Víctor Gómez: un investigador con el espíritu del 27
¿Te imaginas cómo sería dormir en la cama de Lorca, asomarte a la ventana por donde Dalí veía amanecer o pisar el suelo por el que Buñuel arrastró sus pantuflas? Víctor Gómez Frías no se lo imagina, lo sabe. Este investigador en economía de la contratación pública es uno de los 22 jóvenes que vive en la Residencia de Estudiantes gracias a las becas que esta ofrece . Financiado por el Ayuntamiento de Madrid, este proyecto pretende rescatar, desde 1988, la Edad de Plata de la cultura española.
Living MadriZ (L.MZ.)¿En qué consisten las becas para jóvenes investigadores y artistas?
Víctor Gómez (V.G.) El programa de becas es parte esencial de la recuperación del espíritu y la vocación original de la Residencia de Estudiantes. Más de cincuenta jóvenes investigadores y artistas ya hemos disfrutado de estancias anuales en la Residencia de Estudiantes. La presencia de los becarios supone la incorporación de jóvenes generaciones a la vida de la Residencia, y servimos como vínculo de continuidad y hospitalidad con los demás residentes, profesores e investigadores que se alojan durante estancias cortas. El propósito es contribuir a mantener el diálogo informal e interdisciplinar que es propio de la Residencia.

L.MZ. ¿Cómo conociste este proyecto?
V.G. Solía venir a la Residencia antes, sobre todo a su estupendo y muy asequible restaurante, así que me enteré de primera mano.
L.MZ. ¿Quiénes lo formáis?
V.G. Actualmente hay 22 becarios. 18 están becados por el Ayuntamiento de Madrid, tres por el Gobierno de Aragón y uno por la Fundación Esquerdo. Venimos de distintos ámbitos: siete somos investigadores de ciencias, ocho de humanidades y ciencias sociales, y siete son creadores y artistas.
L. MZ. ¿Y cuál es vuestra labor?
V.G. Sobre todo, se trata de facilitar que cada cual desarrolle su proyecto investigador o artístico, y que aproveche las oportunidades de formación interdisciplinar que ofrece la Residencia. Pero también servimos de “anfitriones” para los investigadores y artistas confirmados que se alojan durante un tiempo aquí.
L.MZ. ¿Hay algún proyecto que hayáis realizado que te motivara especialmente?V.G. Además de las actividades científicas o culturales más formales, también surgen otras iniciativas de los propios becarios. Es muy frecuente que quedemos juntos para hacer lo propio de los jóvenes, pero lo que sí tenemos es la suerte de que para algunos de esos planes aparece algún “guía” espontáneo. Por ejemplo, una de las becarias que es investigadora en Historia del Arte está bastante reclamada para ir a exposiciones... Pero el mayor lío que hemos organizado y con lo que mejor nos lo hemos pasado fue una obra de teatro titulada “El acordeón” que se representó, tras cuatro meses de ensayos, en la Residencia de çestudiantes y en la Casa de Vacas del Retiro.
L. MZ. ¿Colaboráis con las exposiciones y eventos que organiza la Residencia de Estudiantes?
V.G. Hay becarios que realizan sus investigaciones precisamente sobre la época o las personalidades de la Edad de Plata, que es el núcleo de la actividad de memoria histórica y cultural de la Residencia. Se ha contado con ellos para colaborar en sus exposiciones y ediciones, lo cual constituye una oportunidad magnífica.

L.MZ. Y personalmente, ¿qué te está aportando la experiencia?
V.G. Lo primerísimo, excelentes amistades. Si algo hay en común entre los becarios es la facilidad para compartir y hablar de nuestras vidas, y eso es un don de cada uno, pero también un mérito de la Residencia que tiene un criterio y un ojo muy certeros para saber quién va a disfrutar y aprovechar esta beca. También la facilidad de acceder muy cómodamente a los numerosos actos culturales que se celebran en la Residencia -aunque todos son de acceso libre-, que están en la primera fila de lo que se organiza en España, y eso que se le exige mucho porque ya fue una referencia señera en su época histórica (de 1910 a 1936) Pero desde su refundación, en 1986, pronto recuperó su lugar. También el interesante contacto con algunas de las personalidades que pasan por aquí, que la Residencia está atenta a facilitarnos, aunque muchos de ellos de por sí, se sientan a cenar con los becarios... Y, por último, un ambiente para vivir y para estudiar verdaderamente acogedor.
L.MZ. Y algo de cotilleo para acabar... ¿Tienes localizadas las habitaciones de Lorca, Buñuel, Dalí o Severo Ochoa?V.G No se tiene muy claro, en parte porque no quedó registrado, porque no siempre ocupaban la misma habitación, porque la distribución interior de la Residencia ha cambiado… Y creo que porque se disfruta de ese halo de misterio de que en realidad su recuerdo está un poco en todas las habitaciones. De todas formas, algunas cosas sí se tienen claras: Buñuel cuenta en unas memorias que una vez salió por la ventana de una habitación de la planta baja (hoy “no dejan” y dudo que entonces sí...) y fue a toparse con Alfonso XIII.
El Canal de Isabel II abre sus puertas a la naturalidad de Chillida
Un domingo cualquiera me despierto con ganas de arte. El tráfico está benévolo y me planto en Plaza Castilla en cinco minutos. La gente se amontona para ver los imposibles dibujos de Escher, pero yo prefiero visitar a Chillida. Tengo algunas preguntas que hacerle. Cómo se escucha a la piedra, se peina al viento o se atrapa la luz de los acantilados vascos. Son desafíos para el arte que sólo pueden ser superados con un lenguaje natural, el lenguaje de Chillida.
A las puertas de la Fundación Canal, una escultura en hierro sale a mi encuentro invitándome a entrar. Es "Lotura XXVII", un entramado de vigas de hierro anudadas entre sí, combinando las líneas rectas con las curvas. No es el primer Lotura ni el último que realizó Eduardo Chillida, fallecido en agosto de 2002. Quizá tampoco sea la obra más impactante de esa colección, pero lo cierto es que no puedes evitar su magnetismo.Hechizada por su llamada, entro en el museo. Sesenta piezas del artista donostiarra me dan la bienvenida. Resulta extraño ver la obra de Chillida entre cuatro paredes; es como entrar en un invernadero donde las plantas respiran apaciblemente, pero extrañando, sin duda, el contacto salvaje con la naturaleza. Así es la obra de Chillida, creada para integrarse en espacios abiertos, para tomar la calle y fundirse con su entorno, ya sea rural o urbano. Prueba de ello es el proyecto más ambicioso del autor, el Museo Chillida Leku, donde sus obras descansan y sus admiradores caminan como si fuera un bosque. A pesar de la cuidadosa disposición que ha previsto la Fundación Canal, es inevitable echar en falta algo. El aire, la luz, el frío o el calor. Las obras de Chillida no llegan a asfixiarse, pero yo diría que están tristes... Supongo que habilitar el Retiro era antieconómico y algo arriesgado.

A pesar de las limitaciones, la sencillez de Chillida cautiva desde el primer momento. A la entrada de la exposición un bloque de hierro de casi 6.000 kilos te invita a la escucha y al diálogo. Es el "Esertoki III", cuya traducción literal sería "lugar para sentarse", y forma parte de la serie "Diálogo-Tolerancia". Desde su primera obra en hierro, el "Ilarik", en 1951, Chillida ha escapado de lo establecido y ha seguido su propio instinto. El artista rechaza la "perfección" del ángulo recto que considera intolerante e incompatible con con otros ángulos. Por eso busca ángulos cercanos al recto, pues le resultan más activos y naturales, así como la combinación con las formas curvas. En este "asiento de hierro" el autor contrapone verticalidad y horizontalidad, huyendo de los artificios del ángulo de 90 grados. Así se construye un lenguaje natural.
Atendiendo a su invitación, me dispongo a escuchar. Un bloque compacto de granito titulado "Escuchando a la Piedra III" me hace entrar en contacto con el espíritu primario de la materia. Para ello, Chillida trabaja líneas claras y simples, y crea surcos en la superficie de la piedra que llegan hasta su interior, de donde emana su energía. Su título hace referencia a la estrecha relación del artista con la piedra durante el proceso de creación. "La piedra es el universo del que parto. Trabajo su interior y creo en ella un espacio en relación al universo" Así definió Chillida en una ocasión su relación con este material.A la derecha de esta escultura contrasta un gran bloque de alabastro que irradia luz y vitalidad a toda la sala. Es el "Homenaje a Pili", su mujer desde 1950. Dicen que fue a partir de un viaje a Grecia en 1965, donde Eduardo Chillida se reconcilia con la tradición preclásica, cuando el artista comienza a trabajar el alabastro. Este material le permite contener la luz y penetrar en el interior de la obra, vaciarla y dejar que la inunde la claridad. Esta pieza es también un homenaje al mar Cantábrico, su maestro. Las formas curvas que dibuja Chillida recuerdan al oleaje y a la fuerza del mar que baña su tierra.

Al final de la sala tres bloques macizos de hierro me esperan. El "Iru Burni III" evidencia la relación con lo natural mediante este conjunto de piezas de movimiento ascendente que recuerda al crecimiento vegetativo. Además, estos tres bloques crean un entorno habitado por el espacio, donde el viento y la luz pueden pasar libremente. Se trata de un lugar para el encuentro y el respeto, pues las tres piezas parecen mantener un diálogo desde la individualidad de cada una.
Estas cuatro obras principales se enmarcan entre dibujos, collages y gravitaciones del artista que visten las paredes de la sala. Lo más novedoso, sin duda, son las gravitaciones. Estas obras compuestas por papeles recortados y cosidos reflejan la lucha constante de Chillida contra la gravedad. En ocasiones están pintadas con tinta negra y quedan suspendidas en el aire por unos finos hilos. Dejan pasar la luz y el espacio, lo que transmite un acentuado sentido espiritual. Chillida se aleja de la técnica del collage y da un importante paso en esta búsqueda del espacio y la sensibilidad.
Las salas laterales recogen dibujos abstractos y figurativos donde Chillida estudia los límites entre la forma y el espacio. Entre los dibujos figurativos la obsesión captar esta relación materia-espacio se observa en la constancia que demuestra el autor al dibujar sus manos. La exposición ofrece muestras desde el año 59 hasta 1985 donde Chillida dibujó sus manos y las infinitas posibilidades que estas brindaban.Acompañando al arte, diversos documentos dan testimonio de la forma de trabajar del artista. Algunas fotos muestran a un robusto Chillida que, enfundado en su peto vaquero, da forma a "La Casa del Poeta", obra que se encuentra en una de las salas. Pero donde mejor se ve el buen hacer de Chillida y su comunicación con cada una de sus creaciones, es en el documental realizado por Susana Chillida, hija del artista vasco. En esos 59 minutos de película descubro al Chillida artista que acaricia cada obra y al Chillida humano, un abuelo empeñado en jugar con su nieto a las manualidades. Es aquí donde entiendo por fin el lenguaje natural de Chillida. Este artista trabaja con la piedra para crear sus bloques de tierra cocida. Sus herramientas son tan naturales como sus propias manos o como los regalos que da la naturaleza, ya sea el hierro o minerales similares. Con estos utensilios Chillida trabaja su obra, respetando lo natural y dialogando con la Naturaleza en su propio idioma.
Y antes de irme, una mirada a un viejo conocido. El "Peine del viento" también ha viajado a Madrid, pero lo ha hecho en pequeñas dimensiones. Con tan sólo 67 centímetros de altura el proyecto de una de las obras más famosas de Chillida augura algo grande. Aquí sólo han podido traer un pequeño boceto. No iban a dejar a la cornisa cantábrica despeinada...

Coordenadas espacio-tiempo:
Del 20 de Diciembre de 2006 al 18 de febrero de 2007, en la Sala de Exposiciones de la Fundación Canal.
Canal de Isabel II, C/ Mateo Inurria, 2.
Metro Plaza Castilla (L1, 9, 10)
Autobuses más importantes: 70, 107, 129, 174.
Todos los días de 11:00 a 20:00h. Miércoles de 11:00 a 15:00h.
El camino que lleva a Madrid
Es un camino atascado. Como sus calles o su Plaza Mayor, que desde primeros de diciembre se han vuelto intransitables. El frío no ha echado para atrás a las almas rebosantes de espíritu navideño o de afanes consumistas... Rom-pom-pom-póm, rom-pom-pom-póm.
Ya es Navidad. Los centros comerciales lo saben desde hace más de un mes pero algunos nos negamos a creerlo hasta que oímos a los niños de San Ildefonso decir que la suerte tampoco nos ha acompañado esta vez. Con calvo o sin él, somos igual de pobres y desafortunados... ¡Con lo cerca que ha estado este año! Pero nos queda el consuelo de tener la ciudad más bonita que nunca. Impracticable pero hermosa.

Así es Madrid en estas fechas. La relación amor-odio que vincula a los madrileños con su ciudad se acentúa estos días de luces y compras. Si quieres salir a disfrutar de un Madrid mágico, un consejo: ármate de paciencia y tómate una tila antes de emprender la odisea.
En estas fechas algunos huyen y otros llegarán. Para quienes decidan pasar las navidades al calor de las luces de diseño que acicalan nuestra ciudad, el Ayuntamiento tiene algunas propuestas. "Encuentra la Navidad en Madrid" es el título de un conjunto de actividades que nuestro alcalde nos ofrece. Música, luz, teatro, paseos y los tradicionales belenes. No falta de nada, pero sobra gente...
Se abre el telón navideño
La Navidad llegó a Madrid el 15 de diciembre. Su inauguración vino de la mano del relato ganador del concurso infantil y de las voces de los niños de la Escolanía del Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, a la que el mismo Gallardón perteneció. Será que en estas fechas a todos nos gustaría volver a ser niños, o al menos, recordar cuándo lo fuimos. Las luces y los villancicos nos acompañarán hasta el 7 de enero, pues Madrid debe recibir a sus Majestades los Reyes de Oriente con la mejor de sus sonrisas. Hasta entonces, "Luces para el encuentro" nos ofrece espacios de luz y música que van desde instalaciones sonoras en la Plaza de Colón hasta actuaciones en directo en la Plaza de Oriente.
La novedad de este año la constituye el BusNavidad, que por sólo un euro y una espera de una hora en una cola kilométrica, te da un paseo por el Madrid iluminado. La iniciativa quiere evitar que la gente lleve el coche al centro, pero los atascos de peatones son inevitables... Vivir en una gran ciudad es lo que tiene. Antes o después, aparecerán los atascos. Y si hay consumistas compulsivos de por medio, tan habituales en estos días, los tropiezos o las bocinas desgallitándose están asegurados. No sé si darán a basto los 500 puestos repartidos en los cinco mercados navideños... Supongo que las multinacionales les echarán una mano y recibirán gustosas a sus clientes y a sus trajetas de crédito.Donde vive la música navideña
La música tampoco podía faltar en estas fechas. Y no quiere perderse la algarabía de la navidad encerrada entre cuatro paredes. Por eso se hace escuchar en teatros y cafés, pero también en plazas e iglesias. El III Ciclo de música en las iglesias de Madrid hará sonar las Cantatas de J. S. Bach con acordes navideños estos días. Hay que destacar el Concierto de Epifanía de los días 6 y 7 de enero que podremos disfrutar en la Real Iglesia de San Ginés. Pero si prefieres quedarte jugando con tus regalos, no te preocupes, tienes hasta junio para disfrutar de Juan Sebastián.
Exposición de belenes
Y el rey tradicional de la navidad española, el belén, también estará en Madrid. 24 belenes madrileños se dejan ver desde el corazón de la ciudad hasta zonas más alejadas como Azca. Pero como estamos en pleno siglo XXI, tradición y tecnología se unen para ofrecernos una proyección de belenes. A través de un recorrido por las obras arquitectónicas más importantes de la ciudad podremos ver las imágenes más tradicionales de la navidad. Desde obras del Museo del Prado hasta dibujos realizados por los niños nos esperan en la fachada del Palacio de Comunicaciones. Formas muy diferentes de mirar la navidad, pero todas con encanto.Madrid, Ciudad de los Niños
Sin duda, la mayoría de las propuestas navideñas se dirigen a los protagonistas indiscutibles de la navidad. Los niños tienen un espacio en Madrid donde seguir soñando con una época mágica. Creer en la navidad es un regalo de la inocencia, y entre todos debemos protegerlo. Pistas de hielo, talleres, espectáculos, magia, teatro... Las artes escénicas abren sus puertas a los más pequeños y ofrecen una programación dedicada a ellos. Madrid se autodenomina estos días "Ciudad de los Niños" pues ellos son lo único que justifica la Navidad. Y que sigan siendo niños por mucho tiempo. Ojalá no sucumban a los mensajes disfrados de Cortilandia... "Comprad niños, comprad". Yo les diría que sigan soñando. Y a los que alimentan sus sueños, gracias. Como dice el Ayuntamiento este año, A todos los que hacéis Madrid, Feliz Navidad.

Un paseo por Malasaña
De San Bernardo a Fuencarral hay una calle que despliega sus encantos. Con apenas treinta y nueve números, este rinconcito de Madrid ha bautizado un barrio entero, una estética, la malasañera, un estilo de vida y un reencuentro con un ambiente genuino.
En el corazón de la capital late un barrio bullicioso de tradición castiza y presente heterogéneo. Malasaña, cuna de la homenajeada Movida madrileña, siempre fue una zona de contrastes. Ya en el s.XVIII, mientras las marquesas paseaban en sus calesas, las pantaloneras y planchadoras se afanaban en acabar sus tareas para ponerse su mantilla y acudir a San Antonio, ese "santo casamentero" del que habla la Zarzuela. Así comienza el paseo por la memoria que entre cafés y sonrisas nos da Antonia Vicente Mendiguchía, conocida por todos como Antonia de Malasaña. Miembro del Ateneo y tertuliana del Rincón Poético, a esta poetisa se le ensancha el alma cuando habla de su barrio, para ella, su casa. "Es un barrio con mucho encanto. De gente humilde y noble, y sobre todo acogedora". Antonia lleva 78 años viviendo en Malasaña 28, corrala protegida que data del s.XVII, donde antiguamente los vecinos realizaban teatrillos. "Cuando era joven las puertas siempre estaban abiertas. Echábamos las mantas en los pasillos y allí nos tirábamos todos, con los pies de uno en la cabeza de otro... Éramos una gran familia. Ahora, en cambio, todos somos extraños..." Antonia evoca con nostalgia la época en que sus vecinos vivían en plena confianza en un edificio conocido ahora como la O.N.U.Sin embargo, de alguna forma el mestizaje ha estado siempre presente en Malasaña. Pobres y rivos convivían en este barrio que ahora acoge diferentes razas y culturas. Antonia recuerda con cierta amargura la humillación sufrida cuando iba a por "sus Reyes" al colegio de los Sagrados Corazones, situado en la calle Fuencarral y convertido ahora en un VIP'S. Era el colegio de las niñas ricas que, en un alarde de generosidad, regalaban sus juguetes viejos a las pobres. En una ocasión, a Antonia le tocó una muñeca sin pierna, triste imagen para una niña que sufrió la polio a los once meses. Pero la mayoría de los recuerdos son alegres. Con su peculiar arte de contar historias, avalado por 23 premios literarios, la poetisa nos sumerge en las entrañas de Malasaña. Ella misma, cuando era niña, entró en los pasadizos subterráneos que unen el 2 de Mayo con San Bernardo, donde se encontraba la casa del Inquisidor. En los pasillos Antonia recuerda haber visto personas enterradas.
Aventuras a parte, Antonia de Malasaña recuerda las tardes de verano alrededor del quiosco del 2 de Mayo. "La señora Antonia hacía horchata y después los niños íbamos a pedirle las chufas". Era el punto de encuentro de los pobres de Malasaña. Llevaban tortilla y gaseosa para pasar un rato agradable. Años más tarde, allí mismo, en unas fiestas del 2 de Mayo, nuestra Antonia conocería a su marido, con el que lleva casada desde 1955. Este ambiente festivo ha perdurado a lo largo del tiempo, aunque la horchata haya sido sustituida por la litrona. "El botellón no ha sido erradicado del todo", lamenta Antonia, quien tiene amigos que tenían que mudarse cada fin de semana para poder descansar.Y entre la horchata y el calimocho hay una etapa, dorada para algunos y oscura para otros. El esplendor de la Movida madrileña tiene sus sombras y sus muertos... Antonia los contó un día: veintitantos chicos del barrio murieron por drogas entre finales de los 70 y principios de los 80. Le entristece hablar de eso, pues todavía llora al recordarlos...

Malasaña, tierra de héroes
El antiguo barrio de los Chisperos, llamado así por las herrerías que poblaban sus calles, rinde tributo a los madrileños que defendieron su tierra en 1808. Héroes que ya nunca serán anónimos como Daoiz y Velarde bautizan calles y plazas. Pero sin duda el nombre más emblemático es el de Manuela Malasaña. Esta mostoleña que vivía en San Andrés 18, defendió el Parque de artillería de Monleón, actual plaza del 2 de Mayo, y fue ejecutada con sólo quince años por las tropas de Napoleón. ¿El motivo alegado? hallaron en su poder unas tijeras de bordadora. Manuelita, como sus compatriotas, se echó a la calle con lo que tenía más a mano. Ollas de agua hirviendo, cuchillos, agujas... Cualquier utensilio valía para frenar la invasión. Y después, a trepar por las paredes para huir de los franceses. Desde entonces, el nombre de gatos ha acompañado a los madrileños.Pero las hazañas heroicas no acaban ahí. En los años 60 el barrio entero se movilizó y consiguió paralizar el llamado Plan Malasaña, que pretendía derribar el barrio para unir Argüelles con Cibeles mediante una avenida poblada de rascacielos. Y hace apenas cinco años, los vecinos de Malasaña empezaron a moverse para frenar la práctica del botellón. No hay duda de que los gatos siguen trepando para conseguir lo que quieren.
Regresa el Mundial del teatro improvisado
El Círculo de Bellas Artes vuelve a sorprendernos con el II Festival Internacional de improvisación teatral. Seminarios, conferencias y mesas redondas nos esperan del 24 de noviembre al 3 de diciembre en la meca de la cultura. Pero la oferta más tentadora del FESTIM 06 es el campeonato de Match de Improvisación.
Un árbitro con silbato, dos selecciones debidamente uniformadas y dos tiempos de 45 minutos. No estamos en el Bernabéu, sino en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes. El premio: un apetitoso jamón extremeño. ¿Juego, teatro o deporte? Un poco de todo, siempre aliñado con diversión. Los dos equipos de jugadores-improvisadores deben enfrentarse en el cuadrilátero, en este caso, el escenario. El árbitro anuncia los temas de improvisación y controla que se cumplan las reglas del juego. Ambas selecciones, tras sólo 20 segundos de reflexión, desarrollan su historia. Ponen a prueba su arte de improvisar. Deben convencer al público y al jurado, pues el resultado dependerá de su votación.
Los equipos son profesionales de la improvisación. Los argentinos Improcrash!, los colombianos Acción Impro , los mexicanos Liga mexicana de improvisación y los anfitriones Impromadrid Teatro, absolutamente todos te harán reir. Hasta el momento, la selección española parece la favorita. Pero habrá que esperar a la gran final que se celebra el domingo a las 20:00h, para dar el nombre del ganador.
Los partidos comenzaron el pasado fin de semana pero se retomarán el jueves 30. Para tenernos entretenidos, el miércoles FESTIM 06 nos ofrece un Catch de Improvisación. Una pareja de actores subirá al escenario para improvisar y vencer a su rival. ¿Os acordáis de Pressing Catch? Pues algo así...

Los organizadores, Impromadrid Teatro S.L, llevan diez años investigando las diferentes técnicas de improvisación teatral. Esta veterana compañía cuenta con el respaldo institucional de la Consejería de Inmigración y la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid. Tampoco es desdeñable el apoyo del Círculo de Bellas Artes o el de M80 radio. Entre todos han hecho posible que el existoso festival del año pasado tenga una segunda parte.
El Mundial sin balones ha comenzado, ¿te lo vas a perder? Si el teatro siempre es un espectáculo único e irrepetible, el teatro improvisado mucho más. Lo que un día ves en el escenario, ya no lo volverás a ver nunca. Yo me lo pensaría dos veces antes de faltar...
Más improvisación teatralSi te ha gustado esto de improvisar sobre un escenario no te pierdas Chup Suey, el último espectáculo de Impromadrid. Lo podrás ver en el Nuevo Teatro Alcalá todos los viernes y sábados de diciembre a las 23:00h.





