Y comerte...
Os dejo a solas con la pasión hecha palabras de una amiga, Sidhe. Espero que las disfruteis.
A veces me divierte imaginar qué pensaré de ti dentro de diez años. Te recordaré como aquel personaje que pasó por mi vida... Te veré como mi amante secreto durante años... O te reconoceré como el amor de mi vida y el único hombre al que al final conseguí hablar.
Te recordaré como aquel chico triste del bar y cuando te conté mi historia con las medias naranjas. "Resulta que cuando estaba a punto de nacer, quedarían uno o dos meses, me llamaron para ir a un sitio de esos que los cristianos llamarían limbo pero sólo era un lugar, a secas. Allí había una larga cola donde debía aguardar para esperar que me asignaran al amor de mi vida; ése que buscaré el resto de mi vida. Dado que las naranjas son número par y la población allí congregada fueron impar a alguien le tenía que tocar quedarse sin amor y, como era de esperar, me tocó. Como premio me permitieron recordar este hecho para que no me traumatizara en exceso... "
Recordaré como te reías con la historia y como decías que éso era mentira... que éso me lo estaba inventando... que era imposible, que tú no recordabas que éso hubiera pasado; claro, normal… a ti sí te asignaron una y no tuviste mi premio.
Te espero el un sábado de éstos ... sin visitas... con las fresas en el cajón... con la colonia en los sentidos... con el tiempo contado… y comerte...
Y a la mañana olvidar todo lo sucedido; que los niños, los trabajos, los amigos no se han ido pero, yo sí. Para qué voy a pedirte el infinito si como mortal tienes los días contados. Para qué voy a ofrecerte un segundo si como primero tengo menos tiempo.
Como siempre tendremos esos cruces de miradas, todo dicho; las sonrisas descaradas, para decir menos; las excusas siempre válidas; y yo necesito más aire, más sangre... que se cuelgue mi corazón del pulmón que te tengo delante y necesito más y más aire, que necesito más y más sangre; que por un rato no quiero perderte. Préstame un poco de tu pulmón que te tengo cerca.
Cuando me de media vuelta me dará igual que el mundo se giré y se caiga de costado encima de tu cama si desapareces de mi oxigeno que yo ya respiro con mis branquias por el parque de el Retiro.
Posiblemente durante un rato seas el protagonista de mi vida, de mis relatos pero detras de unos cuantos kilómetros la realidad es que los que están a mi lado son otros; los desconocidos que respiran en mi nuca por la mañana no necesitan tanto aire; los que me piden el teléfono por la noche no me incuban más sangre. ...
Y cómo te recordaré... si no te puedo pedir el infinito que eres un medio mortal que tiene sus días contados...
(Sidhe. Julio 2005)
A veces me divierte imaginar qué pensaré de ti dentro de diez años. Te recordaré como aquel personaje que pasó por mi vida... Te veré como mi amante secreto durante años... O te reconoceré como el amor de mi vida y el único hombre al que al final conseguí hablar.
Te recordaré como aquel chico triste del bar y cuando te conté mi historia con las medias naranjas. "Resulta que cuando estaba a punto de nacer, quedarían uno o dos meses, me llamaron para ir a un sitio de esos que los cristianos llamarían limbo pero sólo era un lugar, a secas. Allí había una larga cola donde debía aguardar para esperar que me asignaran al amor de mi vida; ése que buscaré el resto de mi vida. Dado que las naranjas son número par y la población allí congregada fueron impar a alguien le tenía que tocar quedarse sin amor y, como era de esperar, me tocó. Como premio me permitieron recordar este hecho para que no me traumatizara en exceso... "
Recordaré como te reías con la historia y como decías que éso era mentira... que éso me lo estaba inventando... que era imposible, que tú no recordabas que éso hubiera pasado; claro, normal… a ti sí te asignaron una y no tuviste mi premio.
Te espero el un sábado de éstos ... sin visitas... con las fresas en el cajón... con la colonia en los sentidos... con el tiempo contado… y comerte...
Y a la mañana olvidar todo lo sucedido; que los niños, los trabajos, los amigos no se han ido pero, yo sí. Para qué voy a pedirte el infinito si como mortal tienes los días contados. Para qué voy a ofrecerte un segundo si como primero tengo menos tiempo.
Como siempre tendremos esos cruces de miradas, todo dicho; las sonrisas descaradas, para decir menos; las excusas siempre válidas; y yo necesito más aire, más sangre... que se cuelgue mi corazón del pulmón que te tengo delante y necesito más y más aire, que necesito más y más sangre; que por un rato no quiero perderte. Préstame un poco de tu pulmón que te tengo cerca.
Cuando me de media vuelta me dará igual que el mundo se giré y se caiga de costado encima de tu cama si desapareces de mi oxigeno que yo ya respiro con mis branquias por el parque de el Retiro.
Posiblemente durante un rato seas el protagonista de mi vida, de mis relatos pero detras de unos cuantos kilómetros la realidad es que los que están a mi lado son otros; los desconocidos que respiran en mi nuca por la mañana no necesitan tanto aire; los que me piden el teléfono por la noche no me incuban más sangre. ...
Y cómo te recordaré... si no te puedo pedir el infinito que eres un medio mortal que tiene sus días contados...
(Sidhe. Julio 2005)
Que sea más lejos no quiere decir que sea menos terrible
Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle.
La ciudad se desangra y parece que no había nadie
cuando partieron un alma contra la acera,
cuando surcaron el aire gaviotas muertas.
Tratan de convencernos de que aquí no pasa nada.
Mientras la ciudad muere, hay quién ya clama venganza.
Se empeñaron en matarnos la ideología
y, no contentos, ahora mandan sus perros de cacería.
Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle.
Dentro de poco toque de queda y refugios que arden.
Respondamos antes de que se haga tarde,
o quizás un día despiertes y no haya nadie.
A quien mirar a los ojos para contarle
que no hay derecho a salir, mi vida,
que no hay derecho a salir
con miedo a la calle.
Que no hay derecho a salir, mi vida,
que no hay derecho a salir
con miedo a la calle,
con miedo a la calle,
con miedo a la calle.
Ismael Serrano, en su disco "La memoria de los peces"
Hoy no hay palabras para expresar el desgarro. Hoy tampoco hay futuro. Hoy sólo suenan ecos de viejas y nuevas muertes provocadas por viejos y nuevos odios. Hoy no hay consuelo. Sólo hay lágrimas por los fallecidos a causa del terror. Por el terror occidental y por el oriental, por aquel al que llaman terrorismo y aquel al que llaman guerra preventiva.
Escribo por no gritar.
Mi corazón está hoy con cada ciudadano que ha perdido un familiar, un amigo, un vecino, un compañero de trabajo. También con los que a hoy se les abrirán las heridas recordando lo sucedido en Madrid.
La ciudad se desangra y parece que no había nadie
cuando partieron un alma contra la acera,
cuando surcaron el aire gaviotas muertas.
Tratan de convencernos de que aquí no pasa nada.
Mientras la ciudad muere, hay quién ya clama venganza.
Se empeñaron en matarnos la ideología
y, no contentos, ahora mandan sus perros de cacería.
Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle.
Dentro de poco toque de queda y refugios que arden.
Respondamos antes de que se haga tarde,
o quizás un día despiertes y no haya nadie.
A quien mirar a los ojos para contarle
que no hay derecho a salir, mi vida,
que no hay derecho a salir
con miedo a la calle.
Que no hay derecho a salir, mi vida,
que no hay derecho a salir
con miedo a la calle,
con miedo a la calle,
con miedo a la calle.
Ismael Serrano, en su disco "La memoria de los peces"
Hoy no hay palabras para expresar el desgarro. Hoy tampoco hay futuro. Hoy sólo suenan ecos de viejas y nuevas muertes provocadas por viejos y nuevos odios. Hoy no hay consuelo. Sólo hay lágrimas por los fallecidos a causa del terror. Por el terror occidental y por el oriental, por aquel al que llaman terrorismo y aquel al que llaman guerra preventiva.
Escribo por no gritar.
Mi corazón está hoy con cada ciudadano que ha perdido un familiar, un amigo, un vecino, un compañero de trabajo. También con los que a hoy se les abrirán las heridas recordando lo sucedido en Madrid.






TIZA