Blogs.ya.com Quitar publicidad
Letras solubles en café
Soliloquios de imagenes mentales y sabores emotivos
Acerca de
Intrínseca, natural, transparente. Aferrada a ser yo misma con todas sus consecuencias. Generalmente alegre. Aficionada a las letras, al cine y a los besos.
Sindicación
 
Mi novio gay: la explicación
Por fin volví a clases, terminé lo que debía de la tesis y hubo oportunidad de que, sentados tranquilamente en la escalera frente a su oficina, Mane y yo habláramos respecto de nuestra relación.

-Y bien, ¿a qué situación de honor se debe que ahora tenga yo que decir que somos novios?

-Pues tuve una discusión en la oficina, Sergio, el tipo nuevo y tonto que entró a trabajar con nosotros propició un debate sobre si las personas valían la pena, pero después comenzó a quejarse de que las mujeres no se fijan en él...

-Eso es comprensible a penas se le ve –interrumpí

-Sabía que me comprenderías... –dijo en tono de alivio –como te decía, todos estábamos en contra de su punto de vista, porque insistía en que las mujeres son superficiales e interesadas y pues yo me opuse rotundamente a su opinión

-Como sueles hacerlo la mayoría de las veces –agregué y él me lanzó una mirada de molestia que respondí con una sonrisa

-En resumen me pidió que le ejemplificara a alguna mujer que todos conocieran que realmente valiera la pena y yo...

-Me mencionaste a mí –dije sorprendida y a punto de abrazarlo y colmarlo de besos de la emoción

-Pues de hecho, mencioné a Macarena –aclaró él y yo puse rostro de molestia de novia ficticia –pero Sergio insistió en que ella era sólo mi amiga, que no era mi novia y que además, nunca lo sería, así que me demandó otro ejemplo, y entonces te mencioné a ti

-Vaya, no sé si esto de ser segunda opción me esté gustando... –y efectivamente, tendría que acostumbrarme a no ser nunca la primera opción en su vida en muchas otras cosas

-No te me pongas digna que viene la mejor parte, cuando él quiso argumentar me dijo: pero ella no es tu novia y entonces yo dije: claro que sí, fue entonces cuando noté que se había hecho un silencio total en la oficina y que todos me miraban pasmados y al inútil de Sergio se le ocurrió preguntar de nuevo si eras mi novia

-Y tú dijiste que sí

-¿Y qué querías? ¿que me retractara delante de todos mis compañeros de trabajo? No podía hacer eso, mi honor estaba en juego...

-¿Honor?, no nene, es más bien un estúpido asunto de orgullo

-Orgullo, honor, vanidad, dignidad... ¿qué más da? Entonces, ¿me apoyarás en esto?

-¿Acaso tengo otra opción? –pregunté mientras él lanzaba una mirada de ternura y súplica –Ya, supongo que será interesante y divertido.

-Lo sabía, siempre he dicho que si me gustaran las mujeres tú serías la primera en la lista

-¡Ja! ¿y tú esperas que yo me crea eso ahora que acabas de mencionarme como segunda opción?, mejor evítate numerarme los puestos para quedar bien que terminaremos mal.

Después de eso fijamos una fecha de aniversario: el tres de marzo. Que ha decir verdad yo recordaba porque justo ese día había besado por primera vez a un chico que me gustaba y, por si fuera poco, el tío me besó como siempre había querido que me besaran en mi vida y como mujer que soy tengo mi lado cursi, digo, sensible.

El caso es que en su oficina TODOS sospechaban que mi flamante novio era gay, pero nadie podía asegurarlo (porque a él no le da la gana ir por el mundo pregonando sus preferencias), por lo que la noticia del noviazgo causó sensación. Así que un buen día Sergio me abordó con la pregunta y yo (que soy tan mala mientiendo) respondí con una reveladora risa nerviosa seguida de un: ¿de dónde sacas eso? ¿quién te ha dicho que somos novios?. El alboroto no se hizo esperar y todos estaban ansiosos por saber la respuesta entonces me lucí diciendo que sí, que éramos novios desde hacía dos meses, que por supuesto que él no era gay y que éramos plenamente felices pero habíamos acordado mantener en secreto nuestra relación por un tiempo.

Y así fue como empezamos a referirnos uno a otro diciéndonos “amor” y demás palabras cursis y caminábamos tomados de la mano y hasta nos besamos una que otra vez delante de sus compañeros (que el tío besa bien) para despejar sospechas sobre nuestro amor.
Etiquetas:    
 
Comentario:
¡Hola! Yo te diría que tuvieras cuidado porque estas historias no suelen acabar bien... ¿qué pasa si conoces a un chico? Tendríais que fingir una ruptura o algo así, y a no ser que seáis actores de oscar es problable que alguien se de cuenta o se entere. Pero de todas maneras te deseo mucha suerte con tu "novio" jejeje.
No