Poesía en la terraza del castillo
Él me pidió, desde la primer noche que nos quedamos a solas, que le recitara un poema mío. Quería escucharlo de mi voz. Le confesé que no me sé de memoria ninguno de mis poemas.
Insistió entonces mientras nos quedamos en la terraza del castillo. Le dí la misma respuesta. Y dijo:
Él: Vale. Entonces yo te voy a declamar un poema
Yo: (con cara de asumbro) ¡¿de verdad?!
Él: ¡Claro!
Yo: (haciendo un silencio, expectante)
Él: (aclarándose la garganta) ¿No es verdad ángel de amor que en esta apartada orilla...
Yo: (interrumpiendo con risas)
Él: (riéndose también)
Yo: la verdad es que si quieres, puedo declamarte un poema
Él: ¿de verdad?
Yo: ¡Claro!... ejem... Hombres necios que acusais a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpais, si con ansia sin igual solicitáis su desdén ¿por qué quereis que obren bien si las incitáis al mal?
Explotámos en una carcajada simultánea. Ambos sabíamos perfectamente a qué me refería. Pero al final era parte del encanto. Estar ahí, después de tanto tiempo, por fin de frente, por fin entre besos, haciendo expansiva nuestra complicidad, agotando ése momento, nuestro único momento juntos, antes de que yo volviera, al día siguiente a mi ciudad y él siguiera con su vida.
Comentario:
Ohhh, qué romántico! ;)
Comentario:
Jeje tuvo que ser divertido ese momento poético. ME alegro de que lo ahyas pasado bien!
Besos!
Besos!
Comentario:
Estoy segura de que fue un gran momento. Espero que tengas muchos más como ese
Un beso
Un beso
Comentario:
Yo siempre he creído que hay momentos mágicos y especiales de verdad que te dejan un recuerdo inmejorable e inborrable. Aunque después muchos factores se empeñen en empañar lo que has vivido y en que lo modifiques.
De cualquier manera, es maravilloso atesorar esos instantes y guardarlos a buen recaudo.
Un beso.
De cualquier manera, es maravilloso atesorar esos instantes y guardarlos a buen recaudo.
Un beso.
Comentario:
Creo que hay que conseguir disfrutar de cada momento bueno y pensar menos en el futuro, en proyectos... Un beso.
Comentario:
Las despedidas pueden estar seguidas de reencuentros, si los dos queréis, claro...
Es un post precioso.
Besos.
Es un post precioso.
Besos.
Comentario:
La vida esta echa d esos mometos, q te quiten lo bailao y a x otros nuevos
Oye niña a mi no se me pierden comentarios :P
Se te echaba d menos, tienes q contarnos mas d esas vacaciones
Muakssssss
Oye niña a mi no se me pierden comentarios :P
Se te echaba d menos, tienes q contarnos mas d esas vacaciones
Muakssssss
Comentario:
Hola, ains las despedidas siempre son tristes... pero luego los reencuentros son estupendos :-). El otoño nos ha puesto a todos melancólicos, ains.
P.D: por cierto, quieres que siga en pie la "búsqueda de padrino" ? que yo ahora tengo mucho tiempo libre y me puedo dedicar de lleno a ello, jejeje. Un besote bien gordo.
P.D: por cierto, quieres que siga en pie la "búsqueda de padrino" ? que yo ahora tengo mucho tiempo libre y me puedo dedicar de lleno a ello, jejeje. Un besote bien gordo.
Comentario:
Ya que estás poética, el único comentario que se me ocurre es de Benedetti:
CADA CIUDAD PUEDE SER OTRA
Los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Jaime Sabines
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amor
CADA CIUDAD PUEDE SER OTRA
Los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Jaime Sabines
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amor





