Turismo gastronómico a la madrileña
La cocina de Madrid aúna las tradiciones culinarias de los más variados orígenes. Su gastronomía se ha enriquecido del saber de las cocinas regional e internacional dando como resultado los más exquisitos platos. Madrid ha creado una gastronomía propia, de gran variedad, renovación y buen gusto, que dará al viajero sorpresas inolvidables.
Definir la gastronomía madrileña no es tarea fácil ya que es el lugar de España que más ha absorbido las cocinas regionales. Cuando Felipe II convirtió Madrid en la capital de España fueron muchos los emigrantes que llegaron de las diversas comarcas trayendo consigo sus costumbres gastronómicas.Los sabores propios de Madrid son platos tan renombrados como el cocido madrileño, o potaje de garbanzos, así como otros guisos de legumbres, los callos a la Madrileña, elaborados con tripa de vaca, la sopa de ajo, la tortilla de patatas o tortilla española y deliciosas recetas de cordero o ternera. Todo ello, acompañado de verduras frescas y hortalizas, entre las que destacan los espárragos de Aranjuez, de extraordinaria calidad y delicioso sabor.
Aunque parezca extraño, teniendo en cuenta su situación geográfica, en sus cocinas abundan los pescados de calidad extraordinaria. No es casualidad ya que nuestra ciudad alberga el segundo mercado central de pescado del mundo, tras el de Tokio. Entre sus recetas más tradicionales destacan el besugo al horno y el bacalao.
Además, todas las cocinas regionales de la geografía española han tenido como punto de encuentro Madrid, donde se pueden degustar los más sabrosos y ricos platos de la península, desde las paellas hasta los elaborados postres de la cocina vasca o los mejores pescados de la costa gallega o mediterránea.
A la cocina propia y regional, hay que sumarle la amplia y selecta muestra de la cocina internacional, con una gran oferta de restaurantes en los que se puede degustar una cocina procedente del otro lado del globo. Exóticos sabores elaborados por cocineros originarios de aquellos lugares de los que vienen la esencia de sus principales platos. La aportación internacional ha dado como fruto la fusión de la cocina española con la extranjera, así la unión oriental-mediterránea es una de las cocinas más exquisitas que se pueden saborear en la actualidad.
Pero además Madrid posee unas materias primas fundamentales para la elaboración culinaria y para su acompañamiento, así no hay que olvidar los excelentes vinos de las zonas de Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias con la garantía de calidad de “denominación de origen”.
LOS PLATOS
Estos son algunos de los platos más famosos de Madrid, aunque hay muchos más, sobre todo una gran variedad de tapas, los siguientes son los más tradicionales.
El cocido madrileño
Este plato combina con destreza los garbanzos, las patatas, la verdura y la carne de cerdo( orejas, morro, lacón…). Es el más conocido de la gastronomía madrileña pero su origen es desconocido. Los historiadores hablan de una evolución de dos platos medievales con los que tiene sus ingredientes en común: la olla podrida-llamada así por su “poderido”(poderoso) sabor, no por su mal olor- o la dafina-que los judíos consumían en el “shabat”-. De este modo, todo apunta a que nació en el siglo XVII. El cocido fue en Madrid durante siglos la comida diaria de campesinos y clases bajas pero también de las clases más altas. Con la guerra civil, el cocido fue apartado de las mesas de los madrileños, pero hoy por hoy es uno de los platos estrellas en cualquier restaurante castizo. Su versión original se sirve en tres partes: primero la sopa, luego los garbanzos y la verdura y al final la carne.
Callos a la madrileña
Lo que en principio puede resultar una comida desagradable (las tripas del cerdo), el saber popular supo convertirlo en lo que hoy es: uno de los manjares más tradicionales de nuestra Comunidad. Existen datos de su existencia desde el año 1559 más o menos.
Se sirven en todo tipo de restaurantes, desde tabernas de lo más variopinto hasta restaurantes de auténtico lujo. Además su preparación tiene un secreto fundamental para obtener un sabroso resultado: no se deben preparar menos de dos kilos.
Tortilla de patata
Algunas teorías dicen que su origen está en una señora navarra que utilizó los únicos ingredientes que tenía en su casa para dar de comer a las tropas de Zumalacárregui (guerras carlistas). Pero por otro lado se dice que fue en Madrid donde se encuentra su origen, a Martínez Montiño, cocinero mayor de Felipe III y de Felipe IV, se le ha atribuido a él exclusivamente la invención de la tortilla. Además es bien sabido que la tortilla de patata es más madrileña que la Puerta de Alcalá y es inevitable encontrarla en la barra de cualquier bar.
Besugo a la madrileña
Parece ser uno de los platos más antiguos, ya el Marqués de Villena hace mención de él en el libro “Arte Cisoria” (1423), libro de gastronomía más importante de la Edad Media. Es una comida que suele consumirse la época navideña ya que la temporada de este pescado es de finales de noviembre a principios de febrero. En verano se prepara en escabeche. Va acompañado de patatas, rociado con vino y todo ello al horno, una delicia.
Caracoles a la madrileña
Es un plato peculiar, como se denomina en los bares, es una tapa. Los caracoles se traen de los viñedos de la Comunidad y se sirven con una salsa muy sabrosa que cuenta con un toque picante. Se come con un palillo y es la tapa estrella de muchas de las tabernas del centro de Madrid, así se puede disfrutar de ellos cualquier domingo en los bares del Rastro.LOS DULCES
Los dulces son parte importante de la “dieta madrileña”, se habla de que los reyes Felipe II y Carlos II eran muy golosos y aficionados al chocolate a la taza. Los dulces madrileños son una herencia sefardí y mozárabe combinada con creaciones populares como el barquillos y el bartolillo. Mucha de la repostería está relacionada con las festividades populares, que es cuando se hacen estos postres. San Isidro, Semana Santa, etc. Madrid tiene muchas pastelerías de tradición entre las que destacan Del Pozo, El riojano o Viena Capellanes.
Las torrijas
Ningún plato ni nada que se le parezca tiene tanta antigüedad como las torrijas. Hace 2000 años que este postre aparece mencionado en el libro “el arte culinario” escrito por el romano Gavias Apicius. Un postre con una materia prima de lo más sencillo (rebanadas de pan empapadas de leche y huevo y fritas en aceite) es lo más tradicional en Semana Santa.
El roscón de Reyes
Típico postre evidentemente del día de Reyes. Puede estar relleno, lo más común es de nata, o simplemente el bollo en forma de rosca gigante. Además una gran leyenda que hasta hoy se mantiene con variantes recae sobre el roscón. Se dice que el rey Luis XIV encargó un postre a su cocinero español para impresionar a sus invitados. Éste elaboró una masa y dentro de ella metió una moneda y un haba con la intención de que a quien le tocara la moneda tendría un año de riquezas y al que le tocara el haba tendría un año de males. Entre sus ingredientes destaca uno en particular que le aporta la diferencia con un roscón normal y corriente: el agua de azahar.
Las rosquillas de San Isidro
Como su propio nombre indica, son típicas de las fiestas de San Isidro en Mayo, patrón de Madrid. El 15 de Mayo se va a la pradera de San Isidro, se besan los restos de este santo y luego se comen las rosquillas que se dividen curiosamente en lista, que llevan un baño de azúcar, y las tontas que no lo llevan.
Los churros con chocolate
Desayuno, merienda, o después de una noche de fiesta, los churros con chocolate son típicos de Madrid. Se sirven en casi todos los bares pero existen churrerías que se dedican exclusivamente a ellos y que son de una gran tradición. Es el caso de San Ginés por la que pasan el día de Nochevieja por la mañana unas 4000 personas.
Los barquillos
Es tan importante el barquillo como el que lo vende, el barrillero. Una profesión casi extinguida, el barquillero recorría las calles de Madrid con los barquillos y unos bidones con una ruleta pintada en la que los transeúntes apostaban para ganar los barquillos.
LOS VINOSAunque Madrid ha contado desde hace siglos con excelentes vinos, tuvo que esperar hasta 1992 para que a sus vinos se les concediera la denominación de origen por el Gobierno Autonómico y el Ministerio de Agricultura.
Esta denominación ha marcado tres zonas en Madrid:
Arganda- al sudeste de la Comunidad, cuenta con ventidós bodegas y elabora veinte millones de litros al año, un 60% de la producción total.
San Martín- al suroeste de Madrid, es la zona más pequeña pero la segunda en producción. La uva predominante en este lugar es la tinta garnacha.
Navalcarnero- situada al sur, siempre ha destacado por sus rosados pero ahoora tienen un gran auge los tintos jóvenes con crianza en barrica.
En la actualidad, los vinos madrileños están cobrando un importante interés, y ya no sólo entre los madrileños sino fuera de nuestra comunidad.
DE TAPEO
No hay que confundir nunca las tapas con los pinchos, ya que estos últimos se ofrecen gratuitamente en los bares con una bebida. Las tapas son muy típicas de Madrid y de toda España. La tradición fundamentada en la frase “irse de tapas” se basa en comer de pie de bar en bar poca cantidad de muchas cosas. Es muy habitual ahora y muy bénticoco tmar unas cañas acompañadas de unas exquisitas tapas, ya sean bravas, callos, chopitos o calamares entre otras. El centro de Madrid es el lugar idóneo para esta práctica cada vez más en boga.
DONDE COMER
-Malacatín
-Casa carola
-Casa lucio
-Casa ciriaco
-Don Cocido
-Taberna la bola
-La gran tasca
-Las Batuecas
-Lhardy
-Taberna de buenaventura
-La taberna de la daniela
-La posada de la villa
-El rincón de Goya
-El Landó
-Jockey
-Las cuatro estaciones
-San mamés
-Tamara (casa Lorenzo)
-Casa Paco
-Taberna carmencito
-Castelló 9
-Casa Cirilo
-Casa Domingo
-Frapela
-Esteban
-Casa Labra
-Manolo
Una galería de arte de doce plantas
Una casta de talentos del diseño y la arquitectura de todo el mundo se han reunido en Madrid, en el Hotel Puerta de América, convirtiendo cada una de sus plantas en una verdadera obra de arte. Entre estos genios del interiorismo destacan nombres como Jean Nouvel, Arata Isozaki, Norman Foster o los españoles Victorio y Luchino entre otros. El fruto de esta unión es un edificio que desprende arte lo mires por donde lo mires.
Zaha Hadid, Norman Foster, Jean Nouvel, Arata Isozaki, Javier Mariscal, son algunos de los que podemos encontrar. Son soñadores exquisitos que han conseguido hacer realidad precisamente eso, sus sueños. Cada artista ha gozado de un espacio propio en el que ha tenido total independencia para desarrollar y dar rienda suelta a su imaginación e ingenio. Fragmentos del poema “Libertad” del escritor francés Paul Eluard que recorren la fachada del edificio son la máxima expresión de esa libertad de la que han hecho uso. El huésped convivirá con el diseño y la arquitectura mientras duerme y descansa, formando parte de él.
Ningún espacio ha quedado libre de sus manos y el diseño lo encontramos allí donde nunca llega. Es el caso del parking, obra de Teresa Sapey. Colores y grafismo han convertido un lugar oscuro y sombrío en un rincón más del diseño con vida propia.
Nada más entrar en el hotel, el Hall ya es una pequeña carta de presentación obra de John Pawson. En el restaurante Christian Liaigre ha diseñado un espacio con una altura infinita y una combinación de las regiones españolas, Galicia, Andalucía y Cataluña.
En los fogones encontramos un reconocido chef, Jose Luis Estevan, que deleitará a los paladares de los que allí se acerquen. No es necesario entrar en las habitaciones para disfrutar del arte que estos ingenieros del diseño han conseguido en el Hotel Puerta América.
Las tres primeras plantas
La 1ª planta corre a cargo de la diseñadora Zaha Hadid, de nacionalidad Irakí, recibió en el 2004 el premio Pritzker (uno de los galardones con más prestigio en el mundo de la arquitectura). Su planta y la distribución de sus habitaciones se caracterizan por un interior ondulado sinuoso que recorre paredes y muebles para dar sensación de fluidez. Lo más sorprendente nada más bajarse del ascensor es el número de las habitaciones, proyectado en las puertas con una luz. La 2ª planta es obra del conocido arquitecto británico Norman Foster, responsable de proyectos como el Palacio de Congresos de Valencia, el metro de Bilbao y otros muchos en el resto del mundo. Con 70 años sigue realizando proyectos y obras con más vitalidad que un adolescente. Es escultor vasco Chillida es la gran influencia del diseñador que decora sus habitaciones con cuadros del mismo. Tranquilidad, sosiego y quietud definen el estilo de sus estancias. La finalidad, acercar el silencio al huésped para alejarlo del mundanal ruido.
La 3ª planta es de David Chipperfield. Ha realizado trabajos por todo el mundo. En España, el Palacio de Congresos de Vigo. Destaca la exquisitez de los materiales elegidos para sus habitaciones, mármol blanco y suelo de terracota principalmente. El color negro inunda las habitaciones dándole un toque de elegancia. El techo es azul e imita la estructura de la fachada. Un detalle que no podrá pasar desapercibido es la colosal lámpara de murano que nos espera en el recibidor.
De la cuarta a la sexta
La cuarta planta está diseñada por Eva castro y Holger Kehne, que juntos forman Plasma Studio. Su trabajo es una fusión del huésped con la superficie y el espacio de las habitaciones. Resalta la geometría y el cubismo en muebles y paredes. El acero es el material por excelencia. Quieren que la idea que tenemos de habitación de hotel cambie en el momento en el que entremos en su planta. Muy futuristas, las habitaciones parecen sacadas de una película de robots. Representación española en el quinto piso. Los diseñadores de moda Victorio & Lucchino han experimentado en esta ocasión con los espacios cerrados. Como es lógico se han dedicado especialmente a los tejidos y las telas, utilizando algodón, terciopelo, ante y lino. El toque es andaluz observardose en las sillas, típicas de tablao flamenco. Lujo, clasicismo y barroco caracterizan las habitaciones.
Mark Newson es el encargado de la planta sexta y del bar. Con sus 41 años no sólo es arquitecto, diseña cualquier cosa, sillas, accesorios para la cocina, restaurantes, interiores de aviones privados, incluso teléfonos móviles. Frío y calor es la combinación para conseguir su principal objetivo, la comodidad. Dormir en la sexta planta debe ser un alivio para el huésped. Cuero negro en los cabeceros y tonos grises son la estética de su obra.
Plantas siete, ocho y nueve

El israelí Ron Arad se hace cargo de la séptima planta. Su lema en el trabajo es “ ni aburrir, ni aburrirme”. Para él lo importante del diseño es cómo organizar el espacio y convertir la arquitectura en arte. La distribución es esencial por lo que sus habitaciones tienen la peculiaridad de ser diáfanas. Ha eliminado paredes y separaciones. Hay habitaciones rojas y blancas, todas ellas presididas por camas redondas que son la expresión máxima del diseño moderno.
La escocesa Kathryn Findlay, muy vinculada a la cultura japonesa, ha fusionado en el piso ocho, tecnología y arquitectura. Quiere silencio y convertir una habitación de hotel en un lugar para la reflexión y la meditación. Junto a Jason Burges (ingeniero de la iluminación), ha jugado con la luz, instalando unos sensores que captan el movimiento y así se proyecta la sombra de los clientes en la pared del pasillo cuando pasan por él.
Richard Gluckman es el responsable del Museo Picasso de Málaga. Su estilo se basa en la fusión de industria y arte. En sus habitaciones, plástico, aluminio, cristal y metacrilato son los materiales que utiliza. La funcionalidad es la protagonista con la ausencia de detalles. Líneas muy rectas, cuadriculadas y vacío de color. Los tonos son los amarillos y los azules. El toque de originalidad lo encontramos en el número de las habitaciones, que está proyectado en el suelo del pasillo mediante diodos leds.
Las plantas más altas
El japonés Arata Isozaki reconocido por su diseño y arquitectura nipona, es autor del Palau Sant Jordi de Barcelona y del Edificio del Hombre de A Coruña entre otras muchas. Ha hecho de la planta décima una galería de arte en la que se funden oriente y occidente logrando su máxima expresión. Minimalista, sus habitaciones se caracterizan por la oscuridad, espejo de la cultura japonesa. “En la oscuridad, la mente ilumina los pensamientos” ( Arata Isozaki).Los españoles Javier Mariscal (creador de Cobi) y Fernando Salas se han situado en la penúltima planta del Hotel. Se caracteriza por la originalidad y por la viveza de los colores, rojo, amarillo, naranja, tanto en los tejidos, como en paredes y esculturas. Los números de las habitaciones están escritos en las puertas con letra de niño pequeño, un detalle con mucho ingenio. Buscan la comodidad de los huéspedes y no sólo de los mayores sino también de los niños.
Rematando el edificio, el arquitecto francés Jean Nouvel ( responsable de la ampliación del Museo Reina Sofía). En su mano ha estado la fachada, la planta doce y el ático. El tema central de las habitaciones es el amor y la belleza de la mujer. Imágenes de geishas y motivos orientales podemos encontrar en los rincones más inesperados de las habitaciones, debajo de la cama, en un biombo, etc…
Este museo de doce plantas es el lugar perfecto para aquellos amantes del arte y del diseño en su máxima expresión.
¿Por qué Turismo Rural?
Desde hace unos años el Turismo Rural ha aumentado de forma considerable, podría decirse que ha experimentado un "boom" ganándole el terreno al turismo tradicional español de “sol y playa”. Ha nacido un turismo alternativo con una gran demanda urbana de nuevos espacios en los que lo tradicional y lo antiguo cobra un enorme valor.
Uno de los sectores que actualmente se está desarrollando con fuerza en España es el denominado Turismo Rural, un tipo de oferta turística que supone una nueva forma alternativa frente al tradicional turismo de “Sol y Playa” que tanto ha caracterizado a nuestro país. Las primeras experiencias de turismo rural en Europa comenzaron en los años setenta con el simple alquiler de habitaciones en casas particulares. Países como Francia, Alemania, Austria, etc… tienen actualmente una oferta rural madura y muy diversificada como consecuencia de su larga tradición en este ámbito. En España, esta modalidad turística llegó más tarde pero gracias a su gran materia prima el desarrollo fue imparable. Debido a este fenómeno de Turismo Rural que nos invade a pasos agigantados, se han realizado estudios y trabajos para analizar la repercusión de éste en la cultura, la sociedad y sobre todo el medio ambiente. El acercamiento del campo a la ciudad puede llegar a ser peligroso para el entorno natural, teniendo en cuenta la mentalidad del ser humano que hasta ahora ha cometido verdaderos errores en cuanto a su trato con el Medio. Estos estudios pretenden evitar cualquier tipo de desastre y explotación del medio rural, además de abogar por mantener inalterable el paisaje.
La evolución de este turismo diferente está marcada por dos aspectos: la nueva demanda por parte del turista de espacios naturales y zonas de interior, donde poder acceder a la riqueza cultural, tradicional, natural y gastronómica de las zonas rurales de nuestro país; así como la necesidad, cada vez más imperante en el turista, de desempeñar un papel activo mediante actividades en su tiempo de vacaciones.
La ocupación activa del tiempo de ocio ha dado lugar en los últimos años a la aparición de todo un sinfín de nuevas actividades como el senderismo, trekking, rutas a caballo o en bicicleta de montaña, escalada, kayak, quads, etc…
El turismo rural por lo tanto no sólo permite el contacto con la naturaleza sino también prácticas culturales particulares a ese entorno.
Parece que la tranquilidad le ha ganado el terreno al bullicio, el alejamiento de las grandes ciudades se dirige cada vez más hacia el interior, lo más alejado posible del mundanal ruido y ajetreo. El retiro se ha convertido en algo fundamental y un pueblo perdido en medio de la montaña te puede ofrecer todo esto. Realizar actividades típicas de un habitante de aldea se han convertido en oro para aquellos que huyen de las colas, las aglomeraciones y el estrés.
Numerosos lugares de nuestra geografía han incluido en sus políticas turísticas la potenciación de esta manera de disfrutar de las vacaciones. Por supuesto Madrid ha sido una de las principales contando con una amplia oferta rural. Se ha abandonado la idea de acudir a un gran hotel con un buffet y unas instalaciones descomunales para dar paso a las casas rurales, la sencillez, lo clásico y lo tradicional se han revalorizado y han ganado una batalla que sin querer nunca llegó ha producirse.
Las casas rurales son el lugar idóneo para pasar un fin de semana, un puente o incluso unas vacaciones más duraderas. Ofrecen la posibilidad de alojarse en un paraje insólito dónde se podrá realizar el itinerario que se desee para conocer el entorno natural del lugar escogido. Madrid cuenta con una Sierra Norte y una zona Sur que no escapan de ser visitados. Preciosas casas rurales asequibles a cualquier bolsillo están dispuestas a acoger a los espíritus más nómadas de nuestra Comunidad sin recorrer apenas 80 km.
Las casas rurales son edificaciones con una tipología arquitectónica propia de la zona o están situadas en fincas que mantienen activas explotaciones agrícolas. Ofrecen un número de plazas y habitaciones para el alojamiento de huéspedes limitado, con lo que se evita la masificación. Se crea así un ambiente acogedor y con encanto que atrae hasta al más urbanita.
Además, este deseo de contacto con la naturaleza por parte de los turistas no sólo les ha beneficiado a ellos sino que ha permitido que zonas que se encontraban en un absoluto abandono vean florecer sus propias características para el disfrute de las personas.
Casas rurales que no hay que perderse en Madrid
En cada rincón insólito de Madrid existe una casa rural que parece estar hecha a nuestra medida. Situadas en los parajes rurales más característicos, estos alojamientos nos ofrecen todo lo que buscamos para unas vacaciones de paz y descanso.
El Rincón de la Sierra
Está situado en La Hiruela , un pueblecito de la sierra norte de Madrid de unos 20 habitantes que conserva casi intacta su arquitectura y su aspecto rural. Se considera la joya de la Sierra del Rincón casi en el límite con Guadalajara. Esta casa rural cuenta con cuatro habitaciones y puede albergar un total de 12 personas como máximo. Se puede alquilar la casa entera si es un grupo grande y si no por habitaciones. La limpieza y los desayunos son cosa de la dueña, la señora Ana que deleitará a sus huéspedes con su amabilidad y simpatía. Paz y tranquilidad son los adjetivos que definen este lugar. Tel: 609 16 55 78. Página Web.
La Casa del Tío LuisEsta casa rural se sitúa en Colmenar de Oreja, al sur de la Comunidad. Es una casa antigua de piedra del siglo XVIII cuya arquitectura es característica de la zona. Consta de 7 habitaciones, 6 dobles y una cuadruple. Su situación geográfica es inmejorable ya que permite visitar pueblos como Chinchón o Aranjuez, realizar piragüismo en el Tajo o si vas con niños acercarte a la Warner. Las opiniones de los viajeros que allí han estado no pueden ser mejores. Tel: 619 138 689.
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Los Espinares
Esta casa se encuentra en Rascafría, en la Sierra Norte de Madrid. Sus instalaciones son más modernas que las otras casas ya propuestas ya que cuenta con sauna y jacuzzi. Cuenta con 10 habitaciones y goza de una amplia terraza exterior con vistas a la sierra. Su ubicación da la opción de realizar actividades como senderismo, pesca, montañismo o incluso parapente. Además cuenta con la posibilidad de hacer turismo cultural visitando el Monasterio del Paular y La Cartuja del Paular. En definitiva, tranquilidad, deporte y cultura. Tel: 609 888 417 - 639 203 946. Página Web.Más casas rurales en Madrid...
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