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Mil y una palabras al aire...
Bienvenido, siéntate, toma un café... Estás en tu casa...
Acerca de
Yo desnuda de domingo y cubierta de cenizas, intentando encontrar en los rincones de tu sexo una palabra con la que construir un mal verso, capeando el temporal en tu regazo, refugio que se tambalea con la tormenta; tú, musicando mis lamentos, congelando instantes de júbilo y cervezas a medias...

______________________________ LOS DIBUJOS DE PIT ______________________________ TIZA ______________________________ MIGUEL DOMINGO ______________________________
Sindicación
 
La felicidad
Cierto mercader envió a su hijo al más sabio de todos los hombres para aprender el secreto de la felicidad. El muchacho anduvo muchos días por el desierto hasta llegar a un castillo que se encontraba en los altos de una montaña. El sabio que el muchacho buscaba vivía allí.

Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas que conversaban por los rincones, una pequeña orquesta tocando suaves melodías y había una mesa cubierta con los platos más deliciosos de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos y el muchacho tuvo que esperar dos horas para ser atendido.

El sabio escuchó el motivo de la visita del muchacho y le dijo que en ese momento no tenía tiempo de explicarle el secreto de la felicidad. Le sugirió que se diera un paseo por su palacio y volviera después de dos horas.


"Quiero pedirte un favor" dijo el sabio, entregando al muchacho una cucharilla en la que dejó caer dos gotas de aceite. "Mientras vas caminando lleva esta cucharilla sin permitir que se derrame el aceite".

El muchacho comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio, manteniendo siempre los ojos fijos en la cucharilla. Cuando pasaron las dos horas, regresó con el sabio.


Entonces preguntó el sabio: "¿Has visto las tapicerías de Persia que hay en mi comedor?" ¿Viste el jardín que el maestro de jardineros se tardó cien años para plantar? ¿Te diste cuenta de los bellos pergaminos de mi biblioteca?"

El muchacho, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación era no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

" Vuelve, pues, y conoce las maravillas de mi mundo" dijo el Sabio. "No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa" Ya más tranquilo, el muchacho cogió la cucharita y volvió a pasear por el palacio, fijándose esta vez en todas las obras de arte que pendían del techo y de las paredes. Vio los jardines, las montañas en derredor, la delicadeza de las flores, la exquisitez con que cada obra de arte estaba colocada en su sitio. Al regresar al lado del Sabio, relató con pormenores todo lo que había visto.


"Pero, ¿dónde están las dos gotas de aceite que te confié?" preguntó el Sabio.

Mirando hacia la cucharilla, el muchacho se dio cuenta de que las había derramado.


El más sabio de los sabios le dijo al muchacho "Pues ése es el único consejo que te puedo dar : El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo sin olvidarte nunca de las dos gotas de aceite de la cucharita".
 
Comentario:
Bolo, yo no sé cual es el secreto d ela felicidad, si no ya lo hubiese patentado ;)

Runner, yo no creo que se pueda llegar a la felicidad constante y completa en esta vida, pero sí, de vez en cuando se deja ver para volver a esconderse :) Y entonces todo se llena de luz. Ahora me debes un cuento, ¿no? :P
 
Comentario:
La búsqueda de la felicidad; todos la buscamos a veces la vislumbramos. El sabio tenía razón ser capaz de maravillarse con lo que el la vida y la naturaleza nos ofrece sin perder la referencia de nuestra esencia; nuestros valores.
Precioso cuento Llaezita.
bsss
 
Comentario:
Una bella historia, el secreto de la felicidad, ¿realmente es ese?

Besos
No