¿Por qué? ¿Por qué?
Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes (Sócrates)
Para mí, lo más duro de la vida, de mi vida, es aceptar que existe la crueldad profunda y que nunca podré llegar a comprenderla. Que hay personas que causan verdadero dolor y que son seres humanos, como yo, por mucho que a veces sintamos la tentación de llamarles monstruos. Cuanto más me adentro en mis años adultos más consciente soy de la maldad sin tregua y más ansiedad me causa despertarme por la mañana y acordarme de pronto de que por el mundo hay gente pegando, matando, violando, torturando, disparando. ¿Por qué? ¿Por qué? No lo entiendo. Intento hacer más llevadera esta verdad rodeándome del amor de mi gente, de mis libros, de mi música y pensando en mis heroínas y en mis héroes. Y así, a tropezones, van pasando los días en esta tierra tan llena de achaques.
Empezaba yo mis andanzas universitarias cuando la guerra de Bosnia, y las violentas imágenes me traumatizaron. Aún hoy tengo grabadas esas fotos terribles que mirábamos con horror desde nuestros cómodos hogares. Y fue desde mi privilegiada posición desde donde se me ha ido encogiendo la inocencia con las noticias que me llegaron de Ruanda, de Afganistán, de Iraq, de los cayucos y pateras, de tantas cosas.
Pero aún más insoportable que el mundo en guerra y que las insufribles e injustificadas desigualdades, se me antojan terriblemente pesados de cargar los pequeños actos malévolos, las acciones deformes e incomprensibles de gente despreciable como el costarricense Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista (en fin) que hizo lo siguiente en una exposición en Managua: escribió en letras confeccionadas con pienso para perros la frase “Eres lo que lees.” Dichas letras estaban fuera del alcance de un perro que ató debajo de ellas y que dejó morir de hambre a los ojos de los insensibles visitantes de la galería. [Aquí podréis leer lo que escribió la escritora y defensora de los animales Rosa Montero y un vídeo del repugnante montaje. Aquí se recogen firmas para que no dejen acudir al energúmeno a la Bienal Centroamericana de Honduras 2008, a la que ha sido invitado].
Ante ejemplos como este, ya digo, rodearse de motivos por los que la vida merezca la pena (que los hay, y muchos) y ser un poco activista. No digo que todo el mundo tenga que ser Julia Butterfly Hill, pero sí que tenemos el deber moral de aportar nuestro granito de arena contra la estupidez y la maldad.

Para mí, lo más duro de la vida, de mi vida, es aceptar que existe la crueldad profunda y que nunca podré llegar a comprenderla. Que hay personas que causan verdadero dolor y que son seres humanos, como yo, por mucho que a veces sintamos la tentación de llamarles monstruos. Cuanto más me adentro en mis años adultos más consciente soy de la maldad sin tregua y más ansiedad me causa despertarme por la mañana y acordarme de pronto de que por el mundo hay gente pegando, matando, violando, torturando, disparando. ¿Por qué? ¿Por qué? No lo entiendo. Intento hacer más llevadera esta verdad rodeándome del amor de mi gente, de mis libros, de mi música y pensando en mis heroínas y en mis héroes. Y así, a tropezones, van pasando los días en esta tierra tan llena de achaques.Empezaba yo mis andanzas universitarias cuando la guerra de Bosnia, y las violentas imágenes me traumatizaron. Aún hoy tengo grabadas esas fotos terribles que mirábamos con horror desde nuestros cómodos hogares. Y fue desde mi privilegiada posición desde donde se me ha ido encogiendo la inocencia con las noticias que me llegaron de Ruanda, de Afganistán, de Iraq, de los cayucos y pateras, de tantas cosas.
Pero aún más insoportable que el mundo en guerra y que las insufribles e injustificadas desigualdades, se me antojan terriblemente pesados de cargar los pequeños actos malévolos, las acciones deformes e incomprensibles de gente despreciable como el costarricense Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista (en fin) que hizo lo siguiente en una exposición en Managua: escribió en letras confeccionadas con pienso para perros la frase “Eres lo que lees.” Dichas letras estaban fuera del alcance de un perro que ató debajo de ellas y que dejó morir de hambre a los ojos de los insensibles visitantes de la galería. [Aquí podréis leer lo que escribió la escritora y defensora de los animales Rosa Montero y un vídeo del repugnante montaje. Aquí se recogen firmas para que no dejen acudir al energúmeno a la Bienal Centroamericana de Honduras 2008, a la que ha sido invitado].
Ante ejemplos como este, ya digo, rodearse de motivos por los que la vida merezca la pena (que los hay, y muchos) y ser un poco activista. No digo que todo el mundo tenga que ser Julia Butterfly Hill, pero sí que tenemos el deber moral de aportar nuestro granito de arena contra la estupidez y la maldad.

Comentario:
Lo mismito lo mismito tendrian que hacerle al tipo ese ,ya valeee ,nunca
nunca se terminara la agonia de los indefensos ya valeee.
nunca se terminara la agonia de los indefensos ya valeee.
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Lo mismito lo mismito tendrian que hacerle al tipo ese ,ya valeee ,nunca
nunca se terminara la agonia de los indefensos ya valeee.
nunca se terminara la agonia de los indefensos ya valeee.
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Siempre salgo de tu blog con los ojos más abiertos (a pesar del sueño que suele hacer mella en mí ya a estas horas...)
Me gusta...
Un abrazo
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Gracias por unirte a este iniciata.
La galeria ha dicho en nota oficial que al perro solo se le tuvo atado el tiempo de la exposición y que se le cuidaba y alimentaba pero que el último día se escapó...que casualidad
http://soydondenopienso.wordpress.com/2007/10/27/guillermo-vargas-habacuc-declaraciones-de-la-galeria-codice/
La galeria ha dicho en nota oficial que al perro solo se le tuvo atado el tiempo de la exposición y que se le cuidaba y alimentaba pero que el último día se escapó...que casualidad
http://soydondenopienso.wordpress.com/2007/10/27/guillermo-vargas-habacuc-declaraciones-de-la-galeria-codice/
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Ocurre en todos lados, acá en Chile un seudo artista puso un pececito dentro de una licuadora en una exposición de arte contemporáneo , dejaba en mano de los asistentes la posibilidad de apretar el botón , supongo que así se desligaba de toda culpa.
Es difícil no caer en el pesimismo, en la falta de esperanza.
El “ser humano” es cada vez menos humano.
Yo logro recuperar la fe precisamente en lo que no viene de lo humano.
Es difícil no caer en el pesimismo, en la falta de esperanza.
El “ser humano” es cada vez menos humano.
Yo logro recuperar la fe precisamente en lo que no viene de lo humano.
Comentario:
tens tota la raó, germana.
petons
petons