De desfile en desfile y tiro porque me toca
Presenciar un desfile de Cibeles es todo un espectáculo y no sólo por las prendas de la pasarela sino por el público asistente. Lo fashion rebosa por los cuatro costados; mucha imagen, mucho look y mucha exageración. Hay varios personajes que nunca faltan a un desfile de Cibeles:En primer lugar están los grupies. Salga la prenda que salga, siempre que sea de su diseñador preferido-o-sea, la ovación es similar a cuando Mick Jagger entona el Satisfaction. Es decir, vístase la modelo con un saco de patatas y haganla desfilar. Si la prenda la firma fulanito de tal, las palmas no faltarán. Cria fama y échate a dormir.
Segundo, las pijas muy pijas que aspiran a ser modelos. Se embuten en diseños más que imposibles todo por el sueño de que las vea un creador y las lance a la fama. Y no son Naomi Campbell precisamente.
Y en tercer lugar, l@s horteras que se creen modern@s. Combinar ciertas prendas resulta un crimen para la vista por mucho que lo maquillen de libertad de creador, de fusión de estilos o de berenjenas en vinagre. Ponte tu unos zapatos de aguja de 10 centimetros, un tocado y mil accesorios y vete a coger el metro. Con un par.
En fin, que la idiosincrasia de la pasarela madrileña va más allá de la ropa. Lamentablemente.