logotipo

img_google
Algo que leEarl
Desvarío. A veces pontifico, a veces solo rajo cual condenado y otras me disperso.
Acerca de
Bueno, ese de ahí soy yo, más o menos. Con mi mejor cara. Total, lo que iba a escribir en este hueco sería mentira, así que... psé...
 
Nueva mano
Joder, la hostia. Parezco un puto vago ¿Que no? Seis meses sin escribir nada hasta la entrada anterior, y ahora, otros seis.

Nostá mal. Antes escribía hasta dos o tres por día, y ahora me sale una media de... 0'00740740740 periódico puro entradas al día.

Hey, a este ritmo pronto podré contar este diario como anuario :-P

Al tema. Vamos a dedicar, ahora que he ganado tiempo, ídem a la cosa esta.

En ahora mismo estoy pasando por las últimas horas en este trabajo. Y es que me he cansado de tonterías. Al principio todo iba de puta madre. El trabajo no iba mal, se vivía de vicio, y tal y cual. Pero la cosa ha ido yendo a peor. La carga de trabajo sube mientras que los medios no es que se mantengan, sino es que se reducen. Es como si estuvieras trabajando para mantener a la empresa ahí, que siga ganando, y sea la misma empresa la que te ponga la zancadilla.

Y como yo paso de esforzarme en vano por alguien que ni siquiera da las gracias, pues he aguantado hasta que he reventado.

Reventé hace cosa de un mes y ya me empecé a plantear lo de irme. No me voy a ir con una mano delante y otra atrás, claro, así que lo de planteárselo es pensar en serio en el cambio. Nunca dejas de recibir esos correos tipo ofertas de trabajo, y nunca dejas de enviar un CV aquí y allí, pero nunca lo haces realmente en serio. O sea, tú vas y hasta a veces, acudes a alguna entrevista de trabajo, pero sin ganas. Y eso se nota. Y, realmente, lo haces porque no quieres admitir que te estás apalancando.

Pero las cosas, de un mes a esta parte, ya petaron. De repente sentí que despertaba y decidía. Ya está bien, coño. Y hace dos semanas, di el paso.

Y empiezas a leerte las ofertas de empleo y a buscarlo activamente, y envías CV a unas doscientas ofertas, y te responden dos o cuatro, y vas a las entrevistas y empiezas a seleccionar.

Y de repente, me llamaron para una entrevista. En la calle Elfo. ¡Coñe, ese trabajo es para mí!

Y, efectivamente, lo ha sido. Si gano más, echo menos horas y me cuidan más ¿para qué quedarme donde estoy?