
Es complicado en un principio asimilar que se disfruta proporcionando “dolor” a otras personas, dicho así.. sin más argumentación suena duro, yo diría que hasta peligrosamente enfermizo. Sin embargo obviamente no es tan simple, ni es una afirmación acertada si no la amplio añadiendo que jamás gozaría si la persona a la que le proporciono ese dolor no gozara de él.
Una cuando experimenta ese tipo de placer por primera vez, intenta buscarle un significado, podríamos decir que trata de “justificarse”, busca información, pregunta a quien lleva más años en esto, todas las respuestas que encontraba no acababan de satisfacerme, tal vez porque buscaba esas respuestas en quien tenía más experiencia y me parecía que no hablaban de forma “desinteresada”, que lógicamente sus argumentos estaban afectados, porque evidentemente ellos también buscaban esa justificación.
Encontré, un artículo pequeñito, que para ser honesta acabó por conformarme, eso y además ser absolutamente consciente de que sin consenso soy incapaz de matar una mosca (como mucho le arrancaba las alas):
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El dolor y el placer son extremos de una línea y se generan en la misma región cerebral
FUENTE: PSIQUIATRIA.COM. El dolor y el placer, dos sensaciones que percibimos como opuestas, se forman en la misma región del cerebro, lo que les convierte en “extremos de una misma línea continua”, según afirma una investigación realizada en EEUU.
El estudio, dirigido por David Borsook, del departamento de investigación sobre el dolor del Hospital General de Massachusetts, podría tener, según sus autores, un gran valor en el desarrollo de métodos de ayuda para los pacientes del dolor crónico. El placer y el dolor responden a “dos sistemas cerebrales que nunca habían sido asociados en el pasado”, afirma Borsook.
El investigador asegura que, por primera vez, se ha podido demostrar que un estímulo de tipo adverso, que provoca dolor, “activa también las estructuras de recompensa”, las que proporcionan placer, y viceversa.
Según explican en un artículo publicado en la revista especializada Neuron, algunas áreas del cerebro conocidas por reaccionar a las sensaciones de recompensa, como el denominado “nucleus accumbens”, se activan también, “aunque de distinto modo”, con el dolor. Lo han comprobado mediante Imágenes de Resonancia Magnética funcional del cerebro de personas que, voluntariamente, se habían sometido a estímulos placenteros y dolorosos. ]
Éste artículo me explicaba el mecanismo que lleva a convertir dolor en placer, de un modo somero y meramente científico, sin más intereses. Sin embargo o tal vez por eso desprovisto de alma.. tenía que haber más motivos. No me servía conocer los mecanismos químicos de la otra persona, sencillamente porque yo seguía quedándome con el culo al aire…
Y yo? Por qué disfruto dando dolor?
Entonces empieza el repaso de la propia vida, desde cuando me pasa esto? Pues sencillamente en mi caso, desde siempre, me recuerdo de niña, metida en peleas con niños (casi nunca con niñas) y generalmente niños que me doblaban en estatura y peso, bastante mayores que yo, “meterme” con débiles nunca me atrajo y zurrarles menos aún.
Si Maria me decía “marimandona” yo le decía tu más y como mucho nos limitábamos a un tirón de coletas, si a Marcos le daba por levantarme la falda, como sucedió aquella aciaga tarde (aciaga para él y para mi muñeca) aún sabiendo que llevaba todas las de perder si casualmente Marcos me arreaba (más que nada porque tenía tres o cuatro años más que yo), pues ni me lo pensaba le agarraba de los pelos y barría el suelo arrastrándolo hasta que le hacia llorar y suplicar. Después me tiraba dos semanas con la muñeca vendada, pero eso si.. Marquitos acababa siendo un “súbdito” que bajaba la mirada cuando yo pasaba por su vera.
Esos brotes de sadismo infantil, me llevaban alguna vez a asustar a mi hermana, haciendo alarde de una imaginación sin límites: fantasmas inventados, posesiones esotéricas y mil cosas más y cuando la hacia llorar y correr en busca de mamá, me daba por más que satisfecha, eso si el día que mamá me pilló en pleno despliegue interpretativo, el zapatillazo que me dio en el trasero, no me proporcionó el más mínimo placer, pero era justo y era a lo que me arriesgaba.. pagué el precio de mi pequeña maldad.
Bien, es de siempre.. y además generalmente es con gente poderosa, puesto que jamás sometería a alguien débil físicamente ni mucho menos mentalmente. Casi siempre hombres y alguna mujer, de caracteres enérgicos y con la cabeza muy bien amueblada. No encontraría el más mínimo placer si la otra parte no fuera alguien que merece toda mi admiración y respeto, cuanta más admiración y respeto más placer sometiéndola, porque el reto es mayor y porque no me “pone” nada que me adore una ameba. Porque además necesito currármelo, saber que eso es así porque yo me lo he ganado, porque ellos me ven como alguien capaz y también digna merecedora no solo de su admiración y respeto, además de su confianza……… y la palabra clave.. la que por fin me dio la respuesta.. de su ENTREGA.
Entrega, la palabra más bella de todas cuantas utilizamos los practicantes del BDSM, la que da sentido a todo éste tipo de prácticas,

Marquitos podía haberme devuelto la “paliza”, era consciente de su fortaleza física ante mi, sin embargo le pudo mi determinación me “Entregó” la voluntad de no hacerme daño, de respetarme. Yo (aunque de un modo poco refinado) me lo había ganado. Fue mi amigo durante muchos años, hasta que por cosas de la vida nos perdimos la pista. Mi hermana aún me sigue “buscando la boca” para que le cuente mis historias y ya de niñas no tenemos nada, me Entregó su admiración por aquel despliegue imaginativo, el respeto… que yo me había ganado y aún arriesgándome a otro zapatillazo seguía contándole esas cosas, haciendo de niña del exorcista.. y acabó ella por unirse a mis interpretaciones.. menudos teatrillos nos montábamos.
Y ahora .. todos los que han sido mis sumisos. Hermosos por dentro (y también por fuera, porque no decirlo) sanos físicamente y mentalmente, libres, valientes, inteligentes. Se han ENTREGADO a mi … sencillamente porque yo lo valgo.
Y el dolor me excita porque forma parte de esa ENTREGA, es un modo de decir sin palabras “Fíjate si te quiero y hasta donde te quiero”.
Y es que seguramente BDSM es una forma como otra cualquiera de expresar y sentir, pasión y amor.
De todas formas, el proceso de aceptación es más complicado sobre todo cuando eres mujer… Ser Ama y no morir en el intento es toda una proeza. Pero de eso, como suelo decir, ya hablaré otro día.