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Letras solubles en café
Soliloquios de imagenes mentales y sabores emotivos
Acerca de
Intrínseca, natural, transparente. Aferrada a ser yo misma con todas sus consecuencias. Generalmente alegre. Aficionada a las letras, al cine y a los besos.
Sindicación
 
Sol, arena y mar
(Que no es la canción de Luis Miguel, sino el relato de mi últimas vacaciones).

Por fin me tocó pisar arena y ahí estaba yo, dispuesta a obtener un súper bronceado llevando aceite por todo el cuerpo, extendí mi toalla y me lancé sobre la arena cual lagartija. Apenas me quedé unos minutos tendida al sol tratando de que mis piernas color pollo-refrigerado tomaran un color más cálido, debido al inició de un mini torneo de volley ball al que sin dudar me apunté.
Ahí voy yo muy mona después de un par de meses de no hacer ejercicios físicos fuera del levantamiento de tarro, con mi traje de baño y mi bronceador dispuesta a aplicar todo lo que había aprendido en ese deporte que tengo tan olvidado pero que, como unas que otras cosas, me apasiona.

Resultó ser pues que los caballeros superaban con mucho el número de damas para el juego (¿será porque el ganador de torneo se hacía acreedor a "una botella"?) y terminé compitiendo contra equipos integrado en su totalidad por hombres. Allá voy yo, estirándome, lista para empezar el partido cuando de repente y por un reflejo que no sé de dónde salió pude atrapar la copa del traje de baño (nota: la copa es esa parte que cubre el seno) que se iba para abajo después de que el tirante se me había zafado. El pánico no cundió más allá de mi persona, reacomodé el tirante, la copa y todo lo demás en su sitio e iniciamos el juego.

Para mi sorpresa, el juego me apasionó más de lo que esperaba y mis músculos reconocieron las jugadas y maniobras aprendidas hace algunos años y ente ellas, la más destacada fue la de "nunca dejes caer el balón", por lo que en un dos por tres ya estaba yo tirándome de panza por las bolas sobre la arena que, además de pegarse a mi cuerpo dejándome perfectamente empanizada gracias al efecto adhesivo del aceite bronceador, contribuyó para que en poco más de par de ocasiones (tal vez debido a la emoción) alguno de mis pechos abandonara el traje de baño y quedara al descubierto. En mi defensa agregaré que como toda una profesional, primero rescaté los balones y después me preocupé por que todo volviera al interior bañador.

Como comprenderán, el bochorno (para mí que soy un tanto tímida con esas cosas) era mucho, pero decidí afrontarlo con dignidad, así que la dinámica era: elevar el balón, ponerme de pie, reacomodar mi fisionomía y seguir jugando. Aunque me daba tanta pena que necesitaba alguna especie de catarsis, por lo que más o menos en la segunda ocasión en que ocurrió el percance me acerqué a mi prima y le dije lo que había ocurrido, ella amablemente y en ese afán fraternal y solidario me respondió: si, me di cuenta, y también se dieron cuenta todos los del equipo contrario. Quienes, paradójicamente, al paso de los juegos terminarían siendo miembros de mi equipo.
Y por si el percance de mi cuerpo incontenible en el traje de baño fuera poco para considerar el torneo de volley como una cuestión memorable, también me lastimé una rodilla, golpeé una barda con la mano intentando rescatar un balón (hinchazón terrible) y recibí un balonazo en la cabeza que me hizo perder casi todo el equilibrio, y de verdad, evité caerme porque me iba a dar más pena que otra vez la teta se saliera de su sitio y ahora sí, con todos muy atentos.
Así que después del torneo, de que el animador del hotel nos dejó colgaos y nos dio la botella que nos ganamos, de que terminé caminando chueca y como pollo del KFC cubierta con arena a la receta cruji, pues pasé a darme un regaderazo y a jugar dominó cubano, aunque me quedé con ganas de participar el Karaoke.
Descubrí que el bronceador y la arena son buenos, a excepción de cuando están mezclados y sobre tu cuerpo y que, después de todo, el torneo de volley ball ha servido de entrenamiento. Tal vez las próximas vacaciones visite una playa nudista para no sentirme como la única chica en top less involuntario.

Además aprendí que podría emplear la técnica “distracción con la teta expuesta” en mis entrenamientos de judo y jiu jitsu (en donde por azares del destino soy la única chica de la clase), a menos que el entrenador, que además de todo es mi hermano mayor, se oponga.

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Comentario:
En el amor y en la guerra vale todo y si para ganar esa copa hace falta usar los encantos extras pues... jejeje! Ya te imagino haciendo miles de pases y jugadas increibles y q solo se fijaran en ti porque se te salia de vez en cd una teta :P
Lo importante es participar y divertirse o eso dicen... :)
 
Comentario:
Ainssss, dí la verdad, esas eran tus técnias distractoras para ganar!! Me imagino la cara que se le debió quedar a más de uno. Ea, pues al carajo, que nosotros tenemos elegancia interior, no lo olvides :p

Besitos.
No