La Letra Escarlata
No tengo tiempo para escribir poco
Hester Prynne
Sindicación
 
Esto es amor (3)
Allí donde no encuentras pasión es que no hubo nunca virtud. (Maria Brooks)

¿Tu silencio es respuesta? La verdad es que, déjame decirte que ya da igual aunque nunca dará del todo igual. Siempre serás bonita para mí. Siempre serás un mar de posibilidades, incluso cuando ya te haya olvidado y haya olvidado que te he olvidado. Incluso cuando alguien me de la mano y camine conmigo, y no establezca ninguna comparación entre ella y tú.
Sé que a veces te preguntas por qué tú, entre todas las estrellas del firmamento por qué tú. Cierra todas las ventanas, todas las puertas, apaga la radio, paraliza las obras de la calle contigua a la tuya.
En el silencio te pondrás a soñar y a arreglar el mundo. Y ése es exactamente el motivo. Que tus ojos reproducen tu indignación y tu habitación patas arriba muestra que deseas abarcarlo todo. Que tus ojos son la fuente de la que brota toda esa energía de la que ni siquiera eres consciente. Y desde el primer día en que te vi, así, sin comerlo ni beberlo, me despertaron. Sí, yo estaba aletargada después de una larga relación que se frustró. Y no tenía ganas de nada y tú me diste ganas de todo.
Ahora te callas. ¿Tu silencio es respuesta? Déjame darte las gracias por haberme infundido la vida. Te pido perdón si te has sentido vitamina y te dejo seguir tu camino. Bienvenida seas si te vuelvo a encontrar porque siempre te querré, amiga mía. Quiero que sepas que te deseo todo lo mejor. Que se cumplan todos tus sueños aunque no todos para que siempre puedas tener motivos para luchar. Siempre serás bonita para mí. Adios.

Este post está dedicado a Mia Farrow, que se quedó enganchado con la historia de la planta de mi terraza (posts: Esto es amor (1) y Esto es amor(2) ).

En memoria de FranÇoise Sagan. Siempre que muere una escritora muere la posibilidad de un nuevo libro, pero ellas viven para siempre en las obras que nos dejaron.
 
Biblioteca básica de feminismos
Resérvate el derecho a pensar: incluso equivocarse es mejor que no pensar. (Hipatia)

Como empieza un curso nuevo y, al menos a mí, me han dado ganas de hacer quinientos coleccionables y apuntarme a veinte cursillos (me relajaré, lo prometo) se me ha ocurrido registrar mi biblioteca de feminismos (así, en plural, porque son diversos, distintos, a veces antagónicos y otras complementarios) para recomendaros algunos títulos de los que yo he bebido. Estas pensadoras son madres y hermanas nuestras y les debemos mucho. No estan todas, ni las escribo por orden de preferencia, pero es lo que éscribía el otro día en un comentario: un libro me ha llevado a otro, y a otro... Las lecturas, a mi parecer, han de ser dialógicas, es decir, se deben contestar unas a otras, deben establecer un diálogo.
Amigas, amigos, he aquí una pequeña selección que espero os inspire tanto como a mí. Me encantaría que a través de los comentarios nos recomendásemos más libros, que este post, en fin, también fuera un diálogo.

***Nuestros cuerpos, nuestras vidas (Our bodies, our lives), The Boston Women's Health Book Collective: Absolutamente imprescindible guía de salud para las mujeres que toca todos los temas que nos podamos imaginar, y los que no podemos también. Es práctico y al mismo tiempo político. Se va renovando en cada edición para estar actualizado.

***Globalización y género. Editado por Paloma de Villota. El tema es amplio y se analizan diversas ramas del mismo: las desigualdades norte-sur, el trabajo, la justicia, la inmigración, América Latina, China, las ONGD... Cada capítulo lo escribe una pensadora distinta, como por ejemplo, Rosi Braidotti.

***Nacemos de mujer(Of woman born). Adrienne Rich. Rich, una de mis feministas favoritas, escribe aquí su experiencia de la maternidad, tanto como mujer, poeta, feminista, lesbiana, y madre. Pero es una experiencia determinada por la institución impuesta a todas las mujeres. Precioso y revolucionario.

***Ceros + Unos (Zeros + Ones). Sadie Plant. Este libro, concebido como un hipertexto, es una historia de la cibernética que demuestra cómo, al igual que las mujeres dominaron los telares, dominan ahora los ordenadores. Por ejemplo, ¿cuántas personas sabemos que sin Ada Lovelace ahora no existirían estas máquinas que tanto nos han cambiado la vida?

***La mujer eunuco / La mujer completa (The Female Eunuch / The Whole Woman). Germaine Greer. Esta feminista australiana tiene un punto de vista radical y necesario de concebir nuestro mundo. La mujer eunuco fue una revolución en los 70 y La mujer completa actualiza y renueva sus puntos de vista.

***Tiempo de feminismo. Celia Amorós. Algo así como "la biblia" del feminismo de la igualdad. Relaciona el pensamiento feminista con la Ilustración. Muy interesante. Celia Amorós fue mi profesora y aprendí mucho de ella.

***El segundo sexo Le deuxième sexe). Simone de Beauvoir. Imprescindible. Otra de estas "biblias". Muchas feministas empezaron leyendo este magnífico libro.

*** Lo que quiere una mujer . Alessandra Bocchetti. Podríamos decir que lo que Celia Amorós es al feminismo de la igualdad, lo es la Bocchetti al de la diferencia. Este libro recupera sus poéticos y políticos ensayos, dialogos, y alguna que otra entrevista.

*** La herejía lesbiana (The Lesbian Heresy). Sheila Jeffreys. Subtitulado Una perspectiva feminista de la revolución sexual lesbiana, esta obra vincula la lucha de las lesbianas a los feminismos antes que a la lucha del colectivo gay. Para muchas feministas (lesbianas o no), las ideas de Jeffreys son más que discutibles. Lo cierto es que La Herejía Lesbiana es polémico e incluso escandaliza... A mí me encanta.

*** Mujeres en lucha. Amparo Moreno. Una historia del movimiento feminista en España, porque las de aquí debemos saber de dónde venimos y quiénes lograron todo lo que ahora disfrutamos. Se trata de reconocer.

Me despido por hoy, con todo mi amor feminista ;)
 
MUJERES DE OJOS GRANDES
Aventuraría que ese Anónimo, que tantos poemas sin firmar escribió, era una mujer (Virginia Woolf)

Yo no creo en el feminismo, yo soy feminista. El feminismo no es para mí un modo de pensar, es una manera de vivir.
Hoy vamos a jugar a los vínculos. Os voy a presentar a unas hermanas tan injustamente desconocidas que deberían estar revolviéndose en sus tumbas si no fuera porque nunca morirán. Hay quienes no las dejamos.
Aquí van:
Caroline Herschel
Ada Byron Lovelace
Maria Gaetana Agnesi
Jocelyn Bell Burnell
Hildegarda de Bingen
Mary Somerville
Margaret Sanger
Enheduanna
Murasaki Shikibu
Aphra Behn
Dorothea Lange
Hatshepsut
Anacaona
Djuna Barnes
Mairead Corrigan
Hilda Doolittle

Podría seguir y seguir, pero con estas ya tenemos un pequeño aperitivo. Y digo pequeño porque son innumerables las mujeres que van tejiendo la historia sin armas ni colonizaciones...
De todas formas, aquí tenéis otros vínculos para seguir explorando:
Historia y feminismo
Las mujeres y la historia de Europa
Las olvidadas de la historia


 
Esto es AMOR (2)
Enamorarse consiste sencillamente en descorchar la imaginación y embotellar el sentido común
(Helen Rowland)

Estuvo en su casa por primera vez. Cuando salió de allí el corazón le latía muy fuerte. La luz de la tarde le recibió en el portal como dándole la bienvenida a su mundo, un mundo que comprendía y en el que sabía manejarse, pero un mundo donde, al fin y al cabo, Ella no estaba en la belleza de la cotidianidad.
Se sentó en un banco de la calle, algo escondida por si Ella salía a hacer algún recado. No quería que la viese en semejante estado de enamoramiento. Por favor, se dijo, eres adulta, actúa como tal. Pero ya lo había hablado con sus amigas muchas veces, riéndose todas alrededor de sus cafés con leche en vaso: tendremos ochenta años y seguiremos pegadas al teléfono, en espera de esa llamada que nos cambiará el ánimo.
Sin embargo algo que sentía por Ella hacía distinta la situación. Se trataba de paz. Quizá tenía que ver con que había madurado, con que las relaciones que había tenido hasta ahora eran experiencia que le enseñaba a poner las cosas en su sitio, a darle a cada sentimiento su debida importancia y su grado adecuado de sometimiento ante el tribunal de su almohada. O las energías que Ella le transmitía a través de esa mirada que cada vez que se le posaba parecía estar barajando posibilidades, a través de esa sonrisa que era gratis y que nunca se gastaba, a través de los movimientos de un cuerpo que deseaba sin ansia, sin prisa.
Exactamente era eso lo que le pasaba: no había ansia. Las cosas seguían su ritmo, y desembocarían donde estaban destinadas a hacerlo.
Allí, sentada en el banco de la calle, observada por peatones que se sorprendían de ver a alguien que no estaba haciendo nada ni iba a ningún sitio, pensó en la casa de Ella, la casa que le había descubierto un poquito más de Ella, la casa donde, estaba segura, pasarían más momentos y compartirían más tés de mango.
Y de pronto pudo poner palabras a lo que sentía: ya lo sé. Lo que me pasa es que te quiero tal y como eres, sin desear que cambies en nada. Te quiero caótica, indecisa, problemática, ni más alta, ni más guapa, ni más amable.
Te quiero así, tal y como eres, y porque sí, no para que me quieras tú a mí, sino porque es bonito amarte.
Sería fantástico que me correspondieras, y que sucedieran todas esas cosas maravillosas con las que sueño despierta, pero no es posible, y sin embargo, qué bonito.
Qué bonito es que alguien te quiera tal y como eres, sin desear que cambies. Qué bonito es que crezca una planta en una maceta de mi terraza, y qué lindo que esa planta lleve tu nombre.
No es la planta más imponente, ni la más hermosa, pero es la planta que más me gusta de todo mi jardín botánico.
 
Madre, el mundo
Fuisteis salvajes. No dejéis que ahora os domen. (Isadora Duncan)

La abuela siempre lo decía, cuando en casa veían las noticias. Toda la familia llenaba la salita. No era una estancia muy cómoda pero les gustaba sentir el contacto unas de otros: las toses del abuelo, la cantinela gutural del bebé, las historias descabelladas de la pequeña de once años. Y la abuela siempre decía:
-Esta gente se pelea y quienes nos llevamos los puñetazos somos las personas a las que ni nos va ni nos viene.
Y continuaba mondando la pieza de fruta que tomaba siempre después de la cena.
Una familia cualquiera de cualquier parte del mundo. Sólo ahora, cuando les demos un nombre, se nacionalizarán. Pero hasta este momento podrían se de aquí y de allí: podrían ser tú.
El día que sucedió lo de los aviones la abuela Olga volvió a decir lo mismo:
-Esta gente se pelea y quienes nos llevamos los puñetazos somos las personas a las que ni nos va ni nos viene.
La pequeña Yulia acababa de regresar de jugar en la calle. Faltaban unos días para que comenzase el colegio y aprovechaba cada segundo de libertad.
-Pero abuela, ahora Rusia saldrá en todos los periódicos, como pasó con Estados Unidos cuando se estrellaron los aviones. Y en la televisión, y en todas partes. El mundo se interesará por nuestros problemas ahora.
Nadiesda miró a su hija y le enterneció su inocencia.
-No, mi niña, no. No es lo mismo.
-¿Por qué?
-Porque no somos Estados Unidos.
-¿Y qué?
-No sé, mi niña.
-Madre, el mundo, qué raro es.
La abuela siempre lo decía, pensaba Nadiesda ahora. Le reconfortaba pensar en la abuela, se le olvidaba por un rato el terror surrealista al que se estaba viendo sometida junto a toda la gente encerrada en este colegio. Cerraba los ojos y se imaginaba en la salita de casa. Toda la familia junta. Pero enseguida volvía a la realidad. Una realidad en la que su pequeña Yulia, acurrucada en una esquina, apenas con ropa, temblaba de frío, hambre y sed. La niña había visto en unas horas horrores inimaginables.
Una mujer encapuchada anunció que algunas madres con bebés podrían salir. Nadiesda la observó e intentó comprender cómo una mujer podía volverse tan malvada. ¿Tendría ella también un bebé? ¿Qué pasaría por su cabeza?
Su hijo de nueve meses había dejado de llorar. Estaba desfallecido y deshidratado.
La mujer encapuchada se acercó a Nadiesda y le dijo:
-Tú puedes salir con el bebé. Ponte allí.
Nadiesda miró a Yulia.
-También con mi niña –le dijo- es esa.
-No. He dicho que el bebé y tú.
Nadiesda volvió a mirar a Yulia. Tendió al pequeño Dimitri a una de las mujeres de la fila de rehenes que iban a salir en libertad.
-Llévatelo, por favor. Yo me quedo aquí con mi hija.
Otras madres hicieron lo mismo. La mujer encapuchada salió de la habitación arma en mano. Se metió en el baño y lloró. Después volvió a salir. Gracias al pasamontañas, nadie se dio cuenta de que tenía los ojos rojos.

A la memoria de Alejandra Masjoan.
 
IDIOMAS
Nunca te acuestes enfadada. Quédate y lucha. (Phyllis Diller)

Durante cuatro años he estado trabajando en una academia, enseñando inglés. Para ejercer esta profesión tan mal pagada en sitios que son algo así como MacDonalds de la educación hay que tener mucho aguante. Aguante para ignorar que a tus “superiores” lo que les importa es el dinero, no que se aprenda. Que quienes reciben las clases son clientes, no alumn@s. Que tú tienes que ser rentable, no buena profesora.
También hay que saber que enseñar el Present Perfect una y otra vez puede ser divertido si eres creativa, si planeas actividades que sean al mismo tiempo fructíferas y divertidas. Estar motivada pese a todo lo citado en el párrafo anterior.
Y bueno, en fin, que cuando llegas a casa por la noche te compense. No porque puedas pagar el alquiler y hacer la compra, que también, sino porque tratas con personas, con niñas y niños que el primer día muestran reserva y resignación por tener que ir a una academia y al cabo de una semana te están contando tu vida: “teacher, teacher, no sabes lo que me pasó ayer, qué fuerte, teacher”.
Pero todo esto no importa ya porque mi jefe, un empresario avaricioso que exprime a las personas como si se tratasen de naranjas, ha decidido cerrar el centro de un día para otro. ¿Por qué? Porque no le da el suficiente dinero. Al profesorado no nos va a pagar el mes de agosto, no le da la gana, y no digamos ya el finiquito y la indemnización correspondientes a todo despido improcedente. De pronto, cual Erin Brockovich, me veo sumergida en el mundo del derecho laboral, y entre demandas y otras burocracias me da tiempo a pensar.
Y pienso que yo, profesora de inglés, amante de las lenguas en general, sé de algunos idiomas que no quiero nunca aprender a hablar:
El de El Fin Justifica Los Medios.
El de la Hipocresía.
El de Ascender y Ascender no Importa Cómo.
El del Capitalismo.
El de la Deshumanización.
El de Eres Sólo un Número.
El de la Conveniencia.
El de los Robots.
El de los Clones.
El de la Conformidad.
El de la Explotación.
El de la Superioridad.
El de la Altivez.
El del Poder.
El de la Injusticia.
El de Pisotear.
El de la Ambición.
El de la Mentira.