4.000 libros
Sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si te fueras a morir hoy (James Dean)
Tengo la sensación de que la vida se escapa demasiado rápido, de que –cada vez a mayor velocidad- los días transcurren sin darse un respiro, sin detenerse a pensar en sí mismos.
El otro día intenté calcular cuántos libros podría leerme en toda mi vida si me leía un libro a la semana (lo cual es demasiado, yo suelo leer bastante despacio, degustando cada página). Si tengo la suerte de vivir, por ejemplo, alrededor de ochenta años, serán una media de cuatro mil libros –más los que leo por trabajo, pero esos no los elijo yo así que no valen- y eso me parece poquísimo, teniendo en cuenta todos los que me compro y todos los que están en mi lista de libros que me quiero leer.
Una cosa llevó a la otra y me vi pensando en la gran cantidad de cosas que me gustaría hacer. Como es natural, no podré cumplir todos mis deseos ni llevar a cabo todos mis sueños, pero también en eso consiste la vida, ¿no? En dar pasos adelante como un comecocos, para devorar por el camino todo lo que puedas.
Cuantos más años tienes (y yo sólo tengo treinta, no quiero ni pensar cómo será dentro de un par de décadas) más rápido pasan las semanas, los meses, los años, y te descubres diciendo con mayor frecuencia eso de “parece que fue ayer…” Por eso al menos a mí me pasa que cada vez en más ocasiones siento la necesidad de librarme de todo lo que es negativo en mi vida, de todo lo que no me enriquece de un modo u otro. Y una de estas cosas es la superficialidad.
La superficialidad me aburre soberanamente, y es lamentable encontrarla en personas de las que se podría esperar mucho más. Descubres amigas obsesionadas con su peso y con la moda, amigos que viven para salir hasta el amanecer los fines de semana, conversaciones estúpidas, prejuicios absurdos, y yo digo: no quiero nada de esto, ya estoy harta, me alejo de aquí. No porque quisiera estar hablando todo el rato de metafísica, sino porque la vida es otra cosa más allá de una existencia a base de ensaladas de lechuga y reportajes fotográficos de la inútil de Kate Moss.
Y por eso cada día me radicalizo más en ese sentido y busco otra cosa. Busco cariño, arte, paz y compromiso. Conversaciones sin ruido y silencios poblados, miradas sinceras y personas que sepan la verdadera medida de las cosas, la verdadera dimensión de los problemas de sus vidas, dónde se encuentra la verdadera belleza. Busco valentía y autenticidad.
Queda ya poco para la primavera, el tiempo pasa volando…

El otro día intenté calcular cuántos libros podría leerme en toda mi vida si me leía un libro a la semana (lo cual es demasiado, yo suelo leer bastante despacio, degustando cada página). Si tengo la suerte de vivir, por ejemplo, alrededor de ochenta años, serán una media de cuatro mil libros –más los que leo por trabajo, pero esos no los elijo yo así que no valen- y eso me parece poquísimo, teniendo en cuenta todos los que me compro y todos los que están en mi lista de libros que me quiero leer.
Una cosa llevó a la otra y me vi pensando en la gran cantidad de cosas que me gustaría hacer. Como es natural, no podré cumplir todos mis deseos ni llevar a cabo todos mis sueños, pero también en eso consiste la vida, ¿no? En dar pasos adelante como un comecocos, para devorar por el camino todo lo que puedas.
Cuantos más años tienes (y yo sólo tengo treinta, no quiero ni pensar cómo será dentro de un par de décadas) más rápido pasan las semanas, los meses, los años, y te descubres diciendo con mayor frecuencia eso de “parece que fue ayer…” Por eso al menos a mí me pasa que cada vez en más ocasiones siento la necesidad de librarme de todo lo que es negativo en mi vida, de todo lo que no me enriquece de un modo u otro. Y una de estas cosas es la superficialidad.
La superficialidad me aburre soberanamente, y es lamentable encontrarla en personas de las que se podría esperar mucho más. Descubres amigas obsesionadas con su peso y con la moda, amigos que viven para salir hasta el amanecer los fines de semana, conversaciones estúpidas, prejuicios absurdos, y yo digo: no quiero nada de esto, ya estoy harta, me alejo de aquí. No porque quisiera estar hablando todo el rato de metafísica, sino porque la vida es otra cosa más allá de una existencia a base de ensaladas de lechuga y reportajes fotográficos de la inútil de Kate Moss.
Y por eso cada día me radicalizo más en ese sentido y busco otra cosa. Busco cariño, arte, paz y compromiso. Conversaciones sin ruido y silencios poblados, miradas sinceras y personas que sepan la verdadera medida de las cosas, la verdadera dimensión de los problemas de sus vidas, dónde se encuentra la verdadera belleza. Busco valentía y autenticidad.
Queda ya poco para la primavera, el tiempo pasa volando…

Comentario:
Superficie/Profundidad? No sé... Siempre me ha resultado una división un tanto tramposa.
Quizá cuando te levantas a las seis de la mañana para ir a trabajar no hay espacio ya para pensar en l*s dem*s, en las lechugas, en amaneceres y mediodías -puesta (de todo) hasta las tetas-, o en las quinientas páginas que tienes por delante.
O quizá sí?
Probaré y luego os cuento.
Quizá cuando te levantas a las seis de la mañana para ir a trabajar no hay espacio ya para pensar en l*s dem*s, en las lechugas, en amaneceres y mediodías -puesta (de todo) hasta las tetas-, o en las quinientas páginas que tienes por delante.
O quizá sí?
Probaré y luego os cuento.
Comentario:
ana francisca soy yo, no ella, a la que plagio.
Comentario:
Gran verdad exitencial nº955: Los grandes egos son laboriosos de alimentar... prefiero egos chiquitos, para poder estar a la altura, exactamente 159cm.
Comentario:
Uff, parece que fue ayer... cuando dijimos de quedar un día...
Yo hace tiempo que descubrí que todos los momentos saben llegar a tiempo, así que para qué las prisas?
Y a mí me llaman borde porque no participo de las superpandis de superficialidad que te encuentras allá donde vas. Vamos, que no me integro.
¿Por qué será?
Yo hace tiempo que descubrí que todos los momentos saben llegar a tiempo, así que para qué las prisas?
Y a mí me llaman borde porque no participo de las superpandis de superficialidad que te encuentras allá donde vas. Vamos, que no me integro.
¿Por qué será?
Comentario:
comparto tu búsqueda, tu deseo de eliminar de tu vida y entorno todo aquello que realmente no aporta nada -y por supuesto que no estoy hablando de aportación en términos materiales. Por estos lados ya nos hemos encontrado varias que estamos en el mismo camino, y creo que de a poco seremos más. ¿Podremos entre todos limpiar un poquito nuestra sociedad de tanta superficialidad? Yo creo que si,aunque será un esfuerzo muy grande, creo que podemos generar otros espacios.
Comentario:
He de volver a darte la razón (bueno no te la doy porque ya la tienes ;) ).
Aprender a disfrutar las pequeñas cosas de la vida hace que ningún día se haya perdido... si pierdes un día no lo vuelves a recuperar.
He decidido seguir tu ejemplo y ser un poco más activa en mi blog. Voy a empezar a escribir sobre lo que pienso y veo.
Un abrazo
Aprender a disfrutar las pequeñas cosas de la vida hace que ningún día se haya perdido... si pierdes un día no lo vuelves a recuperar.
He decidido seguir tu ejemplo y ser un poco más activa en mi blog. Voy a empezar a escribir sobre lo que pienso y veo.
Un abrazo
Comentario:
Hes... siempre hay algo que hacer diferente; eso nos mantiene alerta y despeja la sensación de rutina e inmovilidad..
Comentario:
Anónimo, si revisas mis posts, recomiendo un montón de libros en varios de mis posts, y explico por qué. De ellos podrás escoger el que te resulte más adecuado para tu amiga. ¡Ya me contarás!
Comentario:
Debajo de esa capa de superficialidad, si la rascas, normalmente encuentras (ya sé que a veces da mucha pereza rascar).
Comentario:
Ahora entiendo cuando dices que no tienes tiempo para escribir poco.
Veo también que no te queda mucho tiempo para leer, que se te está acabando sin darte cuenta. Stalin decía leer 500 páginas diarias, y no creo que te quieras parecer a Stalin, ¿verdad? (esto no te consuela, lo sé).
Te voy a pedir un favor: tengo una amiga a la que el entorno la está arrastrando a la superficialidad (así lo cree ella, aunque no es cierto), y me gustaría ayudarla. Hace tiempo que no lee nada, y visto que tú eres una gran lectora, ¿qué libro me recomendarías para que le regalara? Pista: hay que tener en cuenta que es muy posible que haya perdido el hábito de la lectura y lo que necesite sea volver a encontrarse con el placer de la soledad de la palabra escrita (y seguramente con ella misma).
Gracias
Veo también que no te queda mucho tiempo para leer, que se te está acabando sin darte cuenta. Stalin decía leer 500 páginas diarias, y no creo que te quieras parecer a Stalin, ¿verdad? (esto no te consuela, lo sé).
Te voy a pedir un favor: tengo una amiga a la que el entorno la está arrastrando a la superficialidad (así lo cree ella, aunque no es cierto), y me gustaría ayudarla. Hace tiempo que no lee nada, y visto que tú eres una gran lectora, ¿qué libro me recomendarías para que le regalara? Pista: hay que tener en cuenta que es muy posible que haya perdido el hábito de la lectura y lo que necesite sea volver a encontrarse con el placer de la soledad de la palabra escrita (y seguramente con ella misma).
Gracias
Comentario:
a mí me pasa lo mismo
la superficialidad de la gente me agobia
no quiero decir con esto que yo sea una filósofa ni mucho menos...
pero cada vez me encuentro más sola en ese sentido
igual me quieren
igual están ahí para lo que
los necesite
pero no me entienden
o no los entiendo
no puedo hablar con ellos
saludos
p.d: tengo cuarenta y cinco y sí, la vida pasa cada vez más rápido, sólo que yo a tu edad no me daba cuenta :)
la superficialidad de la gente me agobia
no quiero decir con esto que yo sea una filósofa ni mucho menos...
pero cada vez me encuentro más sola en ese sentido
igual me quieren
igual están ahí para lo que
los necesite
pero no me entienden
o no los entiendo
no puedo hablar con ellos
saludos
p.d: tengo cuarenta y cinco y sí, la vida pasa cada vez más rápido, sólo que yo a tu edad no me daba cuenta :)