Mea culpa, mea culpa
Viernes por la tarde. Los colegas del trabajo se ponen de acuerdo para escapar a beber un poco de alcohol y perder entre copas y bromas un tanto de estrés acumulado por los días.
Ella tenía todo fríamente calculado, prolongaría su estancia tratando de quedarse a solas con el chico de sistemas; quizás el ofrecería llevarla a casa y en el trayecto, ella planearía el beso de despedida que habría de otorgarle; pensando que quizás, él desisitiría de pedirle a aquella chica encantadora -con la que ha venido saliendo durante un mes- que finalmente sea su novia; o al menos habrá podido guardarse en la memoria uno de los besos de él y poder seguir adelante, una vez saciada su curiosidad.
Para su desgracia, empezada la reunión se sumó, de pronto, una de las colegas que es un tanto insoportable y el ambiente declina. Cuando menos lo piensas las bromas se ausentan de la mesa, la segunda ronda nuca llega y todos se despiden tras una hora de charla.
La lluvia se interpone y de pronto su amor platónico -el chico de sistemas- toma rumbo a su casa. Ella, sin ganas de arrivar a la suya, le propone a J., su colega diseñador, que vayan a otro sitio a seguir la juerga. Él, no muy convencido, termina proponiéndole que compren un cargamento de alcohol y vayan a su casa. Ella acepta, van por las cervezas y el tinto y terminan en la terraza, bebiendo.
Él hace preguntas de índole sexual que ella responde sin problema, de pronto la botella de tinto va a la mitad y él a penas se sirve la primera copa; ofrece servirle a ella y ella responde que, de momento, está bien, él insiste, ella niega, él pregunta la razón, ella responde "primero, porque tengo que llegar en pie a mi casa; segundo, porque si bebo más quizás se me ocurra abusar de ti"; él responde: "a mí no me molestaría que intentaras abusar de mí". Ella se da cuenta de que está en un probelema proque él piensa que ella fue ahí -propuso que salieran, aceptó ir a su casa, sola con él, a beber tinto y hablar de sexo- para acostarse con él; cuando ella lo único que quería era pasar un rato agradable con su compañero y tener una buena charla.
La lógica estaba de lado de él, ella se dio cuenta y se disculpó explicando las cosas.
A mí, llámenme ingenua, o idiota. Les juro que jamás me pasó por la mente tener sexo con él... pero ahora sí lo pienso. Ya veremos qué depara el futuro... o el alcohol de los viernes sociales... o los minutos de ocio.
P.D. Perdón por abandonarlos, mi vida sigue siendo una montaña rusa y me urge estabilizarme; pero entre las cuestiones de trabajo, mis ganas de mudarme de casa de mis padres, mis conflictos amorosos y sexuales (de sexo, no de identidad sexual... aún no) y el poco tiempo que tengo para vivir (y que geralmente utilizo para dormir o comer) tuve que desconectarme del ciberespacio... pero he vuelto o volveré... Besos a todos!!