwood o decidirme por "My blueberry Nights" de Wong Kar Wai. A priori clasicismo contra modernismo. Sorprendentemente me decidí por la segunda opción. <br/><br/>Reconozco que me temía lo peor. El maestro asiático tomaba las de VillaDiego y se nos iba a Hollywood a rodar su primera película américana. Y por si esto fuera poco daba el papel protagonista a Nora Jones, una cantante. Entro al cine, sorprendentemente vacío para ser el centro de Madrid, y casi obsesivamente empiezo a buscar un sitio dónde no haya gente con palomitas. Cómo las entradas no son numeradas, mi acompañante y yo nos situamos en un rinconcito lateral y tras cruzar algunas palabras ya no vuelvo a hablarle(lo se, puedo ser realmente desagradable frente a una pantalla de cine). Empieza la película y el volumen está a un nivel sorprendentemente tolerable. Un pastel de arandanos inunda la pantalla con los títulos. Color. Y ahí comienza el viaje iniciático de Nora Jones a través de "la ruta 66", cruzando de punta a punta los Estados Unidos. Y la música nos acompaña en el viaje en una de las mejores bandas sonoras que recuerdo. A grandes rasgos el metraje es un collage de historias, más o menos interesantes. La principal centra y vertebra el conjunto con la correspondecia entre un camarero y una cliente despechada, Nora Jones. Luego tenemos la historia de un extraordinario David Strathairn en el papel de alcoholico y su exmujer Rachel Weisz, la cuál no puede estar más sexy y luego la historia de una jugadora de Póker, encarnada(nunca mejor dicho) por Natalie Portman. La primera, la que se desarrolla en el bar, es quizás la más personal de todas y si hablamos de colores sería el azul en su más diversa gama de colores. La historia del alcohólico estaría teñida por el negro y el rojo y la última sería el marron de la arena de california. No vamos a ponernos a hablar  ahora sobre la utilización crómatica de Wong Kar Wai en sus películas pero sí vamos a hacerlo de su estilio visual. Picados, contrapicados, cambio de material de película, camaras lentas con su estilo particular...no entraré en discusiones sobre clasicismo contra modernismo. Simplemente me parece el autor más destacado de su generación con un dominio abrumador del oficio que nos regala unos ambientes únicos, cada plano está cuidado al detalle, a veces difuminados, a veces explícitos, siempre geniales. Supongo que se trata de esos que algunos llaman estilo propio. Reconozco que en un principio "2046" me sobrepasó, más allá del estilo me pareció una película demasiado fría y hermética, cómo si fuera una sublimación de lo que ya había apuntado en "In the mood for love"(maravillosa) y "Chungking Express" pero para mal. Esta no será seguramente su mejor película pero sí es la más accesible. Claro que sigue con sus metaforas, especialmente acertada la de las llaves, o con sus recurrentes planos de trenes que vienen y van perdiendose en mitad de la noche o planos a través  de ventanas, pero hay algo inconexo entre todas las historias, tal vez demasiado desiguales. A mí, por ejemplo me gustan especialmente la historia del alcoholico y la de la jugadora de póker pero no logro entrar en la principal pese a que el plano del beso cenital me parece lo más romántico del mundo. Una película, por tanto, desigual, con fallos de guión cómo la aparición de la rusa que nada aporta a la trama y con momentos brillantes cómo cuando la cada vez mejor Natalie Portman dice áquello de: "Fiate de todo el mundo, pero corta siempre la baraja". ¿Recomiendo, por tanto, ir a verla?. Un rotundo sí. Es díficil ver en la cartelera algo que se le parezca. Uno sale del cine con una sensación de felicidad por haber visto una historia azucarada, con paisajes hermosos, con caras bonitas, música melosa, pasteles de arandanos y final feliz. El primer problema es que, tal vez, esperabamos algo más. Y el segundo y fundamental es que después de haber visto una hora y media de color tenemos que volver al gris de la realidad...<br/><br/><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=0vMHZuV3bz9yZvxmYu8WakFmcv02bj5SYsxWa6NXayBnL3d3d/Norah%2520Jones%2520-%2520What%2520Am%2520I%2520To%2520You.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#3300FF;playlist_text:#999999;" ></embed><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(letboy)]]></author></item></channel></rss>
