Miedo
***Estoy en el tren de cercanías. Viene de repente, en forma de apresurados latidos en el corazón. Pero de los latidos no me doy cuenta por ahora. Sólo estoy pendiente de mi respiración, que cada vez me lo pone más difícil. ¿Qué hago? ¿Aviso a alguien? Oiga, mire, que me estoy muriendo, ayúdeme, haga algo, sáqueme de aquí. Me levanto. He desarrollado una técnica con la costumbre. Me pongo a leer el mapa con los nombres de las estaciones. Así va menguando el inexplicable pánico, porque consigo no pensar en mi cuerpo. Y durante un rato, quedan resquicios en forma de bomba en mi pecho. Nadie parece haber notado nada. Continúan leyendo el periódico gratuito, o El Código Da Vinci, o tecleando su móvil.
***Ataques de ansiedad. Gracias a una amiga conseguí bautizar lo que me sucedía. Antes de saber lo que era estaba muy preocupada. Pensaba que tenía una enfermedad del corazón y que un día me iba a dar un infarto. Ahora escribo aquí sobre ello porque ya basta de mantener oculto este fenómeno que, con sinceridad, le sucede a más gente de la que nos imaginamos. Para mí es un enorme paso admitir que me pasa esto, admitirlo en público en esta bitácora, pero es que no estoy sola, hay muchas personas por ahí que sienten pavores repentinos.
***Estoy en un proceso introspectivo, intentando comprender el origen de mis miedos. Nunca antes había sentido ansiedad al montarme en un tren, en el metro. Ahora sí. Nunca antes había sentido un terror absoluto al montarme en un avión. La última vez que lo hice me pasó. Es fundamental no dejar de hacer las cosas que te producen miedo o ansiedad, porque es entonces cuando se convierten en fobias. Las fobias no son sino miedos que te paralizan, que te impiden realizar alguna acción: desde ir al cine hasta subirte a un puente. Pueden ser miedos hacia cosas (arañas, tormentas...) o hacia emociones (la soledad, la responsabilidad...). Lo que hay que hacer es aprender a controlar esos miedos. Puede que sigan existiendo, pero se pueden dominar. Puede que desaparezcan, entonces genial. ¿Cómo controlarlos? En ello estoy. Ya os iré contando.
No hemos de olvidarlo: el miedo es una conducta aprendida, y como tal, puede desaprenderse. Las personas no nacen con miedos irracionales, asustadizas: se hacen.
Hoy he anotado las cosas que me producen este miedo y he descubierto que son bastantes, aunque yo pensaba que en general todo iba bien en mi:
- Miedo a los accidentes de coche. Puedo entender el origen, ya que en mi familia hubo uno muy terrible (ver post de julio titulado 26 de julio de 1985)
- Miedo a que le pase algo a un ser querido, supongo que por el mismo motivo.
- A veces me pongo muy nerviosa al leer en voz alta.
- Miedo a los hospitales, a los resultados de análisis, a que me encuentren un tumor...
- Y, últimamente, miedo a que me de un ataque de ansiedad.
No debemos evitar los miedos o escapar de ellos si los tenemos delante, sino preguntarnos cómo los hemos aprendido, qué nos impide desaprenderlos, y buscar el modo de hacerlos compatibles con nuestra vida o aniquilarlos si es posible.
Por tanto, resumo: mucha gente tiene miedos y ataques de ansiedad. Mediante un proceso de escucha de nuestro interior podemos determinar cuáles son. Para evitar que se conviertan en fobias debemos desaprenderlos.
El miedo es un comportamiento, y, como tal, puede ser cambiado.

Feminista de la semana: Gloria Anzaldúa.
***Ataques de ansiedad. Gracias a una amiga conseguí bautizar lo que me sucedía. Antes de saber lo que era estaba muy preocupada. Pensaba que tenía una enfermedad del corazón y que un día me iba a dar un infarto. Ahora escribo aquí sobre ello porque ya basta de mantener oculto este fenómeno que, con sinceridad, le sucede a más gente de la que nos imaginamos. Para mí es un enorme paso admitir que me pasa esto, admitirlo en público en esta bitácora, pero es que no estoy sola, hay muchas personas por ahí que sienten pavores repentinos.
***Estoy en un proceso introspectivo, intentando comprender el origen de mis miedos. Nunca antes había sentido ansiedad al montarme en un tren, en el metro. Ahora sí. Nunca antes había sentido un terror absoluto al montarme en un avión. La última vez que lo hice me pasó. Es fundamental no dejar de hacer las cosas que te producen miedo o ansiedad, porque es entonces cuando se convierten en fobias. Las fobias no son sino miedos que te paralizan, que te impiden realizar alguna acción: desde ir al cine hasta subirte a un puente. Pueden ser miedos hacia cosas (arañas, tormentas...) o hacia emociones (la soledad, la responsabilidad...). Lo que hay que hacer es aprender a controlar esos miedos. Puede que sigan existiendo, pero se pueden dominar. Puede que desaparezcan, entonces genial. ¿Cómo controlarlos? En ello estoy. Ya os iré contando.
No hemos de olvidarlo: el miedo es una conducta aprendida, y como tal, puede desaprenderse. Las personas no nacen con miedos irracionales, asustadizas: se hacen.
Hoy he anotado las cosas que me producen este miedo y he descubierto que son bastantes, aunque yo pensaba que en general todo iba bien en mi:
- Miedo a los accidentes de coche. Puedo entender el origen, ya que en mi familia hubo uno muy terrible (ver post de julio titulado 26 de julio de 1985)
- Miedo a que le pase algo a un ser querido, supongo que por el mismo motivo.
- A veces me pongo muy nerviosa al leer en voz alta.
- Miedo a los hospitales, a los resultados de análisis, a que me encuentren un tumor...
- Y, últimamente, miedo a que me de un ataque de ansiedad.
No debemos evitar los miedos o escapar de ellos si los tenemos delante, sino preguntarnos cómo los hemos aprendido, qué nos impide desaprenderlos, y buscar el modo de hacerlos compatibles con nuestra vida o aniquilarlos si es posible.
Por tanto, resumo: mucha gente tiene miedos y ataques de ansiedad. Mediante un proceso de escucha de nuestro interior podemos determinar cuáles son. Para evitar que se conviertan en fobias debemos desaprenderlos.
El miedo es un comportamiento, y, como tal, puede ser cambiado.

Feminista de la semana: Gloria Anzaldúa.
Comentario:
Miedo al miedo, a reconocer tu debilidad por sentirlo... creo que es un miedo que combato escribiendo, sin embargo me da la sensación que a cada nuevo miedo superado se encadenan otros nuevos y desconocidos... quizá sólo sea una sensación pasajera.
( Así en confesión... uno que nunca he superado es al de los monstruos que habitan debajo de mi cama. Sé que no están, pero es superior a mis fuerzas dejar una mano o pie fuera del perímetro de mi colchón)
Un besazo, Hester, y ánimo.
( Así en confesión... uno que nunca he superado es al de los monstruos que habitan debajo de mi cama. Sé que no están, pero es superior a mis fuerzas dejar una mano o pie fuera del perímetro de mi colchón)
Un besazo, Hester, y ánimo.
Comentario:
conozco a mucha gente que ha tenido ataques de ansiedad (y me incluyo).
pero no hay que temer al miedo. hay que encontrar el modo de enfrentarnos a él.
porque es posible.
un besito.
pero no hay que temer al miedo. hay que encontrar el modo de enfrentarnos a él.
porque es posible.
un besito.
Comentario:
tengo miedo,...
a echarte mucho de menos cuando tu estés en Boston y yo aqui en la Gran Via de California!
a echarte mucho de menos cuando tu estés en Boston y yo aqui en la Gran Via de California!
Comentario:
Hablamos?
cosesquepassen@hotmail.com
cosesquepassen@hotmail.com
Comentario:
Hola amor. Creo que hay miedos y miedos. Las fobias a cosas aparentementemente tontas o al menos no de importancia vital, como arañas, tormentas, etc...pueden venir dadas por situaciones alejadas en el tiempo. No las recordamos pero se mantienen más frescas que una lechuga en el subconsciente. Aunque por lo visto hay fobias de este tipo que son común a la mayoria y que tenemos implantadas en lo más profundo y han ido pasando a través de la historia y la evolución (serpientes, por ej).
Sin embargo los ataques de pánico y de ansiedad, cada vez más frecuentes en esta vida occidental y moderna, pueden deberse a razones más profundas y estar relacionadas con tensiones internas. Lo importante es conseguir que la persona pueda encontrar y admitir la causa. Muchas veces es tan sencillo como que el cuerpo dice hasta aquí hemos llegado, no puedo más, paro o reviento.
La historia de María,
Le sucedió a una amiga hace un año y pico. Lo típico, madre, mujer, pluriempleada (casa y carrera), y con responsabilidades en el trabajo a mansalva. Una de las tías más fuertes e inteligentes que he conocido jamás, incluso salió de su país con su marido con los milicos detrás, dejó su matria, familia, todo, y recaló en España.
Bien, pues después de tanta imparabilidad, un día se rompió.
Se llegó a perder en el barrio, mi barrio, una aldea, teniendo que llamar desde el móvil para que fuesen a buscarla. Era incapaz casi de sumar, de recordar, de hablar con una mínima coherencia.
Creo que nunca he visto el miedo reflejado en los ojos de alguien como entonces, miedo a qué, no lo sabía. Eso es lo terrible, tener miedo a algo que no sabes cómo coño se llama. Con el tiempo empezó a tener miedo a algo mucho más concreto, a los ataques de pánico y ansiedad que le daban.
Un poco de tiempo después el miedo se dibujó nítido, frío y peligroso como una hoja de acero: se dió cuenta de que era lo peor que podía sucederle, no volver a ser ella misma, la María que conocía y sabía hacer de todo. La María que ahora en su trabajo era sustituída por nada más y nada menos que tres personas.
Bueno, María era tanto que su marido, ahora que ya no es tan fuerte y tiene que delegar en él aunque no quiera, ha decidido dejarla porque ya no puede más. Claro, nunca había tenido problemas antes, no trabajaba para cuidar de su hija, pero eso tampoco le traía grandes quebraderos, tenía un mastín que se encargaba de ella y de que nada le pasara mientras el iba a hacer deporte, a tomar el sol o a tapear con los amigos. Ahora la vida real y el trabajo le han cabreado tan profundamente que lo va a pagar con quien le dió unos años de ocio y dolce far niente.
María está mejor, volverá a trabajar de a poquitos en su empresa, pero ha perdido la vida que tenía; su hija, con 12 años la culpa a ella de que las cosas vayan así, de que no sea todo como antes.
La educación de los hijos es difícil, pueden salir auténticos... Pero creo que la culpa es del mastín.
En todo caso a María ya le he dicho que empiece a ser más egoísta, a hacerse en poco la lerda en el trabajo y la tonta también, a veces, porque no.
Hester, creo que postear se acabó, pero cuando me entre morriña, puedo dar el coñazo comentando por aquí. Mil besos.
Sin embargo los ataques de pánico y de ansiedad, cada vez más frecuentes en esta vida occidental y moderna, pueden deberse a razones más profundas y estar relacionadas con tensiones internas. Lo importante es conseguir que la persona pueda encontrar y admitir la causa. Muchas veces es tan sencillo como que el cuerpo dice hasta aquí hemos llegado, no puedo más, paro o reviento.
La historia de María,
Le sucedió a una amiga hace un año y pico. Lo típico, madre, mujer, pluriempleada (casa y carrera), y con responsabilidades en el trabajo a mansalva. Una de las tías más fuertes e inteligentes que he conocido jamás, incluso salió de su país con su marido con los milicos detrás, dejó su matria, familia, todo, y recaló en España.
Bien, pues después de tanta imparabilidad, un día se rompió.
Se llegó a perder en el barrio, mi barrio, una aldea, teniendo que llamar desde el móvil para que fuesen a buscarla. Era incapaz casi de sumar, de recordar, de hablar con una mínima coherencia.
Creo que nunca he visto el miedo reflejado en los ojos de alguien como entonces, miedo a qué, no lo sabía. Eso es lo terrible, tener miedo a algo que no sabes cómo coño se llama. Con el tiempo empezó a tener miedo a algo mucho más concreto, a los ataques de pánico y ansiedad que le daban.
Un poco de tiempo después el miedo se dibujó nítido, frío y peligroso como una hoja de acero: se dió cuenta de que era lo peor que podía sucederle, no volver a ser ella misma, la María que conocía y sabía hacer de todo. La María que ahora en su trabajo era sustituída por nada más y nada menos que tres personas.
Bueno, María era tanto que su marido, ahora que ya no es tan fuerte y tiene que delegar en él aunque no quiera, ha decidido dejarla porque ya no puede más. Claro, nunca había tenido problemas antes, no trabajaba para cuidar de su hija, pero eso tampoco le traía grandes quebraderos, tenía un mastín que se encargaba de ella y de que nada le pasara mientras el iba a hacer deporte, a tomar el sol o a tapear con los amigos. Ahora la vida real y el trabajo le han cabreado tan profundamente que lo va a pagar con quien le dió unos años de ocio y dolce far niente.
María está mejor, volverá a trabajar de a poquitos en su empresa, pero ha perdido la vida que tenía; su hija, con 12 años la culpa a ella de que las cosas vayan así, de que no sea todo como antes.
La educación de los hijos es difícil, pueden salir auténticos... Pero creo que la culpa es del mastín.
En todo caso a María ya le he dicho que empiece a ser más egoísta, a hacerse en poco la lerda en el trabajo y la tonta también, a veces, porque no.
Hester, creo que postear se acabó, pero cuando me entre morriña, puedo dar el coñazo comentando por aquí. Mil besos.
Comentario:
Queridísima Hester: hace unos años atrás, más o menos a mediados de los 90 tu ve durante un año ataques de pánico. Primero me empastillaron... y después fui dandome cuenta que existía otra forma de salir de eso. Fue de a poco... y el amor de Irene me ayudó muchísimo... pero las pastas no es una solución y tampoco dejarse atrapar por la parálisis.
De esos momentos salieron muchos de los poemas que incluí en lo que fue mi ultimo libro de poemas, "Diario de estos días". Pero ese pasaje desde el sufrimiento y la impotencia hacia la palabra, hacia lo estético merece más líneas de las que deseo ocupar aquí.
Adelante amiga, se puede.
Te quiero, besos, Gabby
De esos momentos salieron muchos de los poemas que incluí en lo que fue mi ultimo libro de poemas, "Diario de estos días". Pero ese pasaje desde el sufrimiento y la impotencia hacia la palabra, hacia lo estético merece más líneas de las que deseo ocupar aquí.
Adelante amiga, se puede.
Te quiero, besos, Gabby
Comentario:
Hola guapetona ! :)
Estudio psicología y como tu dices, no es malo reconocer esto... Le pasa a mucha más gente de la que pensamos...
Y sip, lo mejor que se puede hacer con esto es mirar lo que te pasa y saber que no va más alla... que son reacciones del cuerpo y que, después de un tiempo pasan solas...
Espero que logres que desaparezcan!...
Un besazo enorme ! :*
Estudio psicología y como tu dices, no es malo reconocer esto... Le pasa a mucha más gente de la que pensamos...
Y sip, lo mejor que se puede hacer con esto es mirar lo que te pasa y saber que no va más alla... que son reacciones del cuerpo y que, después de un tiempo pasan solas...
Espero que logres que desaparezcan!...
Un besazo enorme ! :*
Comentario:
dicen que el miedo es "miedo al miedo", y creo que sí -en algunos casos-
a mí me dan miedo cosas insignificantes... estúpidas, de todos los días.
bah, todos tenemos rollos con ese tema... y mejor no me extiendo, porque estoy a la orden del día :)
besos hester.
a mí me dan miedo cosas insignificantes... estúpidas, de todos los días.
bah, todos tenemos rollos con ese tema... y mejor no me extiendo, porque estoy a la orden del día :)
besos hester.
Comentario:
Querida Hester, creo que el miedo es parte de la naturaleza del ser humano. Y a veces también el miedo impulsa.
Un abrazo para ti.
Un abrazo para ti.
Comentario:
Sí, miedos existen en mi caso las enfermedades o perder un ser querido es donde más tengo que trabajar para superar eso, pero por lo que dices si antes no te ocurría eso al montar en sitios cerrados, bien podría ser más que miedo un ataque de pánico que suelen darse por situaciones que hayamos vivido muy estresantes o dolorosas, en todo caso tu te lo dices todo y nos lo cuentas, sí así si que lo superarás, mientras...te dejo este besito con chispitas en tu corazón.
Muá
Muá
Comentario:
Al fuego, a la muerte, a tener una enfermedad grave, a perder a mis seres queridos, a ir en avión, etc... etc... etc... y he sufrido ataques de ansiedad a porrillo (ahora gracias a Dios me dejan bastante tranquila). Todos tenemos un montón de miedos, forman parte de nosotros, aunque sean aprendidos, y en nosotros está la clave para aprender a vivir con ellos lo mejor posible :) Suerte ;)
Comentario:
A mi este asunto del miedo y las fobias me parece perfectamente normal, y estoy de acuerdo: no es algo que deba mantenerse oculto.
De niña me daban miedo las piscinas, hasta el punto que trataban de escapar de mi colegio los días que tenía clase de natación... tuvieron que llevarme al psicólogo y todo.
Nunca supe si fue el tiempo o el psicólogo lo que curó mi miedo; pero menos pensé se había ido del todo y yo podía nadar tranquilamente.
Saludos Hester! Y mucho ánimo!
De niña me daban miedo las piscinas, hasta el punto que trataban de escapar de mi colegio los días que tenía clase de natación... tuvieron que llevarme al psicólogo y todo.
Nunca supe si fue el tiempo o el psicólogo lo que curó mi miedo; pero menos pensé se había ido del todo y yo podía nadar tranquilamente.
Saludos Hester! Y mucho ánimo!

