
No soy especialmente entusiasta con respecto al verano, confieso que es una de las estaciones del año que menos me gusta, sin embargo tiene cosas positivas que no negaré, entre ellas las largas tardes con sus siestas y los cuerpos casi desnudos que invitan a cierta veleidad…
Me gusta contemplarle así, sin nada de ropa, dormitando en el sillón. Me acerco despacio para no despertarle, no quiero que se percate de mi presencia… y como una consumada ladrona le robo el espacio vital, ese que el me regala gustoso cada vez que lo deseo… pero ahora no quiero cesiones… ni dádivas, me excita sisarle el aliento arrimando mi boca a la suya sin rozarle… acercando mi nariz a su cuello sustraigo su aroma… olfateando su pecho.. insaciable mangante de fragancias sigo embelesada hasta su sexo.. y consumo el expolio olfativo, no puedo resistir la tentación saco la punta de la lengua quiero saborear, pero antes levanto la cabeza y un escalofrío recorre mi espalda cuando me doy cuenta de que me está mirando sonriente… me sonrojo. Me pilló la pasma.
No dice nada, intento disimular mi acaloramiento, vuelvo a lo que estaba haciendo antes de dedicarme al saqueo de esencias, que no era otra cosa que arreglarme un poco, perfilando mis cejas. Pero eso si, ahora con el estómago lleno de mariposas y una cálida humedad entre las piernas. Él ha vuelto a cerrar los ojos y parece dormido, cosa que me alivia, sentirme como una raterilla de tres al cuarto sorprendida en una de sus travesuras me hace sentir un poco tonta.
Sigo pues a lo mío, con el espejo de aumento en una mano y en la otra las pinzas, ahora no me apetece… tengo la atención dispersa… y comienzo a contemplarme… la boca que ahora se hace enorme, mmm… me gusta, bajo un tirante y miro en el espejo el pezón de mi pecho izquierdo lo pellizco un poco para que se endurezca, responde rápidamente y esa visión y el pellizquito me excita aún más… levanto el vestido y observo mi sexo… separo los labios húmedos y veo un hermoso clítoris pidiendo guerra, todo es grande a través del espejo… quiero verlo todo bien… abro las piernas todo lo que puedo y introduzco un dedo en mi vagina, dedo que es recibido con un espasmo propio de las ganas que me invaden. Necesito acariciarme, me apetece ver a través del cristal un orgasmo tamaño XXL, pero me faltan manos, así que pongo el espejo en el suelo y de cuclillas empiezo a masturbarme con una mano abro bien para ver todo el proceso con claridad y con la otra me acaricio..

Noto como me invade un calor espeso y dulce la proximidad del orgasmo, sigo atenta sin perder puntada observando mi zona más íntima… y contemplo los espasmos claramente visibles del placer, se me nubla un poco la vista .. mientras unas gotitas caen al espejo.
Intento mantener el equilibrio cuando tras el orgasmo me flaquean las piernas, aún con los ojos cerrados y la cabeza agachada… cuando por fin los abro y recobro algo el aliento me doy cuenta de su presencia de pié a mi lado, me parece un gigante.. ahora no sonríe me mira con los ojos turbios llenos de deseo. Se agacha y coge el espejo, lame con parsimonia las gotitas y luego lo coloca en la silla…
Me ayuda a ponerme de pié ofreciéndome su mano, susurra a mi oído “quiero que sigas mirándonos”. Hace que coloque uno de mis pies encima de la silla, la visión es estratégica… inclinada hacia delante él también con un pié encima, él detrás de mi, veo a la perfección como suavemente me va penetrando, con el vaivén algunas veces el ángulo no es el mejor así que le pido que pare que quiero verlo aún mejor, le digo que se siente y yo encima de él dándole la espalda, sujeto el espejo con una mano mientras me balanceo con suavidad, y veo como su colosal pene ahora es devorado por mi gigantesca raja, todo es descomunal, él inclina la cabeza y observa conmigo la “lucha” de Titanes…
Lucha intensa y apasionada… el sudor nos recorre, y noto su espeso calor dentro de mi… nos quedamos un momento así…
Aún no ha terminado mi curiosidad lasciva… voy levantándome poco a poco y cuando ya ha salido de dentro de mi, pongo el espejo de nuevo entre mis muslos.. me agacho un poco, la idea es que rezume su semen… y efectivamente unas gotitas vuelven a manchar el cristal..
Soy generosa, siempre lo he sido y por supuesto decido compartir el elixir. Ahora dos desmesuradas lenguas convergen y juguetean lamiendo toda la superficie de mi espejito, espejito mágico.