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Mil y una palabras al aire...
Bienvenido, siéntate, toma un café... Estás en tu casa...
Acerca de
Yo desnuda de domingo y cubierta de cenizas, intentando encontrar en los rincones de tu sexo una palabra con la que construir un mal verso, capeando el temporal en tu regazo, refugio que se tambalea con la tormenta; tú, musicando mis lamentos, congelando instantes de júbilo y cervezas a medias...

______________________________ LOS DIBUJOS DE PIT ______________________________ TIZA ______________________________ MIGUEL DOMINGO ______________________________
Sindicación
 
Última fila
Carlos Chaouen hay veces que duele. Duele su manera de cantar en lo más profundo. Duele su voz ajada, sus palabras tintadas de amor y lujuria, la forma en la que dibuja entrañas con cuerdas de guitarra, su convicción de que hay otoños que pueden nacer en enero. Duele su ausencia en el escenario incluso cuando se sabe que es momentánea. Duele que te robe sentimientos convirtiéndolos en canciones. Duele de envidia cómo transmite. Duele su fuerza, hace daño su solemne locura, su manera de sentir, que cada canción sea perfecta, que cante A medio pulmón a pulmón completo, desgarrando el mismo aire que yo respiro, clamando que aunque esté presentando brotes nuevos no se olvida de los que ya en 1998 nos pintábamos de blanco toa la cara y hacíamos el amor con los jilgueros.

Chaouen, flor creciendo entre los bulevares, apareciendo de repente en medio de un desierto de arena y roca, desafiando las inclemencias del tiempo y reinventando historias, construyendo mundos, abriendo universos, amortiguando gritos de desesperación con violines y Joaquín Calderón al lado. No te vayas de mis manos aunque te mueras de frío. Y si te vas, por favor, regresa. Carlos prescindiendo de frases ensayadas y rimas fáciles, repitiendo junto a Ismael Serrano que no hay más adversarios que dos espaldas mirando en direcciones opuestas, arrancando carcajadas agradecidas, destruyendo fronteras, sirviéndonos su Corazón en bandeja. Kutxi Romero también puso el suyo, que esta vez no era de mimbre y se le escuchaba latir en todo el teatro acelerado de ganas de vivir.

Semilla en la tierra siempre se ha ceñido a mi cuerpo como un vestido hecho a medida. Siento al escucharla como se desliza un gran pedazo de gasa por los pliegues de mi piel, amoldándose a cada imperfección como si se hubiese elegido cada acorde pensando en los rincones que me sobran. Sé que la sensación es compartida. Y que no es imposible que un mismo traje encaje perfectamente en más de un cuerpo. Es la magia de Chaouen. Cientos de voces clamando al son de la misma melodía, haciéndola suya y sabiéndola de otros, palpitando al mismo ritmo. Si las butacas del Teatro Calderón pudieran hablar os contarían que siempre es primavera en mi boca cuando suenan las primeras notas de Desfile de Gaviotas, cuerpos que se abrazan bailando en la cama y haciendo el amor en una pista de baile. Que él y Quique González siempre serán reyes en aquella sala de Madrid llamada Galileo Galilei. Que hacen falta más conciertos y menos páginas de sucesos. Que las risas nunca sobran y las lágrimas siempre deberían ser provocadas por la emoción que nos embarga cuando alguien grita lo que nosotros sentimos, cuando nos oímos en otra boca.


La sexta cuerda es la que más le gusta a los vencejos, que son capaces de copular mientras vuelan, mientras que yo sólo creo volar mientras copulo. (Carlos Chouen)
 
Buenas noticias
Hace tiempo alguien me pasó un diálogo del que me gustaría transcribir aquí un fragmento. Después de estas frases, su autor dice muchas otras. Algunas, a mi ver, incluso de mal gusto, otras que me son indiferentes, alguna con cierta gracia. Yo me quedo con las que me emocionan.


¿Qué es un hombre sin un sueño? ¿Cómo se puede llamar a aquel que vive con lo que no ama? Cuando el universo, ahora sí, está dispuesto a complacernos, por eso le decía recién que hay tantas cosas... que cada hombre justo es una buena noticia, que cada niño que nace es una buena noticia, cada mañana es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia. Porque cada cantor es un soldado menos.

Facundo Cabral


Siento tener el blog tan abandonado. Os sigo leyendo cuando encuentro tiempo, aunque no deje huella.

Un gran beso para todos.