Pareciera que nuestra consigna sea “La conquista de hoteles” y así como los Reyes Católicos en su día tomaron mi ciudad, nosotros hacemos de cada encuentro una nueva invasión a menor escala, claro, de hotelito mono.
Vamos dejando nuestro particular sello, el visto para sentencia, en cada bañera, valorando según la medida de nuestros cuerpos su longitud, a veces con posturas bastante cómicas, con equilibrios propios de expertos funámbulos… colocamos su correspondiente banderín, eso sí, procurando dejar el pabellón bien alto.
Esa vez, cuando entramos a la habitación… la sorpresa fue muy grata, una hermosa bañera de forma semicircular nos “miraba” con ojitos tentadores. Tuvimos que echar mano de nuestra fuerza de voluntad (que curiosamente a veces se sitúa en la entrepierna) para no profanar ese altar con un polvo de los acelerados, producto sin duda del hambre que la distancia nos hace pasar… así pues.. con la mano en “la fuerza de voluntad” comenzamos por comprobar la firmeza del colchón, dejando para después la consumación de nuestra singular invasión acuática.
Ya recompuestos del revolcón, con el ánimo más sereno, planeamos todo a conciencia… había que aprovisionarse de velas y sales aromáticas… propuse comprar esponjas suavitas… ambos convinimos que no hay mejor esponja que nuestras manos, aún así… podía sernos de utilidad el chorrillo que desprende cuando se empapa… y…. en lo que hubo unanimidad absoluta fue en hacerse de … espuma y maquinillas de afeitar…

Una vez estuvo todo dispuesto, la luz íntima que dan las velas, la temperatura exacta del agua.. nuestra música de fondo, sonaba su grupo (si, ese que yo adrede pronuncio mal y que se te hace pensar en mi… no me vale la excusa de los cubatas). Nos desnudamos con sumo cuidado, él a mi… yo a él… acariciando con la vista cada centímetro de piel… me ayudó a entrar en la bañera ofreciéndome su mano, todo sucedió suave y despacio, comprobé una vez más como un roce de su boca me eriza totalmente, el cuerpo se me puso dulce, caricias privadas.. debajo del agua… murmullos que seguramente serían ininteligibles para alguien ajeno a nuestro lenguaje, pero que para nosotros suenan con claridad meridiana…
Y así con el sabor dulce de la primera batalla vencida.. uno frente al otro, mis pies apoyados en su pecho, los suyos a cada lado de mi cuerpo… un guiño cómplice nos dice que hay que coronar el triunfo y pasamos a la segunda fase…
Se sienta en el filo de la bañera… impregno suavemente su sexo con espuma de afeitar, poco a poco voy repasando hasta no dejar ni rastro del vello que antes le cubría… enjuago con esmero.. y llega su turno.. me pide que me tumbe, decide repasar mis piernas… toma mi pie en sus manos, haciendo un comentario jocoso acerca del color que ésta vez he elegido para mis uñas:
- Espera un momento voy a por mis gafas de sol, las necesito para admirar la belleza de éste tono naranja fosforito
- Bobo eres… no es naranja… tu que sabrás!!
- Voy a comprobar a que sabe…
- No!! Que tengo cosquillas … y lo sabes…
- Si… voy… a hacerlo
- No
- Si..
Lame uno a uno mis dedos, me contengo.. sonríe… y procede a repasar mis piernas con la cuchilla.. las deja perfectas y llega el momento de ir un poco más arriba.. ahora soy yo quien ocupa su sitio de antes en el filo de la bañera.. con las piernas separadas expuesta.. subo una facilitándole el trabajo… comienza a rasurarme… me desespera su lentitud… con suma exquisitez repasa toda la zona.. cierro los ojos me muerdo el labio.. cuando comienza a retirar los restos de espuma dejando caer chorritos de agua con la esponja, el agua acaricia mi abultado clítoris gimo.. sigue con su ritmo calmoso…
- No te ordenaré que me lamas, … (sonríe)… y mucho menos te lo suplicaré.. hasta ahí podíamos llegar (sigue sonriendo)….
Otro chorrito en mi sexo… su sonrisa…
- Por Dios hazlo!!
Y no lo hizo.. se incorporó y dándome la mano me invitó a hacer lo mismo, debajo de la ducha el agua cayendo sobre los dos.. noto la dureza de su sexo en mi trasero.. abro las piernas todo lo que puedo y me inclino hacia delante.. deseando que decida seguir el camino que comienzo a abrirle… vuelve a pasar de mis insinuaciones.. y deja caer aceite de esa de niños por mi cuerpo.. me acaricia con maestría todo el cuerpo y concluye con una mano pellizcando mis pezones y la otra hábilmente buscando el abultamiento que antes , si, supliqué que lamiera.. hasta conseguir un orgasmo que me hizo doblar las rodillas…
Cuando recupero el aliento aún con el agua cayendo sobre mi, noto como se separa de mi tumbándose en la bañera.. no ha perdido la sonrisa (es raro que la pierda) mientras acaricia su pene, como quien enseña un pastel a alguien hambriento.. me siento encima de él.. dándole la espalda.. y me entra con suavidad.. sus manos siguen acariciando mi espalda, mis pechos, mientras me balanceo (ahora me toca a mi ser lenta) pretendo vanamente desesperarle.. sus dedos me exploran.. siento que voy a estallar.. y sospecho que a él le falta poco.. cuando agarra ahora con fiereza mis caderas para marcar el ritmo, ya sin contemplaciones… el penúltimo disparo de la noche y nos hacemos Dueños y Señores de aquel espléndido oasis.

La cruzada ha sido un éxito, ondea la bandera de la victoria en la colina.. mientras ya en la cama.. sigue una nueva contienda… y entre susurros le advierto que en la próxima pienso hacerle mi prisionero de guerra.