LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR
Me muero de ganas de hacerme vieja. En la vejez, estoy convencida, me espera la libertad. Creo que, en contra de lo que nos cuentan, la genuina edad de la rebeldía no es la adolescencia, es la vejez. A los quince años no eres rebelde, simplemente estás perdido. Y te sientes constreñido por las normas de tus padres, de tus profesores, de tu pandilla... Cuando pasas de los sesenta es cuando de verdad haces lo que te da la gana. Nunca antes. Deseo que llegue esa época en la que pueda echarme una cabezadita donde me plazca, o dejar la dentadura sobre la mesa con total naturalidad, reírme de las cremas antiarrugas, y sobre todo, nunca, jamás en la vida, por los siglos de los siglos, volver a arrancarme un sólo pelo de mi cuerpo. Luciré un frondoso bigote y me deleitaré mesando los enormes pelos que saldrán de mi barbilla. Y ya no tendré que ser dulce y encantadora. Pienso ser una vieja cascarrabias. Además, a esa edad nadie te pregunta si tienes novio o si no encuentras marido. Porque a esa edad, ¿a quién le importa que se te haya pasado el arroz? Harta de depilarme en vivo, salir con capullos, equivocarme, guardar la compostura y volver a equivocarme otra vez, me consuela pensar que llega un momento en la vida, en que lo hecho, hecho está.
Los trapitos de Leticia Ortiz
No puedo con Leticia Ortiz. No la soportaba cuando daba el telediario, así que ahora que tengo que mantenerla se me remueven los hígados. Es que cuando la veo luciendo modelitos a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (a los que contribuyo con mi mísero sueldo), mientras yo me espero a las rebajas de Zara, se me llevan todos los demonios. Y es que no repite uno! No sé qué hará con ellos, porque después de estrenarlos desaparecen de su fondo de armario. Por lo menos podía rifarlos.
Y es que la Familia Real nos sale carísima. Éste año 13.000.000 de euros (caculad en pesetas…).Y encima cada vez son más a mantener, porque no dejan de traer vástagos al mundo… Claro, como les compramos nosotros los pañales!
Con esto del parto de Leticia Ortiz estoy que no duermo. No paro de echar cuentas, me paso las noches pensando: ahora los pañales y los potitos, luego la guardería bilingüe y las clases de equitación, luego los trapitos para asistir a puestas de largo, cenas de gala, y eventos varios, después la Universidad de Princetown y el MBA, y por supuesto viajes de placer, veraneos en Palma, yates de lujo y una boda por todo lo alto. Es que es una pasta. Y los medios de comunicación encantados: que va a parir, que está a punto, que ya viene, que sí que sí... que ya ha parido, que vamos a cambiar la Constitución. ¿Pero es que nadie más ha dado a luz en este país?
Y luego a los pelotas de las televisiones, salvo honrosas excepciones (Dios salve a Peñafiel), se les llena la boca alabando a la nueva lady di. La más mona, la más lista, la más intelectual, la super profesional, la reina de las presentadoras del telediario, la mujer actual que viene a salvar a España. Pues coño, que se presente a las elecciones este fenómeno de la naturaleza. Que funde un partido político, o mejor una religión de masas. Que semejante talento no se puede desperdiciar en presenciar desfiles militares con cara de fastidio y parir hijos que veraneen en Marivent.
Nada, ni Doña Leticia, ni Su Alteza Real, ni Princesa de Asturias, ni la Leti. Para mí Leticia Ortiz a secas. Y no puedo con ella.
Y es que la Familia Real nos sale carísima. Éste año 13.000.000 de euros (caculad en pesetas…).Y encima cada vez son más a mantener, porque no dejan de traer vástagos al mundo… Claro, como les compramos nosotros los pañales!
Con esto del parto de Leticia Ortiz estoy que no duermo. No paro de echar cuentas, me paso las noches pensando: ahora los pañales y los potitos, luego la guardería bilingüe y las clases de equitación, luego los trapitos para asistir a puestas de largo, cenas de gala, y eventos varios, después la Universidad de Princetown y el MBA, y por supuesto viajes de placer, veraneos en Palma, yates de lujo y una boda por todo lo alto. Es que es una pasta. Y los medios de comunicación encantados: que va a parir, que está a punto, que ya viene, que sí que sí... que ya ha parido, que vamos a cambiar la Constitución. ¿Pero es que nadie más ha dado a luz en este país?
Y luego a los pelotas de las televisiones, salvo honrosas excepciones (Dios salve a Peñafiel), se les llena la boca alabando a la nueva lady di. La más mona, la más lista, la más intelectual, la super profesional, la reina de las presentadoras del telediario, la mujer actual que viene a salvar a España. Pues coño, que se presente a las elecciones este fenómeno de la naturaleza. Que funde un partido político, o mejor una religión de masas. Que semejante talento no se puede desperdiciar en presenciar desfiles militares con cara de fastidio y parir hijos que veraneen en Marivent.
Nada, ni Doña Leticia, ni Su Alteza Real, ni Princesa de Asturias, ni la Leti. Para mí Leticia Ortiz a secas. Y no puedo con ella.





