Mi primer contacto con el BDSM fue absolutamente casual, no era algo que yo buscase. Por aquel entonces, mi mundo sexual digamos los ambientes en los que yo me movía eran muy distintos (quizá hable de ello en otra ocasión, a pesar de que para mi son mucho más heavys, suelen resultar muy interesantes a los vainillas, todo el mundillo swinger, de intercambios trios y demás).
Tenía una amiga realmente adicta al cibersexo me contaba con pelos y señales sus andanzas en directorios de netmeeting, incluso alguna vez nos pusimos manos a la obra las dos, teniendo algún ciber-encuentro-pajeo vía webcam, que dicho sea de paso se acababa convirtiendo en algo cómico.
Un día me contó que había conocido a un tipo muy extraño, que era Amo y que le ordenaba hacer cosas que la dejaban alucinada pero que sin embargo le resultaban muy excitantes, siguió contándome... “me manda ponerme pinzas de la ropa en los pezones, me ordena dejar caer gotas de cera en los pechos y muslos..” evidentemente para mi todo era nuevo, quise saber más datos.. ella me dijo que la había llevado a un chat muy raro, donde solo había Amos y sumisas y ellas las sumisas, se ayudaban las antiguas enseñaban a las novatas...... (ahora con el tiempo sospecho que me hablaba de un canal Gor, que para mi son una panda de descerebrados, pero para gustos colores). Me dio algunos datos de ese Amo de que ciudad era y la edad.
Y bueno, me comprometí con ella a buscar al individuo que había desaparecido. Busqué en páginas de contactos en chats y en directorios de netmeeting. Y de pura casualidad di con alguien que reunía los mismos datos.. pocos datos y que obviamente no era la misma persona, pero si resultó alguien encantador. Estuve un año de interminables charlas con él, se convirtió en mi Amo.. mi guía en todo este fascinante mundo, jamás nos vimos en persona, pero de su mano aprendí muchísimo.
Muchas veces le tomo como referente, iba bien.. muy bien, despertó en mi el deseo de ser sometida sexualmente (nadie lo había despertado antes ni tampoco después).. hasta que me planté.. después de un año de charlas me parecía que ya estaba bien.. que quería probarlo en real, me puse pesadita, quería verle..
Desapareció. Supongo que en teoría era el mejor de los Amos, solo que algunas veces los personajes ficticios superan la realidad y claro es imposible dar la talla en el “cara a cara”.. si, no fui la única que soportó su desaparición..
Bueno, habiéndome quedado a las puertas del “paraíso sumisil” ... no tardé en encontrar sustituto, esta vez real.. conocí a un Amo de una ciudad colindante a la mía..
Mi primera “sesión” fue en el asiento trasero de un coche..

(continuará)