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Letras solubles en café
Soliloquios de imagenes mentales y sabores emotivos
Acerca de
Intrínseca, natural, transparente. Aferrada a ser yo misma con todas sus consecuencias. Generalmente alegre. Aficionada a las letras, al cine y a los besos.
Sindicación
 
El episodio del desayuno vacacional femenino (o las chicas desesperadas)





Tercer día de las vacaciones. C. el hijo del dueño del hotel campestre pasa frente a las chicas que están desayunando.

Betty: Ya vieron a C.?

Sol: Sí. Se ve MUY bien hoy

Bety: Pensé que era más feo…

Sol: Sí, no es muy atractivo, pero como que tiene algo…

MariPili: Hey! A ver… vamos con calma, C. no es más atractivo hoy ni menos feo que antes; el asunto es en realidad que no hemos visto hombres por aquí en tres, TRES días… así que quizás estemos un poco…

Sol: ¿Desesperadas?

MariPili: bueno, yo iba a decir que nuestros estándares se estaban viendo afectados por las circunstancias o que estábamos perdiendo objetividad, pero sí, estamos un poco desesperadas

Betty: Bueno, las vacaciones tibetanas están por terminar

Sol: Claro, como tú tienes un novio que está esperándote…

MariPili: Por favor, que tampoco vamos a morir sólo porque estemos en constante celibato involuntario

Sol: Vale, hemos pasado otras peores…

MariPili: Bueno tías, ya vengo

Betty: ¿A dónde vas?

MariPili: Este… ejem… es que he quedao con C. hace un momento…

Betty: ¿de verdad?

MariPili: ¡Que no tía, que no!, sólo voy a los servicios

Sol: Amos, que hay que joderse…


NOTA MENTAL: Reservar las siguientes vacaciones en un sitio con un mínimo de población masculina –que de preferencia cubra los estándares de calidad-.


Como habéis notado he estado de vacaciones, pero he vuelto, y ya mismo empezaré a ponerme al día con vuestros blogs, así que no crean que se han librao de mí. Muchos saludines a todos.
 
La boda





Llegó el día. Había estado pensando en retirarle la invitación al chico que me acompañaría porque igualmente creo que no pasaba nada si iba sola. Pero no pude, el tío me contó que había comprado un traje especialmente para el evento y entonces decidí ser una mujer de palabra -y aprender para futuras ocasiones-.

Así que empecé el día temprano haciendo la compra del bolso y una pulsera para el evento. Fui a que me hicieran el tinte (he dejado de ser 50% rubia y me he quedado completamente morena-, el corte de cabello, el maquillaje y el peinado. Me hice la manicura y el pedicure y me puse el vestido nuevo de falda corta y de corte halter y me dispúse a esperar a mi acompañante.

El reloj avanzaba y pensé: si no llega en los próximos 10 minutos me voy sola... pero llegó, 5 minutos después; me dijo lo bien que me veía y nos pusimos en marcha.

Llegamos a la iglesia, aparcamos, saludamos al novio (mi amigo), vimos a la novia, al resto de los invitados (entre los qeu no estaban mis otras dos amigas) y entramos finalmente al acto religioso, donde permanecimos la mayor parte del tiempo en silecio salvo por un par de comentarios que intercambiamos.

Saliendo lo presenté con todos -aunque eran más conocidos que amigos-; después pasamos él, mis dos amigas (sí, las otras dos solteras) y yo a beber algo auntes de la recepción y terminamos comiendonos unos baggetes.

El camino fue amenizado por el nuevo disco de Miguel Bosé (vamos, él sabe qeu somos fanáticas) y finalmente llegamos a la recepción; nos sentamos a la mesa y mientras se discutía sobre política él tuvo la amabilidad de llevarme a la pista (creo que el hecho de ver como mi cuerpo se mueve al ritmo de la música de manera innevitable ayudó a que se decidiera).

Volvimos a la mesa para cenar y después a la pista donde en algunos momentos yo tuve que llevar el baile, pero él no se quejó. Mi amiga Betty se fue pronto y al final quedamos en la mesa Sol, él y yo. Así qeu decidimos qeu era hora de irnos. Nos despedimos de la feliz pareja, y fuimos a dejar a Sol a su casa y después a la mía. En el auto conversamos , me acompañó hasta la puerta de mi casa y nos despedimos.

Volví a verlo tres días después porque debía de decidir en definitiva cuál sería nuestra relación y entonces lo dije, es un chico lindísimo, agradable, es divertido estar con él; pero no... no me interesa como pareja.

Quizás me he vuelto muy exijente (supongo que a todos nos pasa con el tiempo); quizás es que en verdad prefiero tenerlo como amigo (auqnue está el riesgo de que decida irse de mi vida por completo); puede ser que simplemente me aferro a mi soltería porque en ella me siento estable... tal vez, sólo tal vez, sigo teniendo la esperanza de que haya alguien capaz de sacurdir mi mundo con una mirada.
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