...
Sí, sí, sí...lo sé. No debería andar deshaciendo. No debería haber borrado el último post, pero me rasgaba un poco cada vez que lo veía...era una sensación rara. Parece que las cosas marchan (pasito a pasito) pero marchan, y yo la dedico de todo, aunque no sea desde aquí.
Poquito a poco yo también me vuelvo a dejar caer...
Poquito a poco yo también me vuelvo a dejar caer...
....
Desnuda tengo la nostalgia.
La muy zorra se ha despojado de cada velo y se me aparece con cada despertar. Como espectro alado que revolotea contra mi sueño. Se acerca zalamera y altanera a clavarse en mi pupila. Le busco capa y sombrero. Yo la quiero asustar, pero ella maliciosa, me insulta con recuerdos. Y se muestra, espléndida toda ella, para no dejarme olvidar.
Mala semana...sep.
*Escuchando: Shoot the Moon de Norah Jones
La muy zorra se ha despojado de cada velo y se me aparece con cada despertar. Como espectro alado que revolotea contra mi sueño. Se acerca zalamera y altanera a clavarse en mi pupila. Le busco capa y sombrero. Yo la quiero asustar, pero ella maliciosa, me insulta con recuerdos. Y se muestra, espléndida toda ella, para no dejarme olvidar.
Mala semana...sep.
*Escuchando: Shoot the Moon de Norah Jones
....

Ésto es sólo un alto en el camino...
Especialidades
“Si encuentras a alguien especial,
no dejes que se te derrrame entre los dedos,
acuenca lo suficiente las manos…”
((escuchando "Black Magic Woman, de Santana))
Understanding
18:50
Estoy en un parque.El chico que se esconde cada día detrás del séptimo árbol empezando por la izquierda
se pinta 5 galones de fresa que considera necesarios en la solapa.
Alza la barbilla y se dirige hacia mi en 15 planos.
Se queda a un metro de mi chaqueta.
Mira el Banco en el que estoy sentada.
El Boli. La libreta. Mis ojos.
Como alguien que sigue la ruta de algún mapa secreto.
El Banco. Mis ojos. La libreta. El Boli.
Hasta que todos los puntos que marca la leyenda encajan, y se mezclan.
El “Bancojo” y La “Bolibreta”.
Saluda con la timidez inaudible de las voces que se dirigen a alguien por primera vez.
Le devuelvo el saludo. Sonríe. Se frota la nariz. Las manos entre sí.
Se presenta como el chico del séptimo árbol.
Yo hago lo propio como la chica del banco provisorio hasta las 7.
Sonrío.
Le replico que hoy hemos tenido una hora más.
Me pregunta a qué le escribo…
Suspiro. Estiro todo lo que puedo la mano fuera de la manga,
describo círculos en todas direcciones y contesto:
“A algo que está ahí, a algo que es imposible“.
Sorprendentemente asiente con mano apoyada en mejilla y me pregunta con entonación divertida si le dejo la “Bolibreta”
¿Cómo no? – Respondo a la vez que sonrío. Escribe. Cierra las tapas.
Deja reposar libreta y boli en el banco.
Dice que debe irse, con voz de verdades, sin falsas condescendencias.
Que es una pena. Pero que igual ya casi son las 7 y no estaré.
Promete volver. Y yo le prometo banco compartido si vuelve.
“A algo que está ahí, a algo que es imposible”
Pienso que “lo peor es no poder haberlo descrito mejor”
y agito la mano mientras se marcha.
Abro las tapas. Leo lo que se dejó entre mis líneas:
“Lo mejor es haberte entendido“.
¿Cómo?… No puede ser. Giro el cuello.
Huellas que siguen su estela en la arena.
Un niño bebiendo en la fuente
Palomas picando un tapón azul de botella de agua en primer plano…
Él ya no está. No, ya no está.
Sonrío. Me apoyo en el respaldo. Alzo la cabeza hacia arriba.
Quizás algún día en el séptimo árbol empezando por la izquierda…
P.D: A todos los que se conocen, en alguna parte…