10 razones para escribir reseñas
No hace mucho, discutía con mi amiga Sandra sobre la utilidad de escribir reseñas. Muchas veces me he parado a pensar si no será inútil a la vez que estúpido. El otro día, bromeando con mi madre, le decía que escribir una reseña era sencillísimo: bastaba con decir de tres maneras distintas lo que uno cree que quiere decir el libro y luego recomendar su lectura. El caso es que llevo desde noviembre del año pasado escribiendo reseñas de muchos de los libros que leo. Y para algo tiene que valer, o al menos, algún sentido tiene que tener; si no, sería estúpida (no lo descarto, je). Pues bien, he aquí mis 10 razones para escribir estas reseñas. Todas ellas, como verán, muy egoístas:
Indudablemente, las reseñas pueden ser mejores o peores, pueden incitar a los demás a la lectura o pueden disuadirles, pueden ser pareceres sin argumentación, denuestos injustificados o loas sin medida; pueden haber supuesto un esfuerzo o pueden ser una andanada verbal que no se parece a una brújula; pueden dejar muchos territorios de un libro sin explorar, o pueden añadir significados extravagantísimos a lo escrito; pero, en mi caso, son una apuesta honrada por una lectura mejor.
Indudablemente, también, estas reflexiones pedantodónticas se las dedico a Sandra
|
- Escribir sobre un libro leído es un buen antídoto contra el olvido. Me ayuda a fijar en la mente el título, el autor, la trama, las ideas, incluso el estilo. En este sentido, aprovecho mucho mejor lo leído, puesto que lo recuerdo.
- Me obliga a emitir un juicio sobre el libro, a tomar postura, a establecer un diálogo conmigo (o con otras personas), a buscar argumentos para apoyar ese juicio, o sea, que me obliga a pensar.
- Al empezar a escribir sobre el libro, tengo que trazar mi propio camino: elegir lo que más me ha llamado la atención de lo leído, parafrasearlo, explicarlo. Para todo esto, recurro al libro una y otra vez releyendo trocitos o tomando notas. Así pues, es casi como leerlo dos veces.
- Al ir escribiendo, se me va aclarando lo que yo pienso acerca del libro, lo que yo creo que se cuenta o se quiere decir. En este sentido, reseñar un libro es como establecer una conversación acerca de él, al pelearme con el papel, voy descubriendo cosas nuevas. En este sentido, escribir me es mucho más revelador que abandonarlo en un estante.
- Como intento obligarme a argumentar por qué me gusta o me disgusta e intento apoyarme en citas, me conozco y me conformo como lectora. Aprendo a ver qué mecanismos funcionan y cuáles no, aprendo los porqueses de que un libro me guste y no me guste. Y esto es una gran ayuda a la hora de elegir nuevos libros.
- Las reseñas son una especie de apuntes sobre los libros. En algunas me extiendo explicando todo lo que se cuenta en el libro, intentando poner en mis palabras las ideas del autor. Esto me garantiza que asimilo dichas ideas. Además, en ocasiones, me obligo a mí misma a buscar información sobre el autor, con lo cual aprendo todavía un poco más.
- Me obliga a escribir, cosa que quizás no haría y que no está nada mal ejercitar. Y no sólo a escribir, sino a producir un texto completo.
- En ocasiones, escribir acerca de un libro es empezar a tirar de un hilo que proviene de un magnífico ovillo. Esto me pasó, por ejemplo, con La asesina ilustrada; me permite multiplicar el infinito camino de “lo por conocer”.
- Es un ejercicio de disciplina muy higiénico para el alma.
- ¿Para qué negarlo? Es divertido.
Indudablemente, las reseñas pueden ser mejores o peores, pueden incitar a los demás a la lectura o pueden disuadirles, pueden ser pareceres sin argumentación, denuestos injustificados o loas sin medida; pueden haber supuesto un esfuerzo o pueden ser una andanada verbal que no se parece a una brújula; pueden dejar muchos territorios de un libro sin explorar, o pueden añadir significados extravagantísimos a lo escrito; pero, en mi caso, son una apuesta honrada por una lectura mejor.
Indudablemente, también, estas reflexiones pedantodónticas se las dedico a Sandra
|