Canción
Bueno, yo también quiero seguir a la masa, y por eso he querido compartir con el mundo un fragmento de una canción que me llega, de verdad me llega.
Canto para que me quieras tú.
En mi vida no hay otra mujer.
Y ellas sólo son sombras
Que se pegan a tí.
Y por eso soy esclavo de tu mirada,
El prisionero en tu sonrisa
Y un pelele mientras insistas
En no llevar nunca,
Ni arriba ni abajo
Ropa interior
…
Ropa interior
- de "Con la mano entre las piernas", el Gran Wyoming y el Reverendo.
Canto para que me quieras tú.
En mi vida no hay otra mujer.
Y ellas sólo son sombras
Que se pegan a tí.
Y por eso soy esclavo de tu mirada,
El prisionero en tu sonrisa
Y un pelele mientras insistas
En no llevar nunca,
Ni arriba ni abajo
Ropa interior
…
Ropa interior
- de "Con la mano entre las piernas", el Gran Wyoming y el Reverendo.
¡Nieve! ¡Yuju!
Pues nada, una mañana amargada de esas. Frío, las pelotas hinchadas por dormir mal, la pierna jodida por el frío que hace, encima me dio un calambre a media noche que me ha dejado la pierna doblada (ayns, las viejas heridas duelen un pasote, en dñias como este), y encima tengo que hacer el zafarrancho de la casa a primera hora porque viene la maldita vieja del carajo de la casera, que el diablo se la lleve y se olvide de donde la deje con los encargados de hacer los cienes de reparaciones que hay que hacer en el piso (y que, después de año y medio, sólo ha accedido a hacer gracias a la mediación de mi abogado). Y como soy criado por quien soy criado, no me gusta que vean la casa patas arriba, así que toca zafarranchuá a la cojerá, que deberían decir los franceses si supieran hablar como las personas y no como si tuvieran una papa asada (por no decir otra cosa) metida en la boca.
Pero abro las persianas (que ya hay luz diurna), y ¡oh, sorpresa! ¡oh, alegría! ¡nieve! No tuvimos blancas navidades, pero sí que vamos a tener blanco... eeeh... blanco... uh... blanco final de Febrero.
¡Valiente mierda de clima que tenéis aquí, en la península, joder! ¡Tengo frío! ¡Me duelen los huesos! ¡Caminar por la nieve es un asco, se te llenan las suelas de nieve y pesan más, tienes que estartodo el rato pateando el suelo para despegarla, si se endurece te la juegas con cada paso, y encima si vives cerca de un parque siempre hay niños gilipollas, cuyos padres debieron haber sido ahogados al nacer, si iban a tener descendencia y no educarla, que te tiran un zurullo de nieve sucia y marrón!
Joder, qué alivio tener un blog de estos, para desahogarme.
Pero abro las persianas (que ya hay luz diurna), y ¡oh, sorpresa! ¡oh, alegría! ¡nieve! No tuvimos blancas navidades, pero sí que vamos a tener blanco... eeeh... blanco... uh... blanco final de Febrero.
¡Valiente mierda de clima que tenéis aquí, en la península, joder! ¡Tengo frío! ¡Me duelen los huesos! ¡Caminar por la nieve es un asco, se te llenan las suelas de nieve y pesan más, tienes que estartodo el rato pateando el suelo para despegarla, si se endurece te la juegas con cada paso, y encima si vives cerca de un parque siempre hay niños gilipollas, cuyos padres debieron haber sido ahogados al nacer, si iban a tener descendencia y no educarla, que te tiran un zurullo de nieve sucia y marrón!
Joder, qué alivio tener un blog de estos, para desahogarme.
Cosas que a nadie interesan
Para variar.
Me he terminado Alejandro Magno - el unificador de la Hélade. De un tío con un nombre muy raro (un tal Gisbert "si puedes recordar mi apellido eres un superdotado" Haefs). Es la primera parte de dos, pero no acaba en "continuará", ni nada. Para los que han visto la peli de Alejandro ("la locaza") Magna, decir que está muy, pero que muy bien. El libro. La película es mierda en cinta.
Como dato curioso, también me vi ayer el capítulo de Érase una vez el hombre en que hablan de los primeros imperios y reaprendí un montón de cosas, y sale Alejandro Magno y lo ponen como Oliver Stone, pero en peor. No se meten con su sexualidad, pero dan a entender que es culpa de su madre :-P
Y, antes de atacar el segundo tomo, me voy a tragar algo ligerito: Crónicas marcianas. El libro. De un tal Ray algo, que ya recordaré después de leerlo. Sí, sé que es un clásico y bla bla que debería haberlo leído hace tiempo, pero no me había dado la gana.
Esta noche empiezo a ver Mogambo. Tampoco la he visto entera, y porque la saca El País en su colección, que si no, le iban a dar por saco. Es que no aguanto a la Ava Gardner esa y al Gable. Me caen mal. Pero como no hay nada más que ver, y la peli dura dos horas largas, me durará todas las comidas y cenas de la semana :-P
Que las semanas anteriores me vi Con la muerte en los talones (ya la había visto, y volvió a encantarme; tiene la escena de seducción más seductora que he visto jamás. Salvando las de las pelis porno, claro "¿dónde le dejo la lavadora, señora?" "por ahí, da igual" tiquitiquitiqui musiquita chan tachan pachan tachan) y Casablanca, que esta síque no la había visto. Y porque no había podido, no porque no hubiera querido.
El Doctor Zhivago, pues... está bien, es bonita, y tal, pero zzzZZZzzz
Me voy a comer. Ta luegur.
Me he terminado Alejandro Magno - el unificador de la Hélade. De un tío con un nombre muy raro (un tal Gisbert "si puedes recordar mi apellido eres un superdotado" Haefs). Es la primera parte de dos, pero no acaba en "continuará", ni nada. Para los que han visto la peli de Alejandro ("la locaza") Magna, decir que está muy, pero que muy bien. El libro. La película es mierda en cinta.
Como dato curioso, también me vi ayer el capítulo de Érase una vez el hombre en que hablan de los primeros imperios y reaprendí un montón de cosas, y sale Alejandro Magno y lo ponen como Oliver Stone, pero en peor. No se meten con su sexualidad, pero dan a entender que es culpa de su madre :-P
Y, antes de atacar el segundo tomo, me voy a tragar algo ligerito: Crónicas marcianas. El libro. De un tal Ray algo, que ya recordaré después de leerlo. Sí, sé que es un clásico y bla bla que debería haberlo leído hace tiempo, pero no me había dado la gana.
Esta noche empiezo a ver Mogambo. Tampoco la he visto entera, y porque la saca El País en su colección, que si no, le iban a dar por saco. Es que no aguanto a la Ava Gardner esa y al Gable. Me caen mal. Pero como no hay nada más que ver, y la peli dura dos horas largas, me durará todas las comidas y cenas de la semana :-P
Que las semanas anteriores me vi Con la muerte en los talones (ya la había visto, y volvió a encantarme; tiene la escena de seducción más seductora que he visto jamás. Salvando las de las pelis porno, claro "¿dónde le dejo la lavadora, señora?" "por ahí, da igual" tiquitiquitiqui musiquita chan tachan pachan tachan) y Casablanca, que esta síque no la había visto. Y porque no había podido, no porque no hubiera querido.
El Doctor Zhivago, pues... está bien, es bonita, y tal, pero zzzZZZzzz
Me voy a comer. Ta luegur.
Frase estúpida
"¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!"
- Norda, la quenderesa, queriendo meter miedo.
- Norda, la quenderesa, queriendo meter miedo.
La panda
Otra friquientrada. Seré breve: esto es para presentar a la panda, ya que como somos tan "así", pues a veces me da por mencionar a la peña, como si la gente le conociera. Y no es plan.
En ningún orden concreto, vamos allá.
Edo, no se pasa mucho (no se pasa, en realidad), pero le pongo porque no quería olvidarme de él. Es un tío de puta madre. Calladito, modoso, que dirían por ahí. Tiene un blog por ahí al que sólo he podido acceder una vez, pero que está genial. Un tío estupendo que siempre tiene un "¡yuju!" dispuesto.
Juanra, otro calladito. Un colega alegre, de risa fácil que no tiene por costumbre dejar tirada a la peña. No, espera. Ayer nos dejó tirados. Y el otro día también. Pero no en mi friquicumple. Tío serio y responsable, es por estas cualidades que no inspira confianza al principio :-P Noooo, es mentira. Es muy de fiar, que sí.
Este es Rubén, el elfo mentiroso :-P También tiene por ahí un blog de estos, firmado por un tal "Zid". Me lo paso pipa con este flipao de las artes marciales (a las que se dedica, además de al fumbol, para engañarse respecto a su edad y perímetro barrigular), que está siempre de risas y cobra por hacer como que trabaja.
Zherta, Alberto, es un flipao de Matrix, aunque no lo admite. Es de estos que, a la mínima que dicen que va a bajar la temperatura, manque sea en Agosto, saca el chaquetón. Para él, la ropa gris es de un color demasiado alegre. Otro que está siempre presto al cachondeo, y un auténtico sacrificado, dedicado a la partida y entregado a su cargo en el grupo. ¡El tipo se levanta de madrugada los domingos para venir a jugar desde Toledo!
Este es Wendi. Los domingos, en vez de madrugar para venir a la partida, directamente no se acuesta desde el viernes y empata el cachondeo. No diré que sea un alcohólico, pero sí que es de esas personas que consideran que el café irlandés está mejor sin café. Nos reímos mucho con la cara que trae por las mañanas.
Este es Rober. El dibujo NO está a escala. Más o menos, es como Godzila hecho rolero. ¿Sabes esas personas que cuando las ves dices "si me da una hostia me pone en órbita"? Pues es como una de esas, dopada a Zumosol. Pero luego le conoces y da menos miedo, porque es muy tranquilo, y buena gente (afirmaciones con las que espero calmar su posible ira, cuando vea esto).
Teto. Beto. Tiene un blog en el que escribe deprimentes historias tristes de amor (muy cortitas y bien escritas, eso sí) para que las chicas le digan lo sensible que es y probar a ver si alguna cae. Muy buen tío, un cachoperro que te deja tirado sin avisar y utiliza la vieja excusa de "ah ¿habíamos quedado hoy?" o "ah, ¿era a las nueve? yo creía que era a las once". Siempre está poniendo cara de pena, para practicar para cuando tenga delante a una posible chica con el síndrome de la enfermera :-P
Esteeee... bueno, este me salió de casualidad, intentando sacar a Zid, y como me recuerda a alguien, no quise tirar el dibujín.
Y, claro, yo. Al oso le falta la cadena, y es un miembro más del grupo. Tiene su propia historia (que ha de ser contada en otro momento y ocasión), y lo trajo Zid al grupo.
Y ahora, la confesión. Me aburría, y me puse un ratito con los dibujines del South Park, y me dio por hacer esto, que no tiene otro objetivo sino echarme unas risas :-P
Hala, a más ver.
En ningún orden concreto, vamos allá.
Edo, no se pasa mucho (no se pasa, en realidad), pero le pongo porque no quería olvidarme de él. Es un tío de puta madre. Calladito, modoso, que dirían por ahí. Tiene un blog por ahí al que sólo he podido acceder una vez, pero que está genial. Un tío estupendo que siempre tiene un "¡yuju!" dispuesto.
Juanra, otro calladito. Un colega alegre, de risa fácil que no tiene por costumbre dejar tirada a la peña. No, espera. Ayer nos dejó tirados. Y el otro día también. Pero no en mi friquicumple. Tío serio y responsable, es por estas cualidades que no inspira confianza al principio :-P Noooo, es mentira. Es muy de fiar, que sí.
Este es Rubén, el elfo mentiroso :-P También tiene por ahí un blog de estos, firmado por un tal "Zid". Me lo paso pipa con este flipao de las artes marciales (a las que se dedica, además de al fumbol, para engañarse respecto a su edad y perímetro barrigular), que está siempre de risas y cobra por hacer como que trabaja.
Zherta, Alberto, es un flipao de Matrix, aunque no lo admite. Es de estos que, a la mínima que dicen que va a bajar la temperatura, manque sea en Agosto, saca el chaquetón. Para él, la ropa gris es de un color demasiado alegre. Otro que está siempre presto al cachondeo, y un auténtico sacrificado, dedicado a la partida y entregado a su cargo en el grupo. ¡El tipo se levanta de madrugada los domingos para venir a jugar desde Toledo!
Este es Wendi. Los domingos, en vez de madrugar para venir a la partida, directamente no se acuesta desde el viernes y empata el cachondeo. No diré que sea un alcohólico, pero sí que es de esas personas que consideran que el café irlandés está mejor sin café. Nos reímos mucho con la cara que trae por las mañanas.
Este es Rober. El dibujo NO está a escala. Más o menos, es como Godzila hecho rolero. ¿Sabes esas personas que cuando las ves dices "si me da una hostia me pone en órbita"? Pues es como una de esas, dopada a Zumosol. Pero luego le conoces y da menos miedo, porque es muy tranquilo, y buena gente (afirmaciones con las que espero calmar su posible ira, cuando vea esto).
Teto. Beto. Tiene un blog en el que escribe deprimentes historias tristes de amor (muy cortitas y bien escritas, eso sí) para que las chicas le digan lo sensible que es y probar a ver si alguna cae. Muy buen tío, un cachoperro que te deja tirado sin avisar y utiliza la vieja excusa de "ah ¿habíamos quedado hoy?" o "ah, ¿era a las nueve? yo creía que era a las once". Siempre está poniendo cara de pena, para practicar para cuando tenga delante a una posible chica con el síndrome de la enfermera :-P
Esteeee... bueno, este me salió de casualidad, intentando sacar a Zid, y como me recuerda a alguien, no quise tirar el dibujín.
Y, claro, yo. Al oso le falta la cadena, y es un miembro más del grupo. Tiene su propia historia (que ha de ser contada en otro momento y ocasión), y lo trajo Zid al grupo.Y ahora, la confesión. Me aburría, y me puse un ratito con los dibujines del South Park, y me dio por hacer esto, que no tiene otro objetivo sino echarme unas risas :-P
Hala, a más ver.
Frase estúpida
"Está cargando".
- Zid, respondiendo a la pregunta de qué coño hacía la Gameboy encendida y sola en la mesa.
- Zid, respondiendo a la pregunta de qué coño hacía la Gameboy encendida y sola en la mesa.
Mi historieta
Es un proyecto que tengo con el amigo Kano, pero como él no tiene tiempo, sigo yo. Con las tonterías se ha convertido también en una cosa de esas que quieres que crezcan, y tal, y un día, jugar ahí :-)
Mientras, sólo quiero decir que ni tengo la capacidad ni la intención de que tenga ni un mínimo de calidad literaria, así que os podéis ahorrar esas críticas tipo "ke kk tio", porque eso ya lo sé. Es un hobby barato, solo eso, y a trancas y barrancas, pero seguiré cuando pueda, cuando me apetezca.
¿Y la historia? No tengo ni la menor idea de a dónde va a ir, ni si va a ir a algún sitio.
Yatá.
Mientras, sólo quiero decir que ni tengo la capacidad ni la intención de que tenga ni un mínimo de calidad literaria, así que os podéis ahorrar esas críticas tipo "ke kk tio", porque eso ya lo sé. Es un hobby barato, solo eso, y a trancas y barrancas, pero seguiré cuando pueda, cuando me apetezca.
¿Y la historia? No tengo ni la menor idea de a dónde va a ir, ni si va a ir a algún sitio.
Yatá.
Mi calva
Joder, me he dado cuenta de una cosa: todo el mundo me llama calvo. Y eso que no soy el único que tiene carencias capilares, por aquí. Algunos, además de carencia capilar tienen carencia afectiva, carencia sexual, y carencia de todo un poco. Yo tengo carencia capilar y carencia de otras cosas, también, pero no voy a llorar por eso ahora.
El caso es que me dí cuenta de eso, de que los coleguitas me dicen cosas como "puto calvo", "calvorota", "calva", y tal. Algunos incluso acompañan el "hola" del messenger (sí, ese puto "hola" del demonio que tan por culo da cuando estás currando y tienes el "no disponible" puesto, pero que a ellos les da igual) con un "calvo", y lo convierten en un "hola, calvo" u "hola, calva".
Y me pregunto yo ¿sólo soy un calvo? ¿No tengo naaada que aportar? ¿En realidad no aporto nada? Porque tanta insistencia ya suena a "voy a añadir algo al 'hola', para que no quede tan soso, pobre". Me pregunto yo estas cosas.
Y me gustaría pensar que hay algo más que eso, pero me da que no. Como la inmensa mayoría de los mortales, cuando me muera no quedará nada atrás.
Pues mala suerte. Total, iba a ser un coñazo si todos dejáramos huella. Es mejor que existamos los anónimos, creo yo.
El caso es que me dí cuenta de eso, de que los coleguitas me dicen cosas como "puto calvo", "calvorota", "calva", y tal. Algunos incluso acompañan el "hola" del messenger (sí, ese puto "hola" del demonio que tan por culo da cuando estás currando y tienes el "no disponible" puesto, pero que a ellos les da igual) con un "calvo", y lo convierten en un "hola, calvo" u "hola, calva".
Y me pregunto yo ¿sólo soy un calvo? ¿No tengo naaada que aportar? ¿En realidad no aporto nada? Porque tanta insistencia ya suena a "voy a añadir algo al 'hola', para que no quede tan soso, pobre". Me pregunto yo estas cosas.
Y me gustaría pensar que hay algo más que eso, pero me da que no. Como la inmensa mayoría de los mortales, cuando me muera no quedará nada atrás.
Pues mala suerte. Total, iba a ser un coñazo si todos dejáramos huella. Es mejor que existamos los anónimos, creo yo.
Las recetas del tío Earl: filetón meloso
Vale, es fácil. Necesitas un horno, un filetón, aceite, sal de ajo y miel.
Pones el filetón por un lado (15 minutos, 150 ºC), y le echas un chorrito de aceite, y sal de ajo.
Luego, le das la vuelta y lo pones (10 minutos, 150º C) otro ratito, pero esta vez, y por ese lado, le echas un chorro de miel.
A comer.
Mejor, acompañado de tomate cortado en rodajitas, y espolvoreado de abundante acúcar. El combo crea una baba almibarada que es una salsita excelente para la carnaza melosa :-P
Otro buen acompañamiento (todo junto) es un pegote de puré de papas (patatas, que decís en por aquí) hecho invirtiendo la receta de la caja (bueeeno, un día cuento cómo se hace eso).
Si bien es desaconsejable no lavarse los dientes después de comer, resulta especialmente peligroso no lavárselos después de esta comida.
Pones el filetón por un lado (15 minutos, 150 ºC), y le echas un chorrito de aceite, y sal de ajo.
Luego, le das la vuelta y lo pones (10 minutos, 150º C) otro ratito, pero esta vez, y por ese lado, le echas un chorro de miel.
A comer.
Mejor, acompañado de tomate cortado en rodajitas, y espolvoreado de abundante acúcar. El combo crea una baba almibarada que es una salsita excelente para la carnaza melosa :-P
Otro buen acompañamiento (todo junto) es un pegote de puré de papas (patatas, que decís en por aquí) hecho invirtiendo la receta de la caja (bueeeno, un día cuento cómo se hace eso).
Si bien es desaconsejable no lavarse los dientes después de comer, resulta especialmente peligroso no lavárselos después de esta comida.
Veintiún añitos
Vale, he estado liado y no he podido... naaah. En realidad, no me ha apetecido, pero que nada, ponerme a escribir aquí.
Menudo fin de semana he tenido. Bricolage informático, para empezar. ¡Putos informáticos! No vuelvo a hacerles caso. Me quedo con mi outlook, que sé usarlo. Lo demás es para gente con conocimientos arcanos.
Ayer estuve de friquicumpleaños. Tenía que haber partida, porque era un día especial, pero mis "amigos" me dejaron tirado, uno a uno. Qué se le va a hacer. Y ya van dos seguidos. En fin, lo de hoy es una entrada un pelín friqui, así que los no iniciados en los Misterios del Dado pueden seguir de largo. Mañana algo más terrestre y mortal, lo prometo.
Cuando dejé de jugar no tenía canas. Ahora tengo la barba plagada de ellas, y empiezan a salirme en las sienes. Me hago mayor y no me preocupa. O sea, me empezará a preocupar cuando celebre las erecciones, pero por ahora no me preocupa.
Miro hacia atrás: veintiún años de friqui, y ni se sabe cuánta gente ni cuántas mesas. Y juegos... boooof, ni se sabe, tampoco. Si me pongo a hacer recuento... hum... no sé, son muchos. ¿Y detrás de la pantalla? Tampoco sé cuántas veces.
Veintiún años de partidas, de tirar dados (bueno, al principio teníamos que sacar unos papelitos de un vaso de plástico, y los primeros dados fueron una celebración que compartíamos en toda la mesa). Aún me quedan un par de dados de mi primer juego de dados completo. Creo que me quedan el d12, el d10, y el mítico d20. Están muy tocados, los pobres, y vinieron invertidos de fábrica. En teoría, cambian de color con el calor, pero es al revés. Tienen un color muy pocho a temperatura ambiente, y si los sometes al frío, se ponen de un color azul enfermizo. El d20
lo suelo utilizar para los ataques de los muertos vivientes :-D.
Y el que sí que tengo, y bien cuidadito, es mi primer d4
. Ese d4 es una horterada total. Violeta, con los numeritos de color dorado. Aakkks. Comprábamos los dados como podíamos, y cuando podíamos. ¿Podéis imaginar lo que es comprar los dados por correo? Pero no como ahora, pinchando en enlaces de Internet, y con tarjetas de crédito. Nooo, qué va. ¡Lujos! ¡Teníamos que hacer los pedidos a USAmérica, vía correo ordinario y adjuntando un cheque! Y, cosa curiosa, nunca nos daban el cambio.
Luego empezaron a llegar libros de importación. Aquella época molaba, porque si tenías un libro en inglés, seguro que casi nadie más lo tenía, y entonces eras la hostia. Además, el hobby era un poco más selecta, y no se dedicaba a él cualquier tipejo, como ahora. Antaño no habríamos tenido que soportar a enfermos que encuentran relaciones extrañas entre el id, el ego, el superego y el demiurgo en un juego de enanos y elfos que van por mazmorras a matar dragones y todo lo que se les ponga por delante.
Joder, qué tiempos. Lo que nos preocupaba era sobrevivir, para que los demás no se chotaran de nosotros por haber petado. Luego llegó lo de "rolear", de verdad. Hasta entonces, los grupos aventureros eran una panda de tíos muy raros que vivían en cavernas y túneles oscuros, llenos de monstruos, y que tenían una vida muy triste. Básicamente, su rutina diaria era caminar, registrar habitaciones, matar todo lo que se moviera y tirarse a descansar donde mismo les pillara.
Tenía que ser un chou, llevar una cámara virtual a una de esas expediciones. Imagínate: la cámara recorre un pasillo a oscuras, de paredes húmedas, y recoge el sonido distante de pasos desconocidos, de pies que se arrastran, garras que arañan las piedras, el repicar de las goteras... llega a una puerta mal colocada de nuevo sobre sus goznes, pasa a través de la puerta... y descubre una habitación con cinco o seis tíos tirados donde pillan, durmiendo en medio de los cadáveres de los anteriores moradores de la estancia (en aquella época no nos preocupábamos por las enfermedades, y el concepto de "funeral" consistía en "saquear el cadáver y dejarlo donde caiga"). Dos de esos tipos están haciendo otras cosas aparte de dormir: hay un tío pequeñito empollando un libro, y otro con cara de concentración, rezando. De repente, los dicen "ya", y todos se levantan y van a la siguiente habitación.
Y los monstruos eran gente de fiar, en aquellos tiempos. Eran gente seria, responsable, que no abandonaba su puesto. Te esperaban en su habitación, para que siempre supieras dónde estaban. Si te perseguían, era para ir por los pasillos. En cuanto entrabas en una habitación, te dejaban tranquilo y se volvían a la suya.
¡Y los cubos gelatinosos! ¡Los de ahora es que son así! ¡Los viejos cubos gelatinosos tenían esa forma porque vivían en túneles cuadrados! ¿A quién se le ocurriría esa genialidad de bicho?
Y los personajes eran lo que eran, y no cosas raras. El mago era mago, y el guerrero, guerrero. Y así morían. Bueno, también estaban los elfos, que eran... eso, elfos. Y los enanos, enanos. Hay que admitir que fue una mejora cuando los elfos aprendieron un oficio, y los enanos empezaron a entrar en el mercado laboral. Al fin y al cabo, los humanos eran una cosa y luego otra.
Ahora se ha perdido gran parte de toda esa bonita tradición que hacía del mazmorreo un deporte divertido. Bueno, por suerte para algunos, tenemos el HackMáster. Otras pobres almas vacías no saben ver más allá del envoltorio autoparódico y prefieren seguir en el entorno para nenas de esos mal llamados "juegos", menores y para pusilánimes.
Luego nos llegó la narratividad, que era una cosa especial, nueva, y que se puso de moda entre la gente que en vez de soñar con sacarse una primitiva, sueña con tener algo interesante en sus vidas, y dicen sentir la angustia interna. Personalmente, lo de rolear y llevar personajes, creo que ya me había llegado mucho antes. A mí, y a todo el mundo. Lo que pasa es que necesitábamos una excusa, y el que eso nos lo pusieran en las reglas "mira, está aquí, ESCRITO", venía de vicio.
Pero en el fondo era una excusa para seguir tirando dados (Esta vez en cantidades ingentes) y seguir partiendo caras y ganando peequis.
Y seguimos progresando, y subimos de nivel, como los personajes. Recorrimos estrellas, fuimos caballeros Jedi ("anda, mira, Skywalker, ¿también eres Jedi? qué casualidad, chico. Tenemos que quedar para tomar algo con unos colegas que tengo"), salvamos al mundo en ni se sabe cuántas veces, ocasiones y circunstancias (tampoco se sabe ni la de mundos distintos que salvamos), nos vestimos, sin rubor alguno, de mallas, y encima nos pusimos los calzoncillos por fuera (la excusa ideal para repartir hostias, y encima salvar el mundo), recorrimos miles de (¿millones? ¿cientos?) millas (1 milla = 1'6 kilómetros) bajo tierra, millas de mazmorras, y nunca nos preocupábamos por el realismo o por qué no se caía el mundo de arriba, si todo lo de abajo está perforado.
Y como nos hacíamos mayores, perdíamos parte de la inocencia y empezábamos a hacernos preguntas sobre la vida de los personajes. Y como eran muy tristes, les dábamos una vida más allá del mazmorreo y el reparto de galletas. De repente, los personajes gastaban su oro en algo que no fueran toneladas de raciones, y se relacionaban con otras personas que no fueran contratados para llevar antorchas y cargar con el tesoro y las raciones (y que invariablemente, se convertían en un suministro de experiencia portátil: tanto los peequis por matarles al final de las aventuras como por los peequis del tesoro que llevaban... que conseguíamos que contabilizada como tesoro obtenido en combate tras haberlo regalado al pobre peenejota en cuestión antes de matarle... ni los KODT me superan en esa cafrada :-P).
Y con esa inocencia perdida, descubrimos una nueva diversión: se pasa bien, pasándolo mal. Si tu personaje sufre y las pasa putas, es más héroe, y lo disfrutas más cuando vences. Y si mueres... te sientes menos tonto y le puedes echar la culpa al dejota (por suerte, ya habíamos olvidado la costumbre de tirarnos los bocatas y de darnos de hostias).
Inciso: jugábamos en casa de un colega, que tenía una madre que no nos merecíamos. Nos preparaba unas meriendas.... decenas (sí, DECENAS) de sángüiches vegetales y de atún, jarras (sí, en plural) de limonada natural... ¡y la colaba! ¡sin pulpa! Era increíble, aquello.
Y también descubrimos que eso del mazmorreo está bien, y la suspensión de la credibilidad, pero que hacer todo eso con visos de realismo, en un mundo creíble... era más divertido todavía. Demonios, de repente, los reyes se molestaban si le tirabas los trastos a sus hijas. ¡Y la gente se mosqueaba cosa mala cuando quemábamos los pueblos!
Las cosas empezaron a cambiar. Nos empezamos a llevar bien (o a intentarlo) con la población peenejotil.
Estábamos listos para *interpretar*
Me ahorraré los detalles, pero diré que por suerte descubrimos que "interpretar" es lo que hacíamos, solo que tomándonos a nosotros mismos un poquito más en serio.
Aaains, qué bonito es el rol. Con pelotillas, con casillas, con dados o sin ellos (incluso con monedas, oiga), qué bonito y qué bien lo he pasado con él. No cambiaría ni un solo momento del que he pasado con esa afición (y encima, que ahora me da de comer) por pasarla de ninguna otra forma. Años de sesiones satisfactorias, de pasarlo bien con los amigos (porque, a la mínima que una mesa permanezca unida durante más de cuatro sesiones, ahí hay amigos), de reirnos, de seguir comentando las partidas, de contarnos lo sucedido una y otra vez (y eso que muchas veces, lo contamos a gente que estuvo presente)...
Es la gloria, amigos, es la gloria :-)
Un abrazo, y que vuestros dados os sean siempre fieles.
Menudo fin de semana he tenido. Bricolage informático, para empezar. ¡Putos informáticos! No vuelvo a hacerles caso. Me quedo con mi outlook, que sé usarlo. Lo demás es para gente con conocimientos arcanos.
Ayer estuve de friquicumpleaños. Tenía que haber partida, porque era un día especial, pero mis "amigos" me dejaron tirado, uno a uno. Qué se le va a hacer. Y ya van dos seguidos. En fin, lo de hoy es una entrada un pelín friqui, así que los no iniciados en los Misterios del Dado pueden seguir de largo. Mañana algo más terrestre y mortal, lo prometo.
Cuando dejé de jugar no tenía canas. Ahora tengo la barba plagada de ellas, y empiezan a salirme en las sienes. Me hago mayor y no me preocupa. O sea, me empezará a preocupar cuando celebre las erecciones, pero por ahora no me preocupa.
Miro hacia atrás: veintiún años de friqui, y ni se sabe cuánta gente ni cuántas mesas. Y juegos... boooof, ni se sabe, tampoco. Si me pongo a hacer recuento... hum... no sé, son muchos. ¿Y detrás de la pantalla? Tampoco sé cuántas veces.
Veintiún años de partidas, de tirar dados (bueno, al principio teníamos que sacar unos papelitos de un vaso de plástico, y los primeros dados fueron una celebración que compartíamos en toda la mesa). Aún me quedan un par de dados de mi primer juego de dados completo. Creo que me quedan el d12, el d10, y el mítico d20. Están muy tocados, los pobres, y vinieron invertidos de fábrica. En teoría, cambian de color con el calor, pero es al revés. Tienen un color muy pocho a temperatura ambiente, y si los sometes al frío, se ponen de un color azul enfermizo. El d20
Y el que sí que tengo, y bien cuidadito, es mi primer d4
Luego empezaron a llegar libros de importación. Aquella época molaba, porque si tenías un libro en inglés, seguro que casi nadie más lo tenía, y entonces eras la hostia. Además, el hobby era un poco más selecta, y no se dedicaba a él cualquier tipejo, como ahora. Antaño no habríamos tenido que soportar a enfermos que encuentran relaciones extrañas entre el id, el ego, el superego y el demiurgo en un juego de enanos y elfos que van por mazmorras a matar dragones y todo lo que se les ponga por delante.
Joder, qué tiempos. Lo que nos preocupaba era sobrevivir, para que los demás no se chotaran de nosotros por haber petado. Luego llegó lo de "rolear", de verdad. Hasta entonces, los grupos aventureros eran una panda de tíos muy raros que vivían en cavernas y túneles oscuros, llenos de monstruos, y que tenían una vida muy triste. Básicamente, su rutina diaria era caminar, registrar habitaciones, matar todo lo que se moviera y tirarse a descansar donde mismo les pillara.
Tenía que ser un chou, llevar una cámara virtual a una de esas expediciones. Imagínate: la cámara recorre un pasillo a oscuras, de paredes húmedas, y recoge el sonido distante de pasos desconocidos, de pies que se arrastran, garras que arañan las piedras, el repicar de las goteras... llega a una puerta mal colocada de nuevo sobre sus goznes, pasa a través de la puerta... y descubre una habitación con cinco o seis tíos tirados donde pillan, durmiendo en medio de los cadáveres de los anteriores moradores de la estancia (en aquella época no nos preocupábamos por las enfermedades, y el concepto de "funeral" consistía en "saquear el cadáver y dejarlo donde caiga"). Dos de esos tipos están haciendo otras cosas aparte de dormir: hay un tío pequeñito empollando un libro, y otro con cara de concentración, rezando. De repente, los dicen "ya", y todos se levantan y van a la siguiente habitación.
Y los monstruos eran gente de fiar, en aquellos tiempos. Eran gente seria, responsable, que no abandonaba su puesto. Te esperaban en su habitación, para que siempre supieras dónde estaban. Si te perseguían, era para ir por los pasillos. En cuanto entrabas en una habitación, te dejaban tranquilo y se volvían a la suya.
¡Y los cubos gelatinosos! ¡Los de ahora es que son así! ¡Los viejos cubos gelatinosos tenían esa forma porque vivían en túneles cuadrados! ¿A quién se le ocurriría esa genialidad de bicho?
Y los personajes eran lo que eran, y no cosas raras. El mago era mago, y el guerrero, guerrero. Y así morían. Bueno, también estaban los elfos, que eran... eso, elfos. Y los enanos, enanos. Hay que admitir que fue una mejora cuando los elfos aprendieron un oficio, y los enanos empezaron a entrar en el mercado laboral. Al fin y al cabo, los humanos eran una cosa y luego otra.
Ahora se ha perdido gran parte de toda esa bonita tradición que hacía del mazmorreo un deporte divertido. Bueno, por suerte para algunos, tenemos el HackMáster. Otras pobres almas vacías no saben ver más allá del envoltorio autoparódico y prefieren seguir en el entorno para nenas de esos mal llamados "juegos", menores y para pusilánimes.
Luego nos llegó la narratividad, que era una cosa especial, nueva, y que se puso de moda entre la gente que en vez de soñar con sacarse una primitiva, sueña con tener algo interesante en sus vidas, y dicen sentir la angustia interna. Personalmente, lo de rolear y llevar personajes, creo que ya me había llegado mucho antes. A mí, y a todo el mundo. Lo que pasa es que necesitábamos una excusa, y el que eso nos lo pusieran en las reglas "mira, está aquí, ESCRITO", venía de vicio.
Pero en el fondo era una excusa para seguir tirando dados (Esta vez en cantidades ingentes) y seguir partiendo caras y ganando peequis.
Y seguimos progresando, y subimos de nivel, como los personajes. Recorrimos estrellas, fuimos caballeros Jedi ("anda, mira, Skywalker, ¿también eres Jedi? qué casualidad, chico. Tenemos que quedar para tomar algo con unos colegas que tengo"), salvamos al mundo en ni se sabe cuántas veces, ocasiones y circunstancias (tampoco se sabe ni la de mundos distintos que salvamos), nos vestimos, sin rubor alguno, de mallas, y encima nos pusimos los calzoncillos por fuera (la excusa ideal para repartir hostias, y encima salvar el mundo), recorrimos miles de (¿millones? ¿cientos?) millas (1 milla = 1'6 kilómetros) bajo tierra, millas de mazmorras, y nunca nos preocupábamos por el realismo o por qué no se caía el mundo de arriba, si todo lo de abajo está perforado.
Y como nos hacíamos mayores, perdíamos parte de la inocencia y empezábamos a hacernos preguntas sobre la vida de los personajes. Y como eran muy tristes, les dábamos una vida más allá del mazmorreo y el reparto de galletas. De repente, los personajes gastaban su oro en algo que no fueran toneladas de raciones, y se relacionaban con otras personas que no fueran contratados para llevar antorchas y cargar con el tesoro y las raciones (y que invariablemente, se convertían en un suministro de experiencia portátil: tanto los peequis por matarles al final de las aventuras como por los peequis del tesoro que llevaban... que conseguíamos que contabilizada como tesoro obtenido en combate tras haberlo regalado al pobre peenejota en cuestión antes de matarle... ni los KODT me superan en esa cafrada :-P).
Y con esa inocencia perdida, descubrimos una nueva diversión: se pasa bien, pasándolo mal. Si tu personaje sufre y las pasa putas, es más héroe, y lo disfrutas más cuando vences. Y si mueres... te sientes menos tonto y le puedes echar la culpa al dejota (por suerte, ya habíamos olvidado la costumbre de tirarnos los bocatas y de darnos de hostias).
Inciso: jugábamos en casa de un colega, que tenía una madre que no nos merecíamos. Nos preparaba unas meriendas.... decenas (sí, DECENAS) de sángüiches vegetales y de atún, jarras (sí, en plural) de limonada natural... ¡y la colaba! ¡sin pulpa! Era increíble, aquello.
Y también descubrimos que eso del mazmorreo está bien, y la suspensión de la credibilidad, pero que hacer todo eso con visos de realismo, en un mundo creíble... era más divertido todavía. Demonios, de repente, los reyes se molestaban si le tirabas los trastos a sus hijas. ¡Y la gente se mosqueaba cosa mala cuando quemábamos los pueblos!
Las cosas empezaron a cambiar. Nos empezamos a llevar bien (o a intentarlo) con la población peenejotil.
Estábamos listos para *interpretar*
Me ahorraré los detalles, pero diré que por suerte descubrimos que "interpretar" es lo que hacíamos, solo que tomándonos a nosotros mismos un poquito más en serio.
Aaains, qué bonito es el rol. Con pelotillas, con casillas, con dados o sin ellos (incluso con monedas, oiga), qué bonito y qué bien lo he pasado con él. No cambiaría ni un solo momento del que he pasado con esa afición (y encima, que ahora me da de comer) por pasarla de ninguna otra forma. Años de sesiones satisfactorias, de pasarlo bien con los amigos (porque, a la mínima que una mesa permanezca unida durante más de cuatro sesiones, ahí hay amigos), de reirnos, de seguir comentando las partidas, de contarnos lo sucedido una y otra vez (y eso que muchas veces, lo contamos a gente que estuvo presente)...
Es la gloria, amigos, es la gloria :-)
Un abrazo, y que vuestros dados os sean siempre fieles.
El mundo está loco
Pues sí. Vale, dije que no iba a escribri más hoy, pero es que las noticias se salen. Cinco heridos en las rebajas de Ikea en Londres. ¿Pero estamos locos? ¿En qué piensa la gente? Vale, los muebles no están mal, y las rebajas eran jugosas ¿pero para pegarse?
Y seguro que luego Bush quiere montarla en, por ejemplo, Irán, y los ikeadictos tendrán los santos cojones de salir a la calle a pedir la paz. Si por un mueble se dan de hostias ¿qué no harían por un pozo de petróleo?
Y seguro que luego Bush quiere montarla en, por ejemplo, Irán, y los ikeadictos tendrán los santos cojones de salir a la calle a pedir la paz. Si por un mueble se dan de hostias ¿qué no harían por un pozo de petróleo?
Y otro
Hoy me espera un día divertido. Primero, la hora que me he levantado. Que no son horas. Luego, currar tres o cuatro horas. Así como hasta las nueve. Hacer la compra, limpiar la casa (toca zafarrancho), currar otro rato,y salir. Por la tarde ya se verá. He tenido una buena sesión en el X-Kings (sí, es que estoy viciao, qué le voy a hacer), aunque he empezado con mal pie porque no había café, y he tenido que poner a hacer una cafetera. Y encima, anoche me olvidé de fregar la cacharrería, y va a costarme un huevo y parte del otro limpiar el exprimidor y el colador. El colador... bueno, siempre puedo tirarlo, que tengo otro, y así me ahorro limpiarlo esta vez. Pero el exprimidor es una putada. Y encima, la tontalhaba de Mostacilla (es una de mis gatas; si supiera poner afotos aquí, os las presentaba) se quedó encerrada en la cocina y ha pasado la noche encima de la ropa que saqué ayer de la lavadora.
Coño, estoy hecho un marujón del demonio (por cierto, recordatorio: mirar cortinas y precios, que poniéndolas en el salón me ahorro recoger y ordenar el balcón).
Más cosas buenas. Dani, se ha vuelto a apuntar al grupo. No sé si vendrá a las partidas de HM de los domingos y a las del resto de días que juguemos, aunque sí que me gustaría, sí o si solo viene a hacer Medianoche. El tío, aunque vaya de sentimental en su cosa esta, es un jachondo mental. Y bueno, haré el esfuerzo de jugar al Medianoche ese de nuevo. A pesar de la malísima experiencia que tuve cuando me hizo partida el melón descerebrado que me la hizo, allá pal 2003 en la puñetera Alcalá.
Ya me he puesto de mala leche acordándome de eso, cojones.
Hoy no creo que escriba más aquí, sino que seguramente siga con mi otro proyectito. Anoche, después de escribir, en la cama, me vinieron par de cosillas que querría añadir al tema.
Nos leemos, panda.
Coño, estoy hecho un marujón del demonio (por cierto, recordatorio: mirar cortinas y precios, que poniéndolas en el salón me ahorro recoger y ordenar el balcón).
Más cosas buenas. Dani, se ha vuelto a apuntar al grupo. No sé si vendrá a las partidas de HM de los domingos y a las del resto de días que juguemos, aunque sí que me gustaría, sí o si solo viene a hacer Medianoche. El tío, aunque vaya de sentimental en su cosa esta, es un jachondo mental. Y bueno, haré el esfuerzo de jugar al Medianoche ese de nuevo. A pesar de la malísima experiencia que tuve cuando me hizo partida el melón descerebrado que me la hizo, allá pal 2003 en la puñetera Alcalá.
Ya me he puesto de mala leche acordándome de eso, cojones.
Hoy no creo que escriba más aquí, sino que seguramente siga con mi otro proyectito. Anoche, después de escribir, en la cama, me vinieron par de cosillas que querría añadir al tema.
Nos leemos, panda.
Otro día más
Y ya es jueves. "Arrea, mi vieja", que decía el otro. Bueno, dentro de media hora será viernes, que es más tarde que el jueves.
Pero bueno, al menos es más pronto que el lunes.
Zid me dice que cada vez me parezco más a Leo Bassi. Bueno, Zid... eh ¿gracias? ¿o es que me estás llamando enano calvo y gordo? Si es por lo de provocar, pues no me gusta provocar. Y aunque nadie que me conozco o haya oído de mí lo crea, tampoco me gustan los conflictos. Detesto los conflictos. Me atacan los nervios. Y no me gusta cantearme ni llamar la atención. Cuando tengo que hablar por primera vez delante de un grupo, me entra el pánico escénico (para los roleros, es por eso que no me gusta hacer partidas en las jornadas), y me cuesta un pasote integrarme en un grupo de gente que no conozco, o aunque las conozca, me cuesta Dios y ayuda moverme en un entorno nuevo.
Y es que soy tímido. Claro que lo soluciono como dicen en las novelas que hay que hacer con los miedos: enfrentándote a ellos. Cuando algo me da vergüenza hago como si no, y trato de capear el temporal como buenamente pueda. Luego, con el roce, desaparece la sensación, y listos.
Pero no es así con los conflictos. Discusiones, peleas, broncas, enfrentamientos... no me molan, nada, nada, nada. Así que, aunque cuando no tenga yo la culpa de algún enfrentamiento, siempre acabo siendo yo el que tiende la mano o incluso, el que pide disculpas. En fin.
Así que no, Zid. No quiero ser un Leo Bassi. No quiero provocar. Pero sí me gustaría que las cosas cambiaran. Entre otros motivos, porque en mi plan de que las cosas cambien, a mí por lo menos tendrían que irme mejor las cosas. ¿Que no?
A ver, rEarlceta para solucionar el mundo.
Primero, el viejo dilema de la riqueza. Las cosas van mal, pero mal, mal, mal, cuando la riqueza está distribuida como está. Hay gente rica, y yo soy pobre. Eso no mola nada. Sobre todo cuando piensas que hay un mogollón de gente que está incluso peor que yo, que ya es estar jodido. Lo mío no son los números. No sé qué porcentaje de la pasta está en manos de qué porcentaje de la peña, pero eso da igual. No pretendo que los ricos sean pobres, sólo que los pobres no sean pobres. Con eso debería bastar ¿no? Luego, el que se empeñe en ser infeliz porque no tiene lo que los ricos, ya le vale. Que se monte un blog o vaya al psicólogo, al gusto.
Todos tienen que poner su granito de arena. Y eso va de pensar un poco en el conjunto y menos en el individuo. O sea, cumplir con el famoso contrato social. Es decir, que si tengo un piso, y luego otro, y alquilo uno por un pastón, estoy sacando pasta *yo*, pero estoy puteando a quien me alquila el piso, que me está pagando un sueldo entero por tener un techo, y encima lo que estoy haciendo es ayudar para que la vivienda sea más cara, lo que al final repercute en mí, negativamente. Así que lo que hago es poner una renta accesible y que deje vivir de forma digna a mi inquilino. Mi inquilino estará más contento, yo seguiré ganando dinero por no hacer nada, y habré puesto mi granito de arena para lo del precio de la vivienda, y tal. Y de paso, putearé a los malditos bancos del demonio, porque si bajan los precios, los intereses sobre los préstamos e hipotecas serán menores.
Claro que si lo hago yo solo, pues lo único que haré será contentar a mi inquilino y ganar menos dinero. Así que hago como todo el mundo, y que se joda el inquilino.
Coño, qué rollo he soltado.
En fin, que lo de que cada uno ponga su granito de arena, va a todos los niveles. Si tengo una empresa, para mí tendría que ser más valioso el recurso humano que el económico. y si gano menos pasta, pero tengo empleados contentos y clientes fidelizados porque mis empleados contentos producen un mejor producto, ¿no será mejor tener unos ingresos menores pero más seguros?
Se me va la pinza, pero cosa mala, oye.
La clase política. ¿Por qué ganan tanto? ¿Y por qué les extraña que el ciudadano de a pie piense que TODOS los políticos son unos corruptos chorizos y vividores (yo estoy convencido de ello), ganando lo que ganan? O sea, con esa pasta ¿quién coño va a pensar que de verdad están ahí por el bien de la ciudadanía? Nada, nada, que cobren por horas, y fichando. Y nada de dietas. ¿El congreso de los diputados está en Madrid? Te jodes y te trasladas, como todo hijo de vecino. ¿Te duermes en el trabajo? ¿Sabes lo que le pasa a un currito si lo pillan durmiendo en el trabajo? Que los jefes lo echan a la puta calle. ¿Y si falta repetidamente del trabajo? Que los jefes lo echan a la puta calle. ¿Y sabes quiénes son los jefes aquí? Los curritos.
Lo malo es que aquí, los jefes sólo pagan el sueldo. Quienes se ponen y se quitan son ellos. Mis conocimientos de politología son bastante escasos, así que todo esto es divagar. Pero estoy convencido de que todos estaríamos más contentos si se pudiera despedir a los políticos que no cumplen, y si cobraran por horas. Y si cobraran unos sueldos de persona, no de semidios.
Ah, y es imprescindible cargarse a Georgie Dann. Con ese tío dando vueltas por el mundo, es inevitable que las cosas vayan de culo.
Y alguien debería darles el Nobel del humor a los Monty Python. O, por lo menos, inventarlo para ellos. Y poner a John Cleese en el puesto de Kofi Annan (o como demonios se escriba, que paso).
Bueno, ya me he quejado un rato. Nas noches.
Pero bueno, al menos es más pronto que el lunes.
Zid me dice que cada vez me parezco más a Leo Bassi. Bueno, Zid... eh ¿gracias? ¿o es que me estás llamando enano calvo y gordo? Si es por lo de provocar, pues no me gusta provocar. Y aunque nadie que me conozco o haya oído de mí lo crea, tampoco me gustan los conflictos. Detesto los conflictos. Me atacan los nervios. Y no me gusta cantearme ni llamar la atención. Cuando tengo que hablar por primera vez delante de un grupo, me entra el pánico escénico (para los roleros, es por eso que no me gusta hacer partidas en las jornadas), y me cuesta un pasote integrarme en un grupo de gente que no conozco, o aunque las conozca, me cuesta Dios y ayuda moverme en un entorno nuevo.
Y es que soy tímido. Claro que lo soluciono como dicen en las novelas que hay que hacer con los miedos: enfrentándote a ellos. Cuando algo me da vergüenza hago como si no, y trato de capear el temporal como buenamente pueda. Luego, con el roce, desaparece la sensación, y listos.
Pero no es así con los conflictos. Discusiones, peleas, broncas, enfrentamientos... no me molan, nada, nada, nada. Así que, aunque cuando no tenga yo la culpa de algún enfrentamiento, siempre acabo siendo yo el que tiende la mano o incluso, el que pide disculpas. En fin.
Así que no, Zid. No quiero ser un Leo Bassi. No quiero provocar. Pero sí me gustaría que las cosas cambiaran. Entre otros motivos, porque en mi plan de que las cosas cambien, a mí por lo menos tendrían que irme mejor las cosas. ¿Que no?
A ver, rEarlceta para solucionar el mundo.
Primero, el viejo dilema de la riqueza. Las cosas van mal, pero mal, mal, mal, cuando la riqueza está distribuida como está. Hay gente rica, y yo soy pobre. Eso no mola nada. Sobre todo cuando piensas que hay un mogollón de gente que está incluso peor que yo, que ya es estar jodido. Lo mío no son los números. No sé qué porcentaje de la pasta está en manos de qué porcentaje de la peña, pero eso da igual. No pretendo que los ricos sean pobres, sólo que los pobres no sean pobres. Con eso debería bastar ¿no? Luego, el que se empeñe en ser infeliz porque no tiene lo que los ricos, ya le vale. Que se monte un blog o vaya al psicólogo, al gusto.
Todos tienen que poner su granito de arena. Y eso va de pensar un poco en el conjunto y menos en el individuo. O sea, cumplir con el famoso contrato social. Es decir, que si tengo un piso, y luego otro, y alquilo uno por un pastón, estoy sacando pasta *yo*, pero estoy puteando a quien me alquila el piso, que me está pagando un sueldo entero por tener un techo, y encima lo que estoy haciendo es ayudar para que la vivienda sea más cara, lo que al final repercute en mí, negativamente. Así que lo que hago es poner una renta accesible y que deje vivir de forma digna a mi inquilino. Mi inquilino estará más contento, yo seguiré ganando dinero por no hacer nada, y habré puesto mi granito de arena para lo del precio de la vivienda, y tal. Y de paso, putearé a los malditos bancos del demonio, porque si bajan los precios, los intereses sobre los préstamos e hipotecas serán menores.
Claro que si lo hago yo solo, pues lo único que haré será contentar a mi inquilino y ganar menos dinero. Así que hago como todo el mundo, y que se joda el inquilino.
Coño, qué rollo he soltado.
En fin, que lo de que cada uno ponga su granito de arena, va a todos los niveles. Si tengo una empresa, para mí tendría que ser más valioso el recurso humano que el económico. y si gano menos pasta, pero tengo empleados contentos y clientes fidelizados porque mis empleados contentos producen un mejor producto, ¿no será mejor tener unos ingresos menores pero más seguros?
Se me va la pinza, pero cosa mala, oye.
La clase política. ¿Por qué ganan tanto? ¿Y por qué les extraña que el ciudadano de a pie piense que TODOS los políticos son unos corruptos chorizos y vividores (yo estoy convencido de ello), ganando lo que ganan? O sea, con esa pasta ¿quién coño va a pensar que de verdad están ahí por el bien de la ciudadanía? Nada, nada, que cobren por horas, y fichando. Y nada de dietas. ¿El congreso de los diputados está en Madrid? Te jodes y te trasladas, como todo hijo de vecino. ¿Te duermes en el trabajo? ¿Sabes lo que le pasa a un currito si lo pillan durmiendo en el trabajo? Que los jefes lo echan a la puta calle. ¿Y si falta repetidamente del trabajo? Que los jefes lo echan a la puta calle. ¿Y sabes quiénes son los jefes aquí? Los curritos.
Lo malo es que aquí, los jefes sólo pagan el sueldo. Quienes se ponen y se quitan son ellos. Mis conocimientos de politología son bastante escasos, así que todo esto es divagar. Pero estoy convencido de que todos estaríamos más contentos si se pudiera despedir a los políticos que no cumplen, y si cobraran por horas. Y si cobraran unos sueldos de persona, no de semidios.
Ah, y es imprescindible cargarse a Georgie Dann. Con ese tío dando vueltas por el mundo, es inevitable que las cosas vayan de culo.
Y alguien debería darles el Nobel del humor a los Monty Python. O, por lo menos, inventarlo para ellos. Y poner a John Cleese en el puesto de Kofi Annan (o como demonios se escriba, que paso).
Bueno, ya me he quejado un rato. Nas noches.
Antes de irme a sobar
Un poquito de esto.
Nada, que he visto "Aquí no hay quien viva", y más de lo mismo. Ya no tiene gracia. Es curioso, que parece que las series se mueren cada vez antes ¿no? O sea, antes te mantenían más tiempo pegado a ellas. Vale, hay alguna, como los Simpson, que no se enteran que llevan tiempo muertas y que deberían aceptarlo y dejar que le claven el ataúd, peor en general, duran muy poquito. Valiendo la pena, claro.
Pero no iba a hablar de series. En realidad, no sé de qué iba a hablar. Tengo un sueño que me caigo. Y mañana, más. Aaayns, qué vida tan perra. Como los burros: comer para cagar y currar. Me acabo de acordar de "Rebelión en las ondas". ¿Era Christian Slater el protagonista? Era esa que todo el mundo recuerda por la falsa paja (oigh, vale, sesión de onanismo simulado) que dio por la radio el personaje protagonista. o recuerdo un jersey gris, pero no recuerdo de quién era. Cosas de la mente.
¿No estaría bien, tener algo así, pero en un estrado como este? (por cierto, he decidido pasar de "blog", "diario" o "bitácora". Esto es un "estrado"; "ciberestrado", si pone más así). Bueno, lo ideal sería tenerlo como en la película, en plan llegar a mucha gente y de verdad hacer o conseguir algo. Por lo menos, dejar un poquito suelto algún hilo, y que cada cual tire de él como le parezca.
¿A cuánta gente llegamos, los que estamos machacando las teclas en estos sitios? Cada uno, en su extremo de la línea, llega a unos cuantos. Unos a más, yo a menos. Si cada uno de los que estamos aquí, o por ahí, pudiera hacer que otro alguien que no está aquí pensara algo y se planteara las cosas, a lo mejor, hasta se conseguía "algo". Yo me doy con un canto en los dientes, con que una sola persona saque algo positivo de todo lo que hay rulando por aquí (sobre todo en un Internet en el que no puedes mover el ratón sin que te pongan una ciberpolla en la cara).
¿Y qué es ese "algo"? No lo tengo muy claro. Tengo mi propia teoría del caos. Bueno, no es del caos. Es una teoría. A secas. y seguro que ni sea eso. Es, a grandes rasgos, lo que pienso. Yo creo que somos buena gente, todos. No creo que a nadie le guste pensar "soy malvado ja ja ja". Bueno, los hay que sí, pero como son pocos (y malos) no cuentan para mí.
Entonces, la duda es: si cuando vemos una película, o leemos un cuento, una novela, un tebeo, oímos un relato o conocemos una historia, nos ponemos de parte del bueno y despreciamos al malo y queremos que pierda, y nos alegramos cuando es humillado y no se sale con la suya ¿cómo es que hay gente mala?
Ejemplo de siempre: el poli o político corrupto, el oficial hideputa. Coño, es que siempre lo mismo. En esas pelis, son gentuza y siempre pierden, y se llevan una lección o mueren espectacularmente, sometidos a algún tipo de justicia poética. ¿Esa gente qué piensa, cuando ve esas historias? ¿Piensan "cómo mola, voy a seguir siendo así de gentuza"?
No me cabe en la cabeza.
Todos somos buenos, pero como queremos tener más, porque estamos cegados por algo que hay en algún sitio (básicamente, siempre hay algo, mires donde mires, que va a cegarte), acabamos pensando que "hay listos y tontos, no malos y buenos", y a la mínima que podemos, hacemos una maldad. Y mira que nos gusta revolcarnos en el regusto de lo malo, ¿eh? Joder, cómo sienta de bien hacer una hijoputada y salirte con la tuya. Y luego lo piensas y dices "joder, soy un mamonazo, menuda cabronada he hecho; qué mala persona soy. Tengo que cambiar". Y al día siguiente, como ya no es de noche y hay luz, pues importa menos. Y al otro, ni te acuerdas. Al siguiente es "ja ja ja, qué guay que soy".
Pero creo también que todos sabemos que la cosa va mal, pero mal, mal. Somos buenos en el fondo, y la sociedad nos hace malos (¿quién era que decía esto? ¿Montesquieau? Confundo a todos esos pisafresas; el mío es Russeau). Y sabemos que la sociedad está yéndose a pique. Pero no "a pique" de "luego será como en Mad Max", sino a pique de "muchos acabaremos viviendo debajo de un puente... si no está muy caro".
Es lo de siempre: hay unos pocos que tienen demasiado poder para ellos solos, y los que no lo tenemos siempre pensamos que lo haríamos mejor "porque sería más justo el modo en que lo haríamos". Vamos, yo sé que sí pienso así. Y, además, estoy convencido, oiga. Soy perfecto, para trabajar de taxista (el autor prefiere obviar el hecho de que no solo no tiene carné de conducir, sino que ni siquiera sabe qué pedal es cuál y no termina de estar seguro de si son dos o tres esos pedales). Y eso no va a cambiar. Estamos convencidos de que la aristocracia por elección que llamamos democracia es la mejor forma de llevar las cosas, y con eso estamos contentos.
El problema es que llamamos "democracia" a una "aristocracia" que funciona, las más de las veces, como una "dictadura". Y en nuestro caso concreto de por aquí, encima monarquía hereditaria. Toma castaña, oye. Todo, menos auténtica democracia...
¿Se me va el santo al cielo? (sí, encáuzate, que quiero ir a dormir). Voy.
"Algo". Quería decir que qué era ese "algo" que sería bonito que saliera de... pues de algún sitio. No sueño en revoluciones, ni en barricadas. Qué va. Sueño en que de verdad suceda que la masa coja las riendas, de algún modo. Pero es, y lo sé, imposible. Está todo muy bien montado. Las cosas han sucedido así. Si de verdad quisiéramos hacer presión sobre un grupo de poder, si *todos* lo quisiéramos, podríamos hacer auténtica presión. El problema es que pasa como el ofrecerle sexo anal a Ramón García en fin de año: que fueron dos gatos los que lo hicieron, y mil los que se apuntaron a la broma. Es como el día sin coche. Que ese día sale todo el mundo en coche porque no va a haber nadie.
Voy a poner un ejemplo sencillito: pongamos el caso de que *todo el mundo* se niega a pagar sus hipotecas hasta que los bancos rebajen los intereses y se carguen las comisiones que cobran. Pero *todo el mundo*, oiga. Un mes, dos, los que sean menester. O sea, que rompemos el contrato social (y el firmado, claro; ya dije que el mío es Russeeu). Pongamos también que *todos* sacamos nuestro dinero de los bancos. Y por *todos*, digo *todos*. O sea, que salvo cuatro gatos que pasen de eso (la familia de Botín, por ejemplo), lo haga todo ciudadano de a pie.
¿Qué pasaría? Sí, sé que se iba a montar un pitote de mil pares de demonios, sobre todo con la segunda propuesta. Voy a hacer un supuesto sencillo, muy simplificado ¿Vale? Nadie paga sus hipotecas. Presupongamos que no dedicamos el dinero a ir de putas o a cualquier otra cafrada, sino que lo guardamos, por si acaso. O sea, sigue siendo un "gasto" mensual, solo que va al calcetín. Bien. Entonces, tenemos dos supuestos: en el primero, los bancos ceden y pagamos menos. En el segundo, en plan catástrofe total, nos quitan a todos el piso (a mí no, que estoy de alquiler, porque tuve que malvender el mío por las deudas).
De repente, todos los pisos hipotecados son de los bancos (suponiendo que el sistema tenga capacidad para tanto embargo, ojo). La oferta es brutal. Los precios bajan (claro, en las subastas, ofreceríamso precios como "cuatro euros" "cuatro euros, cuatro euros ¿alguien da más? cuatro euros a la una...". ¿La demanda es brutal? No. Señores, que no pagamos las hipotecas para protestar por los precios y los intereses abusivos.
Y como todo el mundo está en el Asnef... bueno, los registros de morosos perderían su sentido :-P
Esto me ha quedado de ciencia ficción (sobre todo, porque igual nos cargábamos el país y tó).
En la práctica dejarían de pagar sus hipotecas los de siempre: los que se han quedado en el paro, o han adquirido deudas que no pueden pagar, se han separado y heredado deudas, etc, etc, etc.
Pero si pensamos eso en más pequeñito... ¿Qué pasaría?
Pista: lo mismo. Intentaria ejercer presión un grupo muy pequeñito de cuatro gatos. Seguramente, los mismos que gritaron "¡por el culo te la hinco!".
Ya paso, me voy a dormir.
Nada, que he visto "Aquí no hay quien viva", y más de lo mismo. Ya no tiene gracia. Es curioso, que parece que las series se mueren cada vez antes ¿no? O sea, antes te mantenían más tiempo pegado a ellas. Vale, hay alguna, como los Simpson, que no se enteran que llevan tiempo muertas y que deberían aceptarlo y dejar que le claven el ataúd, peor en general, duran muy poquito. Valiendo la pena, claro.
Pero no iba a hablar de series. En realidad, no sé de qué iba a hablar. Tengo un sueño que me caigo. Y mañana, más. Aaayns, qué vida tan perra. Como los burros: comer para cagar y currar. Me acabo de acordar de "Rebelión en las ondas". ¿Era Christian Slater el protagonista? Era esa que todo el mundo recuerda por la falsa paja (oigh, vale, sesión de onanismo simulado) que dio por la radio el personaje protagonista. o recuerdo un jersey gris, pero no recuerdo de quién era. Cosas de la mente.
¿No estaría bien, tener algo así, pero en un estrado como este? (por cierto, he decidido pasar de "blog", "diario" o "bitácora". Esto es un "estrado"; "ciberestrado", si pone más así). Bueno, lo ideal sería tenerlo como en la película, en plan llegar a mucha gente y de verdad hacer o conseguir algo. Por lo menos, dejar un poquito suelto algún hilo, y que cada cual tire de él como le parezca.
¿A cuánta gente llegamos, los que estamos machacando las teclas en estos sitios? Cada uno, en su extremo de la línea, llega a unos cuantos. Unos a más, yo a menos. Si cada uno de los que estamos aquí, o por ahí, pudiera hacer que otro alguien que no está aquí pensara algo y se planteara las cosas, a lo mejor, hasta se conseguía "algo". Yo me doy con un canto en los dientes, con que una sola persona saque algo positivo de todo lo que hay rulando por aquí (sobre todo en un Internet en el que no puedes mover el ratón sin que te pongan una ciberpolla en la cara).
¿Y qué es ese "algo"? No lo tengo muy claro. Tengo mi propia teoría del caos. Bueno, no es del caos. Es una teoría. A secas. y seguro que ni sea eso. Es, a grandes rasgos, lo que pienso. Yo creo que somos buena gente, todos. No creo que a nadie le guste pensar "soy malvado ja ja ja". Bueno, los hay que sí, pero como son pocos (y malos) no cuentan para mí.
Entonces, la duda es: si cuando vemos una película, o leemos un cuento, una novela, un tebeo, oímos un relato o conocemos una historia, nos ponemos de parte del bueno y despreciamos al malo y queremos que pierda, y nos alegramos cuando es humillado y no se sale con la suya ¿cómo es que hay gente mala?
Ejemplo de siempre: el poli o político corrupto, el oficial hideputa. Coño, es que siempre lo mismo. En esas pelis, son gentuza y siempre pierden, y se llevan una lección o mueren espectacularmente, sometidos a algún tipo de justicia poética. ¿Esa gente qué piensa, cuando ve esas historias? ¿Piensan "cómo mola, voy a seguir siendo así de gentuza"?
No me cabe en la cabeza.
Todos somos buenos, pero como queremos tener más, porque estamos cegados por algo que hay en algún sitio (básicamente, siempre hay algo, mires donde mires, que va a cegarte), acabamos pensando que "hay listos y tontos, no malos y buenos", y a la mínima que podemos, hacemos una maldad. Y mira que nos gusta revolcarnos en el regusto de lo malo, ¿eh? Joder, cómo sienta de bien hacer una hijoputada y salirte con la tuya. Y luego lo piensas y dices "joder, soy un mamonazo, menuda cabronada he hecho; qué mala persona soy. Tengo que cambiar". Y al día siguiente, como ya no es de noche y hay luz, pues importa menos. Y al otro, ni te acuerdas. Al siguiente es "ja ja ja, qué guay que soy".
Pero creo también que todos sabemos que la cosa va mal, pero mal, mal. Somos buenos en el fondo, y la sociedad nos hace malos (¿quién era que decía esto? ¿Montesquieau? Confundo a todos esos pisafresas; el mío es Russeau). Y sabemos que la sociedad está yéndose a pique. Pero no "a pique" de "luego será como en Mad Max", sino a pique de "muchos acabaremos viviendo debajo de un puente... si no está muy caro".
Es lo de siempre: hay unos pocos que tienen demasiado poder para ellos solos, y los que no lo tenemos siempre pensamos que lo haríamos mejor "porque sería más justo el modo en que lo haríamos". Vamos, yo sé que sí pienso así. Y, además, estoy convencido, oiga. Soy perfecto, para trabajar de taxista (el autor prefiere obviar el hecho de que no solo no tiene carné de conducir, sino que ni siquiera sabe qué pedal es cuál y no termina de estar seguro de si son dos o tres esos pedales). Y eso no va a cambiar. Estamos convencidos de que la aristocracia por elección que llamamos democracia es la mejor forma de llevar las cosas, y con eso estamos contentos.
El problema es que llamamos "democracia" a una "aristocracia" que funciona, las más de las veces, como una "dictadura". Y en nuestro caso concreto de por aquí, encima monarquía hereditaria. Toma castaña, oye. Todo, menos auténtica democracia...
¿Se me va el santo al cielo? (sí, encáuzate, que quiero ir a dormir). Voy.
"Algo". Quería decir que qué era ese "algo" que sería bonito que saliera de... pues de algún sitio. No sueño en revoluciones, ni en barricadas. Qué va. Sueño en que de verdad suceda que la masa coja las riendas, de algún modo. Pero es, y lo sé, imposible. Está todo muy bien montado. Las cosas han sucedido así. Si de verdad quisiéramos hacer presión sobre un grupo de poder, si *todos* lo quisiéramos, podríamos hacer auténtica presión. El problema es que pasa como el ofrecerle sexo anal a Ramón García en fin de año: que fueron dos gatos los que lo hicieron, y mil los que se apuntaron a la broma. Es como el día sin coche. Que ese día sale todo el mundo en coche porque no va a haber nadie.
Voy a poner un ejemplo sencillito: pongamos el caso de que *todo el mundo* se niega a pagar sus hipotecas hasta que los bancos rebajen los intereses y se carguen las comisiones que cobran. Pero *todo el mundo*, oiga. Un mes, dos, los que sean menester. O sea, que rompemos el contrato social (y el firmado, claro; ya dije que el mío es Russeeu). Pongamos también que *todos* sacamos nuestro dinero de los bancos. Y por *todos*, digo *todos*. O sea, que salvo cuatro gatos que pasen de eso (la familia de Botín, por ejemplo), lo haga todo ciudadano de a pie.
¿Qué pasaría? Sí, sé que se iba a montar un pitote de mil pares de demonios, sobre todo con la segunda propuesta. Voy a hacer un supuesto sencillo, muy simplificado ¿Vale? Nadie paga sus hipotecas. Presupongamos que no dedicamos el dinero a ir de putas o a cualquier otra cafrada, sino que lo guardamos, por si acaso. O sea, sigue siendo un "gasto" mensual, solo que va al calcetín. Bien. Entonces, tenemos dos supuestos: en el primero, los bancos ceden y pagamos menos. En el segundo, en plan catástrofe total, nos quitan a todos el piso (a mí no, que estoy de alquiler, porque tuve que malvender el mío por las deudas).
De repente, todos los pisos hipotecados son de los bancos (suponiendo que el sistema tenga capacidad para tanto embargo, ojo). La oferta es brutal. Los precios bajan (claro, en las subastas, ofreceríamso precios como "cuatro euros" "cuatro euros, cuatro euros ¿alguien da más? cuatro euros a la una...". ¿La demanda es brutal? No. Señores, que no pagamos las hipotecas para protestar por los precios y los intereses abusivos.
Y como todo el mundo está en el Asnef... bueno, los registros de morosos perderían su sentido :-P
Esto me ha quedado de ciencia ficción (sobre todo, porque igual nos cargábamos el país y tó).
En la práctica dejarían de pagar sus hipotecas los de siempre: los que se han quedado en el paro, o han adquirido deudas que no pueden pagar, se han separado y heredado deudas, etc, etc, etc.
Pero si pensamos eso en más pequeñito... ¿Qué pasaría?
Pista: lo mismo. Intentaria ejercer presión un grupo muy pequeñito de cuatro gatos. Seguramente, los mismos que gritaron "¡por el culo te la hinco!".
Ya paso, me voy a dormir.
La maldita autohipnosis
Estaba, no hace nada, desvariando en la cosa esta del terror sin forma de una chica que ni sé quién es (y ya no sé los enlaces que he pinchado para llegar allí), en aquí, cuando me entraron los terrores y recordé algo que pensaba antes, sobre el amor y las personas, y sus cambios.
El amor es autohipnosis. ¿Química? No lo sé, porque soy un maldito ignorante y la química se me resiste. La asignatura, se entiende. ¿Sentimientos? ¿Almas que se tocan? ¿Vínculos kármicos? ¿Cachondez absoluta? ¿Amistad con derecho a roce? ¿Foquifoqui con mimitos? Puede que todo eso, que no digo que no. Pero, sobre todo, autohipnosis.
A ver, pongamos el caso de alguien. Una persona. Sale con otra persona. Una cita. Pasean, van al cine, se divierten, y tal. Cuando se separan, si se han gustado (oye, no digo que no vaya a ser eso del roce de las almas, la química o lo que sea), quizá se queden pensando cosas como "es tan guapa" "es tan atento" "me encanta cómo se ríe". Y esas cosillas eclipsan los demás detalles. A lo mejor sí los ven, pero los desechan porque no encajan con la imagen mental que se están haciendo, entre suspiros y abracitos al osito de peluche de turno. "Sí, bueno, parece un poco brusco con los desconocidos, pero...".
"Pero".
Y se ven de nuevo, y salen, y existe el empeño en ver esas cosas que te gustan. No sales con alguien para ponerte a buscarle defectos, digo yo. Y el quedar para salir se convierte en los "te echo de menos" "quiero que nos veamos más a menudo" y el temido "te quiero", claro.
Y ya tenemos una pareja (por favor, nótese que he evitado, dentro de lo posible, la referencia a la heterohomobisexualidad de las parejas, que no quiero jaleos a estas alturas).
Y mientras se cuide la pasión, el cariño, el amor o lo que sea, mientras se tenga cuidado con la otra persona más que con uno mismo, todo va bien. Luego llega eso que se llama rutina, apoltronamiento o lo que sea. ¿Costumbre? Puede. Te acostumbras a eso que te hacía suspirar, y esas cositas empiezan a no bastar para ocultar los "peros".
Y, claro, la cagamos pensando, acusando, diciendo "has cambiado, antes no eras así". ¡Demonio, que sí lo éramos! Sólo es que nos empeñábamos en no verlo! Y si lo veíamos, nos decíamos que no importaba, o que era algo que desaparecería.
Pero no solo no desaparece, sino que se queda ahí, y decimos eso, y nos preguntamos cosas.
Así que lo que hay que hacer es, primero, no quedarse dormido en los laureles. Esto cuenta para todos. Maridos, esposas, amigos, amigas, novios, colegas, y lo que se tercie. Hay que cuidar, en toda relación, del otro antes que de uno mismo. Si los dos lo hacen, todo irá de maravilla. Si uno deja de hacerlo, el otro acabará por sentirse como un gilipollas que ha estado haciendo el primo.
Y, lo segundo, aprender a ver esos peros, y a quererlos. Yo creo (EMNTHO) que el auténtico amor existe. Ya no creo que sea algo simplemente físico, ni por supuesto kármico, espiritual o la puñetera autohipnosis. Es todo un poquito. Pero centrándonos en el querer a toda la persona. Ni "a pesar de" ni "no tiene" sus defectos, sino "con" ellos. Y si la persona cambia, en realidad sigue siendo ella, así que si nos duele perderla por eso, es que la queremos lo suficiente como para quererla con sus cambios. Queremos, en el fondo, al núcleo, no a la forma, ni al manto. Queremos a la persona, sea como sea, y cuando sea que sea.
Ayns. Desvarío, desvarío. Perdón, perdón.
El amor es autohipnosis. ¿Química? No lo sé, porque soy un maldito ignorante y la química se me resiste. La asignatura, se entiende. ¿Sentimientos? ¿Almas que se tocan? ¿Vínculos kármicos? ¿Cachondez absoluta? ¿Amistad con derecho a roce? ¿Foquifoqui con mimitos? Puede que todo eso, que no digo que no. Pero, sobre todo, autohipnosis.
A ver, pongamos el caso de alguien. Una persona. Sale con otra persona. Una cita. Pasean, van al cine, se divierten, y tal. Cuando se separan, si se han gustado (oye, no digo que no vaya a ser eso del roce de las almas, la química o lo que sea), quizá se queden pensando cosas como "es tan guapa" "es tan atento" "me encanta cómo se ríe". Y esas cosillas eclipsan los demás detalles. A lo mejor sí los ven, pero los desechan porque no encajan con la imagen mental que se están haciendo, entre suspiros y abracitos al osito de peluche de turno. "Sí, bueno, parece un poco brusco con los desconocidos, pero...".
"Pero".
Y se ven de nuevo, y salen, y existe el empeño en ver esas cosas que te gustan. No sales con alguien para ponerte a buscarle defectos, digo yo. Y el quedar para salir se convierte en los "te echo de menos" "quiero que nos veamos más a menudo" y el temido "te quiero", claro.
Y ya tenemos una pareja (por favor, nótese que he evitado, dentro de lo posible, la referencia a la heterohomobisexualidad de las parejas, que no quiero jaleos a estas alturas).
Y mientras se cuide la pasión, el cariño, el amor o lo que sea, mientras se tenga cuidado con la otra persona más que con uno mismo, todo va bien. Luego llega eso que se llama rutina, apoltronamiento o lo que sea. ¿Costumbre? Puede. Te acostumbras a eso que te hacía suspirar, y esas cositas empiezan a no bastar para ocultar los "peros".
Y, claro, la cagamos pensando, acusando, diciendo "has cambiado, antes no eras así". ¡Demonio, que sí lo éramos! Sólo es que nos empeñábamos en no verlo! Y si lo veíamos, nos decíamos que no importaba, o que era algo que desaparecería.
Pero no solo no desaparece, sino que se queda ahí, y decimos eso, y nos preguntamos cosas.
Así que lo que hay que hacer es, primero, no quedarse dormido en los laureles. Esto cuenta para todos. Maridos, esposas, amigos, amigas, novios, colegas, y lo que se tercie. Hay que cuidar, en toda relación, del otro antes que de uno mismo. Si los dos lo hacen, todo irá de maravilla. Si uno deja de hacerlo, el otro acabará por sentirse como un gilipollas que ha estado haciendo el primo.
Y, lo segundo, aprender a ver esos peros, y a quererlos. Yo creo (EMNTHO) que el auténtico amor existe. Ya no creo que sea algo simplemente físico, ni por supuesto kármico, espiritual o la puñetera autohipnosis. Es todo un poquito. Pero centrándonos en el querer a toda la persona. Ni "a pesar de" ni "no tiene" sus defectos, sino "con" ellos. Y si la persona cambia, en realidad sigue siendo ella, así que si nos duele perderla por eso, es que la queremos lo suficiente como para quererla con sus cambios. Queremos, en el fondo, al núcleo, no a la forma, ni al manto. Queremos a la persona, sea como sea, y cuando sea que sea.
Ayns. Desvarío, desvarío. Perdón, perdón.
Sigo sin saber lo que es un blog
Pero si he descubierto una característica de ellos:
Son (mucho) más baratos que la psicoterapia.
Sale más barato que ir al psicólogo, que al fin y al cabo lo que va a hacer es decirte que no te tocas ni medianamente bien, o que en realidad quieres tener un rollo con tu madre, tu padre, o que la raíz de tu problema es que aún te encuentras en plena fase anal, a pesar de tus años, pero que es normal porque tu educación fue esto y lo otro.
Como dijo el otro, "Freud fue un gran hombre, pero algo me dice que no se tocaba el pene con un mínimo de eficacia". O algo así, que cito de memoria (y aprovecho para recomendaros muy enfáticamente "El Hombre de los Dados", de Luke Reinhart -seudónimo).
Son (mucho) más baratos que la psicoterapia.
Sale más barato que ir al psicólogo, que al fin y al cabo lo que va a hacer es decirte que no te tocas ni medianamente bien, o que en realidad quieres tener un rollo con tu madre, tu padre, o que la raíz de tu problema es que aún te encuentras en plena fase anal, a pesar de tus años, pero que es normal porque tu educación fue esto y lo otro.
Como dijo el otro, "Freud fue un gran hombre, pero algo me dice que no se tocaba el pene con un mínimo de eficacia". O algo así, que cito de memoria (y aprovecho para recomendaros muy enfáticamente "El Hombre de los Dados", de Luke Reinhart -seudónimo).
¡Alegría!
Dani me acaba de decir que yastá, que somos amigos de nuevo. Cómo mola.
No me veis, pero me pican los ojos, y todo.
Es la edad, es la edad, claro.
Sumemos a eso otra alegría, de la que no comentaré nada, pero sí diré que es un alivio.
No me veis, pero me pican los ojos, y todo.
Es la edad, es la edad, claro.
Sumemos a eso otra alegría, de la que no comentaré nada, pero sí diré que es un alivio.
Comentarios
Acabo de recibir un par de ellos, y es verdad que emocionan.
Está uno aquí currando en casa, solito, y envidiando (sí, de esa de la verde y MALA) a quien tiene su nómina segura, su horario fijo, y sus compañeros de trabajo con los que llevarse bien y mal (mejor mal a lo Amigotes, que así se divierte uno en el curro puteando al personal), y de repente te llegan comentarios de gente que aprecias y quieres.
Manque te llamen calvorota.
Diego, cabrón.
Es un "cabrón" de esos de saludo de tío, claro.
Ehm... sigo trabajando, que la vida es muy puta y me acaba de llamar otro acreedor.
Está uno aquí currando en casa, solito, y envidiando (sí, de esa de la verde y MALA) a quien tiene su nómina segura, su horario fijo, y sus compañeros de trabajo con los que llevarse bien y mal (mejor mal a lo Amigotes, que así se divierte uno en el curro puteando al personal), y de repente te llegan comentarios de gente que aprecias y quieres.
Manque te llamen calvorota.
Diego, cabrón.
Es un "cabrón" de esos de saludo de tío, claro.
Ehm... sigo trabajando, que la vida es muy puta y me acaba de llamar otro acreedor.
Sigo.
Se me ha ido la pinza, hace un rato, y me he emocionao, y tó.
"Tó", es para quitar hierro al asunto. Igual que la expresión "ido la pinza".
Escribiendo como se debe, la cosa sería tal que así:
En la entrada anterior se me ha ido el santo al cielo, he desvariado un poco y escrito cosas que me pasaban por la cabeza. Algo descentrado, sí que ha quedado, sí.
No me leo. No leo lo que escribo, y casi nunca le doy al retroceso en el teclado. Aclaro "en el teclado" porque si tengo que retroceder, retrocedo.
Quiero aprovechar para darle las gracias al Zid (que por ahí anda, en los enlaces), que si no le hubiera entrado el afán "blogger", no estaría yo perdiendo el tiempo en vez de seguir con la maldita HackCiclopaedia de Bestias. Bueno, que escribir esto relaja y descansa, y escribiré de vez en cuando. Manque nadie me lea, que me da igual.
Leyéndonos, gente.
"Tó", es para quitar hierro al asunto. Igual que la expresión "ido la pinza".
Escribiendo como se debe, la cosa sería tal que así:
En la entrada anterior se me ha ido el santo al cielo, he desvariado un poco y escrito cosas que me pasaban por la cabeza. Algo descentrado, sí que ha quedado, sí.
No me leo. No leo lo que escribo, y casi nunca le doy al retroceso en el teclado. Aclaro "en el teclado" porque si tengo que retroceder, retrocedo.
Quiero aprovechar para darle las gracias al Zid (que por ahí anda, en los enlaces), que si no le hubiera entrado el afán "blogger", no estaría yo perdiendo el tiempo en vez de seguir con la maldita HackCiclopaedia de Bestias. Bueno, que escribir esto relaja y descansa, y escribiré de vez en cuando. Manque nadie me lea, que me da igual.
Leyéndonos, gente.
Empezando, que dicen por ahí que es gerundio
Uhm... a ver, a ver, por dónde empezamos.
Hasta hace nada, nidea de qué demonios era un "blog". Y a fecha de hoy, sigo sin saberlo (no, en serio,ni idea). Pero como todo el mundo está apuntándose a la moda de moda (ehm... paso de borrar eso), pues yo también quiero. Y sí, cuando todo el mundo se tire por una ventana, yo detrás, que también molo mucho y siempre con la masa.
Y tal.
Acabo de resistir la tentación de explicar lo de "y tal", que la gente se abre mucho con esto, y luego te fusilan en Amigotes, y paso.
Eh, mira, cómo mola. Me acaban de dar tema de charla.
Me acaba de llamar una pimpollita, en apariencia muy educada, de Auna-Retevisión. La historia es muy cachonda. El año pasado al pasado, o sea, pallá pal 2003, finales (buscaría el contrato, pero si no lo busco para ellos, menos para vosotros), solicité el servicio de llamadas y ADSL.
Tardaron meses, y jamás de los jamases me tramitaron nada. Pedí la baja, y que si quieres arroz, Catalina. Nada, que siguen de pesados, facturando y facturando, y yo devolviendo y devolviendo. De vez en cuando ponen a una mandada al teléfono, a dar el coñazo, muy educada ella "señor Hidalgo bla bla tenemos un contrato bla bla", pero por más que le digas que no vas a pagar porque no te han dado el servicio, te jodes y bailas.
Y es que así está montado el mundo, oyes. Los ricos se hacen ricos machacando al personal por centimitos y euritos sueltos, y los políticos ponen la mano y les dejan hacer lo que quieran. ¿Qué vamos a hacer? ¿Montamos la revolución? ¿Declaramos el "mes sin consumo de nada", a ver qué hacen? ¿Serviría eso de algo?
Porque, lo que está claro, es que algo funciona mal. Si estás mal, todo el sistema está montado de forma que no puedas enderezarte. Un pequeño bache, y te vas a tomar por culo, pero es que del todo.
- Oiga, que debe usted mil euritos de cuando tuvo el accidente.
- Ya, si lo sé, y quiero pagarlo, pero es que por el accidente me quedé en el paro y...
- Entienda que esa deuda origina unos intereses y que va a entrar usted en el registro de morosos y se va a morir sin tener donde caerse muerto ¿sabe?
- Oiga, que yo quiero pagar, pero es que...
- Los intereses mensuales son de 35 euros.
- Señorita, que estoy en el paro y...
- El total asciende a...
Ains. Ya sé lo que es un blog. Es un sitio para quejarte de todo. Te dejan este sitio para que te quejes y alivies tensiones. Pero yo me cabreo más.
Lo malo es que el tema de salir a las barricadas, ya no se lleva. Y tampoco es que sirva de algo. ¿Qué iba a gritar el pueblo ahora, en vez de "trabajo y pan"? ¿"Gran Hermano y cerveza"? ¿"Playstation y porno"?
Si es que...
Necesitamos cambiar las cosas, y lo digo sabiendo que no se puede. Está montado como está montado, y punto. "La sociedad del consumo", lo llaman.
Llevo apurao de pasta, ni se sabe cuánto tiempo. A salto de mata, que dicen. Trabajando como un cabrón, y no hay manera. Y salvo caprichitos que me doy (porque no me voy a quedar encerrao mirando las paredes, coñones), he aprendido a vivir sin esos lujazos que me daba antes. Y, de hecho, miro atrás y mi vida de "asceta forzado" me parece mejor ahora.
Vale, que empiezo a currar a las seis, y no paro hasta las diez, y eso cuando paro. Y vale que me gustaría que me subieran el "sueldo", que lleva congelao tiempecito, ya. Pero no me puedo quejar. Las cosas que importan, las tengo, y son gratis. O por lo menos, baratas.
Tengo mi grupo de colegas, quedamos para jugar las partiditas (pero son unos cabrones malparidos, que ya podría alguno hacer partida de HackMáster, que siempre mastereo yo). Tengo mis libros, que siempre puedo releer para pasarlo bien. No tengo consola, y ni falta que me hace. Tengo una game boy con media pantalla jodida, pero puedo jugar a Tetris con ella :-P
Me permito ir al cine de vez en cuando, y tengo algunos vicios superfluos. Tengo a mi familia, con la que me llevé fatás durante un tiempo, y a quien quiero con locura. Mi abuela está a puntito de cumplir los noventa, y está de mejor salud que yo.
Y claro, tengo a mi novia, que es un cielo. Aquí viene eso de los blogs en los que la gente se abre, y tal. Si no estuviera ella, haría tiempo que yo ya no estaría, tampoco. Qué curioso es esto ¿no? Empieza uno a mirar a su alrededor, y encuentra que no hay nada que valore más que un ratito al lado de una persona en particular, y te descubres pensando en esa persona y diciéndote "joder, cómo quiero a mi niña; qué loco estoy por ella".
Llevo dando tumbos y tirando mi vida por el retrete, ni se sabe cuánto tiempo. Si se sabe, pero no lo voy a decir. Y ahora, sólo porque está conmigo, de repente empiezo a caminar derechito y sabiendo dónde quiero ir. No sé dónde voy, porque eso no se sabe nunca, claro, pero sí sé dónde quiero ir, y donde quiera que vaya al final, que sea con ella.
Uh...
¿sigo?
Nah; resultó que no valía la pena, el Mr. Potato ese :-P
Hasta hace nada, nidea de qué demonios era un "blog". Y a fecha de hoy, sigo sin saberlo (no, en serio,ni idea). Pero como todo el mundo está apuntándose a la moda de moda (ehm... paso de borrar eso), pues yo también quiero. Y sí, cuando todo el mundo se tire por una ventana, yo detrás, que también molo mucho y siempre con la masa.
Y tal.
Acabo de resistir la tentación de explicar lo de "y tal", que la gente se abre mucho con esto, y luego te fusilan en Amigotes, y paso.
Eh, mira, cómo mola. Me acaban de dar tema de charla.
Me acaba de llamar una pimpollita, en apariencia muy educada, de Auna-Retevisión. La historia es muy cachonda. El año pasado al pasado, o sea, pallá pal 2003, finales (buscaría el contrato, pero si no lo busco para ellos, menos para vosotros), solicité el servicio de llamadas y ADSL.
Tardaron meses, y jamás de los jamases me tramitaron nada. Pedí la baja, y que si quieres arroz, Catalina. Nada, que siguen de pesados, facturando y facturando, y yo devolviendo y devolviendo. De vez en cuando ponen a una mandada al teléfono, a dar el coñazo, muy educada ella "señor Hidalgo bla bla tenemos un contrato bla bla", pero por más que le digas que no vas a pagar porque no te han dado el servicio, te jodes y bailas.
Y es que así está montado el mundo, oyes. Los ricos se hacen ricos machacando al personal por centimitos y euritos sueltos, y los políticos ponen la mano y les dejan hacer lo que quieran. ¿Qué vamos a hacer? ¿Montamos la revolución? ¿Declaramos el "mes sin consumo de nada", a ver qué hacen? ¿Serviría eso de algo?
Porque, lo que está claro, es que algo funciona mal. Si estás mal, todo el sistema está montado de forma que no puedas enderezarte. Un pequeño bache, y te vas a tomar por culo, pero es que del todo.
- Oiga, que debe usted mil euritos de cuando tuvo el accidente.
- Ya, si lo sé, y quiero pagarlo, pero es que por el accidente me quedé en el paro y...
- Entienda que esa deuda origina unos intereses y que va a entrar usted en el registro de morosos y se va a morir sin tener donde caerse muerto ¿sabe?
- Oiga, que yo quiero pagar, pero es que...
- Los intereses mensuales son de 35 euros.
- Señorita, que estoy en el paro y...
- El total asciende a...
Ains. Ya sé lo que es un blog. Es un sitio para quejarte de todo. Te dejan este sitio para que te quejes y alivies tensiones. Pero yo me cabreo más.
Lo malo es que el tema de salir a las barricadas, ya no se lleva. Y tampoco es que sirva de algo. ¿Qué iba a gritar el pueblo ahora, en vez de "trabajo y pan"? ¿"Gran Hermano y cerveza"? ¿"Playstation y porno"?
Si es que...
Necesitamos cambiar las cosas, y lo digo sabiendo que no se puede. Está montado como está montado, y punto. "La sociedad del consumo", lo llaman.
Llevo apurao de pasta, ni se sabe cuánto tiempo. A salto de mata, que dicen. Trabajando como un cabrón, y no hay manera. Y salvo caprichitos que me doy (porque no me voy a quedar encerrao mirando las paredes, coñones), he aprendido a vivir sin esos lujazos que me daba antes. Y, de hecho, miro atrás y mi vida de "asceta forzado" me parece mejor ahora.
Vale, que empiezo a currar a las seis, y no paro hasta las diez, y eso cuando paro. Y vale que me gustaría que me subieran el "sueldo", que lleva congelao tiempecito, ya. Pero no me puedo quejar. Las cosas que importan, las tengo, y son gratis. O por lo menos, baratas.
Tengo mi grupo de colegas, quedamos para jugar las partiditas (pero son unos cabrones malparidos, que ya podría alguno hacer partida de HackMáster, que siempre mastereo yo). Tengo mis libros, que siempre puedo releer para pasarlo bien. No tengo consola, y ni falta que me hace. Tengo una game boy con media pantalla jodida, pero puedo jugar a Tetris con ella :-P
Me permito ir al cine de vez en cuando, y tengo algunos vicios superfluos. Tengo a mi familia, con la que me llevé fatás durante un tiempo, y a quien quiero con locura. Mi abuela está a puntito de cumplir los noventa, y está de mejor salud que yo.
Y claro, tengo a mi novia, que es un cielo. Aquí viene eso de los blogs en los que la gente se abre, y tal. Si no estuviera ella, haría tiempo que yo ya no estaría, tampoco. Qué curioso es esto ¿no? Empieza uno a mirar a su alrededor, y encuentra que no hay nada que valore más que un ratito al lado de una persona en particular, y te descubres pensando en esa persona y diciéndote "joder, cómo quiero a mi niña; qué loco estoy por ella".
Llevo dando tumbos y tirando mi vida por el retrete, ni se sabe cuánto tiempo. Si se sabe, pero no lo voy a decir. Y ahora, sólo porque está conmigo, de repente empiezo a caminar derechito y sabiendo dónde quiero ir. No sé dónde voy, porque eso no se sabe nunca, claro, pero sí sé dónde quiero ir, y donde quiera que vaya al final, que sea con ella.
Uh...
¿sigo?
Nah; resultó que no valía la pena, el Mr. Potato ese :-P





