Siempre me han gustado los foros de discusión, debate o como se les quiera llamar, y además soy muy apasionada e idealista, así que es bastante frecuente verme embarrada hasta las cejas en cualquier foro, defendiendo a capa y espada lo que yo considero justo. Bueno más bien tendría que decir, que era frecuente, hace ya mucho que no guerreo.
Nada más entrar en ese foro, me di cuenta de que había una especie de jerarquía, muy parecida a la de los lobos, un macho y una hembra alfa y luego una línea de sucesión bastante clara. Evidentemente él era el lobo alfa, y tenía a su alrededor varias hembras con el rabo alzado dispuestas al apareamiento, a las que continuamente la loba alfa (alguien que se clasificaba como switch) enseñaba los dientes marcando terreno.
Utilicé la técnica “tira la piedra y esconde la mano” un par de puyazos justo donde más duele y luego un “uy no te enfades, si yo sólo quería .. saber” logré así ganarme su interés y también cómo no..la mirada atenta de la loba unida al relucir de un colmillo que se hizo más evidente cuando también a lo tonto dejé caer.. que casualidades de la vida el preciado Macho.. y yo, vivíamos en la misma ciudad.
A los pocos días lo tenía en mi messenger, explicándome que.. él y la loba eran muy amigos y nada más.. nada de sexo nada de amoríos.. pero que aún así, el jamás querría hacerle daño y evidentemente cuando tenía sumisas pues debían entender eso.. y permanecer en secretillo. No me creí nada, la cosa era mucho más simple, teniendo tantas hembras dispuestas al apareamiento.. por qué leches se iba a quedar sólo con una??.
Me dio igual, yo iba a lo mío, si en realidad era tan puro tan fiero y tan fino como él decía ser, no sucumbiría ante mis trampillas no se dejaría manipular y cómo se suele decir.. me haría sudar la camiseta.. alcanzar el subspace.. puede que lo que más me llamase la atención era que afirmaba sin el más mínimo rubor ser cruel y sádico..
Breve inciso:
Subspace, es una especie de trance en que cae la parte sumisa, generalmente en niveles muy altos de castigo, es habitual en BDSM la mezcla de dolor y placer, los mensajes que el cuerpo envía al cerebro, son contradictorios y llega un punto en que las barreras caen, es complicado hasta hablar, puede que incluso el sumiso se limite a hacer determinados sonidos, digamos que el mundo deja de existir y el único anclaje es el Dominante, la palabra de seguridad desaparece (obviamente no puede apenas hablar y razona mal). Si no se está en manos de un Dominante experimentado, incluso puede llegar a ser peligrosillo, porque sencillamente la barrera del dolor tolerable se sitúa en niveles altísimos. Después de un subspace es imprescindible un aftercare en condiciones (palabro nuevo).
Fin del inciso.
Quedamos a las pocas semanas, la primera vez que nos vimos estuvimos tomando una copa, realmente era un hombre muy atractivo, si mal no recuerdo rondaba los cuarenta años, alto de buena figura y buen porte, y sobre todo emanaba mucha seguridad en sí mismo, ese era su mayor atractivo, era consciente y lo explotaba.. una de las formas en que lo hacía, era robando el espacio de seguridad que todos necesitamos, se acercaba mucho.. me hablaba sin apartar en lo más mínimo sus ojos de los míos, modulaba su voz a la perfección suave cuando tenía que serlo y más severa cuando era menester, incluso sus miradas eran premeditadas.. cuando él me notaba cierto rubor y ganas de apartarme.. descaradamente miraba mis pechos y sonreía.. así volvía a sentirme un poco indefensa y por lo tanto más tontita.. más rendida.. nerviosa, y luego cuando ya prácticamente tenía decidido que pasaba de prestarle más mi espacio a aquel desconocido descarado, el “cortésmente” me lo cedía, dando un paso atrás, encendiendo su cigarrillo mientras hacia como que miraba a otra parte, y ahí justo en ese suspiro de alivio, me encontraba con su mano apretando la mía y una sonrisa perfecta.
Salimos del pub.. temblé un poco.. hacía fresco (estaba nerviosa y excitada) me abrazó, sonreí.. por fin iba a alejarme de aquel monstruo osado que me estaba robando mi preciadísimo espacio.. ..... seguimos andando en dirección al coche.. me detuvo.. y lo hizo, si... acabó de robarme la poca “dignidad” que yo me empeñaba en aparentar, cogió mis muñecas las llevo a mi espalda.. mientras las sujetaba con una mano con la otra acarició mi cara y .. no fue beso, fue mordisco en mis labios.. y aún estaba yo con los ojos entornados cuando pasó la mano por mi sexo encima del pantalón y su comentario fue:
-- Estás tan mojada que has traspasado el pantalón, eso me agrada.. pero.. te dije claramente que vinieras con falda, la próxima vez por la cuenta que te trae, no olvidarás esa orden.
No lo olvidé.. y la siguiente vez iba con falda y sin braguitas..

(continuará).