El beso
El hombre que cumple años observa el regalo de 180 x 120 centímetros que reposa sobre la mesa de su sala de estar, levanta los ojos y mira emocionado a su mujer, que a su vez fija la vista en él, sonriente, orgullosa y convencida de haber acertado en la adquisición incluso antes de que su marido rasgue el papel de colores que cubre el objeto en cuestión. 
El hombre que cumple años pasea su vista desde la cinta de colores que corona lo que con toda seguridad es un cuadro hasta la camisa de su esposa, no sabiendo qué retirar primero, el papel o la blusa, de qué envoltorio desprenderse antes. Hace tiempo que nada entre ellos es como al principio, cuando cualquier lugar era propicio para susurrarse palabras de amor al oído e introducir las manos entre las ropas, cuando uno se adelantaba a los pensamientos del otro y casi no era necesario articular palabras, con mirarse a los ojos era suficiente para saber, comprender y actuar en consecuencia. Hace años que esto no sucede. Un ejemplo de ello, piensa el hombre que cumple años, es que hace casi una década que su mujer no acierta con sus regalos. Lo que antes era una fiesta, una comunión de vidas cubierta de complicidad se ha convertido en un molesto rompecabezas. Son un jeroglífico el uno para el otro. Pero esta vez él ha decidido que sea distinto. El hombre que cumple años se ha fijado un objetivo: recuperar esa conexión que hacía que su esposa adivinara lo que pensaba casi incluso antes de que él lo pensara. Para ello ha creído necesario comenzar por algo sencillo, entiende que es un proceso complejo que requiere un ritmo pausado, aunque creciente. Durante las semanas anteriores a su aniversario el hombre que cumple años ha ido dejando a su mujer pistas inequívocas que la conducirán a obsequiarle con aquello que más ansía en estos momentos: un cuadro de un conocido pintor impresionista francés que representa una pareja de amantes besándose. Ha encontrado la imagen increíblemente romántica para tomar como símbolo de esta nueva etapa juntos. Será perfecto, piensa el hombre que cumple años, y, a partir de este primer paso, todo será más fácil. Sonriendo, se acerca a la mesa preparado para desnudar el lienzo, seguro de conocer lo que va a encontrar.
El hombre que cumple años desenvuelve su regalo, mira el cuadro con rabia, mira a su mujer con más rabia aún y mientras aprieta los dientes vuelve a observar el presente, una tela pintada de blanco, enmarcada en mármol blanco. No ha entendido nada, piensa, ¿qué es esto? Ella y sus manías modernistas, ella y su imperiante egoísmo, ¡Dios, cómo la odio! ¿cómo he podido pensar que podría recuperar la ilusión a su lado? Está claro que nos hemos perdido, somos dos completos desconocidos.
La mujer del hombre que cumple años pasa una mano por el lienzo y comienza a hablar…
Un cuadro blanco sobre una pared blanca provoca un efecto luminoso y flexible que hace que veamos lo que queramos ver según nuestro indicador de ánimo. En días especialmente turbios se ve el vacío más absoluto, no hay nada, si fijamos bien la vista podríamos verlo incluso oscuro, sombrío, ¿qué oculta? ¿qué quiere?, se ríe, impoluto, recordándonos nuestras manchas y miserias, ¿qué dice? nos mira desde lo alto anunciándonos nuestra derrota. En días especialmente nostálgicos podríamos creer atisbar indicios de amores pasados: mira, esa sombra lleva su sonrisa, cómo me recuerda a su rostro la apenas perceptible línea de luz que llega desde la ventana hasta la esquina izquierda del lienzo, en conjunto representa su manera de decir nada con todo, su silencio a gritos y sus conversaciones calladas. En días especialmente dulces se dejan entrever los pliegues de unas sábanas, el tierno rayo de sol que anuncia el despertar del día y hasta puedo vislumbrar como te acurrucas en mi regazo, sí, ¿cómo que no eres capaz de verlo? Si está tan claro que golpea el rostro con fuerza ¿no lo ves?, ¿no lo sientes? Alza tu mano y pásala suavemente por la superficie blanca del óleo, a ver si palpando te das cuenta de que casi todo es moldeable y cambiante, de que lo que hoy es un paisaje nevado mañana es un vaso de desayuno, pasado un vestido de novia, al siguiente un lirio cortado. Y una mañana te despiertas y te das cuenta de que nunca será homogéneo del todo, y descubres matices en el fondo y le das nombre, en el centro aparece un blanco sueño, de esos que aclaran las madrugadas y humedecen de alegría los ojos, y más a la derecha y hacia arriba se percibe un blanco magia, colmado de palabras susurradas dibujadas a carboncillo (carboncillo blanco, eso sí, que aunque no exista, se inventa). También hay blancos oscuros, blanco miedo, blanco dudas, que le dan a cierta hora del día un aspecto sombrío y estremecedor, el de hospital recién pintado, el de cama abandonada. Y en días especialmente normales, tan sólo soy capaz de ver algo sin completar. Algo para llenar de color. A tu lado.
El hombre que cumple años se acerca a su mujer y la besa con la pasión de la primera vez, sin darse cuenta de que la tenue luz del día que entra a través de la ventana dibuja la silueta de ambos en la tela blanca de la misma forma en que se encuentran los dos amantes del cuadro de un conocido pintor impresionista francés.

El hombre que cumple años pasea su vista desde la cinta de colores que corona lo que con toda seguridad es un cuadro hasta la camisa de su esposa, no sabiendo qué retirar primero, el papel o la blusa, de qué envoltorio desprenderse antes. Hace tiempo que nada entre ellos es como al principio, cuando cualquier lugar era propicio para susurrarse palabras de amor al oído e introducir las manos entre las ropas, cuando uno se adelantaba a los pensamientos del otro y casi no era necesario articular palabras, con mirarse a los ojos era suficiente para saber, comprender y actuar en consecuencia. Hace años que esto no sucede. Un ejemplo de ello, piensa el hombre que cumple años, es que hace casi una década que su mujer no acierta con sus regalos. Lo que antes era una fiesta, una comunión de vidas cubierta de complicidad se ha convertido en un molesto rompecabezas. Son un jeroglífico el uno para el otro. Pero esta vez él ha decidido que sea distinto. El hombre que cumple años se ha fijado un objetivo: recuperar esa conexión que hacía que su esposa adivinara lo que pensaba casi incluso antes de que él lo pensara. Para ello ha creído necesario comenzar por algo sencillo, entiende que es un proceso complejo que requiere un ritmo pausado, aunque creciente. Durante las semanas anteriores a su aniversario el hombre que cumple años ha ido dejando a su mujer pistas inequívocas que la conducirán a obsequiarle con aquello que más ansía en estos momentos: un cuadro de un conocido pintor impresionista francés que representa una pareja de amantes besándose. Ha encontrado la imagen increíblemente romántica para tomar como símbolo de esta nueva etapa juntos. Será perfecto, piensa el hombre que cumple años, y, a partir de este primer paso, todo será más fácil. Sonriendo, se acerca a la mesa preparado para desnudar el lienzo, seguro de conocer lo que va a encontrar.
El hombre que cumple años desenvuelve su regalo, mira el cuadro con rabia, mira a su mujer con más rabia aún y mientras aprieta los dientes vuelve a observar el presente, una tela pintada de blanco, enmarcada en mármol blanco. No ha entendido nada, piensa, ¿qué es esto? Ella y sus manías modernistas, ella y su imperiante egoísmo, ¡Dios, cómo la odio! ¿cómo he podido pensar que podría recuperar la ilusión a su lado? Está claro que nos hemos perdido, somos dos completos desconocidos.
La mujer del hombre que cumple años pasa una mano por el lienzo y comienza a hablar…
Un cuadro blanco sobre una pared blanca provoca un efecto luminoso y flexible que hace que veamos lo que queramos ver según nuestro indicador de ánimo. En días especialmente turbios se ve el vacío más absoluto, no hay nada, si fijamos bien la vista podríamos verlo incluso oscuro, sombrío, ¿qué oculta? ¿qué quiere?, se ríe, impoluto, recordándonos nuestras manchas y miserias, ¿qué dice? nos mira desde lo alto anunciándonos nuestra derrota. En días especialmente nostálgicos podríamos creer atisbar indicios de amores pasados: mira, esa sombra lleva su sonrisa, cómo me recuerda a su rostro la apenas perceptible línea de luz que llega desde la ventana hasta la esquina izquierda del lienzo, en conjunto representa su manera de decir nada con todo, su silencio a gritos y sus conversaciones calladas. En días especialmente dulces se dejan entrever los pliegues de unas sábanas, el tierno rayo de sol que anuncia el despertar del día y hasta puedo vislumbrar como te acurrucas en mi regazo, sí, ¿cómo que no eres capaz de verlo? Si está tan claro que golpea el rostro con fuerza ¿no lo ves?, ¿no lo sientes? Alza tu mano y pásala suavemente por la superficie blanca del óleo, a ver si palpando te das cuenta de que casi todo es moldeable y cambiante, de que lo que hoy es un paisaje nevado mañana es un vaso de desayuno, pasado un vestido de novia, al siguiente un lirio cortado. Y una mañana te despiertas y te das cuenta de que nunca será homogéneo del todo, y descubres matices en el fondo y le das nombre, en el centro aparece un blanco sueño, de esos que aclaran las madrugadas y humedecen de alegría los ojos, y más a la derecha y hacia arriba se percibe un blanco magia, colmado de palabras susurradas dibujadas a carboncillo (carboncillo blanco, eso sí, que aunque no exista, se inventa). También hay blancos oscuros, blanco miedo, blanco dudas, que le dan a cierta hora del día un aspecto sombrío y estremecedor, el de hospital recién pintado, el de cama abandonada. Y en días especialmente normales, tan sólo soy capaz de ver algo sin completar. Algo para llenar de color. A tu lado.
El hombre que cumple años se acerca a su mujer y la besa con la pasión de la primera vez, sin darse cuenta de que la tenue luz del día que entra a través de la ventana dibuja la silueta de ambos en la tela blanca de la misma forma en que se encuentran los dos amantes del cuadro de un conocido pintor impresionista francés.
Comentario:
Me dijeron entra y lee. Le doy las gracias por el hallazgo.Felicidades.
Comentario:
Isabeeeel!
Como me gustaría poner un comentario sofisticado como los que leo de tus amigos, pero para ser alguien que no es bueno con las palabras, solo puedo decir que las palabras de este relato son buenas conmigo :). Eso... que me gustó mucho!!!
Como me gustaría poner un comentario sofisticado como los que leo de tus amigos, pero para ser alguien que no es bueno con las palabras, solo puedo decir que las palabras de este relato son buenas conmigo :). Eso... que me gustó mucho!!!
Comentario:
invitado sin nombre:
Uff. Sin besos. Una palabra:
Firma ;)
Uff. Sin besos. Una palabra:
Firma ;)
Comentario:
Uf, sin palabras. Un beso.
Comentario:
Dulce Pedro, a ti, para el final, porque, o no sé qué decirte, o no sé qué callarme. Tú, dueño de palabras, tú, que me acaricias con tus letras y tu cuento diario, si te arrodillas te pones a mi altura y me miras a los ojos, porque me tienes postrada ante ti desde el primer suspiro que derramé en tu blog.
Como estoy en mi casa déjame ser osada y abrazarte como si no nos viese nadie...
Como estoy en mi casa déjame ser osada y abrazarte como si no nos viese nadie...
Comentario:
Scape95,, gracias, eres muy amable.
S., si no nos levantamos nos haremos trizas los riñones. Dejémonos de reverencias la una a la otra y nos damos un abrazo, como los del otro día, ok? :) Guapa
Elektrica, tú sí que eres grande, chiquilla. Espero que mantengas los pies en el suelo. Vale, vale, la broma no es de buen gusto, pero tenía que decirlo. YA sabes como soy ;)
Jose, ¿Osado tú? :P te debía un texto para el concurso y no he cumplido, lo siento. Me sobran ganas pero me falta tiempo. Un beso
Luna, preciosa ;)
Vicente, gracias, muchas gracias , de veras. Estás en tu casa. El baño, al fondo a la derecha (lo del café est´´a muy usado ¿no?) :*
S., si no nos levantamos nos haremos trizas los riñones. Dejémonos de reverencias la una a la otra y nos damos un abrazo, como los del otro día, ok? :) Guapa
Elektrica, tú sí que eres grande, chiquilla. Espero que mantengas los pies en el suelo. Vale, vale, la broma no es de buen gusto, pero tenía que decirlo. YA sabes como soy ;)
Jose, ¿Osado tú? :P te debía un texto para el concurso y no he cumplido, lo siento. Me sobran ganas pero me falta tiempo. Un beso
Luna, preciosa ;)
Vicente, gracias, muchas gracias , de veras. Estás en tu casa. El baño, al fondo a la derecha (lo del café est´´a muy usado ¿no?) :*
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Ya te felicité ayer por tu precioso texto titulado "El beso", pero hoy quiero ahondar en mis felicitaciones, he tenido el gratísimo placer de leer todos tus escritos publicado en el blog y sinceramente me han entusiasmado. Tan solo puedo decirte que desde hoy tienes a un admirador más de tu prosa.
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Sencillamente maravilloso, mi enhorabuena por tu saber hacer y tu saber decir.
Comentario:
Precioso
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...Y colgaron el cuadro vuelto hacia la pared y se propusieron adivinar lo que quisieran ver en los ojos del otro. “Si me miras bien adivinarás que tus deseos se dibujan en mis ojos”
Para el cumpleaños de ella adquirieron un cuadro de un conocido pintor impresionista francés que representa una pareja de amantes besándose. Lo colocaron tapando el reverso del anterior y, mientras los amantes del cuadro trataban de imitar a sus dueños, el secreto de su pasión quedó oculto tras ellos.
Nunca más necesitaron del cuadro.
Perdón por la osadía. Un abrazo.
Para el cumpleaños de ella adquirieron un cuadro de un conocido pintor impresionista francés que representa una pareja de amantes besándose. Lo colocaron tapando el reverso del anterior y, mientras los amantes del cuadro trataban de imitar a sus dueños, el secreto de su pasión quedó oculto tras ellos.
Nunca más necesitaron del cuadro.
Perdón por la osadía. Un abrazo.
Comentario:
Isa qué grande eres!! besines
Comentario:
Mis sinceros aplausos y reverencias, Grande Llaeza :*****
Comentario:
Isabel, Isabel, te has pasado. Genial. Me quito el sombrero. Me lo vuelvo a poner solo para volver a quitármelo en tu honor. Muy bueno. Sensibilidad a raudales. Saber hacer. Un derroche de facultades literarias. Hago la ola. Te tiro besos como cigüeñas que se posen en los campanarios de tu lírica. Un cuento de terciopelo. Ole la escritora. Me arrodillo ante tu historia de hoy. Guapa, guapa, guapa, poeta, poeta, poeta. Besos humildes.
Comentario:
Maravilloso!
TIZA