Cristina
Siempre hay un momento en la infancia en que se abre la puerta y entra el futuro (Deepak Chopra)
Mi sobrina Cristina, de ocho años recién cumplidos –de hecho, ayer degustábamos su tarta de cumpleaños mientras charlábamos- me ha contado, con mirada de preocupación, que lo ha descubierto, que los Reyes Magos –y Papá Noel, y el Ratoncito Pérez, añade con los ojos muy abiertos- son los padres. Se lo ha dicho una niña de su clase, ávida de compartir con alguien tan terrible secreto.
Todo hubiera quedado en una incrédula sospecha si no fuera porque su héroe –es decir, su hermano mayor, Carlitos, de once años- se lo ha corroborado. Y lo que Carlitos dice, qué queréis que os diga, para ella es palabra de dios.
Cristina tenía ayer una mirada distinta, como si adivinase que algo muy importante ha pasado en su vida sin estar del todo segura de qué ha sido. Me comenta angustiada que sus padres se han debido gastar un montón de dinero en la Nintendo DS, que si lo llega a saber hubiera pedido otra cosa…
Y es que la pobre no lo sabe aún, pero acaba de despedirse de un montón de magia infantil. Acaba de hacerse de golpe bastante mayor. Porque si los Reyes son los padres, entonces hay un montón de cosas que puede que no sean verdad.
Asistir a un episodio así en la vida de una niña es triste y a la vez emocionante, porque sé que Cristina siempre va a ser una persona maravillosa y estoy expectante por observar de primera mano y de su mano los cambios de su vida. Mi hermana –su madre- estaba ayer indignadísima con la compañera de clase que le ha arrebatado el sueño a su hija pero, en fin, siempre hay algo o alguien que acaba pinchando el globo, qué se le va a hacer.
En su vida le quedan aún un buen montón de decepciones por vivir y de adioses por dar, aunque también le esperan lámparas de los deseos y muchísimos abrazos. Qué mágica es la vida, ojalá nunca se le olvide que todo es posible, que hasta puede que una fría mañana de principios de enero se tope con un rey negro, ojalá que conserve siempre la mirada que tiene ahora aunque la tiñan un poco las experiencias, que siempre sea mi niña, una niña de carne y hueso y alma, no como otras niñas de las que hablan ciertos políticos y que no existen ni –afortunadamente- existirán nunca.

Mi sobrina Cristina, de ocho años recién cumplidos –de hecho, ayer degustábamos su tarta de cumpleaños mientras charlábamos- me ha contado, con mirada de preocupación, que lo ha descubierto, que los Reyes Magos –y Papá Noel, y el Ratoncito Pérez, añade con los ojos muy abiertos- son los padres. Se lo ha dicho una niña de su clase, ávida de compartir con alguien tan terrible secreto.Todo hubiera quedado en una incrédula sospecha si no fuera porque su héroe –es decir, su hermano mayor, Carlitos, de once años- se lo ha corroborado. Y lo que Carlitos dice, qué queréis que os diga, para ella es palabra de dios.
Cristina tenía ayer una mirada distinta, como si adivinase que algo muy importante ha pasado en su vida sin estar del todo segura de qué ha sido. Me comenta angustiada que sus padres se han debido gastar un montón de dinero en la Nintendo DS, que si lo llega a saber hubiera pedido otra cosa…
Y es que la pobre no lo sabe aún, pero acaba de despedirse de un montón de magia infantil. Acaba de hacerse de golpe bastante mayor. Porque si los Reyes son los padres, entonces hay un montón de cosas que puede que no sean verdad.
Asistir a un episodio así en la vida de una niña es triste y a la vez emocionante, porque sé que Cristina siempre va a ser una persona maravillosa y estoy expectante por observar de primera mano y de su mano los cambios de su vida. Mi hermana –su madre- estaba ayer indignadísima con la compañera de clase que le ha arrebatado el sueño a su hija pero, en fin, siempre hay algo o alguien que acaba pinchando el globo, qué se le va a hacer.
En su vida le quedan aún un buen montón de decepciones por vivir y de adioses por dar, aunque también le esperan lámparas de los deseos y muchísimos abrazos. Qué mágica es la vida, ojalá nunca se le olvide que todo es posible, que hasta puede que una fría mañana de principios de enero se tope con un rey negro, ojalá que conserve siempre la mirada que tiene ahora aunque la tiñan un poco las experiencias, que siempre sea mi niña, una niña de carne y hueso y alma, no como otras niñas de las que hablan ciertos políticos y que no existen ni –afortunadamente- existirán nunca.

Comentario:
sí. hay cosas que una no puede parar, como el tiempo. ahi esta la dificultad de ser madre o padre, de criar en definitiva. la crianza es algo invisible y, a veces, solitario. somos pocas las personas que tenemos la suerte de compartir la crianza y todavía hay gente, que en su inexperiencia, no asume los cambios que supone criar. ¡cuando sean madres entenderán todo!
Comentario:
Irremediablemente, esa magia se pierde. Se descubre la realidad.Ahora es el momento de empezar a aprender a digerir las crudas realidades. Para muchos niñas/os, el descubrimiento de "Los Reyes", si no hay un buen trabajo de los padres detrás, es bastante traumático. Bueno, todo depende de cómo sea el niña/o.
Comentario:
Hubiera sido mejor que se enterase más tarde, pero bueno tarde o temprano tendría que pasar.
Mi madre también se enfado bastante cuando yo me enteré pero hay que tener en cuenta que me enteré con toda mi clase de segundo de EGB en un arranque de la profesora de religión.
Algo así como "tanto reyes tanto reyes.. si no no son de verdad son los padres", imaginate la gracia que la hizo.
Un abrazo para ti y otro para tu sobri :)
Mi madre también se enfado bastante cuando yo me enteré pero hay que tener en cuenta que me enteré con toda mi clase de segundo de EGB en un arranque de la profesora de religión.
Algo así como "tanto reyes tanto reyes.. si no no son de verdad son los padres", imaginate la gracia que la hizo.
Un abrazo para ti y otro para tu sobri :)