Mi novio gay: el inicio
Nos conocimos en la universidad, en mi penúltimo año. Él trabajaba ahí en el departamento ese de cómputo y equipo al que yo acudía con cierta frecuencia. Mane es un chico muy atractivo o al menos esa es la primera impresión que da. Habla mucho –como yo- y es muy divertido. Un día, sin más, me di cuenta de que estábamos tonteando.
Me gusta pelear a las personas, tal vez es esa la manera en la que aprendí a mostrar afecto, no sé. Lo que sé es que Mane y yo peleábamos cada vez. Yo me quejaba del servicio y pedía papel para dejar un comentario en le buzón de sugerencia y él respondía que no había más papel o que el buzón cerraba a las cinco.
El chico me gustaba. Es simpático. Más de alguna vez pensé ¿pero qué no es gay este tío? Y no me equivoqué. Fuimos a cenar un día de diciembre a la cafetería (lo recuerdo) y empezamos a hablar de nuestros corazones rotos (más bien orgullos rotos) y entonces él me contó su historia de su ex novio y después lanzó la frase memorable esa de: si sabías que soy gay, ¿no?
Nos hicimos buenos amigos y nos divertimos mucho juntos. Nos desvelamos al teléfono varias veces, llenábamos la memoria de nuestros móviles con sms y al final, él resultó ser como la gran amiga esa que no tuve nunca en la universidad. Fui con él a los bares gay, me ayudó con una u otra cosa de mis tareas escolares y un día, tal vez debido al tonteo (y a que le había yo confesado que cada que alguien va a besarme me muero de risa) el chico me beso al mero estilo Dany Zuko en el elevador de la universidad. Para después terminar más rojo que un tomate mientras yo estaba por demás sorprendida diciéndole: vale, ya, que no pasa nada, tan amigos como siempre y choradas de esas.
Me llamó un día y le dije que no podía atenderlo porque estaba metida en la tesis para licenciarme y que le devolvía con gusto la llamada en una semana. Él insistía diciendo que era importante (pero no urgente, decía yo). Y como debía colgarle para volver a quedarme frente al monitor arrancándome el cuero cabelludo en busca de ideas para la tesis Mane me pidió “sólo” un favor.
-Si Óscar (su compañero de oficina) pregunta dile que eres mi novia.
-¿Tu quéeeee? (pregunté yo pensando que era una broma), pero nene, ¿te has vuelto loco o qué? ¡Que tú eres gay!
-¿Y? –me ha preguntado el muy cínico
-¿Cómo que y? que hasta donde yo sé los chicos gay no tienen novia, sino novios
-Es una cuestión de honor, muñeca. Tú ayúdame con eso que ya te lo explicaré, cuando tengas tiempo –lanzó un beso telefónico que llegó hasta mis oídos y se despidió.
Colgamos el auricular y terminé ahí como la novia de un atractivo chico gay que trabajaba en mi universidad. ¡Y ni siquiera me pidió mi opinión al respecto!
Me gusta pelear a las personas, tal vez es esa la manera en la que aprendí a mostrar afecto, no sé. Lo que sé es que Mane y yo peleábamos cada vez. Yo me quejaba del servicio y pedía papel para dejar un comentario en le buzón de sugerencia y él respondía que no había más papel o que el buzón cerraba a las cinco.
El chico me gustaba. Es simpático. Más de alguna vez pensé ¿pero qué no es gay este tío? Y no me equivoqué. Fuimos a cenar un día de diciembre a la cafetería (lo recuerdo) y empezamos a hablar de nuestros corazones rotos (más bien orgullos rotos) y entonces él me contó su historia de su ex novio y después lanzó la frase memorable esa de: si sabías que soy gay, ¿no?
Nos hicimos buenos amigos y nos divertimos mucho juntos. Nos desvelamos al teléfono varias veces, llenábamos la memoria de nuestros móviles con sms y al final, él resultó ser como la gran amiga esa que no tuve nunca en la universidad. Fui con él a los bares gay, me ayudó con una u otra cosa de mis tareas escolares y un día, tal vez debido al tonteo (y a que le había yo confesado que cada que alguien va a besarme me muero de risa) el chico me beso al mero estilo Dany Zuko en el elevador de la universidad. Para después terminar más rojo que un tomate mientras yo estaba por demás sorprendida diciéndole: vale, ya, que no pasa nada, tan amigos como siempre y choradas de esas.
Me llamó un día y le dije que no podía atenderlo porque estaba metida en la tesis para licenciarme y que le devolvía con gusto la llamada en una semana. Él insistía diciendo que era importante (pero no urgente, decía yo). Y como debía colgarle para volver a quedarme frente al monitor arrancándome el cuero cabelludo en busca de ideas para la tesis Mane me pidió “sólo” un favor.
-Si Óscar (su compañero de oficina) pregunta dile que eres mi novia.
-¿Tu quéeeee? (pregunté yo pensando que era una broma), pero nene, ¿te has vuelto loco o qué? ¡Que tú eres gay!
-¿Y? –me ha preguntado el muy cínico
-¿Cómo que y? que hasta donde yo sé los chicos gay no tienen novia, sino novios
-Es una cuestión de honor, muñeca. Tú ayúdame con eso que ya te lo explicaré, cuando tengas tiempo –lanzó un beso telefónico que llegó hasta mis oídos y se despidió.
Colgamos el auricular y terminé ahí como la novia de un atractivo chico gay que trabajaba en mi universidad. ¡Y ni siquiera me pidió mi opinión al respecto!
Comentario:
Hola amiga :) solo queria darte las gracias por tu apoyo. Espero seguir leyéndote pronto.
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
" no me molestaría mucho" quise decir...
Comentario:
A ver si vas a ser parte de una falsa con intereses ocultos intrínseca, que hay algunos que van de gay para así ligar más (por ejemplo un servidor).
A mi igual que a ti tampoco me molestaría mucho pasar por pareja de una lesbiana si me lo pidiera en un momento dado, y es que la confianza... ya se sabe, y al final se acaba en situaciones como la que has descrito. eso nos pasa por indulgentes y por buenaza en tu caso, besos nocturnos.
A mi igual que a ti tampoco me molestaría mucho pasar por pareja de una lesbiana si me lo pidiera en un momento dado, y es que la confianza... ya se sabe, y al final se acaba en situaciones como la que has descrito. eso nos pasa por indulgentes y por buenaza en tu caso, besos nocturnos.
Comentario:
Pido perdón por mi falta de interpretación; la misma se debe mas al hecho recurrente de que, con ciertas historias, tiendo a distorsionarlas a mi antojo y placer, olvidando a quien pertenecen. Pido disculpas por mis modales.
Renuevo mis saludos y agito mis botos de afecto hacia ti.
(Botos con "b" para alejarme de la santa sacralización cristiana)
Renuevo mis saludos y agito mis botos de afecto hacia ti.
(Botos con "b" para alejarme de la santa sacralización cristiana)
Comentario:
Estimado Leonardo:
Creo que he provocado una confusión. La historia que narro no es la historia que me ha lastimado al grado de ahogarme en las sombras, por el contrario, Mane, el chico gay en cuestión, es una de las personas más increíbles que existen en mi vida y la historia de este supuesto idilio es algo de lo más especial y divertido que hay por contar de mí. He querido salir un poco de las sombras hechando mano de los momentos de luz en mi vida. Al final será todo parte del equilibrio.
Gracias por estar aquí, un saludo.
Creo que he provocado una confusión. La historia que narro no es la historia que me ha lastimado al grado de ahogarme en las sombras, por el contrario, Mane, el chico gay en cuestión, es una de las personas más increíbles que existen en mi vida y la historia de este supuesto idilio es algo de lo más especial y divertido que hay por contar de mí. He querido salir un poco de las sombras hechando mano de los momentos de luz en mi vida. Al final será todo parte del equilibrio.
Gracias por estar aquí, un saludo.
Comentario:
La verdad es que esta historia no deja de ser sórdida e interesante. Lo que me llama la atención es, el siguiente punto Intrínseca: ¿Duele mas la oscuridad que la persona develo? O ¿Duele mas el hecho de saberse utilizada y puesta a un mismo nivel con otro hombre, en cuanto a relaciones intimas y carnales se refiere?
Todas las personas tenemos oscuridades, eso tu y yo lo sabemos muy bien. Como nos enfrentamos a las oscuridades ajenas es el punto de inflexión en las relaciones, sean del tinte que sean.
Por lo demás la homosexualidad no deja de ser una interesante postura de la naturaleza, por el gusto de la autodestrucción de la especie en cuestión.
Un fuerte abrazo.
Todas las personas tenemos oscuridades, eso tu y yo lo sabemos muy bien. Como nos enfrentamos a las oscuridades ajenas es el punto de inflexión en las relaciones, sean del tinte que sean.
Por lo demás la homosexualidad no deja de ser una interesante postura de la naturaleza, por el gusto de la autodestrucción de la especie en cuestión.
Un fuerte abrazo.





