La Letra Escarlata
No tengo tiempo para escribir poco
Hester Prynne
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Sindicación
 
Dickens en una noche de invierno
La vida está compuesta de mármol y barro (Nathaniel Hawthorne)

Volví, y en cierto modo daba la impresión de que el tiempo no había pasado, y de que nunca había dejado de estar en sus brazos, ni en las cafeterías humeantes llenas de voces amigas, ni bajo la mirada acuosa de una madre a la que la edad va poniendo melancólica. Regresé y mi mirada añadió a todo un algo distinto, eso que a los ojos les da el haber estado de viaje. Implacable, el tiempo siguió su curso y me devolvió a mi habitación del otro lado del océano, a esta casita congelada por fuera que está dentro de un campus que está dentro de un pueblo que está dentro de un estado que está dentro de una franja horaria en la que mientras mi familia, mis amigas, mis amigos, mi amora viven yo duermo, y viceversa. Ahora, cansada porque he viajado contrarreloj, me froto los párpados cargados de recuerdos recientes como tu olor que todavía impregna algunas prendas que acabo de sacar de la maleta.
Es David Copperfield quien en este momento me salva, porque a mí siempre me salva la literatura, que me espera sin fallar nunca en el bolso que llevo conmigo, como una casa transportable en la que me refugio vaya donde vaya. Es Charles Dickens quien desde el siglo XIX se ríe del calendario y me dice: suspira si quieres, pero el Támesis, yo lo ví, nunca se detiene, siempre cambia, aparece una ballena o flota la última víctima de Jack el Destripador. Suspira si quieres, pero deja que tu agua siga moviéndose.
Murió mi querido perrito un par de días antes de dejar Madrid, ya era viejo, siempre nos quiso, él lo vio todo. Nació el pequeño Dani, mi sobrino, huele a bebé y ya ha empezado a sonreír, lo tuve en mis brazos. Noté que mi padre estaba más viejo. Me enteré de que Cris había aprendido ya a leer. Henar cambió de trabajo. Miren, Farru y Martina encontraron casa. Chavela se ha enamorado, Silvia y Marta ya están en Dinamarca. Julia y Ana se casan. L. y R. han hecho un año. Nada se para, ni la vida ni la muerte.
Tengo una caja de recortes para hacer collages, una novela que escribir, estudios que realizar, deudas que pagar, viajes por hacer, un futuro que aclarar, gente a la que echar de menos, una familia alternativa con la que acabo de cenar, una niña maravillosa de la que estar enamorada, indignaciones por las que luchar, flores mustias que resucitar, un monedero vacío, música que me acompaña, una falda con lentejuelas y varias cicatrices. Soy millonaria.
Me meto en la cama con David Copperfield (y servidora no se va a la cama salvo con aquello o aquella que ama, que mis sábanas son un templo) para desagotarme y empezar mañana con fuerzas esta nueva etapa llena de cercas y de lejos, de posibilidades e imposibilidades. En fin, llena de vida.
 
Comentario:
Espero que tu estancia en Madrid te haya llenado de fuerza y alegría, y que ahora, tan lejos y tan cerca, tus días sean del color que más te guste.
besitos.
 
Comentario:
Hola sista!
Espero que hayas tenido un feliz regreso.Por aquí ya te echamos de menos. Besos y más besos.
 
Comentario:
Y yo, que sin querer despedirme, esta noche he soñado irremediablemente contigo niña! y no sabes lo que te quería.
Me he quedado dormida plácidamente, he llegado tarde al trabajo y lo prmero que he hecho ha sido abrir este blog... y aquí estabas, siempre estás, despierta o dormida.
Te quiero.
 
Comentario:
Que sabio es a esta altura de tu vida tener tan clara la teoría del movimiento.. te abrazo Hes
No