La parte difícil
Nuestra relación comenzó a partir de ese día, fue a mitad de vacaciones de verano. Por lo mismo las dos teníamos mucho tiempo para vernos casi todos los días y nos la pasábamos de fiesta en fiesta o de reunión en reunión, íbamos al cine, a comer, a cenar, de compras, en fin hacíamos de todo.
Yo dejé de ver a mis amigas y ellas notaban que yo andaba algo rara, ya no les hablaba ni siquiera los fines de semana, cuándo me veían me notaban diferente, pensativa, a veces sonriendo sola como si me estuviera recordando algo o simplemente ausente. No sólo mis amigas notaban ese cambio en mí, también mi familia, ya no comía como antes, ya no era la misma Lucía de antes, pareciera que me comportaba de manera misteriosa. Y evidentemente si lo estaba haciendo, me estaba enamorando de Paulina y quería gritarlo, pero ¡no podía decírselo a nadie!. Era como un secreto que forzosamente tenía que guardarlo sólo para mí, aunque mi comportamiento era una evidencia de ese secreto.
Al principio, mis amigas me preguntaban que qué me pasaba, que porqué me alejaba de ellas y que ahora quiénes eran mis nuevas amigas, qué hacía, a dónde iba o porqué ese distanciamiento tan repentino. Yo tuve que inventar miles de excusas, hasta que finalmente ellas se rindieron y dejaron de buscarme. Sé que lo que hice estuvo mal, porque las perdí a todas excepto a una, no hice las cosas bien pero ahora ya es demasiado tarde.
Mi mamá por otro lado también me notaba muy rara, las mamás no son tontas y TODO LO SABEN. Ella conoció a Paulina por supuesto, y todo salió bien, excepto que mi mamá me dijo que Paulina era mayor que yo y que yo no podía seguir su ritmo de vida a mi edad. Pasaron los días y mi mamá se daba cuenta de que yo me alejaba de mis amigas y que ahora toda mi vida giraba alrededor de Paulina. Algunas veces llegaba más tarde de la hora que debía llegar, otras llegaba con aliento alcohólico, en fin había muchas cosas que a mi mamá no le parecían. Ella estaba empezando a catalogar a Paulina como “la mala influencia” para su hija. Y tenía razón en muchas cosas, porque yo quería comerme el mundo a mordidas cuando no era mi tiempo. Paulina me lleva tres años de edad, por lo tanto ella tenía más libertades que yo y yo quería seguir su ritmo, pero todo lo eché a perder y lo único que conseguí con todos mis comportamientos es hacer que Paulina se ganara el rechazo de mi madre.
Mi mamá llegó a su límite por mi conducta, y optó por prohibirme la amistad de Paulina, y eso nos afectó demasiado. Ahora las cosas se complicaban bastante e iba a ser muy difícil cada vez que nos viéramos, ahora mi vida iba a ser un mundo de mentiras, cada vez que la viera iba a tener que mentir y decir que iba con alguien más. Toda mi vida se hizo mucho más complicada, vivir a base de mentiras es horrible, nunca puedes estar en paz, y llegó un punto en que yo quería explotar, ya no quería seguir así. Mi mamá no entendía porqué tanto alboroto por Paulina, porqué Paulina para todos lados. Hasta que un día decidí que lo mejor era quitarme de todas esas mentiras y hablarme a mi mamá con la verdad, para que de una vez entendiera el porqué de todo. Hablé con Paulina, y le dije todo lo que sentía respecto a mi decisión de decirle a mi mamá la verdad, y ella me dijo que por una parte sería lo mejor pero que nos arriesgábamos a que con más razón, mi mamá me prohibiera definitivamente volver a ver a Paulina. Pero yo decidí arriesgarme, a seguir viviendo así.
Una noche, le dije a mi mamá que tenía que hablar de algo muy importante con ella. Nos sentamos en una mesa, prendimos un cigarro las dos y para no hacer más largo este cuento se lo dije todo. Fue una noche de lágrimas, mi mamá echándose la culpa y también echándosela a mi padre, en fin todo un dilema. Y como es típico... me mandó a un psicólogo. El psicólogo en lo único que me ayudó fue en aceptarme como soy. Algo irónico, pero los padres siempre envían sus hijos al psicólogo cuando salen del clóset y lo que no saben es eso, sólo es una ayuda para aceptarte como gay, no para que se te “quite lo gay”. Pero en fin, logré sacar todo lo que traía adentro, y ya no tener que mentir cada vez que veía a Paulina. Mi mamá tuvo que “aceptar” mi relación con Paulina y no se interpuso en ella, por supuesto me dijo que no la aprobaba, pero que ella no me iba a prohibir nada, que yo era la dueña de mi vida y era mi decisión seguir con Paulina. Fue todo un proceso y hasta ahorita las cosas están tranquilas, mi mamá procura hacerse de la vista gorda y nunca tocar ese tema, yo procuro no mencionar el nombre de Paulina con ella y Paulina no entra a mi casa nunca.
Bueno pues ese fue el paso más difícil de lograr, pero me liberé de tantas cosas y no me arrepiento de haberlo hecho.
Saludos y gracias por sus comentarios!
Lucía
Yo dejé de ver a mis amigas y ellas notaban que yo andaba algo rara, ya no les hablaba ni siquiera los fines de semana, cuándo me veían me notaban diferente, pensativa, a veces sonriendo sola como si me estuviera recordando algo o simplemente ausente. No sólo mis amigas notaban ese cambio en mí, también mi familia, ya no comía como antes, ya no era la misma Lucía de antes, pareciera que me comportaba de manera misteriosa. Y evidentemente si lo estaba haciendo, me estaba enamorando de Paulina y quería gritarlo, pero ¡no podía decírselo a nadie!. Era como un secreto que forzosamente tenía que guardarlo sólo para mí, aunque mi comportamiento era una evidencia de ese secreto.
Al principio, mis amigas me preguntaban que qué me pasaba, que porqué me alejaba de ellas y que ahora quiénes eran mis nuevas amigas, qué hacía, a dónde iba o porqué ese distanciamiento tan repentino. Yo tuve que inventar miles de excusas, hasta que finalmente ellas se rindieron y dejaron de buscarme. Sé que lo que hice estuvo mal, porque las perdí a todas excepto a una, no hice las cosas bien pero ahora ya es demasiado tarde.
Mi mamá por otro lado también me notaba muy rara, las mamás no son tontas y TODO LO SABEN. Ella conoció a Paulina por supuesto, y todo salió bien, excepto que mi mamá me dijo que Paulina era mayor que yo y que yo no podía seguir su ritmo de vida a mi edad. Pasaron los días y mi mamá se daba cuenta de que yo me alejaba de mis amigas y que ahora toda mi vida giraba alrededor de Paulina. Algunas veces llegaba más tarde de la hora que debía llegar, otras llegaba con aliento alcohólico, en fin había muchas cosas que a mi mamá no le parecían. Ella estaba empezando a catalogar a Paulina como “la mala influencia” para su hija. Y tenía razón en muchas cosas, porque yo quería comerme el mundo a mordidas cuando no era mi tiempo. Paulina me lleva tres años de edad, por lo tanto ella tenía más libertades que yo y yo quería seguir su ritmo, pero todo lo eché a perder y lo único que conseguí con todos mis comportamientos es hacer que Paulina se ganara el rechazo de mi madre.
Mi mamá llegó a su límite por mi conducta, y optó por prohibirme la amistad de Paulina, y eso nos afectó demasiado. Ahora las cosas se complicaban bastante e iba a ser muy difícil cada vez que nos viéramos, ahora mi vida iba a ser un mundo de mentiras, cada vez que la viera iba a tener que mentir y decir que iba con alguien más. Toda mi vida se hizo mucho más complicada, vivir a base de mentiras es horrible, nunca puedes estar en paz, y llegó un punto en que yo quería explotar, ya no quería seguir así. Mi mamá no entendía porqué tanto alboroto por Paulina, porqué Paulina para todos lados. Hasta que un día decidí que lo mejor era quitarme de todas esas mentiras y hablarme a mi mamá con la verdad, para que de una vez entendiera el porqué de todo. Hablé con Paulina, y le dije todo lo que sentía respecto a mi decisión de decirle a mi mamá la verdad, y ella me dijo que por una parte sería lo mejor pero que nos arriesgábamos a que con más razón, mi mamá me prohibiera definitivamente volver a ver a Paulina. Pero yo decidí arriesgarme, a seguir viviendo así.
Una noche, le dije a mi mamá que tenía que hablar de algo muy importante con ella. Nos sentamos en una mesa, prendimos un cigarro las dos y para no hacer más largo este cuento se lo dije todo. Fue una noche de lágrimas, mi mamá echándose la culpa y también echándosela a mi padre, en fin todo un dilema. Y como es típico... me mandó a un psicólogo. El psicólogo en lo único que me ayudó fue en aceptarme como soy. Algo irónico, pero los padres siempre envían sus hijos al psicólogo cuando salen del clóset y lo que no saben es eso, sólo es una ayuda para aceptarte como gay, no para que se te “quite lo gay”. Pero en fin, logré sacar todo lo que traía adentro, y ya no tener que mentir cada vez que veía a Paulina. Mi mamá tuvo que “aceptar” mi relación con Paulina y no se interpuso en ella, por supuesto me dijo que no la aprobaba, pero que ella no me iba a prohibir nada, que yo era la dueña de mi vida y era mi decisión seguir con Paulina. Fue todo un proceso y hasta ahorita las cosas están tranquilas, mi mamá procura hacerse de la vista gorda y nunca tocar ese tema, yo procuro no mencionar el nombre de Paulina con ella y Paulina no entra a mi casa nunca.
Bueno pues ese fue el paso más difícil de lograr, pero me liberé de tantas cosas y no me arrepiento de haberlo hecho.
Saludos y gracias por sus comentarios!
Lucía
Comentario:
hola me gusto mucho tu historia sabes yo etoy pasando por algo similar y la verda estoy muy confundida y me gustaria que me contaras mas de tu vidad escribe pronto
Comentario:
Que ha sido de ti? has dejado de escribir?
Comentario:
Supongo que puedo entender lo que pasó entre tu mamá y Paulina, pero solo entenderlo ya que para comprenderlo tendría que pasar por lo mismo y creo que no sé si tendría el valor a hacerlo. Por suerte todo te salió bien. Me alegro Lucía :)
Comentario:
Ese es un paso por el que tenemos que pasar casitodas, y si no lo vivimos nosotras, nuetras pareja. Mi madre no me dijo nada cuando empecé a salir con mi novia,a demas ella ya lo sabia todo, pero los padres de mi novia no...al final ella se cansó de las mentiras y se lo dijo. En un principio no se lo tomaron muy bien..yo dejé de ir por su casa en un tiempo pero ahora ya voy y no hay problema. Sus padres intentan no pensar en ello, pero al fin y al cabo es lo que hay y no por eso es peor persona.
El hecho de decirselo fue muy importante para mi ya que ella es bisexual y siempre ha estado con hombres..asi que si se lo dijo es porque realmente me ama y porque piensa en un futuro en comun.
Muchos besos ;)
El hecho de decirselo fue muy importante para mi ya que ella es bisexual y siempre ha estado con hombres..asi que si se lo dijo es porque realmente me ama y porque piensa en un futuro en comun.
Muchos besos ;)