¿Qué es eso que llaman felicidad?
¿qué es? Por favor no puedo soportarlo más, mi espera se ha hecho eterna; asi que, por favor dime de una vez si la felicidad existe, si es solo una ilusión inalcanzable, un cuento de hadas, o si existe, si realmene es tan difícil encontrarte con la felicidad por el camino de la vida.
Cerró los ojos y se dio la vuelta, el maestro había retomado su lúgrube marcha y nunca más volveria a responder a ninguna de mis estúpidas preguntas. Supongo que ni el más sabio de los ancianos soportaría este anhelo mío por saber más allá del surimiento, de romper con la normalidad.
Siempre había querido emprender un largo viaje, hacia donde haya un gran Sol, que ilumine a las gentes y a sus corazones, que exista algo más que una monótona escala de grises; donde la gente sepa sonreir y no sólo vista con crespones azabache; stoy segura de que ese maravilloso mundo existe; ¿pero dónde? llevo medio mundo recorrido, miles de corazones he conocido, pero en todos ellos sólo encuentro ceniza, que me contamina y me va matando lentamente.
Encontre un acompañante de mi viaje, a punto de morir me rescató de la tormenta y me dio de comer, curo mis heridas y el agua que de él bebia me devolvía a la vida. Hicimos un largo camino juntos, incluso creo que llegue a conocer la felicidad, ese gran enigma.
Nuestro camino juntos fue gratificante, reimos, nos apreciamos e hicimos el amor.
Pero un dia mi fortuna se truncó, él quiso tomar un camino diferente al mío y nos separamso para siempre.
¿Qué será de mi ahora?No quiero volver a estar sola en la vida, no quiero volver a sufrir, quiero ser uno contigo, deseo hacer el amor; no puedo quedarme sola otra vez, no quiero que la tristeza se apodere de mi de nuevo.
Mi compañero me miró con cierta lástima, mientras yo desesperadamente rompía a llorar y me aferraba a lo poco que me quedaba de él.
He encontrado una nueva compañera, y los dos juntos podemos encontrar la felicidad
Agarrándose de la cintura comenzaron a andar y a alejarse de mi.
Sin ver una solucion clara, lo que me quedaba era seguir mi camino, pero en este caso sola. La comida se me agotó, al igual que el agua, la humedad enfriaba mis huesos y yo cada ez me debilitaba más. Estaba en un sendero repleto de esqueletos de árboles putrefactos y en las aguas que pasaban cerca, el aceite flotaba, y parte de cadáveres de animales corrían rio abajo.
Pasaron unos días y no encontraba a mi paso más que putrefaccion, empece a notarme enferma, el hedor de los cuerpos pudriendose a mi alrededor se hacía menos severo, mis ojos no podian encontrar el suelo ni las rocas salientes que amenazaban con arojarme a un nido de pequeños caníbales. Decidi sentarme exhausta, buscando una solución, pero lo único que encontraba era más oscuridad y confusión a cada segundo que pasaba.
Empecé a notar como se arrojaban pequeños cuerpos en mi muribundo cuerpo, notaba como inyectaban dolorosos venenos, como mi carne empezaba a desprenderse de mis huesos, mis ojos fueron el más preciado manjar, y a ellos les seguian mis partes más delicadas.
Terminé presa de la locura, ningún príncipe me iba a salvar de este infieno, mi final estaba allí en ese momento, nadie nunca más me mostraría que es aquello de la felicidad.
E infeliz, devorada por pequeñas alimañas caníbales, morí ciega y sorda, recordando obsesivamente a mi gran amor perdido; sin ver los rayos de Sol por una última vez, sin conocer la felicidad. Mi largo camino me llevó finalmente a una dolorosa y solitaria muerte.

Cerró los ojos y se dio la vuelta, el maestro había retomado su lúgrube marcha y nunca más volveria a responder a ninguna de mis estúpidas preguntas. Supongo que ni el más sabio de los ancianos soportaría este anhelo mío por saber más allá del surimiento, de romper con la normalidad.
Siempre había querido emprender un largo viaje, hacia donde haya un gran Sol, que ilumine a las gentes y a sus corazones, que exista algo más que una monótona escala de grises; donde la gente sepa sonreir y no sólo vista con crespones azabache; stoy segura de que ese maravilloso mundo existe; ¿pero dónde? llevo medio mundo recorrido, miles de corazones he conocido, pero en todos ellos sólo encuentro ceniza, que me contamina y me va matando lentamente.
Encontre un acompañante de mi viaje, a punto de morir me rescató de la tormenta y me dio de comer, curo mis heridas y el agua que de él bebia me devolvía a la vida. Hicimos un largo camino juntos, incluso creo que llegue a conocer la felicidad, ese gran enigma.
Nuestro camino juntos fue gratificante, reimos, nos apreciamos e hicimos el amor.
Pero un dia mi fortuna se truncó, él quiso tomar un camino diferente al mío y nos separamso para siempre.
¿Qué será de mi ahora?No quiero volver a estar sola en la vida, no quiero volver a sufrir, quiero ser uno contigo, deseo hacer el amor; no puedo quedarme sola otra vez, no quiero que la tristeza se apodere de mi de nuevo.
Mi compañero me miró con cierta lástima, mientras yo desesperadamente rompía a llorar y me aferraba a lo poco que me quedaba de él.
He encontrado una nueva compañera, y los dos juntos podemos encontrar la felicidad
Agarrándose de la cintura comenzaron a andar y a alejarse de mi.
Sin ver una solucion clara, lo que me quedaba era seguir mi camino, pero en este caso sola. La comida se me agotó, al igual que el agua, la humedad enfriaba mis huesos y yo cada ez me debilitaba más. Estaba en un sendero repleto de esqueletos de árboles putrefactos y en las aguas que pasaban cerca, el aceite flotaba, y parte de cadáveres de animales corrían rio abajo.
Pasaron unos días y no encontraba a mi paso más que putrefaccion, empece a notarme enferma, el hedor de los cuerpos pudriendose a mi alrededor se hacía menos severo, mis ojos no podian encontrar el suelo ni las rocas salientes que amenazaban con arojarme a un nido de pequeños caníbales. Decidi sentarme exhausta, buscando una solución, pero lo único que encontraba era más oscuridad y confusión a cada segundo que pasaba.
Empecé a notar como se arrojaban pequeños cuerpos en mi muribundo cuerpo, notaba como inyectaban dolorosos venenos, como mi carne empezaba a desprenderse de mis huesos, mis ojos fueron el más preciado manjar, y a ellos les seguian mis partes más delicadas.
Terminé presa de la locura, ningún príncipe me iba a salvar de este infieno, mi final estaba allí en ese momento, nadie nunca más me mostraría que es aquello de la felicidad.
E infeliz, devorada por pequeñas alimañas caníbales, morí ciega y sorda, recordando obsesivamente a mi gran amor perdido; sin ver los rayos de Sol por una última vez, sin conocer la felicidad. Mi largo camino me llevó finalmente a una dolorosa y solitaria muerte.






