Y al fin solterona
Siempre me dió mucho miedo acabar siendo solterona. Supongo que tampoco es algo que uno elija o que se prevea. Ya hace tres meses que cumplí los 30 y dos semanas que a Marcos se le piró la pinza y me dejó. No sé hasta que punto estos dos acontecimientos tienen relación (que a él se le pire la pinza y me deje) pero ya es la segunda vez que ocurre y me estoy haciendo a la idea de que nuestra historia no tiene futuro. Cuando digo que se le pira la pinza no exagero: acaba ingresado en un manicomio para pijos, le medican, se recupera y vuelve a ser él. Entonces vuelve conmigo, puede que hasta me pida perdón con sinceridad, pero no acaba de asumir que lo que va mal es su cabeza y no yo ni la relación. Con su ex-mujer sucedió lo mismo y la historia se repite conmigo. Ella es ahora un ser depresivo en manos de psicólogos sin amigas ni relaciones sociales, que aburre a quien se acerca con sus lamentos. Yo no quiero convertirme en lo mismo. Pero el de arrojar aquí los lamentos para no espantar a los amigos no es el único propósito de este blog: también quiero contar la verdad, a quien lo lea, a alguien, a mi misma, a quien sea.
Lo de mentir ha sido un daño colateral de ser solterona. Quería dejar mi trabajo para irme a otra ciudad a vivir con Marcos. Mi jefa es una señora afiliada al PP con una jaguar color oro. Es tan sumamente...fachosa, pepera, vieja, convencional, medieval...puags...que una amiga me recomendó lo siguiente para que no se enfadara por dejarla tirada: "dile que te casas, ese es el único lenguaje que entienden". Así que esa era la versión oficial un mes antes de que mi contrato terminara. Y va el cabrón y me deja. Primero pensé en quedarme en el mismo curro. Pero después me di cuenta: quiero dejar el trabajo a toda costa, nunca hubo planes de boda, Marcos solo era la excusa. Se me ha olvidado decir que soy médico: el hospital me da tanto asco, desprecio tanto a los médicos que si no me voy cuando termine el contrato le prenderé fuego. Y es que la medicina no se parece en nada a lo que se ve en las teleseries. Como dijo otro amigo (también médico, hijo de médicos) "todos los médicos son unos hijos de puta: están tan acostumbrados a trabajar con el sufrimiento humano que todo les da lo mismo."
Pues ese es el panorama: soletrona y en paro, eso si la jefa no consigue retenerme bajo Dios sabe que artimaña para que me quede. Y es que mañana es el último día para comunicar la gran noticia: que no renuevo, que me voy de ciudad, que me piro. La excusa, que me quiero casar con mi novio que vive en otra ciudad. La realidad, que quiero salir de allí e irme muy lejos, olvidarme de ella, olvidarme de Marcos, meterme en la cama y esperar a que todo pase.
Lo de mentir ha sido un daño colateral de ser solterona. Quería dejar mi trabajo para irme a otra ciudad a vivir con Marcos. Mi jefa es una señora afiliada al PP con una jaguar color oro. Es tan sumamente...fachosa, pepera, vieja, convencional, medieval...puags...que una amiga me recomendó lo siguiente para que no se enfadara por dejarla tirada: "dile que te casas, ese es el único lenguaje que entienden". Así que esa era la versión oficial un mes antes de que mi contrato terminara. Y va el cabrón y me deja. Primero pensé en quedarme en el mismo curro. Pero después me di cuenta: quiero dejar el trabajo a toda costa, nunca hubo planes de boda, Marcos solo era la excusa. Se me ha olvidado decir que soy médico: el hospital me da tanto asco, desprecio tanto a los médicos que si no me voy cuando termine el contrato le prenderé fuego. Y es que la medicina no se parece en nada a lo que se ve en las teleseries. Como dijo otro amigo (también médico, hijo de médicos) "todos los médicos son unos hijos de puta: están tan acostumbrados a trabajar con el sufrimiento humano que todo les da lo mismo."
Pues ese es el panorama: soletrona y en paro, eso si la jefa no consigue retenerme bajo Dios sabe que artimaña para que me quede. Y es que mañana es el último día para comunicar la gran noticia: que no renuevo, que me voy de ciudad, que me piro. La excusa, que me quiero casar con mi novio que vive en otra ciudad. La realidad, que quiero salir de allí e irme muy lejos, olvidarme de ella, olvidarme de Marcos, meterme en la cama y esperar a que todo pase.





