A vueltas con los datos

Este fin de semana pasado, concretamente el sábado 4 de octubre, asistí a un Salón de Genealogía celebrado en Tarnos.
Sin meterme en profundidades, pude darme cuenta que en esto de la genealogía, no todos trabajamos igual. No sé si lo que nos diferencia es el concepto o la finalidad de la investigación.
Mientras profesionales, que se ganan la vida con esto, te ayudaban y te regalaban datos, otros, no profesionales, pretendían restringir el acceso a los suyos, para conseguir financiación. El mundo al revés.
Qué diríamos si, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, para el público en general, los Mormones, se pusiera a cobrar por sus datos. Actualmente los ofrece de manera gratuita en su web www.familysearch.org. Millones y millones de registros, de datos de antepasados, de todas las personas repartidas a lo largo y ancho de este mundo. Gratis. Si cobraran por esos datos, no escatimaríamos en adjetivos calificativos de caracter peyorativo hacia esa Iglesia.
¿A quien pertenecen los datos? Muchos archiveros piensan que los datos les pertenecen a ellos. Muchos investigadores, recelan de enseñar sus datos, porque se los puedes fusilar. También he visto quien piensa que los datos pertenecen al que los pueda comprar. ¿De quién son los datos? ¿No tendriamos que estar contentos de compartir nuestros datos con personas que comparten nuestra misma genealogía?¿Con gente de nuestra propia familia?
Se avecinan malos tiempos para la busqueda genealogica. La lucha por los datos será encarnizada. Los jueces hablarán. Y los investigadores de a pie, rezaremos para que, por lo menos, no nos quiten el placer de encontrar un antepasado que, por razones que desconocemos, cambió su apellido, quizás, para darnos un poco más de emoción a nuestra investigación.
Sin meterme en profundidades, pude darme cuenta que en esto de la genealogía, no todos trabajamos igual. No sé si lo que nos diferencia es el concepto o la finalidad de la investigación.
Mientras profesionales, que se ganan la vida con esto, te ayudaban y te regalaban datos, otros, no profesionales, pretendían restringir el acceso a los suyos, para conseguir financiación. El mundo al revés.
Qué diríamos si, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, para el público en general, los Mormones, se pusiera a cobrar por sus datos. Actualmente los ofrece de manera gratuita en su web www.familysearch.org. Millones y millones de registros, de datos de antepasados, de todas las personas repartidas a lo largo y ancho de este mundo. Gratis. Si cobraran por esos datos, no escatimaríamos en adjetivos calificativos de caracter peyorativo hacia esa Iglesia.
¿A quien pertenecen los datos? Muchos archiveros piensan que los datos les pertenecen a ellos. Muchos investigadores, recelan de enseñar sus datos, porque se los puedes fusilar. También he visto quien piensa que los datos pertenecen al que los pueda comprar. ¿De quién son los datos? ¿No tendriamos que estar contentos de compartir nuestros datos con personas que comparten nuestra misma genealogía?¿Con gente de nuestra propia familia?
Se avecinan malos tiempos para la busqueda genealogica. La lucha por los datos será encarnizada. Los jueces hablarán. Y los investigadores de a pie, rezaremos para que, por lo menos, no nos quiten el placer de encontrar un antepasado que, por razones que desconocemos, cambió su apellido, quizás, para darnos un poco más de emoción a nuestra investigación.





