VENDIENDO MI PROYECTO
No basta con saber crear, también debemos saber vender lo que creamos pues de lo contrario todo trabajo anterior es improductivo. Nunca había tratado de vender un proyecto, pensaba que bastaba con exponerlo de forma coherente pero no es así.
Hay que ser un poco actor, un poco artista y estratega. Saber sintetizar, seducir, mostrar la esencia, aquello que diferencia tu creación de otras y mostrar a los demás el valor que creemos tiene nuestro proyecto de forma entusiasta y confiada. Pero ¿cómo aprendemos todo esto? supongo que es la experiencia la que te da confianza para cautivar a un público exigente, desafiante e incrédulo.
Deberíamos tener más contextos como estos días para aprender a defender nuestro trabajo frente a los demás, solemos entregar los trabajos y como mucho hacer una exposición aburrida que de poco o nada nos sirve. Reproducimos los mismos errores que los malos maestros que hemos tenido. Intentemos no ser aburridos e ininteligibles, tiene que ser más fácil de lo que lo hacemos.
La tensión es un gran enemigo, nos hace estar desacertados en las exposiciones aún controlando ampliamente el tema. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué nos sigue temblando la voz y seguimos expresándonos mal? No quiero hacer un curso de “Cómo aprender a hablar en público” cuando acabe la carrera, que se de pedagogos que ya lo han hecho. A mi me ayuda autoevaluarme después de cada exposición y anotar lo que he fallado para intentar evitarlo en la siguiente.
Considero fundamental intentar disminuir o erradicar de una vez el miedo a equivocarnos, el miedo al ridículo, al fracaso… ¿miedos que existen? o como dice un amigo “miedos que nos han hecho creer que existen”. Por lo que observo, hablo y siento nos queda mucho por crecer en este sentido.
Hay que ser un poco actor, un poco artista y estratega. Saber sintetizar, seducir, mostrar la esencia, aquello que diferencia tu creación de otras y mostrar a los demás el valor que creemos tiene nuestro proyecto de forma entusiasta y confiada. Pero ¿cómo aprendemos todo esto? supongo que es la experiencia la que te da confianza para cautivar a un público exigente, desafiante e incrédulo.
Deberíamos tener más contextos como estos días para aprender a defender nuestro trabajo frente a los demás, solemos entregar los trabajos y como mucho hacer una exposición aburrida que de poco o nada nos sirve. Reproducimos los mismos errores que los malos maestros que hemos tenido. Intentemos no ser aburridos e ininteligibles, tiene que ser más fácil de lo que lo hacemos.
La tensión es un gran enemigo, nos hace estar desacertados en las exposiciones aún controlando ampliamente el tema. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué nos sigue temblando la voz y seguimos expresándonos mal? No quiero hacer un curso de “Cómo aprender a hablar en público” cuando acabe la carrera, que se de pedagogos que ya lo han hecho. A mi me ayuda autoevaluarme después de cada exposición y anotar lo que he fallado para intentar evitarlo en la siguiente.
Considero fundamental intentar disminuir o erradicar de una vez el miedo a equivocarnos, el miedo al ridículo, al fracaso… ¿miedos que existen? o como dice un amigo “miedos que nos han hecho creer que existen”. Por lo que observo, hablo y siento nos queda mucho por crecer en este sentido.





