
Siempre hice y hago con mi rol lo que me da la gana, entendí desde el principio que ser Ama es justamente eso.. ser libre, tener la libertad de guardar el rol en el armario cada vez que me da la gana, y sacarlo de él cuando me plazca. Y quien ha estado conmigo ha sido consciente desde el principio que había un orden y que ese orden de factores no era jamás alterable, un orden simple y para mí absolutamente lógico primero Mujer y luego Ama, amante e incluso la más Zorra si así me apetecía.
Nunca el Ama se antepuso a la Mujer, puesto que es imposible satisfacer al Ama sin haber satisfecho plenamente a la Mujer. Y no hablo de sexo únicamente, una relación (al menos las que yo he mantenido) es mucho más que eso, es complicidad, son risas, son confesiones, llantos, ternura, pasión, amistad y algunas veces algo más que amistad. Y siendo así, cuando terciaba arrodillarme y hacer una felación de oscar de hollywood (como diría mi amigo Spirit), se hacía sin más, porque era mi santa voluntad justamente la libertad de ser Ama, y cuando me incorporaba de nuevo, seguía manteniendo mi rol intacto y toda la dignidad “Amil” del mundo, lo mismo era si lo que apetecía era follar estilo “perrita” a cuatro patas, mi regio culo en cada embestida seguía siendo el de una Ama.
Y.. ¿Por qué cuento todo esto? …
Parece tan obvio, de hecho lo es, que la mujer la persona en definitiva va antes que el rol y que el hombre va antes que el sumiso… y sin embargo hay mujeres pegadas a un rol, que jamás abandonan el guión, por temor a perder los puntos que se ve en algún lado darán para rellenar la cartilla de Ama, y que a estas alturas yo aún ni me he enterado de donde los reparten. Sencillamente hay Amas (y muchas) que no saben lo que es echar un polvo con su sumiso, retozar alegremente bajo las sábanas, tomar un baño de espuma con él y dejar que sus manos libres acaricien, hacer maratones de besitos, besos y besazos, y luego disfrutar de la calma del sonido de su corazón abrazada a él.
Lolilla, debatió discutió alzó alguna vez la voz, para reivindicar el derecho a ser Mujer-Ama y no morir en el intento. El derecho de explorar toda mi sexualidad, disfrutarla a tope sin por ello merecer etiquetas idiotas y absurdas. Porque no consentiría jamás, que el rol me esclavizase, me privase de mil sensaciones hermosas, y que un protocolo ( a veces bastante peripatético) que escribió un tipo (o tipa) algún día que andaba fumado o aburrido, vaya usted a saber, se apodere de mi y me diga que es lo que debo hacer y cómo lo debo hacer.
Así que ante corros gallináceos, que en alguna ocasión me han señalado por mi afición al fornicio y demás “guarradas” pertinentes e impertinentes, solo me resta decir que como soy de pueblo aprendí desde pequeña en las matanzas que del “cochino” se aprovecha todo, hasta los andares, total... gilipollas tendría que ser si de semejantes especimenes hermosos todos ellos, solo me quedara con los jamones pudiendo saborear jugosa chistorra o chorizo de cantimpalo, morcillitas de lustre, lomos suculentos .. etc .. etc..
Aprendan ustedes, descendientes directos, indirectos, bastardos del ilustre marqués (que menos no?) que el dedo además de para señalar también sirve para metérselo por “allí” mismo.
Será que se nace Dama y quien lo es, acaba por imprimir su soberano sello a todo cuanto hace y para los que desgraciadamente no nacieron con ese “don”, existen los manuales, esos mismos que yo me paso por el arco del Triunfo cada vez que me da la gana. Y es que hay que ser mucha Ama y tener mucho arte, para no consentir jamás que el rol acabe dominándome.
Amén, sí.