Al principio, cuando empecé con todo esto, no sólo aprendí técnica de los Amos que conocí, también procuraba leer cuanto podía del tema que nos ocupa. Me apuntaba en grupos y procuraba empaparme de toda la información que allí se daba.
Cayó en mis manos un artículo sobre los poderes del jengibre, más concretamente de la raíz. Y los efectos afrodisíacos que tiene, aplicado en algunas zonas del cuerpo, según comentaba el artículo eran increíbles.
Abrí mi correo un copy-paste y le envié el artículo a Rober, al cabo de unas horas recibí su contestación, cerca de donde él trabajaba había una verdulería y había localizado la famosa raíz, no le bastó con una mano compró dos (se suele vender por manos, supongo que es debido a que el estimulante bulbo tiene esa forma), y añadía … “¿Qué planes tienes éste fin de semana?”
A vuelta de correo mi respuesta… “Toca clase de cocina .. Perrito al Jengibre”
Preparé mi maletín como siempre, aunque ésta vez con menos juguetitos, lo que no olvidé, con Rober hubiera sido un crimen hacerlo, fue el arnés. Cuando le conocí su culete era prácticamente terreno virgen. Incluso tenía bastantes reparos cuando tocaba el tema, después de un par de meses, en los que me ocupé de entrenar esa zona, las primeras veces jugando con cubitos de hielo.. luego con bolas chinas y finalmente con plugs, se volvió un obseso del sexo anal, lo disfrutaba muchísimo, y yo.. descubrí que calzarme el strap y encularlo era un ejercicio fantástico para fortalecer glúteos. Así que era raro que en nuestros encuentros no le sodomizara.
Llegamos a su casa, el recorrido siempre solía ser el mismo, un poco de charla me servía una copa.. algunos besos y complicidades al oído, y cuando la temperatura subía iniciábamos el juego.
En la pequeña mesita del salón lo indispensable, un cuenco con agua, el cuchillo para pelar el jengibre..y unas servilletas.. Rober desnudo, yo semi-vestida, tan solo con la ropa interior y… los guantes de latex.

Con calma corté un dedo de la raíz, lo pelé procurando no quedasen astillas, el olor que desprende es muy agradable parecido al limón, pero más intenso y dulce, él me observaba, excitado.. le di a oler.. sonrió.. También corté unas pequeñas láminas y preparé un cordoncito que otras veces había utilizado para hacerle bondages genitales.
Se tumbó en el sofá, introduje el dedo de jengibre en su ano y puse las láminas del mismo en su glande sujetas por el bondage, que en ésta ocasión era muy poco tenso, puesto que el único fin era sujetar… y ahora sólo restaba esperar a que empezara a surtir efecto.
Tranquilamente me senté enfrente de él, encendí un cigarrillo y observé..
Preguntaba de vez en cuando, me describía sus sensaciones, algunos efectos como la erección saltaban a la vista, pero quería saber que sentía en el culo, un hormigueo según me explicó la necesidad urgente de sentirse penetrado, sobre todo por el picorcillo, y cierto grado de dilatación que invitaba a ello, se empezaba a remover inquieto, trató de llevar sus manos a la zona en cuestión, se lo impedí.. le veía retorcerse como una perra en celo.. me gustaba.. el bondage del pene comenzaba a caerse, debido a los saltitos que involuntariamente daba con el miembro..
Alargué un ratito más esa deliciosa agonía, le humillaba verbalmente, el asentía con desesperación, y suplicaba verme y sentirme con el arnés..
Después retiré, el dedo de jengibre de su culo y también terminé de quitar el cordón..
A pesar de ser un fanático de la sodomía, jamás había visto su trasero tan dispuesto para ello, era cierto que estaba especialmente dilatado, un par de movimientos y mis dedos sustituyeron al jengibre en esa zona, enfundados en los guantes de latex.. primero uno, luego dos.. seguidamente el tercero y hasta el cuarto con un poquito de más dificultad.. pero también entró, así estuve follándole unos instantes..
Por un momento pensé colocarme el arnés y terminar la faena.. pero luego tomé otra decisión, le ordené colocarse en el suelo a cuatro patas, me senté encima de él, como un jinete despistado, en lugar de mirar hacia la cabeza de mi caballo loco, miraba hacia su culo y… con un dedo dentro del mismo comencé el masaje prostático..
Él apenas hablaba, entre gemido y gemido, tan solo le oí decir al final… “No sigas, por favor que me corr…”
Y el suelo se manchó.. con una formidable eyaculación, antes de que lograra terminar la frase..
Ese día me instruí en dos nuevas técnicas, el célebre juego de la raíz del jengibre y.. también aprendí a “ordeñar a mi sumiso”.. todo un arte, si Señor.
*Nota de la autora (Yo, claro) También es muy efectivo en las mujeres y en otros orificios, propiamente femeninos.. y a falta de jengibre y como receta más casera, se puede utilizar un poco de pasta de dientes.. aunque desde luego los efectos no son tan intensos.