Juego: Maneras y maneras de decir las cosas
Dejo por aquí dos de mis re-definiciones
Piqui, prometo contestar como es debido. Tiempo al tiempo que el papel y los pájaros acaban de aterrizar al otro lado de MI cordillera...
Bañera:
Tú, albufera simpática y pulida,
con tan perfecta crátera te opones
al agua que, traviesa, hecha jirones,
del grifo a las paredes se descuida;
que el agua, en su romanza sometida,
tras protestar en vano, a borbotones,
en tu abrazo de esponjas y jabones
siente una abovedada bienvenida.
Tú, musa de la física, que has sido
de crímenes testigo y escenario
y altar de faraónicas narices,
me acoges en tu trópico invertido
y me siento un Jonás reaccionario
o un Moisés que regresa a sus raíces.
Cinismo:
Los cínicos
Los cínicos no lloran,
no creen en Carlos Marx,
no se caen de las bromas,
no mienten, contornean la verdad.
Los cínicos son árbitros de su propia partida,
prójimos de su yo,
pedestal de sí mismos y verdugos
de su propia cabeza.
Ellos son trapecistas del lenguaje,
son alborotadores de las cátedras,
pronuncian a pedradas
y escupen jeroglíficos.
Inquietantes, candentes, aislantes,
no tienen ni vergüenza ni desnudo,
abruptos e hiperbólicos, sonríen
enigmas: crucigraman lo que piensan.
Pagan como quien cobra,
roban como prestando,
piden como quien da
y saben a limón y azúcar vieja.
Y son muy peligrosos
porque son inhumanos
tamen nihil humani
a se alienum putant.
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Piqui, prometo contestar como es debido. Tiempo al tiempo que el papel y los pájaros acaban de aterrizar al otro lado de MI cordillera...
Bañera:
Tú, albufera simpática y pulida,
con tan perfecta crátera te opones
al agua que, traviesa, hecha jirones,
del grifo a las paredes se descuida;
que el agua, en su romanza sometida,
tras protestar en vano, a borbotones,
en tu abrazo de esponjas y jabones
siente una abovedada bienvenida.
Tú, musa de la física, que has sido
de crímenes testigo y escenario
y altar de faraónicas narices,
me acoges en tu trópico invertido
y me siento un Jonás reaccionario
o un Moisés que regresa a sus raíces.
Cinismo:
Los cínicos
Los cínicos no lloran,
no creen en Carlos Marx,
no se caen de las bromas,
no mienten, contornean la verdad.
Los cínicos son árbitros de su propia partida,
prójimos de su yo,
pedestal de sí mismos y verdugos
de su propia cabeza.
Ellos son trapecistas del lenguaje,
son alborotadores de las cátedras,
pronuncian a pedradas
y escupen jeroglíficos.
Inquietantes, candentes, aislantes,
no tienen ni vergüenza ni desnudo,
abruptos e hiperbólicos, sonríen
enigmas: crucigraman lo que piensan.
Pagan como quien cobra,
roban como prestando,
piden como quien da
y saben a limón y azúcar vieja.
Y son muy peligrosos
porque son inhumanos
tamen nihil humani
a se alienum putant.
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Juego: Maneras y maneras de decir las cosas I
O lo que es lo mismo: "procedimientos y estrategias diferentes de verbalización" o bien: Siete maneras de decir manzana (jeje).
Paseando entre unas nubes que alguien tuvo a bien poner en la tierra me acordé de este libro y me puse a pensar en las dificultades de comunicación entre Juan de Mairena, testigo de un "evento consuetudinario que acontecía en la rúa" y el policía que le preguntase por "lo que había pasado en la calle".
El libro de Benjamín Prado habla muy al principio de Pablito Neruda y de sus Odas Elementales, casi todas ellas dedicadas a objetos nimios como la cebolla que es para él una "redonda rosa de agua" o el libro es un "mínimo bosque" y es que hay modos y modos de decir las cosas.
Pues bien, recordando todo esto se me ocurrió el siguiente juego: Re-definir palabros.
¿Alguien se anima?
¿Los palabros?
Bueno, a mí se me ocurren: cuchillo, catedral, enciclopedia, calendario, misericordia, pie, buey, abuela, guitarra (del mesón que hoy suenas copla y mañana petenera ;-)... pero podéis coger el que más os guste... Lo ideal sería que todos redefinamos la misma :-) ¿Propuestas?
Re-pregunto, ¿alguien se atreve?
Nun fai falta facer un poema, eh... con una redefinición a lo Mairena, seguro que nos divertimos.
¡¡A jugar!!
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Paseando entre unas nubes que alguien tuvo a bien poner en la tierra me acordé de este libro y me puse a pensar en las dificultades de comunicación entre Juan de Mairena, testigo de un "evento consuetudinario que acontecía en la rúa" y el policía que le preguntase por "lo que había pasado en la calle".
El libro de Benjamín Prado habla muy al principio de Pablito Neruda y de sus Odas Elementales, casi todas ellas dedicadas a objetos nimios como la cebolla que es para él una "redonda rosa de agua" o el libro es un "mínimo bosque" y es que hay modos y modos de decir las cosas.
Pues bien, recordando todo esto se me ocurrió el siguiente juego: Re-definir palabros.
¿Alguien se anima?
¿Los palabros?
Bueno, a mí se me ocurren: cuchillo, catedral, enciclopedia, calendario, misericordia, pie, buey, abuela, guitarra (del mesón que hoy suenas copla y mañana petenera ;-)... pero podéis coger el que más os guste... Lo ideal sería que todos redefinamos la misma :-) ¿Propuestas?
Re-pregunto, ¿alguien se atreve?
Nun fai falta facer un poema, eh... con una redefinición a lo Mairena, seguro que nos divertimos.
¡¡A jugar!!
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Feliz día del libro
¡Feliz día del libro a todos!
Espero que me contéis si os habéis comprado algún libro o regalado...
Yo os dejo un poema de Pessoa que encontré ayer buscando otro muy distinto. Este que os pongo lo leí hace muchísimo tiempo y me encantó, pero no lo había vuelto a ver. Así que aquí queda como regalito del día del libro.
Y por supuesto, la rosa para los que la necesiten...
XXI - Se Eu Pudesse
Se eu pudesse trincar a terra toda
E sentir-lhe uma paladar,
Seria mais feliz um momento ...
Mas eu nem sempre quero ser feliz.
É preciso ser de vez em quando infeliz
Para se poder ser natural...
Nem tudo é dias de sol,
E a chuva, quando falta muito, pede-se.
Por isso tomo a infelicidade com a felicidade
Naturalmente, como quem não estranha
Que haja montanhas e planícies
E que haja rochedos e erva ...
O que é preciso é ser-se natural e calmo
Na felicidade ou na infelicidade,
Sentir como quem olha,
Pensar como quem anda,
E quando se vai morrer, lembrar-se de que o dia morre,
E que o poente é belo e é bela a noite que fica...
Assim é e assim seja ...
XXI -Si yo pudiese-
Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
De Alberto Caeiro
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Espero que me contéis si os habéis comprado algún libro o regalado...
Yo os dejo un poema de Pessoa que encontré ayer buscando otro muy distinto. Este que os pongo lo leí hace muchísimo tiempo y me encantó, pero no lo había vuelto a ver. Así que aquí queda como regalito del día del libro.
Y por supuesto, la rosa para los que la necesiten...
XXI - Se Eu Pudesse
Se eu pudesse trincar a terra toda
E sentir-lhe uma paladar,
Seria mais feliz um momento ...
Mas eu nem sempre quero ser feliz.
É preciso ser de vez em quando infeliz
Para se poder ser natural...
Nem tudo é dias de sol,
E a chuva, quando falta muito, pede-se.
Por isso tomo a infelicidade com a felicidade
Naturalmente, como quem não estranha
Que haja montanhas e planícies
E que haja rochedos e erva ...
O que é preciso é ser-se natural e calmo
Na felicidade ou na infelicidade,
Sentir como quem olha,
Pensar como quem anda,
E quando se vai morrer, lembrar-se de que o dia morre,
E que o poente é belo e é bela a noite que fica...
Assim é e assim seja ...
XXI -Si yo pudiese-
Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
De Alberto Caeiro
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Reseña: El escritor y sus fantasmas, de Ernesto Sábato
El escritor y sus fantasmas es un librillo en el que Ernesto Sábato reflexiona sobre el oficio del escritor, por qué escribir, para qué, para quién, cómo... Se trata de un conjunto de reflexiones sobre la novela y su público, sobre el escritor y sus inquietudes, sobre el lenguaje y sus barreras... Las notas que componen este libro, según Sábato,
Sábato se dirige estas consideraciones, principalmente, a sí mismo, pues escribir sobre sus dudas es una forma de ir despejando los baches del camino y de averiguar efectivamente, por qué escribe. Eso no quita que nos puedan ayudar a los profanos que no escribimos a entender un poco mejor a los que sí escriben...
Una de las ideas básicas del libro, que se repite constantemente, y que da pie a muchas otras reflexiones que se construirán tomando esta como cimiento, es la concepción que tiene Sábato de la novela como “una forma de examinar la condición humana”. Sábato hace suya la concepción hegeliana del arte como “lo universal concreto” y la transporta al campo de la novela:
En cuanto a los escritores, Ernesto distingue entre aquellos que se dedican a escribir con un mero afán lúdico, para jugar con las palabras y las formas y aquellos que escriben porque buscan “la condición del hombre”. Para él, estos son los verdaderos novelistas, y no los considera inventores, sino más bien, exploradores.
Sábato tiene tiempo para reflexionar sobre el objetivismo francés y para criticarlo; también se detiene en consideraciones acerca de una literatura nacional argentina y también critica el arte típicamente socialista.
Sábato hilvana y deshilvana ideas sobre la paradoja de la creación novelística cada dos por tres. Finalmente, averigua en qué consiste esta paradoja:
El libro resulta encantador porque sabe pasar del mero aforismo a un comentario más extenso y al ensayo de varias páginas (el más especial es, para mi gusto, el que le dedica a los dos Borges: el intelectual y el jugador). Así, Sábato adapta la prosa a lo que sus ideas necesitan, puesto que no se ve obligado a seguir un rigor de extensión. Hay ideas iluminadas que se expresan tan sólo en diez palabras. Otras reflexiones se van desenvolviendo poco a poco y acaban por mostrarse tras todo un proceso intelectivo de varias páginas. Pero Sábato siempre utiliza las palabras justas y así evita la sensación de que se está leyendo algo demasiado farragoso, o por el contrario, algo poco explicado.
Todos los temas relacionados con la literatura, y más en concreto con la novela, tienen cabida en este librillo de reflexiones. Me ha gustado mucho el libro por su coherencia dentro de la incoherencia: las ideas se mantienen y traspasan el libro hoja a hoja, pero se presentan salteadas, desordenadas; por un lado, dejan esa sensación de espontaneidad y de haber sido escritas casi en el mismo momento de haber sido pensadas; por otra parte, la continuidad de las ideas es tal, que estos saltos no molestan; más al contrario, le dan al libro un dinamismo especial. El libro acaba siendo como una caja de sorpresas, se sabe qué ideas esperan dentro del libro, pero no se sabe qué idea te saludará a la vuelta de cada página.
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”Tienen, en suma, algo del diario de un escritor y se parecen más que nada a ese tipo de consideraciones que los escritores han hecho siempre en sus consideraciones y en sus cartas.”
Sábato se dirige estas consideraciones, principalmente, a sí mismo, pues escribir sobre sus dudas es una forma de ir despejando los baches del camino y de averiguar efectivamente, por qué escribe. Eso no quita que nos puedan ayudar a los profanos que no escribimos a entender un poco mejor a los que sí escriben...
Una de las ideas básicas del libro, que se repite constantemente, y que da pie a muchas otras reflexiones que se construirán tomando esta como cimiento, es la concepción que tiene Sábato de la novela como “una forma de examinar la condición humana”. Sábato hace suya la concepción hegeliana del arte como “lo universal concreto” y la transporta al campo de la novela:
”Que por su misma hibridez, a medio camino entre las ideas y las pasiones, estaba destinada a dar la real integración del hombre escindido. [...] La síntesis entre el yo y el mundo.”Por otra parte, también considera que la novela es una nueva vía de conocimiento, capaz de enseñar el hombre aquellas cosas (sensaciones, emociones) que no son aprensibles ni por la ciencia ni por la lógica.
En cuanto a los escritores, Ernesto distingue entre aquellos que se dedican a escribir con un mero afán lúdico, para jugar con las palabras y las formas y aquellos que escriben porque buscan “la condición del hombre”. Para él, estos son los verdaderos novelistas, y no los considera inventores, sino más bien, exploradores.
Sábato tiene tiempo para reflexionar sobre el objetivismo francés y para criticarlo; también se detiene en consideraciones acerca de una literatura nacional argentina y también critica el arte típicamente socialista.
Sábato hilvana y deshilvana ideas sobre la paradoja de la creación novelística cada dos por tres. Finalmente, averigua en qué consiste esta paradoja:
En proceder[...] de modo parecido a las falsas perspectivas que usan los escenógrafos: que son falsas precisamente para dar la sensación de la verdad”.Las ideas sobre la novela, las resume el propio Sábato en “Atributos de la novela”. Me han parecido muy interesantes estos atributos, porque me recuerdan mucho a aquellos que expuso el gran Félix en Lecturas Compulsivas. Dice Sábato que la novela:
1. Es una historia (parcialmente) ficticia
2. Es un tipo de creación espiritual en que [...] las ideas no aparecen al estado puro, sino mezcladas a los sentimientos y pasiones de los personajes
3. Es un tipo de creación en que[...] no se intenta probar nada: la novela no demuestra, muestra
4. Es una historia (parcialmente) inventada en que aparecen seres humanos
5. Es, en fin, una descripción, una indagación, un examen del drama del hombre, de su condición, de su existencia.”
El libro resulta encantador porque sabe pasar del mero aforismo a un comentario más extenso y al ensayo de varias páginas (el más especial es, para mi gusto, el que le dedica a los dos Borges: el intelectual y el jugador). Así, Sábato adapta la prosa a lo que sus ideas necesitan, puesto que no se ve obligado a seguir un rigor de extensión. Hay ideas iluminadas que se expresan tan sólo en diez palabras. Otras reflexiones se van desenvolviendo poco a poco y acaban por mostrarse tras todo un proceso intelectivo de varias páginas. Pero Sábato siempre utiliza las palabras justas y así evita la sensación de que se está leyendo algo demasiado farragoso, o por el contrario, algo poco explicado.
Todos los temas relacionados con la literatura, y más en concreto con la novela, tienen cabida en este librillo de reflexiones. Me ha gustado mucho el libro por su coherencia dentro de la incoherencia: las ideas se mantienen y traspasan el libro hoja a hoja, pero se presentan salteadas, desordenadas; por un lado, dejan esa sensación de espontaneidad y de haber sido escritas casi en el mismo momento de haber sido pensadas; por otra parte, la continuidad de las ideas es tal, que estos saltos no molestan; más al contrario, le dan al libro un dinamismo especial. El libro acaba siendo como una caja de sorpresas, se sabe qué ideas esperan dentro del libro, pero no se sabe qué idea te saludará a la vuelta de cada página.
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Poesía: poetas cordobeses de ahora mismo
Pablo García Casado (Córdoba, 13 de mayo de 1972)“Sin embargo, noto que cada día mis poemas van adoptando posiciones menos sólidas. Desconozco si se hallan en la frontera de la escritura misma o si ello tiene que ver con una limitada capacidad para atravesar la piel de la realidad. Contar historias, enumerar situaciones es algo relativamente fácil.[...] Lo verdaderamente difícil es plasmar atmósferas, mostrar estados de ánimo.”
LAS AFUERAS
por más que se extiendan las ciudades hasta juntarse
unas con otras por más desengaños que el sexo la muerte
o las oposiciones nos deparen quedarán siempre las afueras
la oscuridad de los polígonos industriales la ineficacia
el ministerio de obras públicas por más que se empeñen
colectivos ciudadanos asociaciones de vecinos seguirán
amaneciendo los restos del amor en las afueras
Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 3 de julio de 1976)“La palabra se rinde, y deja que la forja se macere y pueda reinventar otras palabras. Inventas un oficio, lo concretas. [...]En ese territorio primerizo y siempre último hay una pretensión: tratar de desvelar esa humildad que quiebra las preguntas, una naturaleza que tiene sus espacios y sabe mantener el vigor en otro espacio.”
LA MADRE
La madre es cavidad al borde de un espacio.
La madre es una esponja en el alambre,
la madre es pensamiento
que viene a disfrazarse de un agua macilenta.
La madre es la palabra nacida de un espasmo.
La madre es lentitud, la madre es el error.
La madre es un recodo que te espera
en todos los perfiles del recodo.
La madre es una mano que se agranda,
que tensa devaneos, que mide el paso cierto,
que sabe que los pasos son inciertos.
También es una espera clausurada,
el breve tintineo de unos rasgos,
memoria de unas huellas que se achican
temblando en el reloj.
La madre es una hora que a veces se retrasa,
que nunca llega tarde,
que intenta adelantarse a un tiempo quieto.
La madre es una escucha,
un avance en la contienda blanca,
un ritmo de latidos que regresa,
la firmeza que ahonda en tu región.
La madre es el regreso a la región.
La madre es una forma de estar sin estar cerca,
un temblor de tiempo en las cortinas.
La madre es un cuaderno,
la caja que se agita en el color.
La madre es la estación que doma al pueblo gris.
La madre es una historia inacabada,
la madre es una historia que se pierde,
la madre es una historia que se agota
sin que sepas ponerle un buen final.
La madre siempre es la carretera,
una sombra de luz en la mañana,
un sillón que te mueve,
que aborda en cada noche el límite del sueño.
La madre es el descanso, un más acá.
La madre es cavidad sin que haya espacio.
La madre es el espacio.
***************************************************************************
Una, que está blandita...
Piqui, este último va para vengar a los pobres hijos de Andrés Neuman (¿era Andrés Neuman?) y a todos los dedos de mimbre que andan sueltos por ahí...
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LAS AFUERAS
por más que se extiendan las ciudades hasta juntarse
unas con otras por más desengaños que el sexo la muerte
o las oposiciones nos deparen quedarán siempre las afueras
la oscuridad de los polígonos industriales la ineficacia
el ministerio de obras públicas por más que se empeñen
colectivos ciudadanos asociaciones de vecinos seguirán
amaneciendo los restos del amor en las afueras
Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 3 de julio de 1976)“La palabra se rinde, y deja que la forja se macere y pueda reinventar otras palabras. Inventas un oficio, lo concretas. [...]En ese territorio primerizo y siempre último hay una pretensión: tratar de desvelar esa humildad que quiebra las preguntas, una naturaleza que tiene sus espacios y sabe mantener el vigor en otro espacio.”
LA MADRE
La madre es cavidad al borde de un espacio.
La madre es una esponja en el alambre,
la madre es pensamiento
que viene a disfrazarse de un agua macilenta.
La madre es la palabra nacida de un espasmo.
La madre es lentitud, la madre es el error.
La madre es un recodo que te espera
en todos los perfiles del recodo.
La madre es una mano que se agranda,
que tensa devaneos, que mide el paso cierto,
que sabe que los pasos son inciertos.
También es una espera clausurada,
el breve tintineo de unos rasgos,
memoria de unas huellas que se achican
temblando en el reloj.
La madre es una hora que a veces se retrasa,
que nunca llega tarde,
que intenta adelantarse a un tiempo quieto.
La madre es una escucha,
un avance en la contienda blanca,
un ritmo de latidos que regresa,
la firmeza que ahonda en tu región.
La madre es el regreso a la región.
La madre es una forma de estar sin estar cerca,
un temblor de tiempo en las cortinas.
La madre es un cuaderno,
la caja que se agita en el color.
La madre es la estación que doma al pueblo gris.
La madre es una historia inacabada,
la madre es una historia que se pierde,
la madre es una historia que se agota
sin que sepas ponerle un buen final.
La madre siempre es la carretera,
una sombra de luz en la mañana,
un sillón que te mueve,
que aborda en cada noche el límite del sueño.
La madre es el descanso, un más acá.
La madre es cavidad sin que haya espacio.
La madre es el espacio.
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Una, que está blandita...
Piqui, este último va para vengar a los pobres hijos de Andrés Neuman (¿era Andrés Neuman?) y a todos los dedos de mimbre que andan sueltos por ahí...
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Reseña: Demian, de Hermann Hesse
El año pasado, más o menos a estas alturas del año me leí Narciso y Goldmundo. Me encantó. Quizás a todos nos parezca un poco simplista y maniqueo presentar la realidad a través de dos posiciones enfrentadas (que es lo que hace Hesse en la mayoría de sus libros). Sin embargo, la riqueza y la novedad de Hermann Hesse radica precisamente en los matices que opone, en las partes que confronta y el diálogo que surge de ellas. Así, aunque siempre será maniqueo y facilón confrontar al eterno bueno con el eterno malo cuyo caballo galopa taaaaaaaaan desesperadamente despacio, cuando se confrontan dos formas parecidas pero igual de vitalistas de ver la vida, como es la confrontación en Narciso y Goldmundo, pues la cuestión ya no parece tan sencilla de resolver ni tan obvia de percibir.
La historia de cómo Demian, die Geschichte von Emil Sinclairs Jugend llegó a mis manos es también bastante curiosa. Resulta que lo compré a través de Amazon.de. Ellos me pusieron en contacto con una librería de Hannover, que se encargó de enviarme el libro. Lo malo es que el tal libro no llegó, así que me puse en contacto con la susodicha librería, a la cual no le hizo ninguna gracia que el libro no hubiese llegado. Estuvimos esperando para ver si llegaba e intercambiamos correos casi todos los días para decidir qué hacíamos: yo quería volver a comprar el libro, ellos no querían que yo lo pagase... Al final me volvieron a enviar el libro de forma totalmente gratuita, pero hemos quedado en que yo invitaré a un café a mi proveedora (una enamorada de Spanien) en cuanto venga por la piel de toro. La verdad es que es una bonita historia que no dejó de recordarme al libro 84 Charing Cross Road (por más que yo no esté tan de la chavetilla como Helene Hunff;-)
Bien, vayamos al grano. La historia de Demian comienza con la historia de Sinclair y se narra a través de ella, ya que, en realidad, el libro es una narración en primera persona del propio Sinclair, que nos cuenta cómo conoció a Demian y cómo éste influyó en su vida.
La historia es la evolución de Sinclair, desde que es un niño aterrorizado por otros niños con poder sobre él, hasta que se convierte en un joven maduro y reflexivo; pasando, cómo no, por la típica fase rebelde que a veces cursa con regueros de alcohol.
Sinclair es un crío de buena familia a quien otro crío aterroriza y chantajea. Demian es el chico misterioso de la clase, que irradia algo especial cuando se le mira. La amistad de ambos chavales se traba a partir de una reinterpretación que Demian hace de la historia bíblica de Caín. Para Demian, el signo de Caín recae sobre todas aquellas personas que no se resisten a ser asimiladas por la masa, que quieren sobresalir. Caín no era malo, sino superior, diferente. Para Demian, la gente tenía miedo de Caín y de sus hijos porque había algo en ellos, apenas perceptible, que denotaba su diferencia, su superioridad. Y la gente lo interpretaba como una señal del mal. Pero según Demian, no es así, sino que Caín y sus hijos eran gente con valor y carácter, lo cual no agrada mucho a la gente:
A Sinclair, la explicación no acaba de convencerle, aunque tampoco le deja impasible. Pero poco a poco va comprendiendo. Y es que él mismo sentía que pertenecía a dos mundos distintos: uno bueno, conformado por su familia y su casa; otro malvado, conformado por otros chavales de su clase. El problema radicaba siempre en la forma de conjugar ambos mundos, o de mantenerlos en equilibrio.
El tiempo pasa y Sinclair se va a estudiar a otra ciudad. Allí, se deja caer en el lado “malo” y lleva una vida despreocupada y regada con abundante alcohol. Hasta que un día, vuelve a recordar a Demian y comienza, por fin, a comprender que él también lleva en sí el signo de Caín y que la bondad y la perversidad están conjugadas y forman un todo indisoluble, cuyos límites no se pueden establecer. Demian resume este proceso que sufre Sinclair en una frase:
El resto del libro se ocupa de la evolución del carácter de Sinclair y de su progresivo ensimismamiento. Este ensimismamiento, la búsqueda del poder y de la capacidad para hacer las cosas y para cambiar el mundo en uno mismo es una de las ideas básicas del libro, que se repite continuamente bajo diferentes formas. Por ejemplo, Pistorius, un amigo de Sinclair que comparte con él la concepción unitaria del bien y del mal, le dice en una ocasión:
Finalmente, el poder mental de Sinclair pasa por poder llamar desde su voluntad a las personas, sólo con el pensamiento, como le ocurre con la madre de Demian.
Aunque Hermann Hesse está influido por la obra del psicoanalista Carl Jung así como por las religiones brahmánicas, las ideas que plantea en el libro son patrimonio de la humanidad; no hace falta comulgar con el psicoanálisis ni con ningún tipo de religión para asistir al proceso de búsqueda del yo de Sinclair, sentirlo, comprenderlo y compartirlo. La inquietud por encontrar la esencia que nos lleva a hacer las cosas, es algo que revolotea por todas las cabecitas que pueblan la tierra y que sobrevuela la historia y la geografía. Aunque existen muchos símbolos en el libro, como son los sueños de Sinclair o los dibujo que él hace y que no son en realidad, más que dibujos de sí mismo en lo que tiene que aprender a reconocerse, no es necesario haberse iniciado en ningún tipo de ritual para comprender la esencia del libro y el problema sobre la autoconciencia que Hesse nos plantea.
En ocasiones, el libro puede resultar algo idealista, puesto que Demian plantea que la capacidad de la mente va mucho más allá de lo que parece que va. En realidad, sólo nos hace falta reflexionar un poco y aplicar la idea para ver que, en efecto, cuando uno quiere algo, basta desearlo con mucha fuerza y entonces se cumplirá. No por arte de magia, sino porque el deseo nos pone en movimiento para hacer todo lo posible para cumplirla. Así pues, Demian no es tan idealista como parece. De hecho, la misma frase acerca de nacer y destruir revela que parte importante de la vida humana es el esfuerzo y que nada sale de la nada:
La historia de cómo Demian, die Geschichte von Emil Sinclairs Jugend llegó a mis manos es también bastante curiosa. Resulta que lo compré a través de Amazon.de. Ellos me pusieron en contacto con una librería de Hannover, que se encargó de enviarme el libro. Lo malo es que el tal libro no llegó, así que me puse en contacto con la susodicha librería, a la cual no le hizo ninguna gracia que el libro no hubiese llegado. Estuvimos esperando para ver si llegaba e intercambiamos correos casi todos los días para decidir qué hacíamos: yo quería volver a comprar el libro, ellos no querían que yo lo pagase... Al final me volvieron a enviar el libro de forma totalmente gratuita, pero hemos quedado en que yo invitaré a un café a mi proveedora (una enamorada de Spanien) en cuanto venga por la piel de toro. La verdad es que es una bonita historia que no dejó de recordarme al libro 84 Charing Cross Road (por más que yo no esté tan de la chavetilla como Helene Hunff;-)
Bien, vayamos al grano. La historia de Demian comienza con la historia de Sinclair y se narra a través de ella, ya que, en realidad, el libro es una narración en primera persona del propio Sinclair, que nos cuenta cómo conoció a Demian y cómo éste influyó en su vida.
La historia es la evolución de Sinclair, desde que es un niño aterrorizado por otros niños con poder sobre él, hasta que se convierte en un joven maduro y reflexivo; pasando, cómo no, por la típica fase rebelde que a veces cursa con regueros de alcohol.
Sinclair es un crío de buena familia a quien otro crío aterroriza y chantajea. Demian es el chico misterioso de la clase, que irradia algo especial cuando se le mira. La amistad de ambos chavales se traba a partir de una reinterpretación que Demian hace de la historia bíblica de Caín. Para Demian, el signo de Caín recae sobre todas aquellas personas que no se resisten a ser asimiladas por la masa, que quieren sobresalir. Caín no era malo, sino superior, diferente. Para Demian, la gente tenía miedo de Caín y de sus hijos porque había algo en ellos, apenas perceptible, que denotaba su diferencia, su superioridad. Y la gente lo interpretaba como una señal del mal. Pero según Demian, no es así, sino que Caín y sus hijos eran gente con valor y carácter, lo cual no agrada mucho a la gente:
”Leute mit Mut und Charakter sin den anderen Leuten immer sehr unheimlich” La gente con valor y carácter siempre le resulta incómoda (desagradable) al resto de la gente.”
A Sinclair, la explicación no acaba de convencerle, aunque tampoco le deja impasible. Pero poco a poco va comprendiendo. Y es que él mismo sentía que pertenecía a dos mundos distintos: uno bueno, conformado por su familia y su casa; otro malvado, conformado por otros chavales de su clase. El problema radicaba siempre en la forma de conjugar ambos mundos, o de mantenerlos en equilibrio.
El tiempo pasa y Sinclair se va a estudiar a otra ciudad. Allí, se deja caer en el lado “malo” y lleva una vida despreocupada y regada con abundante alcohol. Hasta que un día, vuelve a recordar a Demian y comienza, por fin, a comprender que él también lleva en sí el signo de Caín y que la bondad y la perversidad están conjugadas y forman un todo indisoluble, cuyos límites no se pueden establecer. Demian resume este proceso que sufre Sinclair en una frase:
“Wer geboren werden will, muss eine Welt zerstören” (El que quiera nacer, debe destruir un mundo)”
El resto del libro se ocupa de la evolución del carácter de Sinclair y de su progresivo ensimismamiento. Este ensimismamiento, la búsqueda del poder y de la capacidad para hacer las cosas y para cambiar el mundo en uno mismo es una de las ideas básicas del libro, que se repite continuamente bajo diferentes formas. Por ejemplo, Pistorius, un amigo de Sinclair que comparte con él la concepción unitaria del bien y del mal, le dice en una ocasión:
”Die Dinge, die wir sehen [...] sind dieselben Dinge, die in uns sind” (Las cosas que vemos, son las mismas cosas que están en nosotros).Y es que uno tiene que aprender a meterse en sí mismo como hacen las tortugas.
Finalmente, el poder mental de Sinclair pasa por poder llamar desde su voluntad a las personas, sólo con el pensamiento, como le ocurre con la madre de Demian.
Aunque Hermann Hesse está influido por la obra del psicoanalista Carl Jung así como por las religiones brahmánicas, las ideas que plantea en el libro son patrimonio de la humanidad; no hace falta comulgar con el psicoanálisis ni con ningún tipo de religión para asistir al proceso de búsqueda del yo de Sinclair, sentirlo, comprenderlo y compartirlo. La inquietud por encontrar la esencia que nos lleva a hacer las cosas, es algo que revolotea por todas las cabecitas que pueblan la tierra y que sobrevuela la historia y la geografía. Aunque existen muchos símbolos en el libro, como son los sueños de Sinclair o los dibujo que él hace y que no son en realidad, más que dibujos de sí mismo en lo que tiene que aprender a reconocerse, no es necesario haberse iniciado en ningún tipo de ritual para comprender la esencia del libro y el problema sobre la autoconciencia que Hesse nos plantea.
En ocasiones, el libro puede resultar algo idealista, puesto que Demian plantea que la capacidad de la mente va mucho más allá de lo que parece que va. En realidad, sólo nos hace falta reflexionar un poco y aplicar la idea para ver que, en efecto, cuando uno quiere algo, basta desearlo con mucha fuerza y entonces se cumplirá. No por arte de magia, sino porque el deseo nos pone en movimiento para hacer todo lo posible para cumplirla. Así pues, Demian no es tan idealista como parece. De hecho, la misma frase acerca de nacer y destruir revela que parte importante de la vida humana es el esfuerzo y que nada sale de la nada:
Probablemente todos tenemos un poco de Sinclair y un poco de Demian. E incluso quizás todos tengamos el signo de Caín. Sólo hay que aprender a mirar, en cada caso, qué significa. Y eso se consigue viajando como las tortugas.
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Titulares literarios, vuestras aportaciones
Bueno, perdonad mi ausencia (me estoy convirtiendo en la dama de las ausencias; o mejor aún, en la dama de las ausencias imprevistas... brrr). En fin, ya estoy de vuelta. De momento os hago un resumen de los titulares literarios que tenemos por aquí... Vosotros diréis cuál os gusta más. Prometo volver pronto con mès coses y mès llibres...
Ahí van:
Montano:
Empleado checo se despierta convertido en cucharacha.
Navegante griego regresa a casa y sólo lo reconoce su perro.
Titán griego echa panza tras superar doce difíciles pruebas.
Un joven griego se arranca los ojos tras matar a su padre y follarse a su madre. (EDIPO REY)
Un joven griego se pinta los ojos tras matar a su padre y follarse a su madre. (EDIPO GAY)
Vailima:
Egocéntrico metrosexual muere ahogado por equivocación.
Individuo paciente espera visita absurda que no llega.
Mujer resentida dialoga con su marido muerto durante cinco horas y no logra sacarle ni una sóla palabra.
Belén:
Salen a la luz las escandalosas memorias del fundador de Roma
Palimp:
Atragantado por una magdalena se recupera favorablemente
Iván Humanes:
En el castillo, K. se pone el disfraz de cucaracha y redacta la apelación a su condena americana.
Jorge Gómez Giménez:Un sacerdote implicado en caso de muerte de joven pareja veronesa
Monumental atasco en autopista Sur arriba hoy a segundo mes
Subastan retrato "notablemente exacto" del desaparecido dandy Mr. D. Gray
Tras candente juicio de la Inquisición se quema abadía italiana
Y para cerrar, este con antetítulo:
"Como una naranja", asevera filósofo colombiano:
La tierra es redonda
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Ahí van:
Montano:
Vailima:
Belén:
Palimp:
Iván Humanes:
Jorge Gómez Giménez:
Y para cerrar, este con antetítulo:
La tierra es redonda
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Concurso: Titulares Literarios
Esta mañana en la cama me estaba acordando de una reflexión que hace Alain de Botton en su libro Cómo cambiar tu vida con Proust (digno de una reseña, por otra parte). Dice Alain:
Y a continuación proporciona tres ejemplos de conversión de la trama de una obra de la literatura universal a titular de un periódico (preferiblemente el Bild o un dominical inglés ;-):
A mí se me ocurre que podríamos fabricar una colección de titulares a partir de la literatura. Lo que yo propongo son titulares breves que sirvan como resumen delo más característico de la vida de un autor o que sean un resumen brevérrimo de una magna obra.
Por ejemplo:
Muere el loco de la Mancha que se creía caballero andante
Condenado a trabajos forzados un joven que mató a una anciana para robarle su dinero
Por supuesto, es de desear que se pueda adivinar de qué libro, personaje o autor se trata... ¿Os animáis? Poneos la visera de reporteros...
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"No es difícil suponer que la mayor parte de la literatura narrativa y teatral habría carecido por completo de interés y no habría tenido nada que decirnos si previamente hubiésemos encontrado los asuntos de que trata a la hora del desayuno y en un breve del periódico."
Y a continuación proporciona tres ejemplos de conversión de la trama de una obra de la literatura universal a titular de un periódico (preferiblemente el Bild o un dominical inglés ;-):
" Rusia. A causa de sus múltiples problemas domésticos, una joven madre se arroja al paso de un tren y muere."
A mí se me ocurre que podríamos fabricar una colección de titulares a partir de la literatura. Lo que yo propongo son titulares breves que sirvan como resumen delo más característico de la vida de un autor o que sean un resumen brevérrimo de una magna obra.
Por ejemplo:
Por supuesto, es de desear que se pueda adivinar de qué libro, personaje o autor se trata... ¿Os animáis? Poneos la visera de reporteros...
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Reseña: La era del acceso, de Jeremy Rifkin
¡Sorpresa! Voy a reseñar un libro que no me ha gustado. Normalmente suelo elegir bien los libros que me leo (y que no me leo, je), así que tengo un cierto éxito garantizado. Pero éste me lo mandaron leer en la Universidad para luego poder hacer un trabajo sobre el tema que trata.
El libro en cuestión es La era del acceso y su autor es el economista estadounidense Jeremy Rifkin. . Su anterior libro es El fin del trabajo, un ensayo que se convirtió en un best-seller y en el que analizaba si el desarrollo de las nuevas tecnologías hacía peligrar el empleo de millones de personas.
La era del acceso se dedica a merodear en torno a la idea de que los seres humanos hemos entrado en una nueva era. Si anteriormente vivíamos en la era del capitalismo basado en la propiedad privada, ahora vivimos en la era del capitalismo inmaterial. Ser rico no es poseer muchas cosas, sino tener acceso a muchos servicios. Como dice Rifkin, "la riqueza ya no reside en el capital físico, sino en la imaginación y la creatividad humana".
Como el cambio es la única constante de la sociedad actual, poseer gran cantidad de propiedades no es más que estar permanentemente anclado en el pasado. Si antes las propiedades eran un cúmulo de riquezas, ahora no son más que un lastre, ya que los objetos se quedan obsoletos cada vez más rápido.
Esta es la idea básica, la del acceso como principio configurador de la vida en sociedad: el éxito y la riqueza se medirán siempre en función del acceso que se tiene a las cosas, no por la propiedad de las cosas. Así, Rifkin utiliza multitud de ejemplos y habla de los contratos que se pueden establecer con firmas automovilísticas para tener acceso a los vehículos de la marca siempre. Lo mismo sucede con las viviendas "multipropiedad", que dan derecho a utilizar un apartamento en algún destino turístico durante un cierto tiempo al año.
La otra idea es la de la mercantilización de la cultura, la conversión de las experiencias culturales en un producto hijo del capitalismo por el que hay que pagar. Rifkin comienza esta segunda parte del libro haciendo referencia a la película El show de Truman para hacer una reflexión sobre cuánto de impostura hay en nuestra relación con los demás y con las cosas y sobre la banalización que está sufriendo la cultura.
Para defender la primera idea, Rifkin utiliza un sin número de ejemplos aburridísimos y que a los europeos nos resultan bastante alejados de nuestra realidad; ignoro si a los americanos les sucede lo mismo, pero desde luego no creo que las Urbanizaciones de Interés Compartido de las que habla Rifkin (un lugar donde vive sólo la gente que tiene los mismos intereses, un nuevo guetto, vamos) estén muy extendidas tampoco en los USA; además, Rifkin se apoya muchas veces en retahílas de datos que no siempre están contextualizadas y lo hace con tal vehemencia que invita a pensar que no encuentra ninguna abstracción argumental para defender sus aseveraciones.
Por último, Rifkin intentaa lo largo de todo el libro presentar como real algo que en realidad no deja de ser una especulación. El libro presenta un orden de cosas que en realidad deberían estar escritas en futuro incierto de subjuntivo. Que la generación puntocom sufre un trastorno sobre la continuidad de la personalidad me parece que tiene un punto de catastrofista. No soy capaz de creerme, por más que me inunden el coco con datos y estadísticas, que de aquí a poco los jóvenes no tendrán un yo, sino un armario ropero lleno de "yoes" y que se lo cambiarán como las camisas, lo lavarán en la lavadora y lo tenderán a secar, con lo que los patios de luces se convertirán en un espectáculo de yoes variadísimo.
La otra gran pega que le veo al libro es que es demasiado neutral. Es cierto que Rifkin escribe un ensayo y presenta su modo de ver el mundo. Pero en realidad, nos lo pone delante de las narices como si fuese inevitable, como si fuese totalmente cierto y como si no fuese objeto posible de una valoración moral. A mí, en cambio, lo de los "yoes" colgados a secar, me asusta un poquito...
La idea de Rifkin me parece muy interesante, y creo que si, efectivamente, en unplano más económico ya se está dejando notar actualmente, Rifkin podría haber construido un ensayo más técnico, más verosímil, más riguroso, más compacto y más útil. Pero entonces no habría escrito un best-seller.
Anécdota: el otro día me pescaron en clase leyendo el libro. Como podéis ver en la foto, se parece peligrosamente al Código da Vinci. No veáis qué vergüenza ;-)
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El libro en cuestión es La era del acceso y su autor es el economista estadounidense Jeremy Rifkin. . Su anterior libro es El fin del trabajo, un ensayo que se convirtió en un best-seller y en el que analizaba si el desarrollo de las nuevas tecnologías hacía peligrar el empleo de millones de personas.
La era del acceso se dedica a merodear en torno a la idea de que los seres humanos hemos entrado en una nueva era. Si anteriormente vivíamos en la era del capitalismo basado en la propiedad privada, ahora vivimos en la era del capitalismo inmaterial. Ser rico no es poseer muchas cosas, sino tener acceso a muchos servicios. Como dice Rifkin, "la riqueza ya no reside en el capital físico, sino en la imaginación y la creatividad humana".
Como el cambio es la única constante de la sociedad actual, poseer gran cantidad de propiedades no es más que estar permanentemente anclado en el pasado. Si antes las propiedades eran un cúmulo de riquezas, ahora no son más que un lastre, ya que los objetos se quedan obsoletos cada vez más rápido.
Esta es la idea básica, la del acceso como principio configurador de la vida en sociedad: el éxito y la riqueza se medirán siempre en función del acceso que se tiene a las cosas, no por la propiedad de las cosas. Así, Rifkin utiliza multitud de ejemplos y habla de los contratos que se pueden establecer con firmas automovilísticas para tener acceso a los vehículos de la marca siempre. Lo mismo sucede con las viviendas "multipropiedad", que dan derecho a utilizar un apartamento en algún destino turístico durante un cierto tiempo al año.
La otra idea es la de la mercantilización de la cultura, la conversión de las experiencias culturales en un producto hijo del capitalismo por el que hay que pagar. Rifkin comienza esta segunda parte del libro haciendo referencia a la película El show de Truman para hacer una reflexión sobre cuánto de impostura hay en nuestra relación con los demás y con las cosas y sobre la banalización que está sufriendo la cultura.
Para defender la primera idea, Rifkin utiliza un sin número de ejemplos aburridísimos y que a los europeos nos resultan bastante alejados de nuestra realidad; ignoro si a los americanos les sucede lo mismo, pero desde luego no creo que las Urbanizaciones de Interés Compartido de las que habla Rifkin (un lugar donde vive sólo la gente que tiene los mismos intereses, un nuevo guetto, vamos) estén muy extendidas tampoco en los USA; además, Rifkin se apoya muchas veces en retahílas de datos que no siempre están contextualizadas y lo hace con tal vehemencia que invita a pensar que no encuentra ninguna abstracción argumental para defender sus aseveraciones.
Por último, Rifkin intentaa lo largo de todo el libro presentar como real algo que en realidad no deja de ser una especulación. El libro presenta un orden de cosas que en realidad deberían estar escritas en futuro incierto de subjuntivo. Que la generación puntocom sufre un trastorno sobre la continuidad de la personalidad me parece que tiene un punto de catastrofista. No soy capaz de creerme, por más que me inunden el coco con datos y estadísticas, que de aquí a poco los jóvenes no tendrán un yo, sino un armario ropero lleno de "yoes" y que se lo cambiarán como las camisas, lo lavarán en la lavadora y lo tenderán a secar, con lo que los patios de luces se convertirán en un espectáculo de yoes variadísimo.
La otra gran pega que le veo al libro es que es demasiado neutral. Es cierto que Rifkin escribe un ensayo y presenta su modo de ver el mundo. Pero en realidad, nos lo pone delante de las narices como si fuese inevitable, como si fuese totalmente cierto y como si no fuese objeto posible de una valoración moral. A mí, en cambio, lo de los "yoes" colgados a secar, me asusta un poquito...
La idea de Rifkin me parece muy interesante, y creo que si, efectivamente, en unplano más económico ya se está dejando notar actualmente, Rifkin podría haber construido un ensayo más técnico, más verosímil, más riguroso, más compacto y más útil. Pero entonces no habría escrito un best-seller.
Anécdota: el otro día me pescaron en clase leyendo el libro. Como podéis ver en la foto, se parece peligrosamente al Código da Vinci. No veáis qué vergüenza ;-)
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Un libro, un compañero
Llega la primavera, por fin. Se acabaron los fríos, las noches que atacan por las espalda... Por fin podremos volver a leer al sol :-)
RESPUESTA
Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.
Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...
Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...
Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?
Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.
José Hierro

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RESPUESTA
Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.
Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...
Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...
Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?
Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.
José Hierro

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Noticia: Aparece "Eñe", una nueva revista literaria
Me informa mi amigo Dani de que la Editorial La Fábrica acaba de sacar al mercado una nueva revista literaria llamada "Eñe". La editorial La Fábrica ya publica revistas relacionadas con el mundo de la fotografía, así como la revista "Matador" concebida como "un objeto de arte en sí misma" o la revista de fotografía documental "Ojo de Pez". Además, La Fábrica también edita la biblioteca literaria "Blow Up", dedica a la literatura más lúdica e innovadora del panorama actual.
"Eñe. Revista para leer" nace en la primavera de 2005 y está dirigida a un público que "piensa, habla y vive en español". Su intención es la difusión de textos inéditos de los principales escritores españoles e hispanoamericanos. Se publicará trimestralmente y dedicará los números a temas monográficos. El precio es de 10 euros y la tirada, que pretende llegar a los dos lados del Atlántico, es de 15.000 ejemplares.
"Eñe" es una revista que nace con una vocación de fusión entre la forma y el contenido. El diseño está muy cuidado, y en este primer número corre a cargo del artista Eduardo Arroyo. Los textos que se reúnen en este número son:
En la boca del lobo, por Guillermo Fadanelli
No podemos salir de la duda, por Gustavo Martín Garzo.
La noche del 9 de septiembre, por Alfredo Bryce Echenique
El poema Buenas noches, por Czeslaw Milosz.
La Pelea, William Hazlitt .
Además, colaboran también Soledad Puértolas, Benjamín Prado.
La revista tendrá también secciones fijas: una "Agenda" con las citas culturales; el "Diario de Eñe" en el que se hará resumen de los acontecimientos anteriores; la "Biblioteca Particular" en la que un autor habla de sus libros de cabecera y "Preestreno" con adelantos de libros que se publicarán en el trimestre.
Forman parte del Consejo Editorial Luis García Montero, Antonio Muñoz Molina, Rosa Regàs y Bernardo Atxaga entre otros.
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"Eñe. Revista para leer" nace en la primavera de 2005 y está dirigida a un público que "piensa, habla y vive en español". Su intención es la difusión de textos inéditos de los principales escritores españoles e hispanoamericanos. Se publicará trimestralmente y dedicará los números a temas monográficos. El precio es de 10 euros y la tirada, que pretende llegar a los dos lados del Atlántico, es de 15.000 ejemplares.
"Eñe" es una revista que nace con una vocación de fusión entre la forma y el contenido. El diseño está muy cuidado, y en este primer número corre a cargo del artista Eduardo Arroyo. Los textos que se reúnen en este número son:
Además, colaboran también Soledad Puértolas, Benjamín Prado.
La revista tendrá también secciones fijas: una "Agenda" con las citas culturales; el "Diario de Eñe" en el que se hará resumen de los acontecimientos anteriores; la "Biblioteca Particular" en la que un autor habla de sus libros de cabecera y "Preestreno" con adelantos de libros que se publicarán en el trimestre.
Forman parte del Consejo Editorial Luis García Montero, Antonio Muñoz Molina, Rosa Regàs y Bernardo Atxaga entre otros.
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Reseña: The importance of being Earnest
Compré este librito en Barcelona. La verdad es que creo que no me leía un librillo en inglés desde hace muchísimo. Cuando vi este, me animé a arrancarme de nuevo. No creo tener mucho que decir acerca del libro. Además, Palimp ya ha hecho una reseña muy apañada, pero me apetece probar a comentar una obra de teatro. Así pues, ahí voy.
Como Palimp bien señaló, la obra de teatro está basada en el juego de palabras existente en inglés entre Earnest, "honrado" y el nombre Earnst, "Ernesto".
El señor John Worthing vive en el campo y finge tener un hermano llamado Earnest en Londres, para poder escapar de vez en cuando a la ciudad y cortejar a una Gwendolen Fairfax , quien cree que John se llama, en realidad, Earnest. Gwendolen tiene un primo, Algernon Moncrieff, que es amigo del señor Worthing. Este Algernon, un cínico de muchísimo cuidado finge tener un amigo llamado Bunbury en el campo para poder escapar del tedio londinense y hacer de su capa un sayo de vez en cuando. El conflicto surge cuando Algernon decide aprovechar la mentira de su amigo John y se presenta en la casa de campo de éste haciéndose pasar por el hermano Earnest para cortejar a la protegida del señor Worthing, Miss Cecily Cardew.
Esta es la trama básica, pero a partir de aquí se suceden diferentes enredos en distintos niveles: existe el enredo lingüístico acerca del nombre Earnest, que se genera a partir de su significado. Además de éste, existe el conflicto surgido por la suplantación de personalidades y la supuesta existencia de diversos Earnest pero la real inexistencia de una persona que lleve tal nombre. Por último, está la espinosa cuestión de la identidad, del quién es quién y de cómo reconocer a alguien. Aquí, tiene un importante papel la tía Augusta, tía de Algernon y madre de Gwendolen, que se niega al matrimonio entre ésta y John Worthing al enterarse de que Worthing no conoce a sus padres, pues fue encontrado metido en un maletín en una estación.
A mi modo de ver, éste es el verdadero problema que plantea Wilde y a partir del cual entreteje todos los demás, que le permiten construir la comedia. La cuestión que plantea Oscar es peliaguda y alude a la importancia del rancio abolengo y de tener unos orígenes aristócratas. A partir de ahí y para reírse de esto, construye unas situaciones en las que la identidad real de cada personaje es desechada porque se revela como un obstáculo para permitir a cada personaje conseguir sus objetivos. He aquí la absurda contradicción que plantea Oscar Wilde: para conseguir lo que uno quiere, uno tiene que dejar de ser quien es. John quiere realizar sinceramente su amor, pero para ello, tiene que llamarse Earnest. Miss Cecily se enamora de Algernon porque cree que es Earnest. Algernon consigue que Cecily se enamore sinceramente de él engañándola. Al igual que Gwendolen, que se enamora de John creyendo que se llama Earnest. Todos recurren a una mentira para hacer efectiva una verdad. O todos experimentan algo verdadero, algo real, a través de una mentira. Y es que...
La resolución de todos los enredos al final a través del imperio de la verdad viene a darle sentido al título de la obra, que entonces, se convierte un poco en moraleja: la importancia de ser honesto. Pero desde luego, creo que Oscar Wilde iba más allá y su crítica no atañe únicamente a las imposturas de la "high society", haciendo un llamamiento a la sinceridad. No, como Wilde tenía muchísimo sentido del humor, lo que hace es presentar el problema como si no fuese tal. De ahí se ve lo absurdo de la situación: al aire quedan todos los tejemanejes que se deben llevar a cabo y todas las mentiras que se deben decir para conseguir ser lo que se es; todos estos tejemanejes son asumidos con total normalidad por los personajes: los causantes y los afectados. Y el espectador se queda estupefacto al comprobar que cada vez son necesarios más Earnests para poder conseguir las cosas más sencillas. ¡Qué importante es llamarse Earnest en esta sociedad! Y qué absurdo que llamarse Earnest sea importante!
La crítica a la high society no se muestra únicamente a través del planteamiento, sino en los diálogos. Oscar Wilde no recurre a trucos viejos como presentar personajes exagerados o colocarlos en situaciones que los ridiculicen. No, los presenta tal y como son. Luego, introduce la cínica mirada de Algernon y la disconformidad de Worthing para guiar al espectador y poder construir un discurso crítico. Algernon vive en el pijerío londinense pero es un cínico que lo ve con distancia y procura sacar el máximo provecho de él y evadirse siempre que puede. Worthing es una persona que no acierta a creer las reglas que imperan en ese mundo. El personaje de Worthing sirve de puente entre el público y la high society; el de Algernon le sirve al público para reconciliarse consigo mismo, es el puente de vuelta.
Por otra parte, Wilde no se resiste a dar más estocadas. Los literatos y los filósofos se sentirán aludidos en más de un parlamento... Y no precisamente para bien. Y es que muchas de las frases que se han hecho famosas de Oscar han sido sacadas de sus obras de teatro.
Sobre cuántos Earnests quedan al final... se admiten apuestas ;-)
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Como Palimp bien señaló, la obra de teatro está basada en el juego de palabras existente en inglés entre Earnest, "honrado" y el nombre Earnst, "Ernesto".
El señor John Worthing vive en el campo y finge tener un hermano llamado Earnest en Londres, para poder escapar de vez en cuando a la ciudad y cortejar a una Gwendolen Fairfax , quien cree que John se llama, en realidad, Earnest. Gwendolen tiene un primo, Algernon Moncrieff, que es amigo del señor Worthing. Este Algernon, un cínico de muchísimo cuidado finge tener un amigo llamado Bunbury en el campo para poder escapar del tedio londinense y hacer de su capa un sayo de vez en cuando. El conflicto surge cuando Algernon decide aprovechar la mentira de su amigo John y se presenta en la casa de campo de éste haciéndose pasar por el hermano Earnest para cortejar a la protegida del señor Worthing, Miss Cecily Cardew.
Esta es la trama básica, pero a partir de aquí se suceden diferentes enredos en distintos niveles: existe el enredo lingüístico acerca del nombre Earnest, que se genera a partir de su significado. Además de éste, existe el conflicto surgido por la suplantación de personalidades y la supuesta existencia de diversos Earnest pero la real inexistencia de una persona que lleve tal nombre. Por último, está la espinosa cuestión de la identidad, del quién es quién y de cómo reconocer a alguien. Aquí, tiene un importante papel la tía Augusta, tía de Algernon y madre de Gwendolen, que se niega al matrimonio entre ésta y John Worthing al enterarse de que Worthing no conoce a sus padres, pues fue encontrado metido en un maletín en una estación.
A mi modo de ver, éste es el verdadero problema que plantea Wilde y a partir del cual entreteje todos los demás, que le permiten construir la comedia. La cuestión que plantea Oscar es peliaguda y alude a la importancia del rancio abolengo y de tener unos orígenes aristócratas. A partir de ahí y para reírse de esto, construye unas situaciones en las que la identidad real de cada personaje es desechada porque se revela como un obstáculo para permitir a cada personaje conseguir sus objetivos. He aquí la absurda contradicción que plantea Oscar Wilde: para conseguir lo que uno quiere, uno tiene que dejar de ser quien es. John quiere realizar sinceramente su amor, pero para ello, tiene que llamarse Earnest. Miss Cecily se enamora de Algernon porque cree que es Earnest. Algernon consigue que Cecily se enamore sinceramente de él engañándola. Al igual que Gwendolen, que se enamora de John creyendo que se llama Earnest. Todos recurren a una mentira para hacer efectiva una verdad. O todos experimentan algo verdadero, algo real, a través de una mentira. Y es que...
”The truth is rarely pure and never simple. Modern life would be very tedious if it were either, and modern literature a complete impossibility!”(La verdad raramente es pura y nunca es simple. La vida moderna sería muy aburrida si lo fuera, y la literatura moderna completamente imposible)
La resolución de todos los enredos al final a través del imperio de la verdad viene a darle sentido al título de la obra, que entonces, se convierte un poco en moraleja: la importancia de ser honesto. Pero desde luego, creo que Oscar Wilde iba más allá y su crítica no atañe únicamente a las imposturas de la "high society", haciendo un llamamiento a la sinceridad. No, como Wilde tenía muchísimo sentido del humor, lo que hace es presentar el problema como si no fuese tal. De ahí se ve lo absurdo de la situación: al aire quedan todos los tejemanejes que se deben llevar a cabo y todas las mentiras que se deben decir para conseguir ser lo que se es; todos estos tejemanejes son asumidos con total normalidad por los personajes: los causantes y los afectados. Y el espectador se queda estupefacto al comprobar que cada vez son necesarios más Earnests para poder conseguir las cosas más sencillas. ¡Qué importante es llamarse Earnest en esta sociedad! Y qué absurdo que llamarse Earnest sea importante!
La crítica a la high society no se muestra únicamente a través del planteamiento, sino en los diálogos. Oscar Wilde no recurre a trucos viejos como presentar personajes exagerados o colocarlos en situaciones que los ridiculicen. No, los presenta tal y como son. Luego, introduce la cínica mirada de Algernon y la disconformidad de Worthing para guiar al espectador y poder construir un discurso crítico. Algernon vive en el pijerío londinense pero es un cínico que lo ve con distancia y procura sacar el máximo provecho de él y evadirse siempre que puede. Worthing es una persona que no acierta a creer las reglas que imperan en ese mundo. El personaje de Worthing sirve de puente entre el público y la high society; el de Algernon le sirve al público para reconciliarse consigo mismo, es el puente de vuelta.
Por otra parte, Wilde no se resiste a dar más estocadas. Los literatos y los filósofos se sentirán aludidos en más de un parlamento... Y no precisamente para bien. Y es que muchas de las frases que se han hecho famosas de Oscar han sido sacadas de sus obras de teatro.
Sobre cuántos Earnests quedan al final... se admiten apuestas ;-)
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