
Siempre he escondido mis lágrimas…
Como fieras del anochecer
que destrozan sueños…. No he querido verlas, no he querido sentir su rugido,
no he querido que salgan a fuera…
Nadie me dijo que son hermosas, como una gota de lluvia…
como un diamante de agua,
como una estrella azul en un cielo intenso…
como flor de desierto….
Siempre he visto mis lágrimas disfrazas de vergüenza… y así enterrarlas con los puños apretados…
Y ahora sé… que no hay mayor debilidad que guardar esa belleza,
no hay menor cuidado si caen en manos agradecidas…
sé…
que brillan más en la oscuridad si brotan en la noche de mis temores,
que gritan dulcemente cuando se enzarzan con mis gemidos…
Lágrimas que nacen, entre la sombra y mi sufrimiento,
entre la tortura y el placer…
entre dolor y mi alma…
entre la caricia y el látigo…
lágrimas que vienen a mi gritando desde dentro
y se desatan como una tormenta de gritos.
Lágrimas que me hieren,
que me hacen sentir desnudo e indefenso ante todos…
lágrimas que me queman los sentidos y nublan todo…
Pero ahora sé, que son hermosas…
y quiero derramarlas...
Y quiero que mis lágrimas caigan como gotas de lluvia sobre la tierra…
para amasar el suelo de mi Dama…
para ella haga sementera de mi dolor…
para ella las recoja con sus dedos de ébano...
para hacerlas brotar y que yo no cesen de brillar ... no cesen de dar calor.
Siempre he escondido mis lágrimas... ahora quiero que las esconda y guarde mi Dama.
prometeo
Una bella forma de sentirlo. Gracias prometeo, por compartir conmigo este poema. Un beso.