Regreso al pasado
"Pieslla les ventanes ya apaga la vela, que ya alluman los tos güeyos el mio camín, la nuesa vuelta a casa. Tu, perdíu na señaldá; yo atopando las tuas manos nes nueches más fríes, alcordando díes meyores, naguando pol to aliendu. Agora que la soledá manca au quiera que tea, agora que l´alborecer nun m'enllena d'allegría, ye'l tiempu de tornar a la mio tierra..."
A Xuacu, neveiru cabeiru, airiquín d'antano..

"Cierra las ventanas y apaga la vela, que ya alumbran tus ojos mi camino, nuestra vuelta a casa. Tú, perdido en la nostalgia; yo, encontrando tus manos en las noches más frías, ansiando tu aliento. Ahora que la soledad duele donde quiera que me encuentre, ahora que la luz del amanecer no me llena de alegría, es el momento de volver a mi tierra..."
A Xuacu, último neveiro, brisa del ayer...
A Xuacu, neveiru cabeiru, airiquín d'antano..

"Cierra las ventanas y apaga la vela, que ya alumbran tus ojos mi camino, nuestra vuelta a casa. Tú, perdido en la nostalgia; yo, encontrando tus manos en las noches más frías, ansiando tu aliento. Ahora que la soledad duele donde quiera que me encuentre, ahora que la luz del amanecer no me llena de alegría, es el momento de volver a mi tierra..."
A Xuacu, último neveiro, brisa del ayer...
¿Cuándo acaba el principio?

Desencuentro tus manos en cuanto se encuentran nuestros ojos, cuestionándose el porqué seguimos tan cerca y a la vez tan lejos, si yo quisiera fundirme en tus brazos o en su defecto en los de cualquier otro que me pague lo que el pasado me dejó a deber, que ya es hora de que corran buenos tiempos para el amor, para mi amor, aunque sea para escribir por una vez un texto sin palabras en color sepia, sin nostalgias de noches de hotel. Me preguntas con silencios que qué pasa con nosotros, que las noches de buen vino y de mejor compañía se están convirtiendo en frases omitidas, en trincheras de miradas, que mi cuello me reclama tu aliento y yo no sé cómo decirle que soy demasiado cobarde como para osar acercar mi boca a tu nuca y susurrarte al oído que nunca tengo frío en las manos y que invento excusas para esconderme en tu regazo de los miedos que acechan allá afuera, detrás de tu espalda. Llámame cuando no haya nadie que te busque entre la gente, cuando no lleves la maleta cargada de reproches, mira que las frases amargas pesan casi tanto como mi mochila repleta de miedo a fracasar. Yo me seguiré revolcando en paciencias malogradas, en futuros repasados y en tus ansias de volar, qué más da que sepa que un suspiro nunca moverá montañas y que mi velero encallará por falta de luz, si tú sigues invitándome a cambiar mis días por segundos que sonríen, que a tu lado la eternidad es un instante, y un instante es eterno...
A ti, que sabes quien eres y sabes quien soy... pero no tienes ni idea de quienes somos...
Amarse con los ojos cerrados
... Y ESTÁBAMOS TAN EQUIVOCADOS QUE INCLUSO FUIMOS FELICES ...
Alzando las manos
El caso es que me recuerdas a alguien y me da miedo recordar a quién. En ocasiones, cuando te paseas por mis sueños a medias, te das un aire a mi pasado más brillante, aquel que me llevaba el desayuno a la cama y me entretenía jugando a las cartas en el asiento trasero de un coche mientras comíamos pizza y me despojaba del jersey y la pereza. Aunque, pensándolo bien, también te pareces bastante a las rutinas de despertares, a los domingos de sopa fría y abrazos innecesarios, al estar por estar, qué pena haber llegado a esto. No sé. Tal vez resulte que el murmullo de tu risa me llegue amortiguado por los gritos de dolor de la niña que fui un día, que la suave y hogareña luz que tu cuerpo emana no sea suficiente para alumbrar mis oscuridades. Y después de todo, ¿qué?, podríamos jugar a dar volteretas, a ver si logramos deshacernos del sabor a desengaño que nos ha quedado en la boca; podríamos soñar ser otros, más vivos, más jóvenes; podríamos fingir que nos amamos e incluso cabe la posibilidad de que no me desagradara ser sirena varada en tu arena, anclarme por siempre a tu costado, cortar las alas al olvido y al recuerdo. Pero no caben utopías cuando ponemos cuidado al hacer el amor para no manchar las sábanas, no hay remedio cuando los enemigos son el tiempo y el aire que corren entre nuestros cuerpos. Y sin embargo, amor, yo no dejo de agarrar tu cintura cuando me deslizo entre la gente y tú no puedes privarte de dejar caer tu mano sobre mi rodilla en la última fila del cine mientras pensamos en que ambos nos merecemos algo mejor y me preguntas de qué color es la felicidad. Y qué sé yo, si apenas la he rozado...Homenaje al ayer
UNA VEZ CONOCÍ A UN HOMBRE. Y LO AMÉ. Y REÍ A SU LADO. Y , CÓMO NO, DESPUÉS LLEGARON LAS LÁGRIMAS, LOS REPROCHES, LOS ADIOSES. HOY ME ALEGRA CONTAROS QUE ESTOY APRENDIENDO A QUEDARME TAN SÓLO CON LOS BUENOS MOMENTOS. MIS PALABRAS NO SE LAS HA LLEVADO EL AIRE, INTENTO QUE PERMANEZCAN, QUE ME ARROPEN CUANDO QUIERO DORMIRME Y NO LO CONSIGO. DE ÉL SÓLO CONSERVO LAS SONRISAS Y UN PAR DE CARTAS DE AMOR. LO DEMÁS SE PERDIÓ EN EL NAUFRAGIO...
"En la calle sopla el viento hacia tu casa. Y yo aprovecho y salgo a la ventana para enviarte besos diluidos en aire, palabras que lleguen a tu ciudad y se susurren en tu oído. Porque quizá sea ésta la noche en la que saldrá el sol y yo no estaré a tu lado. Y porque a tu lado me faltan las manos. Y porque a mis manos le faltan dedos para dibujar tu silueta. Por ello le pido ayuda a mi boca y a los dedos de mis pies, que aceptan encantados la invitación a la fiesta y traen caramelos y una botella de vino como regalo. Es fácil sentirse arropada cuando te besan a diario, que los te quieros aliñados con sal y caricias, pimienta y tu piel, saben distintos. Resulta extremadamente sencillo sentirse querida cuando tienes la oportunidad de sumergirte en los ojos de la persona amada, y nadas entre sus piernas, y buceas en su costado. En la calle pasa el viento y golpea mi ventana. Pregunta si quiero enviarte algo, porque tu casa le queda de camino. Y yo aprovecho y le doy un trozo de tarta de chocolate que ha sobrado del mediodía, y una rosa marchita, para ver si revive al verte sonreír. Porque lo difícil es sentirse cerca estando lejos, lo extraño es esta comunión de vidas que llevamos, lo extraordinario es que cuando me susurras al oído y me haces el amor estás pero no estás, eres pero no eres. Y te vuelves capaz de hacerme respirar tu aroma cuando cierro los ojos, y llevarme a orillas del Bósforo estando tú en Madrid y yo en mi cielo de recuerdos. El viento se impacienta y protesta diciendo que le he encargado llevarte demasiadas cosas , pero yo aún le coloco encima mis ganas de ti y de luchar, la promesa de un mundo nuevo hecho para dos, la felicidad que me embarga cuando te pienso (aquí el viento se tambalea un poco y se queja del peso porque esta felicidad en verdad es mucha y maciza), pañuelos de papel que ya no necesitaré, pues he dejado de llorar. Porque no caben lágrimas en mi sonrisa de cuarto creciente si no son de alegría. Y le pido por favor al viento que vuelva pronto, porque aún me quedan muchas cosas para enviarte: una merienda de chocolate con sabor a avellanas, mis días de otoño, un verso verde, mi canción desafinada, la miel prometida, recuerdos encuadernados, una invitación para colarte entre mi ropa, tardes de cine, besos y risas, trincheras construidas con ropa interior y almohadas..."
"En la calle sopla el viento hacia tu casa. Y yo aprovecho y salgo a la ventana para enviarte besos diluidos en aire, palabras que lleguen a tu ciudad y se susurren en tu oído. Porque quizá sea ésta la noche en la que saldrá el sol y yo no estaré a tu lado. Y porque a tu lado me faltan las manos. Y porque a mis manos le faltan dedos para dibujar tu silueta. Por ello le pido ayuda a mi boca y a los dedos de mis pies, que aceptan encantados la invitación a la fiesta y traen caramelos y una botella de vino como regalo. Es fácil sentirse arropada cuando te besan a diario, que los te quieros aliñados con sal y caricias, pimienta y tu piel, saben distintos. Resulta extremadamente sencillo sentirse querida cuando tienes la oportunidad de sumergirte en los ojos de la persona amada, y nadas entre sus piernas, y buceas en su costado. En la calle pasa el viento y golpea mi ventana. Pregunta si quiero enviarte algo, porque tu casa le queda de camino. Y yo aprovecho y le doy un trozo de tarta de chocolate que ha sobrado del mediodía, y una rosa marchita, para ver si revive al verte sonreír. Porque lo difícil es sentirse cerca estando lejos, lo extraño es esta comunión de vidas que llevamos, lo extraordinario es que cuando me susurras al oído y me haces el amor estás pero no estás, eres pero no eres. Y te vuelves capaz de hacerme respirar tu aroma cuando cierro los ojos, y llevarme a orillas del Bósforo estando tú en Madrid y yo en mi cielo de recuerdos. El viento se impacienta y protesta diciendo que le he encargado llevarte demasiadas cosas , pero yo aún le coloco encima mis ganas de ti y de luchar, la promesa de un mundo nuevo hecho para dos, la felicidad que me embarga cuando te pienso (aquí el viento se tambalea un poco y se queja del peso porque esta felicidad en verdad es mucha y maciza), pañuelos de papel que ya no necesitaré, pues he dejado de llorar. Porque no caben lágrimas en mi sonrisa de cuarto creciente si no son de alegría. Y le pido por favor al viento que vuelva pronto, porque aún me quedan muchas cosas para enviarte: una merienda de chocolate con sabor a avellanas, mis días de otoño, un verso verde, mi canción desafinada, la miel prometida, recuerdos encuadernados, una invitación para colarte entre mi ropa, tardes de cine, besos y risas, trincheras construidas con ropa interior y almohadas..."
Te regalo una canción
La mejor manera de componer una canción es fijarse bien en la forma en que suspiras cuando sueñas despierto o cuando te desilusionas dormido, empujar bajo la alfombra armonías de cuarto de estar desordenado, sacudir las notas musicales del mantel por la ventana para que los vecinos se quejen una vez más de que les ensuciamos el patio con sonidos de guitarra. También resulta eficaz abrazarse muy despacito, entrelazando mil acordes, que la música se percibe mejor cuando en vez de dos orejas poseemos cuatro y al revolcarnos por el suelo nos ensuciamos las manos y el alma de tierra húmeda y corcheas. Se puede también robar versos a Neruda y besos al olvido que sirvan como letra y percusión, que ningún timbal suena mejor que el chocar de dos pares de labios entre sí, y ambos contra el viento...
Y mientras busco la melodía que me lleve hasta costas conocidas y la brisa que acune la paz en mi semblante, cada amanecer seguiré tejiendo abrigos con palabras, bordando cojines en si bemol...
A Fredo, para que además de nuestras manos amigas le acompañe la suerte en su primer concierto en Madrid...
ALFREDO GONZÁLEZ
LUNES 15 DE NOVIEMBRE EN EL CAFÉ ZANZÍBAR A LAS 21:30
C/REGUEROS, 9 MADRID. METRO ALONSO MARTÍNEZ

Y mientras busco la melodía que me lleve hasta costas conocidas y la brisa que acune la paz en mi semblante, cada amanecer seguiré tejiendo abrigos con palabras, bordando cojines en si bemol...
A Fredo, para que además de nuestras manos amigas le acompañe la suerte en su primer concierto en Madrid...
ALFREDO GONZÁLEZ
LUNES 15 DE NOVIEMBRE EN EL CAFÉ ZANZÍBAR A LAS 21:30
C/REGUEROS, 9 MADRID. METRO ALONSO MARTÍNEZ

El mundo, tú y yo...

YO SÓLO SOY CAPAZ DE PARAR EL MUNDO ASIDA A TUS CADERAS...






TIZA