Hacia tiempo que había dejado atrás toda la historia swinger, aunque de vez en cuando me gustaba tomar una copa, en un pub liberal.. charlar un rato y poco más, supongo que me sentía cómoda en un ambiente que conocía a la perfección y además el hecho de que en los últimos tiempos fueran también clientes habituales algunos travestis, despertaba mi curiosidad. Aún así, ya no frecuentaba esos sitios más que como mera anécdota.
Sin embargo, él lo tuvo muy en cuenta al iniciar nuestra relación Ama/sumiso. Algunas veces se llegaba a poner realmente pesado, como los niños que quieren ir al Mc Donalds, esperando no se qué sorpresas. Pues él igual.. a pesar que de niño ya no tenía nada, al menos en cuanto a edad…
Al principio fueron indirectas, después directas y por último súplicas en plan lastimero, así que acabé accediendo..
Tenía ciertos complejos con respecto al tamaño y la eficacia de su pene. A mi me parecían complejos injustificados, si bien no era un portento de la naturaleza, sus medidas eran absolutamente normales, y en cuanto a su hiper-precocidad, bueno.. para mi no era ningún problema, sabía perfectamente como llevarlo. En parte por experiencia, otra por las horas que pasé leyendo técnicas y modos para corregir ese tipo de problemas, y también por conocimiento de la persona (esto es lo más eficaz) llegar a conocer sus tiempos, reacciones y gestos, para administrar el correctivo más adecuado en cada momento. Y algunas técnicas son muy sencillas, cierto tipo de bondage genital ayuda mucho para estás cosas.
Llegó el día… mejor dicho, la noche… y menuda noche me dio.
Llegamos al sitio, toqué al timbre.. un saludo efusivo por el video-portero, yo conocía a los dueños. Que preguntaron si venía sola.. él se había escondido a un lado. Cuando abrieron la puerta descubrieron que tenía a mi lado al fantasma de la ópera, intentando pasar desapercibido a mi espalda a pesar de que era un intento absurdo, me sacaba una cabeza, por lo menos.
Supongo que a pesar de que le había dicho mil veces, que lo primero que le sorprendería es el respeto que hay en ese tipo de sitios, que nadie le haría nada que no quisiera, que todo funcionaba, como es lógico a base de mucha consideración. Él debía pensar que en cualquier momento se le lanzarían en picado a la bragueta, era mi sombra, cuando le enseñé las instalaciones, cuando pedí la copa, cuando busqué sitio para sentarnos.. y hasta cuando iba al baño, una lapa..
Eso si, una lapa con claras y en algunas ocasiones ridículas tendencias voyeurs.
- ¿Qué están haciendo aquellos?
- No lo ves? Se lo están montando..
- Jo, desde aquí no veo nada, déjame tu sitio.
- Pues chico, si no se han ido a ningún reservado y están ahí en medio es porque les pone que se les mire, acércate tranquilamente.
- Yo?? Noooo… ven tu conmigo.
- Si voy y me gusta lo que veo.. me uno a la fiesta.
- Y me dejas solo????
- Únete tu también.
- Qué dices!! Ni loco
- Pues entonces, acércate tu solito.

A decir verdad, me divertía mucho, picándole, él me daba mil excusas, que si aún no había entrado en calor, mentira .. estaba “duro” desde que entramos, que no había ninguna que le gustase.. mentira, se le caía la baba mirando las curvas de más de una, lo notaba sobre todo en los codazos que me daba cuando pasaba algún espécimen de su gusto.. mil justificaciones que no tenían peso ninguno y que yo rebatía, con tal de no admitir, lo que realmente sucedía, sus complejos.
La cosa fue a más, una pareja nos echó el ojo, al principio a lo lejos con sonrisitas, nos tiraban los tiestos, se lo hice ver a él, que se puso nerviosísimo, no quería ni que les mirara, y yo por supuesto, más les miraba. Hasta que se sentaron frente a nosotros e iniciaron conversación. Lo típico una leve presentación y una proposición para ir a la pista de baile, él dándome pataditas para que declinase el ofrecimiento, y yo.. haciéndome la sueca.
En la pista de baile..
Diseñada.. para ciertos juegos.. oscurita, con varias parejas metidas en faena..
Entendí, lo que es ser una mujer objeto, más bien en este caso, una mujer escudo.. Se colocó en un rincón con el culo pegado a la pared.. si la pareja se nos acercaba por la izquierda.. él cogía mi cintura y me colocaba delante de ellos.. si daban un rodeo y venían por la derecha.. la misma estrategia, ahí me colocaba cual cinturón de castidad humano guardando la honra de mi chico.. me entró la risa floja, obviamente la pareja se dio cuenta del juego y desistieron..
Susurré entre risillas a su oído, “vale, pues jugamos tu y yo”, jamás he visto a nadie pelear tanto por una cremallera, lo intenté de mil maneras.. no hubo modo de bajársela, y eso que no perdía puntada de lo que allí sucedía, era como un radar donde escuchaba gemiditos dirigía la mirada, “Uy, te ponen los gemiditos?.. pues yo también se gemir”… El beso más apasionado de la historia, de tornillo, limpieza bucal con lengua.. y casi asfixiamiento.. con tal de que me callara.
Salimos de allí, bueno, antes de eso tuve que llevarle de mirón detrás de mi y de las cortinillas por la cama redonda, claro que hice trampa, descorría la cortina, así como despistadamente y lo dejaba “al aire”.
Nadie se daba cuenta, aunque él pensara que todo el mundo le miraba, nada más lejos de la realidad, me dijo “eres de lo que no hay!!” … le dije “Ten cuidado con lo que deseas, ya sabes… puede llegar a hacerse realidad”.
Aunque parezca mentira Rober (si cómo no.. era Rober) estaba más cercano a los cincuenta que a los cuarenta años.
Era un cascarrabias, cuando nos subimos al coche, iba diciendo que no se había puesto nada caliente (falso), me daba igual, yo quería follar.. “Pues ni con polea levantas a ésta” (otra mentira).. menos mal que a altas horas de la madrugada apenas hay coches, porque hacia eses mientras … yo, sin necesidad de polea, y con estrategia lingual.. le hacía la mejor mamada de su historia.
Llegamos vivos y coleando, él sobre todo..
En el pasillo de su casa.. no se preocupó por pegar el culo a la pared.. al menos el suyo.. y yo.. ví satisfecho mi deseo.
Por supuesto, tras la excursión .. tomé apuntes.. primer reto, quitarle a Rober sus complejos.. y para ello… diseñé todo un plan…
Pero eso, ya os lo contaré, otro día.