La Letra Escarlata
Me habitan multitudes
Acerca de
Escribir es sencillo. Tan sólo tienes que sentarte frente al ordenador y abrirte una vena.

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Sindicación
 
Las hijas de Clara Campoamor
Cualquier cosa que haga una mujer, debe hacerla dos veces mejor que el hombre para que se le reconozca la mitad de bien. Afortunadamente, esto no es difícil. (Charlotte Whitton)

El martes pasado una nueva serie de televisión vio la luz en las pantallas estadounidenses, plagadas últimamente de historias para no dormir protagonizadas por mujeres aparentemente liberadas, pero cuyo objetivo en la vida es, para qué nos vamos a engañar, encontrar a un hombre: Sexo en Nueva York (Sex in the City), Mujeres desesperadas (Desperate Housewives), Ally McBeal, etc. Vale, sé que alguien se quejará, porque son programas que enganchan, yo misma reconozco haberme quedado delante de la pantalla, embobada, viendo algún que otro capítulo. Pero me pone muy nerviosa este pseudofeminismo tipo revista Cosmopolitan que nos intentan vender como liberación. Anda ya.
La nueva serie promete un poco más, aunque después no sé cómo evolucionará la cosa. Se titula Commander in Chief y es una versión feminista de El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing). Como en esta, la visión de la política estadounidense está idealizada. No alejándose de los cánones televisivos “made in U.S.A.”, Commander in Chief da no obstante un giro muy interesante a las tradicionales historias de las triquiñuelas de la Casa Blanca.
En el primer capítulo, el presidente de los Estados Unidos muere de un ataque al corazón, por lo que se supone que ha de relevarle la vicepresidenta, que es, nada más y nada menos que Geena Davis (desde luego, si Thelma fuera de verdad la presidenta, yo me quedaba a vivir aquí). Mackenzie Allen, así es como se llama ella, recibe muchas presiones para que dimita, porque no es republicana como su predecesor, sino independiente. El propio presidente se lo pide en su lecho de muerte. A puntito está de hacerles caso cuando se da cuenta, debido a los comentarios sexistas de otro político (al que da vida Donald Sutherland, que va a ser “el malo” de la serie), de que en el trasfondo de todo está el hecho de que es una mujer. Así que decide ser la presidenta de Estados Unidos.
Una gran escena tiene lugar cuando la viuda del presidente le dice, muy seria: ¿así que no atendiste al deseo de mi marido de dimitir? La presi se espera un reproche, pero la ex-primera dama la mira con orgullo y le da la enhorabuena por ser la primera mujer que habita la Casa Blanca.
Otra escena memorable es cuando el marido de Mackenzie empieza a conocer cuáles son sus primeras tareas como… ¿primer caballero? Supervisar la comida de la Casa Blanca, etc. Por supuesto, la presidenta se las va a tener que ver con algo más complicado que una guerra: el orgullo herido de su esposo.
El primer caso al que se enfrenta en su mandato es al linchamiento de mujeres adúlteras en Nigeria. Otro guiño de las guionistas, Allison Adler y Anya Epstein.
Y ahora bajemos al planeta tierra, donde Estados Unidos tiene una secretaria de Estado que además de mujer es negra, y que representa lo peor de la derecha yanqui. Condoleeza Rice me produce una gran tristeza como mujer, y siempre me hace recordar eso que dijo Adrienne Rich: que mi padre hubiera sido esclavo seria mi dolor, que hubiese sido amo seria mi vergüenza. Puedo poner otro ejemplo español, el de Isabel López, secretaria titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Colmenar Viejo, Madrid, que se declara con orgullo, primera objetora frente a las bodas homosexuales, esgrimiendo su pertenencia a la Iglesia que lo considera una flagrante negación de datos antropológicos fundamentales y una auténtica subversión de los principios más básicos del orden social.
Se habla mucho por aquí también de Karen P. Hughes, contratada por el gobierno de Bush para mejorar la imagen de Estados Unidos en el mundo árabe. En su última gira, se las ha visto con las mujeres árabes. En Arabia Saudí, en una reunión con universitarias, le recriminaron que Estados Unidos daba por sentado que si tuviesen la oportunidad, todo el mundo querría llevar su modo de vida. Bien dicho. Hughes expresó el deseo de que las saudíes pudiesen algún día votar o conducir. Las mujeres allí presentes se indignaron, dijeron que eran felices, que no necesitaban conducir, y que siempre podían llevar a un hombre a juicio si eran maltratadas. Pidieron a Hughes que no intentase trasladar allí sus valores estadounidenses, porque no eran válidos para todo el mundo.
Muchas de las cosas que estas mujeres saudíes dijeron en esta reunión son muy importantes, sin embargo, discrepo en que el derecho al voto o a conducir sea un “valor estadounidense”. Es un valor de la democracia que, pese a ser imperfecta, es el menos malo de los sistemas de gobierno a mi parecer. Además, estas mujeres pertenecían a la élite saudí. Una de ellas llegó a comentar que la gente de Occidente no apreciaba las ventajas de llevar una abaya (versión saudí del burka o el chador). “Me encanta mi abaya. Es muy práctica y puede ser muy elegante”. De ninguna manera puede considerarse la voz de estas mujeres privilegiadas como representativa de todas las mujeres de Arabia Saudí, muchas de las cuales llevan mucho tiempo luchando por el derecho a votar y a conducir un coche. Por no decir del derecho a llevar la ropa que les parece sin tener que cubrirse por ser sucias o pecaminosas en esencia.
Karen Hughes volvió a ser recriminada en Turquía, y esta vez, en mi opinión, de forma mucho más acertada. Un grupo de feministas turcas, como Feray Sazmande o la kurda Fatma Kevin Vargun, le reprocharon que Estados Unidos intentase importar la democracia a base de guerras, y que cualquier esfuerzo que hiciesen los estadounidenses para mejorar su imagen en el mundo árabe sería nulo mientras prosiguiese la invasión en Iraq. Añadieron que en las fotos que veían todos los días en los periódicos, advertían el miedo en los ojos de las mujeres, y eso les hacía sentirse heridas e insultadas. La guerra, prosiguieron, es una cuestión feminista en tanto en cuanto las mujeres son las primeras víctimas, no sólo por bombas y armas sino también por violaciones, etc. Vargun concluyó: “Acabo de leer en la prensa que una mujer cuyo hijo murió en Iraq [refiriéndose a Cindy Sheehan fue detenida por hacer una sentada a modo de protesta frente a la Casa Blanca. Eso nos hizo sentir muy tristes”.
Supongo que a lo que quiero llegar con este larguísimo post es a esta, por otra parte obvia, conclusión: Que una mujer ostente un puesto de poder no la hace feminista. No confundamos. Sería despreciar a todas esas mujeres que luchan todos los días por un mundo mejor. Y a todas las que vinieron antes, como Clara Campoamor [pincha aquí para unirte a la petición de un busto de Campoamor en el Congreso de los Diputados].

20 dias para que vengas, mi amor
 
Lo que hace a una persona mejor persona
Ya podría yo hablar las lenguas de los humanos y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. (San Pablo)

Tú, uno
Tu, dos
Tu, tres
Tu, cuatro
Tu, cinco
Tu, seis
Tu, siete
Tu, ocho
Tu, nueve
Tu, diez
Tu, once
Tu, doce

¡Cuántas palabras! Y sin embargo todavía no he encontrado las que te definen, las que puedan explicar la maravilla de que existas, el sorprendente milagro de que me quieras y de que hayas cambiado mi vida. Cada día desde que te conozco y te siento pienso: si se acaba hoy, ya ha merecido la pena. No obstante continúas, no obstante cada día te amo más, te admiro más, te deseo más. Conviertes mi vida en algo extraordinario y me transformas en una persona que hace algo increíble con su tiempo: quererte. Y qué hay mejor que eso, qué hay mejor que pecar cuando estamos cerca, que soñarte cuando estamos lejos… Estoy completamente enamorada de ti. No sé qué decirte y por eso hablo y hablo y hablo.

Y quienes me estáis leyendo ahora, ¿qué hacéis todavía delante de esta pantalla? ¿Por qué no has salido corriendo a buscarla, a buscarle, a decírselo, a besar? Nada es imposible. ¡Ánimo!
 
Desear
Alguien desea algo y lo busca. ¿Qué tenemos? El argumento de cualquier novela. Cualquiera.
El acto de leer es el acto de desear. Comenzamos cualquier libro con unas expectativas.
El argumento de la vida.
Vivir es desear.
Vivir es desear. La depresión es la pérdida del deseo.
Deseamos vivir.
Deseamos amar.
Deseamos crecernos.
Deseamos vivir y vivimos deseando.
No nubles tus deseos con la falsa calma de la rutina. Atrévete a escucharte. Atrévete a llevarte a cabo.

 
Hoy hace un mes que estoy en Estados Unidos
Cerca de nuestra casa pasa un tren, pero a mí no me molesta… Intento imaginar a dónde irá, qué tipo de personas viajarán en él. Para mí es el tren que pasa todos los días a la misma hora. Pero gente distinta lo habita cada noche, gente para quienes ese tren es único porque les lleva a su destino.
Cualquiera que sepa, sabe que muchas realidades, como por ejemplo el amor, son invisibles. Y sin embargo son más verdaderas que esta silla de madera donde ahora me siento.
Unid el tren y el amor, y me descubriréis a mí, corazón de viaje, arrancada como un abeto salvaje que de pronto se encuentra en el salón navideño de una familia feliz.
En menos de veinte días he conseguido convertir mi habitación en mi refugio. Me he rodeado de mis libros favoritos y de los que recientemente he descubierto gracias a un profesorado con ganas de revelar secretos. Tengo un diccionario norteamericano para consultar todos esos localismos que me vuelven, pues eso, loca. En mi haber también cuadernos que relleno de collages, poemas, cuentecillos… cuando no tengo el portátil conmigo, es decir, mientras desayuno en la cafetería, entre clase y clase, o cuando me siento en el césped del campus a disfrutar de los últimos rayos de sol de este verano moribundo. El ordenador portátil lleno de mis fotos, de este mi blog, de mis navegaciones diversas, de mis escritos, de mis trabajos del curso, de todo… Fotos. Ropa. Unos posters preciosos que me ha enviado mi bruja. Mi bruja en cada rincón, de mi cuarto y de mi cuerpo. He conseguido convertir mi habitación en mi refugio, siempre lo hago cuando voy a algún sitio, y si no tengo medios, mi mochila se transforma en mi cueva, en un espacio mágico del cual puedo extraer desde una goma de pelo hasta una lámpara, como Mary Poppins (bueno, estoy exagerando, pero casi…). Hoy he colgado luces naranjas por las paredes. Cuando apagas las demás, todo se queda tenue y cálido. Te va a encantar, mi vida, ya verás.
El resto de la casa también es ya un hogar, y sus habitantes, las personas que cuando me encuentro por la universidad me dan sensación de alivio. Ya me saben un poco, y yo a ellas… y eso en el universo desconocido en el que me encuentro no es ninguna tontería.
Por Saratoga Springs paseo con mis discman. Juego a imaginarme quién vivirá en las mansiones horteras. Me paso horas en las librerías. Me tomo un café en mi sitio favorito. Investigo.
Así que ya llevo un mes en Estados Unidos. Lo pienso y me parece que ha pasado volando. Lo pienso y me parece que me ha resultado eterno. No logro decidirme.
Este fin de semana he hablado por teléfono con mi gente. Estaban en una fiesta, en la calle Bailén, en mi Madrid. Se pasaban el auricular unas a otros. Me gritaban te quiero, les gritaba te adoro, había jaleo, se me saltaban las lágrimas, se me atragantaba lo que les había contado ya mentalmente estos días y sólo podía decirles: te echo de menos…
Esto ha sido lo más difícil del mes, estar físicamente –mentalmente estoy a la vuelta de la esquina- lejos de mi gente y de la mujer de la que estoy totalmente enamorada. Me resulta hasta antinatural, y mira que odio esa palabra.
Por lo demás, cuando pase más tiempo podré hacer balance y decidir si este año ha merecido la pena. Sé que a nivel académico es prometedor. También estoy aprendiendo muchas cosas de mí misma y sorprendiéndome con otras.
Con mi capacidad de quereros sobre todas las cosas.
Con mi capacidad de amarte sin medida posible.

 
Treinta
Henar, hoy cumples treinta años, varios de los cuales he tenido el privilegio de disfrutar contigo.
Hoy no podemos estar juntas (físicamente, me refiero, porque con la cabeza me he transportado ya hace un rato a la calle Bailén para ayudarte con los preparativos de la fiesta). Pero qué es un año de nada cuando nos quedan tantos…
Te celebro. Celebro tu risa infinita entre tanta no-risa. Tus ojos brillantes y tu pasión por las escritoras atormentadas, los cereales, tus visitas, tus llamadas, el registro exhaustivo de los armarios de mi cocina de Madrid (uy, cuando veas los de aquí te va a dar algo), la forma que tienes de enamorarte, la niña despierta que fuiste, la mujer valiente que eres, todos esos cafés que hemos compartido, todos esos abrazos que me has dado justo cuando los necesitaba. En el momento preciso, ni antes ni después.
Te admiro. Por los pasos adelante sin titubeos, porque cuando hay que titubear titubeas, por tu perseverancia en lo difícil y tu desdeño del pan comido, por llorar sin avergonzarte, por ser fiel a lo que sientes, porque amas las palabras, por ser una viajera sin turismo, por el sosiego de tu caos, por tu capacidad de querer, por tu sentido y tu sensibilidad, por tus collages inauditos, porque no hay otra como tú.
Te echo de menos. ¿Recuerdas cómo llorábamos por teléfono, cuando nos dijimos adiós? Te necesito, Henar, cada día y en cada vivencia, en la soledad de las noches húmedas y en la novedad de los días inciertos.
Te doy las gracias. Gracias por haber cuidado siempre de mí, y por haber encontrado mis frases tartamudeantes el sosiego de tus oídos escuchadores. Gracias por estar siempre ahí, por no olvidarme, por preguntarme la pregunta exacta, por ponerte seria cuando hay que ponerse seria, por dejar que mis desastres pasen de largo y por alegrarte con mis alegrías y apenarte con mis tristezas. Gracias por ponerte tan contenta cuando algo me sale bien.
Espero que mi amistad te corresponda en todo lo que me das siempre.
Persona especial de mi vida.
 
Carta de mi madre
Madrid, 3/9/2005
Querida hija:
Voy a ver si mi carta es la primera que te llega de España pues sólo hace unas horas que sé tu dirección y ya me tienes aquí, escribiéndote a ti, una de mis pequeñas hijas; para mí siempre puedo verte pequeña cerrando los ojos, y te veo con unos ojos enormes como preguntando, eres muy tranquila y así has sido siempre, queriendo ver, leer y conocer cosas nuevas.
Tu carácter en algunas cosas somos parecidas. Tú te echas el mundo por montera y yo he sido siempre muy independiente aunque te extrañe porque conoces a papá, pero es que por amor todo cambia y yo he dedicado mi vida entera a papá y a vosotros con excelentes resultados y sin arrepentirme de nada. (…)
Y a otra cosa mariposa, desde que te fuiste no hubo grandes cosas, sólo un calor enorme que han dicho en la tele que como siga así habrá restricciones e agua, en cambio lo de Nueva Orleáns fue terrible y es terrible. Había españoles que la embajada los sacó pero al tercer día del polideportivo medio muertos de hambre y sed, y qué horror qué de muertos (…).
Mis cartas son difíciles de seguir porque escribo más despacio de lo que pienso, y salto de un tema a otro. ¡Bueno, así es más entretenida! (…)
Tu hermana preparó unas berenjenas riquísimas. Son fritas en rajas mojadas en harina y huevo. Luego, una vez en la fuente, se le echa miel de caña de azúcar. Yo hice 40 albóndigas (…).
Te habrás puesto morada de café aguado americano y novelas. Yo he terminado ahora El origen perdido, pero veo demasiada fantasía, aunque te da cultura por todo lo que te enteras, esta escritora Matilde Asensi se ve que es una empollona. ¿Y tú escribes algo? Aprovecha y ponte de acuerdo con algún periódico de allí. Eso es lo que hizo Carlos y empezaba ahora a escribir artículos para una gaceta local. Me han dicho que salió un libro sobre América que ha sido un bombazo por como la pone, dicen que Bush está perdiendo votos por días.
Tu e-mail me encantó pues a medida que ibas describiendo veía yo la puerta con el cartel de la universidad, el comienzo de North Broadway y enseguida el maravilloso pueblecito de Saratoga. Entérate de si hay Iglesia Católica… con sus cafés, la tienda de ropa de segunda mano, los anticuarios… Ya me contarás. ¿Y tu compañera cómo es? ¿Has conocido a mucha gente? Bueno si yo estuviera ahí ya conocería a “to quisqui”.
Un chisme, Farruquito se casa y va la alta y baja sociedad. 800 invitados en la Iglesia del Cristo de los Gitanos en Málaga. En América lo adoran y lo tienen como a una de las personas más guapas del mundo, salió en portada del Times.
Te quiero muchísimo y te echo muchísimo de menos, eres buena, generosa, amiga de tus amigos. Por eso aquí todo el mundo te añora y tu padre aunque no me lo dice te recuerda a todas horas (…). No he querido ser muy pesadita morriñosa porque queremos que seas muy feliz y que tus amistades sean maravillosas y que tú lo pases feliz. Ahora contaremos todo el tiempo que falta hasta tu venida en enero. Hoy te hemos llamado al teléfono que nos diste como fijo y no lo cogía nadie (…). Pensamos que como tú eres madrugona te habías ido a Saratoga a desayunar aunque vemos que tu beca incluye de todo. ¡Qué estupendo cine, teatro, biblioteca! Pues hija, estudia para dejar España bien alto. (…)
Papá te manda muchos besos, dice que él se comunica contigo a través de los e-mails. Cuídate mucho y no vayas a hacer ningún régimen que estás guapísima, pero cuidado con la cocina americana que engorda.
Te quiero, I love you, je t’aime, ti amo molto, siempre me tienes contigo, mi pensamiento vuela constantemente hacia ti.
Besos a montones de esta madre feliz de ser tu mami.

 
Las manos de S
Sin sentido, como una sirena en pantalones vaqueros, como un bosque desarbolado, como una ciudad sin autobuses, como un bolígrafo seco, como un teclado sin letras, como una persona sin ojos, como una radio sin voz, como un tridente sin demonio… y pegamento seco cuando quiero hacer un collage, curas sinceros, sonrisas de guerra, libros inútiles, vino sin mi gente, edificios sin balcones, poesías sin suspiros. También Nueva Orleáns sumergida, mujeres con la cara cubierta, el eje del mal, diario vacío, periódico sin nada que contar, recuerdos neutros, domingos sin desayuno. Así sería la vida sin la perspectiva de que algún día volverás a cogerme de la mano.
 
Snif
Me he ido a comprar un sandwich. No he sido capaz de decir "cheddar cheese" a lo americano (sherachis, o algo por el estilo). La chica que estaba atendiendo no me comprendia.
Para volver a mi casa hay que atravesar un bosque y me da miedo que un dia me ataque un ciervo. No me puedo poner los discman porque voy alerta.
Vale, soy de ciudad, que le voy a hacer...
Campus ultraverdes y sandwiches de pavo sin queso.
Clases de literatura donde todo el mundo adora la literatura.
Y una especie de epifania, de revelacion que me sume en la alteridad...
Soy extranjera.
 
Historias para no dormir
Nueva Orleáns
Bush estaba de vacaciones. Total, eran black people… Otra cosa seria que el huracán Katrina hubiera arrasado Beverly Hills. No existe eso llamado “catástrofes naturales”.

Jueces
A juez muerto juez puesto. Y si puede ser republicano y acabar con el derecho a abortar que tienen las estadounidenses tras el famoso caso de Roe contra Wade, mejor que mejor.

Las mujeres latinas…
… somos lo mas de lo mas.
A las españolas nos invitaron a comer hoy con el profesorado. Nos sentaron junto a las responsables del departamento de castellano. Mientras que el resto de la larga mesa comía y charlaba tranquilamente, en nuestra esquina podían escucharse risas, tarareos de Chavela Vargas, vozarrones e intercambio de recetas: gazpacho, frijoles, tamales y ándale ándale ándale.
Ole.

Hoy me he enterado…
…de que en Estados Unidos comprar, vender o poseer un tirachinas está terminantemente prohibido por la ley.
Todo el mundo puede, no obstante, adquirir una escopeta en el hipermercado más cercano o llevar una pistola en la guantera del coche.
 
Rostros de cristal
Dentro de Skidmore hay un museo experimental bastante interesante, el Tang. Probablemente me pierda entre sus peculiares formas, diseñadas por el arquitecto Antoine Predock, bastante a menudo.
La exposición que he visto hoy era una retrospectiva del artista Michael Oatman que me ha gustado mucho. Entre sus obras había un invernadero hecho con negativos fotográficos de cristal, pues así eran al principio. Y aquí va la historia…
En la guerra civil estadounidense los periodistas seguían a las tropas y hacían fotos de los soldados. Como los negativos de cristal pesaban bastante, solían tirar los que no les habían salido bien.
Más tarde pasaban por allí las gentes de los pueblos cercanos y los recogían para reparar sus invernaderos.
Por eso muchos invernaderos estadounidenses tenían rostros tenebrosos que se reflejaban por todas partes cuando al sol se le antojaba penetrarlos con sus rayos.

Las fotos de los negativos de cristal de Michael Oatman fueron recogidos en comisarias y muestran fotos como esta.
 
Saratoga Girl
Saratoga Springs surge de pronto por entre las carreteras de Upstate New York. La avenida de North Broadway obliga a quienes están llegando a esta pequeña ciudad, a asomar sus cabezas por las ventanillas de los coches. Inmensas mansiones victorianas pueblan las aceras. Casas de tamaños inimaginables y diseños ostentosos, con decoración ecuestre en sus jardines. Son las residencias de verano (tan solo las casitas de vacaciones!) de quienes poseen caballos. Porque el evento mas famoso de Saratoga Springs son las carreras de caballos, las mas antiguas de Estados Unidos.
Si merodeas por la ciudad descubres viviendas “normales”, las pertenecientes a towners, gente que vive y trabaja aquí todo el año, menos mal.
Saratoga Springs es diferente a la mayoría de las pequeñas ciudades estadounidenses en la vida que hay en sus calles –sobre todo en verano, porque en invierno por lo visto el frío y la nieve mete a todo el mundo en sus casas, cual osos hibernando hasta la llegada del sol- y en que la gente pasea por ellas sin necesidad de coche, cosa bastante peculiar en este país donde todo el mundo conduce desde los dieciséis años, y donde tienes que coger el coche hasta para comprar el pan.
Ahora que ya me he dado varias vueltas por el downtown, he observado que hay muchas tiendas curiosas y también un montón de terrazas donde las personas disfrutan del buen tiempo mientras toman algo. La cafetería mas popular entre la gente de mi universidad (algo así como el Central Perk de la serie Friends) se llama Uncommon Grounds. Buen café y bagels (deliciosas rosquillas muy tipicas en Estados Unidos, generalmente saladas). Las camareras y los camareros suelen ser estudiantes tambien.
Por la noche hay un montón de bares, algunos típicos yanquis, con billares y clientela de camisas de cuadros, y otros mas modernos. Las calles y las terrazas siguen animadas. Por los callejones puedes encontrarte con conciertos gratuitos de jazz, blues, rock, country…
Todo esto me ha sorprendido muy gratamente.
Y después esta mi universidad, donde voy a pasar este año de privilegiado aunque melancolico exilio. Skidmore Collage da vida a Saratoga Springs. Verde, lleno de árboles y animales, a las faldas de las montañas Adirondack, su enclave hace que el campus quite bastante la respiración. Donde se ha visto que tu clase de a un lago, o que mientras estudias en la biblioteca veas un ciervo por la ventana?
Ademas de estudiante, yo soy language assistant, es decir, que voy a dar clases de español junto a otra chica de Madrid. Vivo con ella y con una francesa y un frances que van a hacer lo propio con su idioma. En nuestra casa tambien estan dos chicas y un chico de Estados Unidos. Somos siete pero la casa es enorme. Solo viven en casas, dentro del campus, quienes sean seniors (ultimo año de carrera). Las y los demas estudiantes viven en dorms, es decir, en habitaciones.
El miércoles comienzan las clases, y la verdad es que lo estoy deseando, porque asi conocere a gente afin a mi. La verdad es que es muy raro estar en un lugar donde nadie sabe de ti, donde nadie sabe absolutamente nada de ti. Por una parte tienes la afortunada posibilidad de comenzar de cero, pero por otra, a veces necesitas que alguien te mire a la cara y sepa lo que te sucede…

Primera visita literaria
Lenox, Massachussets: Lugar donde Edith Wharton paso temporadas. Tengo entendido que tambien Nathaniel Hawthorne. Estuve visitando la compañía teatral especializada en Shakespeare mas importante de Estados Unidos, Shakespeare & Company. Representaron –maravillosamente- la comedia The taming of the Shrew (La fierecilla domada). Fui feliz entre el publico.
 
... tres!!!
Caras desconocidas desde que he llegado. Todas ellas seran personas que frecuentaran mis ojos este año. Sabre de sus gestos, de su forma de saludar, y me caeran bien o mal. Pero por ahora todo el mundo es absurdo porque nadie sabe que quiero hacerme vieja contigo.