logotipo

img_google
Letras solubles en café
Soliloquios de imagenes mentales y sabores emotivos
Acerca de
Intrínseca, natural, transparente. Aferrada a ser yo misma con todas sus consecuencias. Generalmente alegre. Aficionada a las letras, al cine y a los besos.
Sindicación
 
El camino de los ríos hacia el Mar


Me he prometido no postear cosas tristes en medida de lo posible. Este fragmento, sin embargo, me parece melancólico y esperanzador. Un post de algún bloggero me hizo recordar este texto (perdón que no recuerde al bloggero, es que mi mala memoria nunca me falla) y en mi comentario le hablé de esto que dejo para todos ustedes. Ojalá y les guste.


“Se me ocurre la historia esa de los ríos, si de verdad pretendo algo que me haga asimilar todo este asunto acabo pensando en los ríos, y en el hecho de que se pusieran a estudiarlos precisamente porque no les cuadraba esa historia de que un río, teniendo que llegar al mar, invierta tanto tiempo, o sea, elija, deliberadamente, hacer un montón de curvas en lugar de dirigirse directamente a su meta, tienes que admitir que es algo absurdo, y es exactamente lo que ellos pensaron, hay algo absurdo en todas esas curvas, de manera que se pusieron a estudiar el tema y lo que descubrieron al final es increíble, es que cualquier río, no importa su longitud, todos los ríos, todos y cada uno de los ríos, antes de llegar al mar hacen exactamente un recorrido tres veces más largo que el que harían si fueran en línea recta, asombroso, piénsalo, tres veces lo que sería necesario y todo a base de curvas, justamente, sólo con esa estratagema de las curvas y no ese río, ese otro, sino todos los ríos, como si fuera algo obligado, una especie de regla para todos, es algo increíble, una locura, verdaderamente, pero eso es lo que descubrieron con científica seguridad a base de estudiar los ríos, todos los ríos, descubrieron que no están locos, es su propia naturaleza de los ríos la que los obliga a ese vagabundeo continuo, e incluso exacto, de manera que todos, y digo todos, al final navegan por un camino tres veces más largo de lo necesario, es más, para ser exactos, toma tres coma catorce veces, te lo juro, el famoso pi de los griegos, no quería creérmelo, pero, en efecto, parece que así es, tienes que coger su distancia respecto al mar, multiplicarla por el pi griego y obtienes la distancia que efectivamente recorren, lo cual, pensé, es muy chulo, porque, pensé, si hay una regla para ellos cómo no la va a haber para nosotros, o sea, lo mínimo que puede esperarse es que para nosotros sea más o menos lo mismo, y que todo este deambular arriba y abajo, como si estuviéramos locos, o peor aún, perdidos, es nuestra manera de ir directos, un modo científicamente exacto y, por decirlo de alguna manera, ya prefijado, a pesar de que sea indudablemente parecido a una secuencia desordenada de errores, o replanteamientos, pero sólo en apariencia porque en realidad es simplemente nuestra manera de ir a donde tenemos que ir…


City
Alessandro Baricco
Editorial Anagrama
(Fragmento extraído de las páginas 225 y 226).
Etiquetas:    
 
Tus Cinco Cinco, la venganza
Debido a que la entrevista que el buen Eco me nominó para contestar ha circulado ya bastante por la red (y dudo mucho encontrar a alguien que no la haya respondido) propongo este juego, y nomino a(muajajajaja, leáse risa maléfica y redoble de platillos) Eco, Paper, Not for sale, Yahoraquebonita y Sugrañes para que la respondan.

Estaré al pendiente de vuestros blogs, ansiosa por leer sus respuestas. Un abrazo a todos.

TUS CINCO PALABRAS PREDILECTAS

Anyway!, claaaaaaaaaro, ¡grosero!, mala persona, malditoinfelizdesgraciado (todo así, como una sola palabra).


TUS CINCO CANCIONES PARA ENAMORAR (Nunca he utilizado una canción para enamorar pero hay canciones que me recuerdan a personas de las que he estado enamorada y momentos compartidos)

1. Para una despedida –Alejandro Santiago (él me la cantó con su guitarra)
2. Inevitable –Shakira (acepté en su cara que lo quería, sabiendo que era imposible)
3. Sin miedo a nada –Alex Ubago (yo se la dediqué, y su miedo fue más fuerte)
4. No te apartes de mí –Roberto Carlos (estábamos juntos, sin hablar, tomados de las manos mientras el chico de la guitarra de aquél café cantaba y él me miró y me sonrió)
5. Te amaré –Miguel Bosé (la quería como vals en mi boda. Ahora ya no quiero boda)


TUS CINCO EMPLEOS SOÑADOS

1. Secretaria Particular de algún Secretario de Estado
2. Relacionista Pública de algún gran corporativo
3. Escritora
4. Publicista
5. Encargada de logística de eventos y banquetes
*Mesera (siempre he sentido curiosidad, creálo usted o no, de pasar por este oficio. Algún día)

TUS CINCO ACCIONES PARA EVADIRTE (¡uy!, es tan complejo evadirme en serio, pero lo que ayuda es:)

1. Caminar sola
2. Ir al cine (aunque a veces es contraproducente)
3. Salir con mis amigos (aunque siempre preguntan ¿y tú, cómo estás?)
4. Hacer el ritual de belleza (manicura, pedicura, mascarilla, tratamiento capilar, depilación y lo que se acumule, mientras escucho música)
5. Ver películas o series en la TV mientras como algo (preferentemente dulce)

TUS CINCO OBJETOS CODICIADOS (soy más apegada a las cuestiones sentimentales que a las materiales, pero quisiera)

1. El libro “con buena letra” de Joaquín Sabina
2. Un libro mío
3. Una cámara digital modernísima
4. Un auto
5. Una casa propia con jardín

UN SALUDO Y UN ABRAZO A TODOS LOS QUE SE HAN PASEADO POR AQUÍ Y ME HAN DEJADO SUS COMENTARIOS, GRACIAS =)
 
Picnic oficinario
La primera vez que lo visité en su oficina (tras unos meses de no vernos), nos quedamos ahí, hablando (porque a él le gusta hacerme muchas preguntas). Entonces al ver mi peculiar bolsa de mano me preguntó que qué llevaba ahí y, sin pensarlo mucho, le respondí que llevaba todos los implementos necesarios para montarle un picnic oficinario. Quedó tan encantado con la idea, que le dije que mentía antes de que abriera el bolso y se diera cuenta de que, aquello que le hacía tanta ilusión, no era más que una chorrada que se me había ocurrido responder. Entrada la noche salimos a la tienda por algo para beber y cuando estuvimos de vuelta sus socios estaban ahí, cenando. Entonces los saludé y un momento después nos despedimos en la puerta de mi casa.

La siguiente ocasión (un día después) le llamé. Había terminado de hacer la entrevista al investigador para el artículo del periódico de la universidad y era temprano. Entonces me ofrecí a que fuéramos a por un café y él aceptó. Llegué a su oficina con los tacones, los jeans, el saco y un poco de rimel en las pestañas. Caminamos hasta conseguir nuestro café y nos quedamos a beberlo sentados en una banqueta, mientras conversábamos con el sonido violín que nos hacía de fondo musical (un tío practicaba en la casa de enfrente a nosotros, cerca de la ventana abierta, desnudo).

Nos reímos y me di cuenta de que, aunque no tenemos futuro romántico, de verdad lo pasamos muy bien juntos. Hacía tiempo que había olvidado lo que era pasarlo así de bien con alguien. Le coqueteé un par de veces y le ofrecí que me acompañara a mi viaje a la capital, (él es de ahí, yo voy a un concierto) pero entre uno y otro chiste el tema quedó pendiente. Su socio se había ido de la oficina lo que implicaba que él tendría que usar el transporte urbano para volver a su casa, aun así me acompañó al parabus. Nos despedimos con un abrazo y me dijo que quedaría pendiente el picnic.

El viernes me quedé sin planes, sin ganas de volver a casa. Así que le llamé y en una hora ya tenía yo el picnic montado en su oficina. Su socio se quedó con nosotros, charlamos, nos reímos, y volví a pensar que, a pesar de que sé que no tenemos un futuro juntos, es bueno saber que él está ahí, que disfrutamos de nuestra compañía y, sobre todo, que no importa lo complejo que sea tener un detalle original con una persona (llámese picnic, cena romántica, tarjeta de cumpleaños), siempre que cuando estés ahí, viéndole sonreír, tengas la certeza de que ha valido la pena.
Etiquetas:     
 
Nominación
Arriesgándome a perder un tanto de la clandestinidad que Ecotopico dice que le gusta de mí, pues me pongo a la tarea de aceptar la nominación y cumplir cabalmente con responder las siguientes preguntas. Por si a alguno le resulta interesante quedarse a leer.

¿CUÁNTO TIEMPO LLEVAS BLOGGEANDO?
Ups, pues he de confesar que bloggeo desde hace más de un año. Tengo ese blog que comparto con mis amigos pero este espacio tiene a penas un mes y decidí hacerlo de una manera clandestina, sin que se enteraran los que me conocen en persona, para poder así quitarme de limitantes y escribir, sencillamente lo que quisiera sin dar explicaciones posteriores a nadie.


¿CÓMO TE ENTERASTE DE LA EXISTENCIA DE LOS BLOGS Y EMPEZASTE A BLOGUEAR?
Uno de mis mejores amigos inauguró el suyo hace casi dos años y me lo compartió. La idea me gustó pero no abrí el mío debido a mis precarios conocimientos informáticos y porque creía que hacer un blog era mucho más complejo.

DIME 5 BLOGS QUE SIGUES A DIARIO
Uy!, ¿sólo cinco? Sigo a Pablito desde hace mucho y solía hacerlo secretamente, también a Paper (que no sabe que yo ya le leía secretamente también antes de que él me dejara mi primer comentario, y la emoción que eso provocó en mí), sigo también a ecotóxico, la poesía del Chacal, las letras de Leonardo que me son imprescindibles, a Enrico, a Bestiaria, a Azulica, y poco a poco he descubierto a Ojos Verdes, Arena, a Betty Carol, a Not for sale.

¿ERES LECTOR ANÓNIMO DE ALGÚN BLOG?
Ya no. Ahora ya dejo comentarios, no me atrevía porque me sentía una total desconocida, pero ahora siento la confianza de los bloggeros y puedo expresar mis opiniones con gusto.

-¿Qué autores te despiertan especial simpatía?
En general todos tienen lo suyo, pero mi amor se debate entre Paper y Pablito. Con Leonardo, Ecotopico y Chacal comparto el vicio por las letras, Ojos Verdes, Arena, Betty Carol son chicas intensas y me gusta descubrirlas en sus letras y juntar las piezas de sus historias. Not for sale y bestiaria tienen mucha sabiduría en lo que escriben y disfruto leyéndolas y aprendiendo.

CINCO BLOGUEROS CON LOS QUE TE IRÍAS DE BORRACHERA
Paper y Pablito, sin duda. Supongo que con Leonardo, Ecotopico o Chakal las cosas serían más bohemias. De las chicas me encantaría armar más bien una pijamaza con alcohol y de seuro la pasaríamos genial.

TRES BLOGUEROS PARA UNA LOCURA SEXUAL
Mmm… pues yo soy medio cursi, por eso elegiría a Paper y Pablito que son los seres entre los que se debate el puesto de amor platónico; así podríamos dejar el amor como platónico y dar paso al sexo, jijiji. De las chicas, bueno, que me lo reservo por si alguna se ofende. Pero las chicas no estarían descartadas.

¿TE HAS ENAMORADO ALGUNA VEZ DE UN BLOGUERO?
Estoy en el proceso de enamorarme de los ya citados Paper y Pablito (hey Paper, que te hago mucha publicidad tío, esto merece mínimo una noche de poasión, ¿qué no?). pero todo es meramente platónico.

¿HAS CONOCIDO A ALGUIEN MÁS ALLÁ DEL TECLADO?
Todavía no, aunque intercambio mails con Leonardo. Y de veradd me encantaría conocer a más de alguno de los blogueros.

¿SATISFECHO CON TU BLOG?
Mmm… ha sido catártico, me ha servido para expresarme y ha habido personas interesadas en las cosas que digo, así que, para mí, ha sobrepasado las expectativas y eso me da mucho gusto.

ELIJA ENTRE TRES Y CINCO BLOGUEROS PARA QUE RESPONDAN ESTA ENTREVISTA
Uy! No sé quien falte de hacerla, así que lo pensaré y veremos a quien nomino. Quedará pendiente, al menos por un tiempo, para generar un poquitillo de suspenso.
Etiquetas:   
 
Idilio de viaje en autobús
El viaje era un compromiso, independientemente de su índole, era un compromiso. Viajar ocho horas en autobús, estar en el evento de una hora, en otra ciudad, en una gran urbe y volver, en autobús otras ocho horas de viaje. Una travesía. Tú no fallas a tus compromisos.

A tu llegada, él está ahí, organizando. De pronto te das cuanta que muchas personas no van a venir. Que de los quince que subirán al autobús, son solo una chica más y tú. Tú tienes sueño y el médico te ha advertido que necesitas dormir, pero él insiste en que te sientes a su lado en la parte trasera del autobús mientras él bebe, fuma –aunque no debe- y conversa de temas que a ti te da igual escuchar o no.

Entonces la tertulia masculina se dispersa un poco y te dice que le debes una cena romántica. Tú le explicas que no, que estuviste tentada a pedirle que te acompañara, pero que no lo hiciste, y que por tanto él no aceptó y que, en resumen, no le debes nada. Entonces él quiere que le hables de las circunstancias, de esa misteriosa cena y tú no quieres. No quieres repetir la historia. Pero terminas explicando que le habías organizado una cena romántica a tu novio, que era sorpresa y que el tío te canceló unas horas antes.

Como suele suceder el se siente con la libertad para hablar de “tu novio” aunque no lo conoce y para ahorrarle el discurso le dices que te importa un carajo si es que tiene otra o si es que el trabajo de verdad lo absorbe o si es que, sencillamente no quería estar más contigo y no ha podido decírtelo. Que da igual, porque ya no tienes novio.

Pudiste prever que ese tío intentaría besarte en la parte trasera del bus aún sabiendo que no era lo más conveniente, pero no previste que te diría que “vamos, sé leer entre líneas, ¿por qué te cuesta tanto aceptarlo?” y entonces te da un poco de pena decirle que en realidad no te interesa.

No lo habías previsto, aunque debiste hacerlo. Él comienza a abrazarte y besarte. Tú lo dejas hacer, sabiendo hacia donde se encamina. Te declama un par de poemas –suyos, por cierto-, te pregunta si puede besarte y ofreces la mejilla. Entonces te dice que no pensaba besarte en los labios, que no lo haría sabiendo que no estás de acuerdo y tú dices que te alegra, porque no sabes qué más decir.

Él insiste diciendo que siempre le has gustado, que quiso besarte desde el primer día que te conoció (hace dos años), que cuando volvieron a coincidir (hace tres meses) guardó su distancia sabiendo que tenías novio –por qué tú se lo dijiste-, que le pareces atractiva, que le encanta como hueles, que eres una mujer de carácter y tierna a la vez, que teme que se enamorará de ti, y entonces le dices que no, que no se lo aconsejas. Que como amiga le adviertes que lo mejor es que no se enamore de ti. Acostumbras decírselo a los tíos, lo dices de verdad, de corazón, pero no te hacen caso, o pretenden no haber tomado el consejo.

Entonces te dice -con el aliento perfumado por la cantidad de cervezas que se ha tomado- que muere de ganas por besarte y antes de que tú aceptes o rechaces, te besa y lo dejas hacer. Y das una explicación entrecortada e inocente diciendo que acabas de terminar con tu novio, que no es un buen momento, que estás voluble y susceptible. Pregunta si acaso crees que se está aprovechando, le dices que no es eso a lo que te refieres y le sales con el cuento chino de que le gusta a tu amiga –que ni siquiera es tu amiga, que igual te da la vida de la mujer, que han vivido una enfrente de la otra toda una vida sin acaso tener más que un par de charlas triviales-. Él lo piensa, dice que no se había dado cuenta, pero vuelve a besarte.

Si quieres, me voy, lo dejo así, te ofrece. Tú respondes con un “no sé”, “no sé lo que quiero, no ahora, ése es el problema”. Y entonces él sigue besándote, acariciándote y tu sigues pensando que sus besos no son como los de R (tu ex), que no te acaricia como lo hacía él, que no te da la gana que él, el que está ahora sentado junto a ti, meta la mano bajo la blusa. Simplemente no es R, y no hay otra cosa que R en tu cabeza mientras él intenta darte sus besos y acariciarte mientras susurra a tu oído un sin fin de frases hechas.

Lo aceptas. No debía pasar, por muchas razones que tienen que ver con tu imagen, tu carrera, tu futuro. Pero ha pasado. Y ni siquiera te gusta como besa, como te toca, como correspondes sin ganas. Y te dice que duermas, que velará tu sueño. Tú piensas que necesitas descansar, ya habrá tiempo después de hablar, tal vez no haya necesidad, tal vez él entienda que todo ocurrió de manera circunstancial: la noche, el asiento trasero, tu quebrado estado emocional, su elevado índice etílico en la sangre. Concluido el viaje todo podrá volver a la normalidad.

Pero él se duerme a tu lado, abrazándote, buscándote. Se despierta y te besa sutilmente, te acaricia. Las cosas se tranquilizan cuando llegan, comen, se presentan al evento. Pero de regreso al autobús, aparta su sitio a tu lado, te abraza y sigue hablando a tu oído, diciendo que disfruta escuchándote suspirar, viéndote dormir. Y te besa aún cuando sabe que tu padre está por llegar por ti. Y dice que te llamará mañana, que lo que ha pasado no es culpa del alcohol, que era algo que él había estado deseando.

Y tú no sabes como decirle que no quieres, que no puedes estar con él. Que sabes de su divorcio, de que es un patán profesional, de los hijos que no ha reconocido –o conocido siquiera-. Cómo decirle que no puedes estar con alguien que echa más humo que la chimenea o que bebe en cantidades industriales. Que no te interesa.

Entonces despiertas. Vas al trabajo y haces tu día viendo el móvil de reojo, esperando a que suene, a escuchar su voz del otro lado de la línea, planeas la cita y preparas mentalmente el discurso: pero si somos tan buenos amigos, ¿para qué echar la amistad por la borda?, que estoy confundida y cansada, que no quiero involucrarme con nadie ni ahora ni en algún tiempo… y sabes que terminarás inventándote algo para salir airosa y libre de la conversación.

Y vuelves a pensarlo y te preguntas ¿acaso empiezo a ser una chica mala de esas de las que hablaba Pau en su post?, ¿me he vuelto una persona de esas que niega el afecto para atraer chicos?, ¿será que estoy aprendiendo a jugar el papel de mosca muerta en esta especie de risk de las relaciones, como escribía mister PaperBoat?, ¿o sencillamente eres capaz de reconocer que se te fue la pinza en el asunto una noche y que ahora, la conversación pendiente para ponerle punto final a todo este ajetreo, no es más que una manera de recobrar los gramos de coherencia que perdiste?

La pregunta del millón es ¿debes sentirte orgullosa porque alguien más se ha sentido interesado en ti por más de una noche o sentirte mal por haber dejado que otro se creyera que había un mañana contigo cuando tú sabías de antemano que no te interesaba que el idilio sobreviviera a las horas de viaje?

¿Tú lo sabes? Porque yo no lo sé.
 
Secretos escondidos en flores
El día de ayer llegaron unas flores a la oficina y fue inevitable recordar que hace años que ningún chico me regala una flor con fines románticos. Obviamente, aquél arreglo floral no era para mí -se podía deducir a todas luces que las flores eran para Karina- pero no puedo negar que sentí emoción al recibirlas, porque la destinataria, no estaba de momento en la oficina.

A la salida, en el elevador, mientras ella llevaba a cuestas el enorme arreglo floral que las mujeres veían inevitablemente con recelo le decían “pero qué lindas flores”, “qué afortunada eres”, “seguro que tú y tu marido están la mar de enamorados” y ella explicaba al selecto auditorio que éste era su segundo aniversario de bodas, alguien, el único hombre presente ha comentado: "seguro que se ha portado mal el hombre, ¡eh!". Y entonces Karina sonríe y él entiende que ha hecho un comentario desagradable y trata de enmendar con unas cuantas palabras mal hilvanadas.

Lo triste es que aquél hombre no se equivocaba. Karina festejaba su aniversario y, al igual que el primero, este festejo venía junto con una gran pelea que, en alguno de los puntos, incluyó la palabra divorcio.

¿De qué sirve entonces que te manden flores y chocolates; bombones y globos? ¿qué caso tiene que los tíos sean unos gilipollas contigo y luego te llenen el auto de post-it diciendo “te amo” o “perdón”? ¿por qué pueden quedar excusados de haberte lastimado con una llamada al móvil en mitad de la madrugada cuando se les han pasado las copas y llaman para cantarte Tú de qué vas de Franco de Vitta?

Todo esto me lleva a una nueva pregunta más: ¿acaso es peor, entonces, que te hagan todo tipo de gilipolleces y que ni te manden flores, chocolates, bombones, globos, post-it o llamadas de inspiración etilico-musical?

Etiquetas: