¿Le gustaría apadrinar a Intríseca?
Debido a las tristes circunstancias que aquejan mi vida económica y a la experiencia laboral del buen Efrén, lo he propuesto como mi manager (o como sea que se le diga al tío que le busca a una padrinos) y como él anda la mar de enamorado pues se ha sumado a la causa nuesrto querido Paper, que sin duda nos planteará la estrategia publicitaria que más convenga (ainssss, ¡qué bonita pareja!)
La verdad es que todo es simple, se trata de localizar buenas personas que por el simple hecho de ser cautivados por mi belleza, simpatía, inteligencia y, como no, modestia, se decidan a depositarme unos euros de manera periódica a mi cuenta corriente. Así que, a todos los interesados (que seguro sereis muchos) les digo, sólo dejen sus datos y con gusto nos comunicaremos.
Y ya está, si todo sale bien, seguro que contrato a Efrén y Paper para que me consigan novio (que mira que hace años que nadie cumple los objetivos del puesto).
Mientras tanto, mis queridos amigos y amigas bloggeriles, paso a noticias más mundanas y les informo que me voy de vacaciones (¡joer!, que todos se han ido a tomar vacaciones de verano y que ya es mi turno, ¿no?). Pero estaré aquí en una semana, poniéndome al día con sus blogs, contándoles las aventuras de viaje y claro, con un montón de euros extra en mi cuenta, jejeje.
Un abrazo a todos.
Sobre el post anterior
En defensa de mi amigo diré que su vida sentimental es un caos desde que lo conozco. Se enamora, se entrega, creé. Y al final la historia siemrpe termina en un drama total que lo deja acabado.
La última chica que fue su novia, se la presenté yo y no pude dejar de saltar de júbilo pensando que por una vez las cosas marcharían bien. Pero la conocía poco y, junto con él, descubrí que es complicada, egoísta y casi cruel. En un año lo abandonó cuatro veces, y cada vez fue peor. La última vez que la vio me llamó y terminé llorando con él (y por él, a mí acababan de cancelarme una cena sorpresa de cumpleaños -el festejado, por cierto-). Las últimas palabras que él le dijo a ella fueron: pude haber pasado el resto de mi vida contigo.
Después de estos 5 años de lo mismo (los 5 años que tengo de conocerlo), hemos sobrellevado un montón de crisis emocionales donde uno termina pensando que el mundo se va a dedicar a jodernos a menos que nosotros nos sumemos a esta suerte de dinámica lastimera. En palabras más simples: los buenos nunca ganan. Y nos hemos planteado más de una vez volvernos parte de los malos.
Así es como, a manera de catarsis yo me bebí un montón de piñas coladas y martinis cosmopólitan e inauguré un blog; él decidió volverse un patán. Es triste porque es mi amigo, porque lo quiero y duele (como se lo he dicho) sentir que cada día que pasa lo conozco menos.
Sé que no es una mala persona, y que debo respetar el juego que eligió. El papel que interpreta es el de chico superficial. Y en momentos como el que relato en el post anterior, me cabreo con él y mucho. Porque sé que sus acciones y comentarios me los tomo personales, porque ya me he topado con algunos patanes y, porque me han dicho/hecho cosas como las que él dice/hace, y esas cosas me lastimaron.
Tal vez, sólo tal vez, me jode mucho el hecho de pensar que él es capaz de pasar de dominar el suicidio emocional a hacerse profesional en el homicidio emocional. Él es capaz y yo no, aunque muchas veces lo he querido.
Crímenes emocionales
La chica se ha entusiasmado. Alguien la comparó con una escultura griega. Se levanta de la mesa para ir a los servicios. Miro a mi amigo (que ha estado saliendo con ella y con otras mujeres al mismo tiempo poruqe dice que la monogamia le ha hecho sufrir demasiado y es momento de cambiar) pregunto discretamente:
Maripili: ¿Tú le has dicho que parece una escultura griega?
Él: (mirándome, primero con los ojos desorbitados y luego con una expresión y un tono despreocupado) Claro que no. Éso sería como un suicidio emocional.
Maripili: Ya y en tu plan de patán se te dá mejor el homicidio.
Él me reprocha con la mirada. Abre la boca para debatir mi comentario pero ella vuelve a la mesa. Sonreimos finjidamente.
NI MENTIRA NI VERDAD, SÓLO FALSAS ESPERANZAS
Mi amiga Sol lleva meses insistiendo en que él y yo debemos de besarnos, al menos una vez. El motivo no es, como muchos pensarían, que realmente crea que somos almas gemelas, que necesite sentir que le daremos el título de Celestina infalible (porque nos conocemos por ella –amiga mía- y por su chico –socio, amigo y compañero de piso de él), ni siquiera porque crea que a mí me vendrían bien unos besos nuevos para ir olvidando los que ya no puedo deshojar de los labios ausentes y callados de los que me despedí hace dos meses.
No. señoras y señores, el verdadero motivo por el que ella quiere que yo lo bese a él es simple: él le gusta, le gusta mucho y muere de ganas de saber, al menos, cómo besa. Pero claro, al ser él el amigo-socio-compañerodepiso del chico con el que sale hace meses, pues sería políticamente incorrecto que ella lo besara, ¿no?, así que ya está, que me manda de embajadora de los besos para que luego venga y le cuente con detalle las habilidades besísticas del tío.
El problema no para ahí. Sino que al chico se le ha metido la idea de saber qué demonios le pasa a mi amiga y por qué su insistencia. Así que le he confesado la verdad y él se ha descojonado de risa. Incluso le he dicho que cada que mi amiga saca el tema a relucir le digo que no, que definitivamente no creo que él y yo terminemos besándonos algún día (que, insisto, no veo que tengamos futuro romántico juntos y cada vez reafirmo mi idea de que seremos grandes amigos), y que si le sirve de consuelo, como plan emergente he dejado dicho ante notario que mi última voluntad es que él (el socio-amigo-compañerodepiso) y ella (mi amiga Sol) se besen cuando yo muera.
Desupés le conté al chico de mi determinación y le confesé que sospecho de que mi querida amiga (terriblemente curiosa) esté pensando atentar contra mi vida, a lo que él ha respondido que, para evitar eso, no le diga a mi amiga la verdad (esa de que nunca nos besaremos) sino que le dé falsas esperanzas. Me he negado rotundamente diciendo que soy pésima para mentir, y que dar falsas esperanzas es, en resumidas cuentas, mentir. Pero él me ha aclarado el panorama diciendo:
Eso de las falsas esperanzas, quiero ponerlo a debate. Ya que, no necesariamente es mentir... aqui uno de mis famosísimos ejemplos idiotas: Un piloto en un avión nota que los motores se descomponen y que se van a morir los tripulantes, no hay poder humano que los salve y el piloto lo sabe, así que, como es su obligación, toma el micrófono para dar la noticia. He aquí sus tres opciones:
1. Decir la verdad: "Señores pasajeros, si no saben rezar es buen momento para aprender... porque nos vamos a morir todos". (Totalmente honesto).
2. Decir una mentira: "Señores pasajeros, estamos experimentando un poco de turbulencia, mantengan la calma". (Totalmente mentira).
3. Dar falsas esperanzas: "Señores pasajeros, vamos a hacer un aterrizaje de emergencia, mantengan la calma". (Esto es una falsa esperanza, todos saben que van a tocar tierra bruscamente, pero nadie tiene la certeza que van a terminar como papilla).
Y preguntó: ¿si notas la diferencia?
Yo, que siempre he presumido de ser de rápido aprendizaje me apresuré a responder que creo que sí, y que entonces tengo tres opciones de respuesta para mi amiga:
1. Decir la verdad: no Sol, que Él y yo nos besaremos jamás de los jamases en esta vida (y muy probablemente tampoco en las posteriores) y de paso te cuento que no me pienso morir antes que tú, así que vete quitando de tu curiosa (y calenturienta) cabecita la idea de poder besarlo tú en persona. Es más, seguro morirás preguntándote (y retorciéndote) en tu lecho de muerte: ¿de verdad será tan bueno besando como me imagino que es? y cuando llegues al infierno (porque no creerás que vas a irte al cielo con semejantes pensamientos, ¿o sí?) tu castigo será tener frente a tus ojos imágenes suyas diciéndote que lo beses pero sin poder hacerlo... muajajaja (*léase risa maléfica).
2. Decir una mentira: mira nena, ayer Él y yo nos pasamos toooooooda la tarde (y hasta muy entrada la noche) duro que dale con los besos hasta que de plano se nos hincharon los labios y las lenguas (que sí, las lenguas también, a que nunca habías escuchado eso de la hinchazón de las lenguas) de tanto besuqueo y decidimos tomar un respiro para poder continuar con el asunto el día de hoy y, quiero decirte que lo siento; Él no besa tan bien como lo esperabas, besa mejor, mucho mejor, increíblemente mejor. Besa tan bien que es inconcebible, nadie nunca jamás se podrá imaginar los alcances de su capacidad besativa que es, sin duda, sobre humana. Incluso sospecho que no es de este planeta, ha de ser como el Superman de los besos en cuyo caso tengo una duda ¿usará su visión de rayos X o será necesario que quite la ropa para ver lo que hay debajo? mmm... (insertar aquí pensamiento pornográfico)
3. Falsas esperanzas: tranquila nena, es cuestión de tener paciencia, que es que Él es un poco tímido y a penas estamos entrando en confianza, vamos por partes, primero los cafecitos y el picnic oficinario, luego el cine y las laaaaaaaaaargas llamadas telefónicas, las creciente alucinaciones juntos y zas!, el día que menos nos lo esperemos nos estaremos besando y yo con gusto te paso un informe detallado de la capacidad besativa del muchacho para que no te quedes con la duda. ¡Es más!, me memorizo su técnica y te hago práctico el asunto.
Como lo último ha sido por mail, aún no sé si he aprobado el curso de falsas esperanzas. ¿Ustedes qué dicen?
(Uff!, que este post me ha quedado casi del tamaño de los de Paper, jejeje).
Dudas existenciales I
¿Por qué pasa que las madres de mis amigos me adoran a tal punto que estarían encantadas de que yo fuera su nuera, mientras que, las madres de mis parejas tienden reconocer lo buena chica que soy al mismo tiempo que me miran con recelo, como si estuvieran planeando secretamente la manera de asesinarme?
Festejo
El maquillaje no cubre en mi rostro la evidencia de la mala noche que pasé.
Mi perfume me gusta menos ahora que no se mezcla con el tuyo en un abrazo.
Los pendientes son nuevos y largos; el cabello lo llevo recogido.
Los tacones son más discretos, porque él es bajo de estatura, porque él no es como tú.
Pero estamos de fiesta. Me doy cuenta ahora que miro el calendario.
Así que iré a festejar, después r del día de hoy; pero no serás tú.
Subiré a su auto -que no es el tuyo- y no me tomará la mano como lo hacías.
Comeremos comida oriental en un sitio muy parecido al que tú y yo fuimos a comer la última vez.
Encontrará el momento y la manera de deslizar su mano sobre mi rostro mientras entre cierro los ojos y trato de encontrar tu tacto –un poco de tu tacto- perdido en sus dedos.
Dejaré que cualquier bebida etílica fluya hacia mis venas y sonreiré cada que él diga que le gustan mis ojos, mi voz, mi risa.
También lo dejaré besarme y después sentiré culpa por pensarte mientras lo beso.
Hará preguntas que responderé con evasivas y sembraré en sus oídos innumerables no sé.
Encontraré una excusa y él sabrá que es una excusa, aunque no sepa el por qué.
El por qué es tan simple. El por qué es una fiesta. Nuestra fiesta, porque estamos de fiesta. Hoy suman dos meses sin el caoba de tus ojos y la seda de tu boca.
Suman sesenta noches, sesenta promesas, sesenta lecciones de olvido que no apruebo aún.
Hoy suman dos meses, nueve semanas, y miles de horas sin que me extrañes.
Mientras yo me convenzo de hacerme a la idea de ya no quererte.
Mientras grabo en mi cabeza y en mi piel un NO ESTÁS; aunque ambos sabemos que no estabas mucho antes de mi despedida sin adiós. De tu beso en mi mejilla, de tu abrazo distante y de tu mentira titulada hasta luego.
Por eso me vestí de fiesta y me voy a festejar; porque a ti no te importa, porque a mí no me duela y porque él no se entere jamás.
ACTUALIZACIÓN: Supongo que amanecí triste, melancólica y sensible y por eso terminé escribiendo esto, pero en realidad estoy bien. Terminé por cancelar la cita con este chico y me fui a casa. El descanso doméstico ayudó a recuperar mi buen humor. Ya lo verán en los siguientes post. Gracias por los comentarios =)
Festejo
El maquillaje no cubre en mi rostro la evidencia de la mala noche que pasé.
Mi perfume me gusta menos ahora que no se mezcla con el tuyo en un abrazo.
Los pendientes son nuevos y largos; el cabello lo llevo recogido.
Los tacones son más discretos, porque él es bajo de estatura, porque él no es como tú.
Pero estamos de fiesta. Me doy cuenta ahora que miro el calendario.
Así que iré a festejar, después r del día de hoy; pero no serás tú.
Subiré a su auto -que no es el tuyo- y no me tomará la mano como lo hacías.
Comeremos comida oriental en un sitio muy parecido al que tú y yo fuimos a comer la última vez.
Encontrará el momento y la manera de deslizar su mano sobre mi rostro mientras entre cierro los ojos y trato de encontrar tu tacto –un poco de tu tacto- perdido en sus dedos.
Dejaré que cualquier bebida etílica fluya hacia mis venas y sonreiré cada que él diga que le gustan mis ojos, mi voz, mi risa.
También lo dejaré besarme y después sentiré culpa por pensarte mientras lo beso.
Hará preguntas que responderé con evasivas y sembraré en sus oídos innumerables no sé.
Encontraré una excusa y él sabrá que es una excusa, aunque no sepa el por qué.
El por qué es tan simple. El por qué es una fiesta. Nuestra fiesta, porque estamos de fiesta. Hoy suman dos meses sin el caoba de tus ojos y la seda de tu boca.
Suman sesenta noches, sesenta promesas, sesenta lecciones de olvido que no apruebo aún.
Hoy suman dos meses, nueve semanas, y miles de horas sin que me extrañes.
Mientras yo me convenzo de hacerme a la idea de ya no quererte.
Mientras grabo en mi cabeza y en mi piel un NO ESTÁS; aunque ambos sabemos que no estabas mucho antes de mi despedida sin adiós. De tu beso en mi mejilla, de tu abrazo distante y de tu mentira titulada hasta luego.
Por eso me vestí de fiesta y me voy a festejar; porque a ti no te importa, porque a mí no me duela y porque él no se entere jamás.





