De qué hablan los londinenses
Pese a la heterogeneidad de las personas que comparten esta gran ciudad existen ciertos lugares comunes y preocupaciones compartidas. Desde el transporte público hasta los próximos juegos olímpicos, existen ciertos temas que están en boca de todos y no dejan a nadie indiferente.
Londres es un mundo de contrastes y de diferencias pero también es un lugar común, un punto de encuentro y sobe todo, un espacio compartido.
Los próximos Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina y ocupan las portadas de los periódicos, día si, día también. Londres ganó la apuesta para organizarlos en 2012 y ahora debe cumplir el complicado desafío urbanístico que propuso con su candidatura. La ciudad esta en preparándose para la ocasión y la opinión pública tiene dos caras. Por un lado, el londinense esta preocupado por cuanto va costarle la broma e indignado porque no va a tener ninguna preferencia para asistir a los juegos y esto sumado a la incomodidad de las obras le da al discurso periodístico sobre los Juegos Olímpicos cierto tono sarcástico. Por otro lado esta el orgullo patrio y el hecho de que muchos de los planes urbanísticos van encaminados a mejorar las infraestructuras del transporte público y a ampliar las líneas de metro, lo que les hace mas llevadera la cuestión porque una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos es el tema del transporte.
Acabar con el tráfico y los embotellamientos fue uno de los retos que asumió el alcalde Ken Livingstone, quien en 2003 impuso una tasa de 5£ (7.5€) al día por circular por la ciudad a los vehículos privados. Esta tasa asciende hoy a 8£ (12€) y es mas cara para los vehículos grandes, como los “todo terreno”, por ocupar mas espacio y contaminar mas. La medida no es precisamente un ejemplo de mano izquierda pero el caso es que los atascos han desaparecido y se circula 10 km/h más rápido por el centro. Los londinenses al principio acogieron la medida con reservas pero finalmente han tenido que aceptar su efectividad.
El alcalde comenzó también una política de unificación de los transportes y emprendió en 2005 la tan criticada medida de retirar de la circulación los míticos autobuses Routemaster, de dos pisos y con plataforma, para cambiarlos por unos nuevos autobuses estándar de fabricación sueca y alemana. Estos son también de dos pisos pero, por lo demás como los de cualquier ciudad. Los nostálgicos están indignados pero los clásicos Routemaster no tenían acceso para minusválidos y su mítica plataforma provocaba mas de un accidente. Así que, aunque perdido el encanto de subirse en el último momento, se ha ganado en seguridad.
El metro está también constantemente en boca de todos. Pese a ser uno de los mas grandes del mundo, se critica que no halla seguido el ritmo de expansión de la ciudad. Los barrios del sur de Londres son todavía un capítulo pendiente aunque se está llevando a cabo la prometida ampliación hacia el este que llevará el metro hasta zonas bastante necesitadas. La gente espera que con la excusa de los Juegos Olímpicos, a demás de las ampliaciones, se mejoren algunas de las líneas mas antiguas como la Circle, la Distict, la Metropolitan o la Hammersmith & City. Algunos tramos de estas líneas fueron los primeros del mundo y datan del SXIX, por lo que su deterioro provoca bastantes retrasos y el movimiento es incómodo a ratos. Quitando estos detalles los londinenses están bastante orgullosos de su tube, que tiene fama de eficiente y, aunque desde mi punto de vista es excesivamente caro (el abono mensual triplica el precio del español), la verdad es que es la forma mas cómoda de moverse por la ciudad.
Otro de los temas que hace correr ríos de tinta es el de la vivienda. La segunda ciudad mas cara del mundo no podía ser menos en este aspecto. Con los sueldos medios de hoy en día se hace imposible acceder a una vivienda en el centro y Londres está experimentando una increíble migración hacia las afueras, lo que hace imprescindible un transporte público eficiente. En la prensa se llega a leer que lo único que permitiría a los jóvenes comprar una vivienda sería que se duplicaran sus sueldos, cosa bastante improbable.
A los londinenses también les encantan los famosos. Las celebrities, como ellos los llaman, están presentes en las conversaciones mas distendidas. Abundan los realitie shows en televisión pero es sorprendente la cantidad de prensa rosa, y sobre todo prensa amarilla que se vende y que se lee. A demás de las típicas revistas, la cantidad de periódicos de prensa amarilla y barata que se ven, no solo en los quioscos sino por la calle, es impresionante, en un rato en el metro se pueden contar cuatro o cinco periódicos diferentes de este tipo.
A pesar de sus peculiaridades y costumbres un tanto estrambóticas, como comer mientras caminan a toda velocidad, dejar el abrigo en casa en pleno mes de diciembre o andar descalzas por la calle (un paseo por el West End un sábado por la noche es todo un espectáculo), no se puede negar que los ingleses, y en especial los londinenses constituyen una fuerte sociedad civil. Esto se aprecia muchísimo en el ámbito universitario, en el que las reuniones, los debates y los seminarios constituyen una parte fundamental de la formación.
Quizá lo que fascina de esta ciudad sea que entre tanto contraste y tanta diversidad multicultural, la mayoría de las veces tengas la sensación de que todo funciona con la peculiar organización británica.
Londres es un mundo de contrastes y de diferencias pero también es un lugar común, un punto de encuentro y sobe todo, un espacio compartido.
Los próximos Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina y ocupan las portadas de los periódicos, día si, día también. Londres ganó la apuesta para organizarlos en 2012 y ahora debe cumplir el complicado desafío urbanístico que propuso con su candidatura. La ciudad esta en preparándose para la ocasión y la opinión pública tiene dos caras. Por un lado, el londinense esta preocupado por cuanto va costarle la broma e indignado porque no va a tener ninguna preferencia para asistir a los juegos y esto sumado a la incomodidad de las obras le da al discurso periodístico sobre los Juegos Olímpicos cierto tono sarcástico. Por otro lado esta el orgullo patrio y el hecho de que muchos de los planes urbanísticos van encaminados a mejorar las infraestructuras del transporte público y a ampliar las líneas de metro, lo que les hace mas llevadera la cuestión porque una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos es el tema del transporte.
Acabar con el tráfico y los embotellamientos fue uno de los retos que asumió el alcalde Ken Livingstone, quien en 2003 impuso una tasa de 5£ (7.5€) al día por circular por la ciudad a los vehículos privados. Esta tasa asciende hoy a 8£ (12€) y es mas cara para los vehículos grandes, como los “todo terreno”, por ocupar mas espacio y contaminar mas. La medida no es precisamente un ejemplo de mano izquierda pero el caso es que los atascos han desaparecido y se circula 10 km/h más rápido por el centro. Los londinenses al principio acogieron la medida con reservas pero finalmente han tenido que aceptar su efectividad.
El alcalde comenzó también una política de unificación de los transportes y emprendió en 2005 la tan criticada medida de retirar de la circulación los míticos autobuses Routemaster, de dos pisos y con plataforma, para cambiarlos por unos nuevos autobuses estándar de fabricación sueca y alemana. Estos son también de dos pisos pero, por lo demás como los de cualquier ciudad. Los nostálgicos están indignados pero los clásicos Routemaster no tenían acceso para minusválidos y su mítica plataforma provocaba mas de un accidente. Así que, aunque perdido el encanto de subirse en el último momento, se ha ganado en seguridad.El metro está también constantemente en boca de todos. Pese a ser uno de los mas grandes del mundo, se critica que no halla seguido el ritmo de expansión de la ciudad. Los barrios del sur de Londres son todavía un capítulo pendiente aunque se está llevando a cabo la prometida ampliación hacia el este que llevará el metro hasta zonas bastante necesitadas. La gente espera que con la excusa de los Juegos Olímpicos, a demás de las ampliaciones, se mejoren algunas de las líneas mas antiguas como la Circle, la Distict, la Metropolitan o la Hammersmith & City. Algunos tramos de estas líneas fueron los primeros del mundo y datan del SXIX, por lo que su deterioro provoca bastantes retrasos y el movimiento es incómodo a ratos. Quitando estos detalles los londinenses están bastante orgullosos de su tube, que tiene fama de eficiente y, aunque desde mi punto de vista es excesivamente caro (el abono mensual triplica el precio del español), la verdad es que es la forma mas cómoda de moverse por la ciudad.
Otro de los temas que hace correr ríos de tinta es el de la vivienda. La segunda ciudad mas cara del mundo no podía ser menos en este aspecto. Con los sueldos medios de hoy en día se hace imposible acceder a una vivienda en el centro y Londres está experimentando una increíble migración hacia las afueras, lo que hace imprescindible un transporte público eficiente. En la prensa se llega a leer que lo único que permitiría a los jóvenes comprar una vivienda sería que se duplicaran sus sueldos, cosa bastante improbable.
A los londinenses también les encantan los famosos. Las celebrities, como ellos los llaman, están presentes en las conversaciones mas distendidas. Abundan los realitie shows en televisión pero es sorprendente la cantidad de prensa rosa, y sobre todo prensa amarilla que se vende y que se lee. A demás de las típicas revistas, la cantidad de periódicos de prensa amarilla y barata que se ven, no solo en los quioscos sino por la calle, es impresionante, en un rato en el metro se pueden contar cuatro o cinco periódicos diferentes de este tipo.A pesar de sus peculiaridades y costumbres un tanto estrambóticas, como comer mientras caminan a toda velocidad, dejar el abrigo en casa en pleno mes de diciembre o andar descalzas por la calle (un paseo por el West End un sábado por la noche es todo un espectáculo), no se puede negar que los ingleses, y en especial los londinenses constituyen una fuerte sociedad civil. Esto se aprecia muchísimo en el ámbito universitario, en el que las reuniones, los debates y los seminarios constituyen una parte fundamental de la formación.
Quizá lo que fascina de esta ciudad sea que entre tanto contraste y tanta diversidad multicultural, la mayoría de las veces tengas la sensación de que todo funciona con la peculiar organización británica.





