Le desato, ya no tiene sentido que siga amarrado. Mi cabeza ideando la jugada “debería traer un par de toallas y un vasito con agua para mojar el pincel”, no presto especial atención a su gesto. Sigue inmóvil en la cama, tumbado, mirándome… sospecho que con un brillo especial en los ojos y con la palabra “venganza” planeando en sus pensamientos. Y es que hay deseos urgentes que hay que calmar de forma inmediata.
Dejo en la mesilla las acuarelas y le doy la espalda mientras camino hacia el baño para coger las toallas, le escucho tras de mi farfullar lo que sea y levantarse rápido. Antes de que pueda girarme noto sus manos apretando fuerte mis caderas atrayéndome hacia él, me rio… me divierte la escena, soy consciente de que eso de dejar a “medias” no está nada bien… y sigo provocándole, tratando de hacerme con el control, muevo mi trasero rozando descaradamente su miembro caliente, duro y algo húmedo, llevo sus manos a mis pechos, el muerde apasionadamente mis hombros e intenta penetrarme en esa postura, la diferencia de estaturas me “salva” o eso pienso yo… mi risa suena más alta cuando aprieto las nalgas dispuesta a impedir cualquier acometida de ese enemigo rudo y algo torpe que pretende entrar en mi casa de forma violenta sin haber sido invitado y colándose por la puerta de “atrás”.
No sé si mis risas y constantes burlas, le irritan o más bien le excitan… aunque seguramente será mitad y mitad…
Tan segura de mi misma, de saber cómo manejar sus manos, su deseo, creyéndome Dueña y Señora de toda la situación, sabiéndome en mis Dominios, sigo en mis mofas y risas mientras … el enemigo… juega sus cartas…

Retrocede con suavidad acaricia mi cabeza, le sigo dando también un paso atrás y volviendo a mover mis caderas de manera provocativa… no hace caso a mis provocaciones, acaricia mis brazos con suavidad los levanta y coloca mis manos en la pared, el proceso es suave… noto su respiración ahora más calmada en mi oído y un susurro que literalmente me desarma :
- Me tienes, y yo… te tengo?
Soy incapaz de hablar, sus manos que se han especializado en mí, me recorren haciendo que me estremezca y contesto asintiendo con la cabeza.
Que una es Mujer de Palabra…
Y el “alumno” demasiado avispado, juega con mi afán de coherencia.
Así pues, pierdo la partida (sólo aparentemente) y con toda la dignidad del mundo intacta Su Graciosa Majestad ésta vez es asediada y finalmente invadida por la retaguardia.
Me vuelve a sorprender una vez más, nunca fue ese “juego” de mi devoción, sin embargo cuando ya todo termina y comienza a salir despacio de mi… se escapa de mis labios por arte de magia y sin saber muy bien como un… “Dame más”… que me hace sonrojar…
Bueno, a fin de cuentas la pintura nunca fue lo mío… o si?
(Ya veremos… ya)