Amigos
La mujer con miedo a sentirse sola reprime un grito y vuelve a echar cuentas de nuevo. Repasa con extrema minuciosidad cada uno de los nombres escritos en azul y cuando ha acabado repite la operación con los nombres escritos en rojo, garabateando sumas y restas en un viejo cuaderno cuadriculado con la expresión consternada del que recibe una mala noticia sin esperarlo, mientras murmura para sí que ojalá fuese miércoles por la tarde.
Ahora mismo le gustaría ir a hacer rebotar piedras contra el agua del estanque. Eso relaja a la mujer con miedo a sentirse sola y hoy está nerviosa porque esta semana hay más nombres señalados en rojo de los que entraban en las previsiones, y no le salen las cuentas. Ojalá fuera miércoles por la tarde, piensa. Y es que la mujer con miedo a sentirse sola es recepcionista en un hotel y cuando libra los miércoles por la tarde ese día a las cinco y diecisiete acude al estanque a escuchar el ruido que provocan las piedras que ella misma hace rebotar contra el agua. Lo llama música acuática. Elige diecinueve piedras con cuidado y juega a hacerlas saltar entre los juncos. No hay una razón clara para que sean diecinueve, pero siempre son diecinueve, y es que a la mujer con miedo a sentirse sola le encantan los números. Lleva la cuenta de los amigos que tiene con una preocupación obsesiva. Apunta sus nombres, sus apellidos, sus números de teléfono y la fecha de sus cumpleaños en un viejo cuaderno cuadriculado. Pero lo realmente relevante, lo que de veras le importa a la mujer con miedo a sentirse sola es saber cuántos son y, sobre todo, poder decirlo. Adora sacar el tema en sus conversaciones. Pues a mí –suelta en cuanto encuentra ocasión- me es imposible quedar con todos mis amigos, no tengo tiempo, son ciento cincuenta y tres, y frunce el ceño mientras entorna los ojos hacia arriba, simulando calcular por si acaso ha olvidado alguno.
La mujer con miedo a sentirse sola cuando tiene un rato libre en la recepción del hotel hace balance de sus amigos como el avaro vacía su hucha y cuenta monedas, con la impaciencia del que nunca está satisfecho del todo, y enumera las bajas y las nuevas
incorporaciones mientras los señala con un rotulador (el rojo para las primeras, el azul para las segundas) y apunta una explicación detallada en los márgenes de las hojas de su viejo cuaderno cuadriculado. A. M. C., 655708597, nacido el diecinueve de abril de mil novecientos setenta y cuatro, causó baja voluntaria como amigo el doce de diciembre de dos mil cinco a través de llamada telefónica en la que me reprochaba falta de atención hacia su persona. La mujer con miedo a sentirse sola marca su nombre en rojo y piensa que esta semana ya son demasiados, como la media siga así bajará de la centena de amigos en un par de meses. Ojalá fuera miércoles por la tarde, murmura.
La mujer con miedo a sentirse sola nunca llama a nadie para que la acompañe en sus días libres. No es que no quiera pasar tiempo con sus amigos, simplemente trabaja en la recepción de un hotel y sus horarios no suelen cuadrar con los de los trabajos de las personas que conoce. No sabe que tendrá que buscarse otra excusa cuando al día siguiente su jefe le dé libre el sábado por la mañana y tampoco llame a nadie para que la acompañe a escuchar su música acuática.
A Carlos, por tener razón, un amigo al que no ves es un nombre en una agenda.
Ahora mismo le gustaría ir a hacer rebotar piedras contra el agua del estanque. Eso relaja a la mujer con miedo a sentirse sola y hoy está nerviosa porque esta semana hay más nombres señalados en rojo de los que entraban en las previsiones, y no le salen las cuentas. Ojalá fuera miércoles por la tarde, piensa. Y es que la mujer con miedo a sentirse sola es recepcionista en un hotel y cuando libra los miércoles por la tarde ese día a las cinco y diecisiete acude al estanque a escuchar el ruido que provocan las piedras que ella misma hace rebotar contra el agua. Lo llama música acuática. Elige diecinueve piedras con cuidado y juega a hacerlas saltar entre los juncos. No hay una razón clara para que sean diecinueve, pero siempre son diecinueve, y es que a la mujer con miedo a sentirse sola le encantan los números. Lleva la cuenta de los amigos que tiene con una preocupación obsesiva. Apunta sus nombres, sus apellidos, sus números de teléfono y la fecha de sus cumpleaños en un viejo cuaderno cuadriculado. Pero lo realmente relevante, lo que de veras le importa a la mujer con miedo a sentirse sola es saber cuántos son y, sobre todo, poder decirlo. Adora sacar el tema en sus conversaciones. Pues a mí –suelta en cuanto encuentra ocasión- me es imposible quedar con todos mis amigos, no tengo tiempo, son ciento cincuenta y tres, y frunce el ceño mientras entorna los ojos hacia arriba, simulando calcular por si acaso ha olvidado alguno.
La mujer con miedo a sentirse sola cuando tiene un rato libre en la recepción del hotel hace balance de sus amigos como el avaro vacía su hucha y cuenta monedas, con la impaciencia del que nunca está satisfecho del todo, y enumera las bajas y las nuevas
incorporaciones mientras los señala con un rotulador (el rojo para las primeras, el azul para las segundas) y apunta una explicación detallada en los márgenes de las hojas de su viejo cuaderno cuadriculado. A. M. C., 655708597, nacido el diecinueve de abril de mil novecientos setenta y cuatro, causó baja voluntaria como amigo el doce de diciembre de dos mil cinco a través de llamada telefónica en la que me reprochaba falta de atención hacia su persona. La mujer con miedo a sentirse sola marca su nombre en rojo y piensa que esta semana ya son demasiados, como la media siga así bajará de la centena de amigos en un par de meses. Ojalá fuera miércoles por la tarde, murmura.La mujer con miedo a sentirse sola nunca llama a nadie para que la acompañe en sus días libres. No es que no quiera pasar tiempo con sus amigos, simplemente trabaja en la recepción de un hotel y sus horarios no suelen cuadrar con los de los trabajos de las personas que conoce. No sabe que tendrá que buscarse otra excusa cuando al día siguiente su jefe le dé libre el sábado por la mañana y tampoco llame a nadie para que la acompañe a escuchar su música acuática.
A Carlos, por tener razón, un amigo al que no ves es un nombre en una agenda.
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Una foto preciosa... he entrado a la web que pone e impresionante...
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La amistad es, como el amor, la relación más intensa que puede establecerse entre dos personas. Transpasa palabras como la simpatía, el afecto, o el cariño, porque la amistad es algo que está mucho más allá... Recomiendo El último encuentro de Sandor Marai, para pensar, y para pensarse...Enhorabuena por tu blog, es INCREIBLE
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A veces mi linda amiga, la amistad es algo efímero y bien frágil, tal vez porque no sea auténtico amor lo que cambiamos por caminos llenos de lágrimas y de coraje... a veces mi linda amiga esa amistad, se te clava en lo más hondo de tu alma, por creer que el abandono y la distancia, han matado tantos tiempos de bonanza...
un abrazo, una sonrisa y una caricia...
Marcelo
un abrazo, una sonrisa y una caricia...
Marcelo
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Siempre he creido que importa más el cómo que el cuánto, incluso que el cuando...
mis amigos siempre me hacen sentir, desde lejos o cerquita...y siempre serán más que un dato en una agenda...
que bien descrita la soledad que se crea por miedo.
Besos
mis amigos siempre me hacen sentir, desde lejos o cerquita...y siempre serán más que un dato en una agenda...
que bien descrita la soledad que se crea por miedo.
Besos
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Mírame a los ojos. Clávame tus uñas. Aspira el aire que me sobra de tus pupilas. Dime que sí. No me sueltes. Acaricia mi cara. Alumbra tus pesadillas. Cuéntame un cuento y déjame dormir en tus pestañas. Manipula mis deseos, mis miedos, mi pasado. Ven a buscarme. Hazme cosquillas. Escribe en mi espalda tu carta de deseos a los reyes que yo les pediré tu vida en la mía. Caliéntame el invierno. Mójame de ti al despertar, siempre que abra los ojos. Tómate un café conmigo, con doble de azúcar. Hazme reir con tus sonrisas. Déjame dormir en tus labios. Déjame despertarme entre tus piernas. Déjame morir besando. Cambia la luna por el sol de primavera, luminoso y templado al baño maría. Mantente cerca de mis pasos. Agárrame si no caigo. Álzame que no llego a tu belleza. Ciégame en tu rimel. Vuélveme loco, sordo, cojo de ti. Abrázame si no sonrío. Dame un pulmón. Gira el mundo a un lado cuando estés cerca. Arranca los pistilos de mis deseos. Escribe para mí. Amanece en mis relatos. Marca tu territorio. Conviérteme en gato, independiente y casero. Lava mi alma con sudor de tus axilas. Camina en mis piernas de puntillas, en silencio… que nadie te oiga. Abre la cerradura de mi vida. Escóndete de mi alma. Sácame del limbo. Llámame a gritos. Piensa en mí. Peina mis dedos en tu pecho. Crucifícame en tus brazos. Sujeta mi boca con tu cuello. Átame a ti. Rompe mi corazón a brazadas. Nada hasta él. Hunde tu pelo en mi aroma. Mastícame.
Grita mi nombre si quieres pero no repitas que es culpa tuya, que no me ves como antes. Golpea el pasado pero no digas que es mejor dejarlo así y tener buenos recuerdos. Muérete a bocajarro. No me dejes por él. Vuelve a nacer.
Grita mi nombre si quieres pero no repitas que es culpa tuya, que no me ves como antes. Golpea el pasado pero no digas que es mejor dejarlo así y tener buenos recuerdos. Muérete a bocajarro. No me dejes por él. Vuelve a nacer.
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Es muy útil una agenda para guardar datos de conocidos. Para los amigos no es necesario, no necesitas ni su numero de teléfono ni su dirección, ni siquiera la fecha de su cumpleaños.
Él estará allí cuando te gires a buscarlo y tú estarás a su lado cuando él lo necesite, incluso cuando él no lo necesite.
La agenda es un armario lleno de trajes en una playa nudista.
Esa mujer es la mujer que tiene miedo a sentirse acompañada por eso, entre ella y los demás, coloca una aduana en forma de agenda.
Un saludo.
Él estará allí cuando te gires a buscarlo y tú estarás a su lado cuando él lo necesite, incluso cuando él no lo necesite.
La agenda es un armario lleno de trajes en una playa nudista.
Esa mujer es la mujer que tiene miedo a sentirse acompañada por eso, entre ella y los demás, coloca una aduana en forma de agenda.
Un saludo.
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Feliz Navidad! Y muchas gracias!
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Llaeza, este es un cuento psicológico, de diván, liberador, con el ritmo necesario para mover los pies, para abrazarse a la escritora y bailar sobre un ladrillo, para seguirlo con el extremo de un hilo alrededor del dedo índice y el otro quién sabe dónde ¿puede ser en tu dedo?. Este es un cuento para pedir cita a la escritora y esperar turno en una oficina con luces fluorescentes que se encienden y se apagan y ella no sale y no lo explica todo y uno no sabe si es o no es, biografía que sí y que no y uno espera. “Señor, eh, señor, tiene usted el 127” y se apagan las luces definitivamente y creo que ya se han marchado todos.
Eso, que me ha gustado muchísimo.
Una cesta de flores y besos.
Eso, que me ha gustado muchísimo.
Una cesta de flores y besos.
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Creo que cada uno llena su vida como puede -algunos más bien la vacían- y hay personas que nunca llegan a conocer el significado de las palabas "amar" o "amigo". Es curioso que sea ella la que decida estar sola y al mismo tiempo no soporte su soledad. Me pregunto que requisitos habrá que cumplir para entrar y salir de su agenda... Un placer tenerte en la mía, Llaeza. Felices fiestas, para ti y para todos. Un enorme abrazo. Lucía.
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La soledad, ese amigo que nadie quiere a su lado....qué bien descrita.
Se te echaba de menos :)
Musus y Feliz Navidad Llaeza!!!!
Se te echaba de menos :)
Musus y Feliz Navidad Llaeza!!!!
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estoy de acuerdo con yo. POrque lo que apunta esa mujer en la agenda no son amigos, por eso yo no estoy de acuerdo con Carlos o con lo que pone al final.
Un amigo al que no ves, siempre será un amigo si es amigo de verdad.
Un amigo que no ves, sabe y comprende que hay cosas en la vida que hacen imposible el que os podáis ver. Y cuando por fin los amigos se encuentren, tendrán miles de cosas que compartir. Un amigo de verdad, raramente necesita especio en la agenda porque ya ocupa un espacio en el corazón.
Por supuesto es solo mi opinión.
Un amigo al que no ves, siempre será un amigo si es amigo de verdad.
Un amigo que no ves, sabe y comprende que hay cosas en la vida que hacen imposible el que os podáis ver. Y cuando por fin los amigos se encuentren, tendrán miles de cosas que compartir. Un amigo de verdad, raramente necesita especio en la agenda porque ya ocupa un espacio en el corazón.
Por supuesto es solo mi opinión.
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a mi me aputnas ya en la lista de esta muyer! jejeje
ganas de vete... ENORRRRRRRRMES!
besinos
ganas de vete... ENORRRRRRRRMES!
besinos
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pues he llegado aqui dando un paseo, y haciendo caso al subtitulo, voy a volver a tomar café otros días
Comentario:
Creo que alguien que tiene más de cien amigos, posiblemente no tenga ninguno. Con qué ligereza adjudica alguna gente esa palabra!
Comentario:
Conozco a alguien que nunca usa agenda.
Solo hace lo que le gusta y ama.
Si no existieras mi mundo no estaria completo.
+O+
Solo hace lo que le gusta y ama.
Si no existieras mi mundo no estaria completo.
+O+
Comentario:
Conozco a alguien que nunca usa agenda.
Solo hace lo que le gusta y ama.
Si no existieras mi mundo no estaria completo.
+O+
Solo hace lo que le gusta y ama.
Si no existieras mi mundo no estaria completo.
+O+
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Wow, qué fuerrrrte! La soledad más absoluta, supongo.
TIZA