Siempre he sido algo exhibicionista, Rober era todo lo contrario.
Mientras a mi me aburre bastante mirar sin tener arte ni parte, a él le excitaba mucho. Me decía en alguna ocasión que podíamos volver a ese pub .. que a él no le importaba quedarse de espectador mientras yo me divertía con otras personas aunque matizaba que si me divertía con mujeres, mejor que mejor, yo le escuchaba atentamente, cuando terminaba su perorata, la exposición de “brillantes” ideas con la que quería convencerme para verme hacer un show lésbico, yo sonreía y le decía.. “ya…”
Supongo que mi hermetismo con respecto a su genial idea le ponía bastante nervioso. A mi lo que realmente me alucinaba era que quisiera venderme una moto tan manida, talmente parecía que hubiese inventado la rueda, ganas me dieron de mandarle dormir una semana.. por lo menos, semejante desgaste neuronal le debía tener agotadito.
Si en alguna ocasión, me daba por ahí…sería como, cuando y con quien yo quisiera. No es un juego de iguales, tengo unas cartas, las que la otra parte me da cuando se inicia la relación, luego yo decido si jugarlas todas o solo algunas.. A fin de cuentas de eso se trata.
Así que con un “oído cocina”.. guardé sus sugerencias en cualquier rincón de un futuro incierto y me dispuse a llevar a cabo mi plan, un plan bastante distinto.
Quería que le tomase gusto a exhibirse.

Primero en un espacio abierto y de noche, donde si bien existía la posibilidad de que nos pillaran, también es cierto que siendo de noche iban a ver poco, sobre todo presentir que algo hacíamos. Cuando le dije que me apetecía tener un poco de sexo en el campo, me sorprendió mucho.. que él jamás hubiera tenido una experiencia así. Así que nos fuimos de excursión.. un pinar, noche de verano.. y al bendito de Rober que le costó un mundo salir del coche..
Pueden más dos tetas que dos carretas, en el asiento de atrás nos pusimos a mil y cuando más cachondo estaba abrí la puerta del coche, salí fuera tan solo con una camiseta de tirantes ceñida y las sandalias de tacón, me asomé y le dije.. “Oye, que si quieres algo aquí fuera estoy”….
Salió, tropezándose con los pantalones que los tenía por los tobillos .. se me acercó andando como los pingüinos.. me alejé.. volvía a dar unos pasitos más.. me alejaba yo otro poquito…
Bueno… la risa es muy sana… no?
Cuando me cansé, de ver a mi perrito convertido en pingüino.. culminamos la faena. Para mi había sido un polvo mediocre, es complicado intentar hacerlo en el capó de un coche.. se resbala el trasero.. para el fue extraordinario. Estuvo varios días, comentándome sus sensaciones, entusiasmado decía que teníamos que repetir..
Subí un poquito más el listón y el siguiente escenario fue un restaurante.
Tengo un juguete muy cuco, se trata de un vibrador con forma de mariposa, se coloca encima del sexo.. sujeto con unas gomitas a los muslos y la cintura, tiene una especie de protuberancia diseñada para coincidir con el clítoris y un mando con el que se puede regular la intensidad de las vibraciones.
Estábamos cenando, charlando tranquilamente.. en un momento dado, abrí mi bolso y le enseñé el juguetito, me miró con cara de haba .. Le dije.. voy al baño.. me dijo.. estás loca..
Volví con el vibrador puesto.. le enseñé la gomita que asomaba por mi cintura, y puse el mando encima de la mesa..
- Ni loco, no lo cojo… No…
- Tu mismo..
- Pero quítalo de ahí que lo van a ver..
- No quiero..
Cómo el anuncio de televisión, “Intenta no pensar en osos blancos, le dijo Tolstoi a su hermano” y éste no pudo dejar de pensar en osos. Rober con el mando de la mariposa en su bolsillo, no podía dejar de pensar en ese insecto. Sobre todo cuando yo con gesto inocente llevaba la mano a mi sexo y me recolocaba el asunto..
Evidentemente acabó comprobando la potencia del artilugio, dándole más o menos.. a su antojo..
- Si te corres procurarás no gemir muy fuerte no?
- Pues.. mmmm … no se.. ufff.. sigue sigue..
- Joder, joder.. que malo me estoy poniendo..
- Pues yo estoy empapada.. quieres comprobarlo?
- Cómo?? No.. no..
Llevé la mano a mi sexo y después a su boca..
No llegué al orgasmo, pero a Rober, poco le faltó.
Bien, pudo comprobar que jugar con la posibilidad de que nos vean es tremendamente erótico. Que hay cierto tipo de exhibicionismo discreto muy sensual.. y sobre todo que éste tipo de juego sube los niveles de complicidad.. mucho.

La culminación del proceso, vino varios días después, hasta ahora habían sido juegos donde los dos nos exponíamos, yo quería que descubriera el placer de exhibirse de un modo más directo.. y en éste caso.. él solito.
Estábamos en su casa, en plena sesión, me había ocupado durante buena parte de la noche, de hacer caer sus barreras, mezclando, a dosis muy concretas un poco de dolor, muy poco, y un mucho de humillación. Estaba a mi merced… con muchas ganas de correrse, a fin de cuentas le había tenido en “ascensor” esto es con su miembro, en constante sube y baja.. llegando casi a desesperarlo.
- Te noto muy acalorado, sal fuera.. al balcón
- Qué??
- Hazlo ya!!
- Si, Ama.
No suelo usar las esposas, para inmovilizar prefiero muñequeras o cuerdas, pero en ésta ocasión me vinieron estupendamente para sujetarle a la baranda del balcón, no quería que se pegase al cristal.. Yo me quedé dentro.. el se agachó.. No pasaba nadie por la calle, eran altas horas de la madrugada.. pero evidentemente cabía la posibilidad de que alguien le viese.
Es cierto que por un momento temí que esa situación hiciera caer en picado su líbido, pero a fin de cuentas Rober, disfrutaba mucho siendo humillado y esa escena era muy humillante, yo dentro, el fuera… yo acariciándome.. ofreciéndole el espectáculo .. de mi masturbación, le incitaba a hacer lo propio.. y lo hizo.
Se masturbó de cuclillas en el balcón, totalmente desnudo con el culo pegado a los barrotes.. y le importó poco gemir fuerte…
Por fin Rober saboreó las mieles… del exhibicionismo.
Tal vez descubriendo de éste modo, que para nada tenía que avergonzarse de su pene que ciertos complejos.. son absurdos e injustificados.. y que existen formas de darle la vuelta a las cosas.. lo que antes era un “problemilla” acabó siendo una satisfacción.